fernandonunes-1547207846603-cathopic

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21,15-19: ¿Me amas?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,15-19: ¿Me amas?

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó:
– «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta:
– «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice:
– «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
– «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
– «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
– «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
– «Sígueme.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el examen de amor realizado a S. Pedro: “¿Me amas? Vemos la sanación del corazón de S. Pedro, necesitaba ser curado, había experimentado hasta donde podía llegar, de lo que podía ser capaz, el mismo lloró su pecado, si tres veces pudo ser vencido por el miedo y cobardemente decir que no lo conocía, ahora, el Señor, le concede la oportunidad de sanar esa negación confesando su amor por Él. Según el doctor de la iglesia, S. Agustín, Ntro Señor busca curar la herida de la negación en S. Pedro y le da la oportunidad de confesar su amor tres veces. “Tu lo sabes todo, Tú sabes que te quiero”.

Después de ser examinado de amor y sanada la herida de la negación, a Pedro se le encomienda: “apacentar sus ovejas”, debo tener conciencia que son del Señor y necesito cuidarlas para Él, necesito amarle, crecer en ese amor, contar con Él, trabajar para Él, no son “mías” , “son suyas”; claramente lo dice: “mis ovejas”, he de ser instrumento para llevarlas a Él, que descubran al Señor, que puedan amarle, abandonarse, amar y amar sin medida.

En la homilía realizada por el Papa Francisco, el 16 de enero de 2015 , se dirige de manera especial a los consagrados, a los obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, profundiza sobre este mismo pasaje evangélico: “«¿Me amas?… Apacienta mis ovejas». Las palabras de Jesús a Pedro en el Evangelio de hoy nos recuerdan algo esencial. Todo ministerio pastoral nace del amor… nace del amor. […] Al igual que santa Teresa de Lisieux, cada uno de nosotros, en la diversidad de nuestras vocaciones, está llamado de alguna manera a ser el amor en el corazón de la Iglesia.

[…] «El amor de Cristo nos apremia». […] El Evangelio llama a cada cristiano a vivir una vida de honestidad, integridad e interés por el bien común. Pero también llama a las comunidades cristianas a crear «ambientes de integridad», redes de solidaridad que se extienden hasta abrazar y transformar la sociedad mediante su testimonio profético.

Los pobres. Los pobres están en el centro del Evangelio, son el corazón del Evangelio: si quitamos a los pobres del Evangelio no se comprenderá el mensaje completo de Jesucristo. Como embajadores de Cristo, nosotros, obispos, sacerdotes y religiosos, debemos ser los primeros en acoger en nuestros corazones su gracia reconciliadora. San Pablo explica con claridad lo que esto significa: rechazar perspectivas mundanas y ver todas las cosas de nuevo a la luz de Cristo; ser los primeros en examinar nuestras conciencias, reconocer nuestras faltas y pecados, y recorrer el camino de una conversión constante, de una conversión cotidiana.

[…] Para nosotros, sacerdotes y personas consagradas, la conversión a la novedad del Evangelio implica un encuentro diario con el Señor en la oración. Los santos nos enseñan que ésta es la fuente de todo celo apostólico.”

En nuestra meditación de hoy, resuena fuertemente la pregunta: ¿Tú me amas? Convendría que todos y cada uno recibamos esa pregunta por parte del Señor, responder a ella es lo mas importante, todo por Él, sabiendo que si nos falta el amor, como nos recuerda S. Pablo, lo que hagamos, por muy bueno que pueda parecer, no me sirve. Si me falta el amor no es grato a Dios, si me falta el amor no entra en la voluntad de Dios. ¿Me amas?

Ojalá podamos confesarle igual que S. Pedro a esta pregunta: «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.» quiero vivir acogiendo tu amor y siendo instrumento tuyo para amar con el amor que me amas, irradiando ese amor en todo y a todos.

Que tengas un buen día, el Señor nos regala un nuevo día para crecer en su amor, y sobre todo amando. Feliz día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *