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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,27-28: Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11,27-28: Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, lo hemos escuchado muy recientemente, concretamente este sábado pasado y todavía resuena en nuestros oídos el piropo dicho por una mujer del gentío a la madre de Jesús, cosa que aprovecho Nuestro Señor para piropear a su madre, y nos dejó una nueva bienaventuranza: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!.

Celebramos hoy la festividad de la Santísima Virgen María, bajo la advocación del Pilar, según una muy antigua -sus orígenes se remontan al año 40- y venerable tradición, la Virgen María, cuando aún vivía, se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago en Zaragoza, a las orillas del Ebro, se apareció sobre una columna o pilar como signo de su presencia, cuentan que fue traído por los ángeles.

En la aparición, la Virgen María, consoló y reconfortó al Apóstol Santiago, a quien prometió su asistencia materna en la evangelización que estaba llevando a cabo en España. Desde entonces, el Pilar es considerado como “el símbolo de la firmeza de fe”.

María desde el principio alentó la evangelización en nuestras tierras, animó ante la adversidad, consoló para vencer el desanimo ante la falta de respuesta, ayudó a perseverar y mantenerse firmes en la fe. La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

El Papa Benedicto XVI en la homilía del 13 de mayo de 2010 hace referencia a este pasaje evangélico: “El entusiasmo que suscitaba su sabiduría y su poder salvador en la gente de su tiempo era tal que una mujer en medio de la multitud —como hemos oído en el Evangelio— exclamó: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”. A lo que Jesús respondió: “Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”. Pero, ¿quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse fascinar por su amor? ¿Quién permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el corazón vigilante en oración? ¿Quién espera el alba de un nuevo día, teniendo encendida la llama de la fe? La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo”.

Concluimos nuestras pistas para la meditación con la oración realizada por el Papa S. Juan Pablo II en su primera visita a España, en la Basílica del Pilar, el 6 noviembre de 1982: “Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren la soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, Oh María a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad”. AMÉN.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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