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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21,20-25: Señor, y éste ¿qué?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,20-25: Señor, y éste ¿qué?

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús:
– «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta:
– «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el testimonio del discípulo amado sobre el misterio y mensaje de la Palabra de Dios hecha carne. “Y sabemos que su testimonio es verdadero”.

Para la meditación de hoy, una vez más, acudo a las palabras del Papa Francisco, concretamente, las pronunciadas en la homilía del 29 de junio de 2014, donde nos comenta el pasaje evangélico que estamos contemplando:

“El amor de Jesús debe ser suficiente para Pedro. Él no debe ceder a la tentación de la curiosidad, de la envidia, como cuando, al ver a Juan cerca de allí, preguntó a Jesús: “Señor, y éste, ¿qué?”. Pero Jesús, frente a estas tentaciones, le respondió: “¿A ti qué? Tú, sígueme”. Esta experiencia de Pedro es un mensaje importante también para nosotros, queridos hermanos.

El Señor repite hoy, a mí, a ustedes y a todos los Pastores: “Sígueme”. No pierdas tiempo en preguntas o chismes inútiles; no te entretengas en lo secundario, sino mira a lo esencial y sígueme. Sígueme a pesar de las dificultades. Sígueme en la predicación del Evangelio. Sígueme en el testimonio de una vida que corresponda al don de la gracia del Bautismo. Sígueme en el hablar de mí a aquellos con los que vives, día tras día, en el esfuerzo del trabajo, del diálogo y de la amistad. Sígueme en el anuncio del Evangelio a todos, especialmente a los últimos, para que a nadie le falte la Palabra de vida, que libera de todo miedo y da confianza en la fidelidad de Dios. Tú, sígueme.»”.

La liturgia de esta tarde nos introducen en la gran solemnidad de Pentecostés, clamemos con la oración de la secuencia dada en la liturgia: VEN, ESPIRITU SANTO, don, en tus dones espléndido, fuente del mayor consuelo, mira el vacío del hombre, si tú le faltas. Ven a nuestras vidas y transformalas, sana el corazón enfermo, reparte tus siete dones…

Al contemplar hoy, sábado, de una manera muy especial a nuestra Madre, la vemos junto a los apóstoles, alentando la espera de la venida del Espíritu Santo, animando y convocando a cada uno para preparar la venida del Paráclito, del Defensor, del Abogado, del Consolador de nuestras almas. A Ella nos encomendamos para que nos ayude a ser dóciles al Espíritu Santo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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