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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13, 10-17: Toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13, 10-17: Toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente: «Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado». Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?». Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando, sanando y por ello es acusado de transgresor de la ley, él no quiere quebrantar el sábado, más bien, señala que es un día para hacer el bien, un día para amar, para servir, una oportunidad para hacer el bien. Vuelve a unir el amor a Dios con el amor al prójimo, la autentica religiosidad lleva siempre a la caridad.

El Señor se conmueve ante la enfermedad de aquella mujer y actúa. El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 1 de julio de 2012 comenta otros milagros pero nos resalta como al Señor le interesa nuestra sanación en su totalidad: “Jesús se inclina ante el sufrimiento humano y cura el cuerpo; y el espiritual: Jesús vino a sanar el corazón del hombre, a dar la salvación y pide fe en él. […] Jesús vino a liberar al ser humano en su totalidad. […] A Dios le pedimos muchas curaciones de problemas, de necesidades concretas, y está bien hacerlo, pero lo que debemos pedir con insistencia es una fe cada vez más sólida, para que el Señor renueve nuestra vida, y una firme confianza en su amor, en su providencia que no nos abandona.

Jesús, que está atento al sufrimiento humano, nos hace pensar también en todos aquellos que ayudan a los enfermos a llevar su cruz, especialmente en los médicos, en los agentes sanitarios y en quienes prestan la asistencia religiosa en los hospitales. Son «reservas de amor», que llevan serenidad y esperanza a los que sufren. […] Pidamos a la Virgen María que acompañe nuestro camino de fe y nuestro compromiso de amor concreto especialmente a los necesitados, mientras invocamos su maternal intercesión por nuestros hermanos que viven un sufrimiento en el cuerpo o en el espíritu.”

Todos necesitamos aprender del Señor esa “formación del corazón”: aprovechar todas las ocasiones que se nos brindan para provocar el encuentro con Dios en Cristo y suscite en los que acojan el testimonio que puedan recibir el amor y abran su espíritu a los demás.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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