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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17,11b-19: Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,11b-19: Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
– «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy seguimos con la oración sacerdotal de Ntro Señor, Él oró por sus discípulos y por todos los que creerían en Él. Pidió al Padre que todos fueran “uno”, es decir,  que viviéramos unidos por medio de la caridad. No es cuestión de un puro sentimiento, se trata de vivir en comunión personal con Dios, pues mientras más unidos vivamos a Él, más podremos aumentar la unidad entre nosotros. La verdadera comunión con los demás, no depende de la simpatía, de los gustos, sino de la propia conversión interior, de la santidad de vida y de la oración.

“Conságralos en la verdad”. “Santificalos en la verdad”. El Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General, del 25 de enero de 2012 donde profundiza en la oración sacerdotal de Jesús, destaca: “Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la verdad». Pregunto: En este caso, ¿qué significa «consagrar»? Ante todo es necesario decir que propiamente «consagrado» o «santo» es sólo Dios. Consagrar, por lo tanto, quiere decir transferir una realidad —una persona o cosa— a la propiedad de Dios. Y en esto se presentan dos aspectos complementarios: por un lado, sacar de las cosas comunes, separar, «apartar» del ambiente de la vida personal del hombre para entregarse totalmente a Dios; y, por otro, esta separación, este traslado a la esfera de Dios, tiene el significado de «envío», de misión: precisamente porque al entregarse a Dios, la realidad, la persona consagrada existe «para» los demás, se entrega a los demás. Entregar a Dios quiere decir ya no pertenecerse a sí mismo, sino a todos. Es consagrado quien, como Jesús, es separado del mundo y apartado para Dios con vistas a una tarea y, precisamente por ello, está completamente a disposición de todos. Para los discípulos, será continuar la misión de Jesús, entregarse a Dios para estar así en misión para todos. La tarde de la Pascua, el Resucitado, al aparecerse a sus discípulos, les dirá: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».”

Esta es la meta de nuestra vida cristiana: ser santos. No se trata de un ideal inalcanzable, de un sueño inconsistente, porque el santo se forja, se fragua día a día en la correspondencia a cada gracia y en la vivencia de la caridad. Cada día un reto que se nos ofrece para crecer en la respuesta al amor que Dios nos tiene.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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