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EVANGELIO DEL DÍA Lc 10, 13-16: Quien a vosotros escucha, a mí me escucha.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 10, 13-16: Quien a vosotros escucha, a mí me escucha.

En aquel tiempo, dijo Jesús:
¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos al Señor haciendo una llamada de atención porque se resisten a convertirse, ponen dificultades a escuchar, rechazan todo lo referente a la vida de la gracia, para ellos no tienen ningún valor, rechazar al enviado, sin embargo, tiene graves consecuencias para el que lo hace. Cerrar el corazón a la misericordia, es no dejar a Dios que pueda actuar en tu vida y quien sufre las consecuencias nefastas, es uno mismo, el que mas perjudicado queda es el que impide la acción de la gracia.

También nosotros somos testigos de multitud de milagros, experimentamos la acción de Dios en nosotros mismos y en los que nos rodean, vemos la dicha de los que confían y, se dejan hacer, como se toman en serio su Palabra y es como brújula para actuar, la que guía sus pasos, sus acciones, modela sus sentimientos, su comportamiento y como sus vidas se llenan de esperanza y de gozo, que se va haciendo contagioso. Es importante que acudamos al Señor con humildad y le pidamos ver todo lo que Dios nos va regalando y, solicitarle que nos ayude a no poner impedimentos a sus acciones, que sepamos acoger, escuchar y confiar.

Hoy celebramos la memoria obligatoria de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia, nacido en Dalmacia hacia el año 340; estudió en Roma y allí fue bautizado. Abrazó la vida ascética, marchó al Oriente y fue ordenado presbítero. Volvió a Roma y fue secretario del papa Dámaso. Fue en esta época cuando empezó su traducción latina de la Biblia. También promovió la vida monástica. Más tarde, se estableció en Belén, donde trabajó mucho por el bien de la Iglesia. Escribió gran cantidad de obras, principalmente comentarios de la sagrada Escritura. Murió en Belén el año 420. De él tenemos frases tan rotundas como: “Ignorar la Escritura es ignorar a Cristo”. Ser cristiano es ser seguidor de Cristo, ser cristiano implica una relación con el Señor, un crecimiento en el conocimiento, afianzado en el trato con Él mediante la oración y los sacramentos, difícilmente, por no decir imposible, se puede dar el amor sin el trato, la relación, el conocimiento y aquí vemos la necesidad de saber y aprender cada vez más sobre el Señor, la importancia del conocimiento de su Palabra para poder agradarle. Concluía el pasaje evangélico realizando la llamada a escuchar al Señor, y nos advertía que se configura con el mensajero, con el evangelizador, “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), Sacerdote.

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