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EVANGELIO DEL DÍA Lc 17,5-10: Si tuvierais fe.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 17,5-10: Si tuvierais fe.

En aquel tiempo, los apóstoles le dijeron al Señor:
«Auméntanos la fe».
El Señor dijo:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera:
“Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería.
¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida, ven y ponte a la mesa”?
¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta tres aspectos de la vida cristiana: fe, servicio y humildad.

Todos los textos de la liturgia de este domingo nos hablan de la fe. La FE es un don, un regalo, un bien,… que hay que pedir, así comienza el pasaje de hoy, pidiendo los discípulos al Señor: ¡Auméntanos la fe!. No piden bienes materiales, no piden privilegios; piden la gracia de la fe, que oriente e ilumine toda la vida. La fe que nos habla de fiarnos, de confiar, dejarse, abandonarse, en definitiva de acoger a Cristo, de dejar que nos ilumine, que nos transforme, de seguirlo, de experimentar que hace posible las cosas humanamente imposibles. Claro que sirve, irradia, ilumina y como nos decía el profeta en la primera lectura: “el justo vivirá por su fe”.

Otro punto que resalta el pasaje de hoy, es que somos siervos de Dios. El Papa Benedicto XVI nos comenta este pasaje evangélico en la homilía del 3 de octubre de 2010: “Jesús nos hace tomar conciencia de que, frente a Dios, nos encontramos en una situación semejante: somos siervos de Dios; no somos acreedores frente a él, sino que somos siempre deudores, porque a él le debemos todo, porque todo es un don suyo. Aceptar y hacer su voluntad es la actitud que debemos tener cada día, en cada momento de nuestra vida. Ante Dios no debemos presentarnos nunca como quien cree haber prestado un servicio y por ello merece una gran recompensa. Esta es una falsa concepción que puede nacer en todos, incluso en las personas que trabajan mucho al servicio del Señor, en la Iglesia. En cambio, debemos ser conscientes de que, en realidad, no hacemos nunca bastante por Dios. Debemos decir, como nos sugiere Jesús: «Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer». Esta es una actitud de humildad que nos pone verdaderamente en nuestro sitio y permite al Señor ser muy generoso con nosotros. […] La fe os da la fuerza de Dios para tener siempre confianza y valentía, para seguir adelante con nueva decisión, […] Y cuando encontréis la oposición del mundo, escuchad las palabras del Apóstol: «No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor». Hay que avergonzarse del mal, de lo que ofende a Dios, de lo que ofende al hombre; hay que avergonzarse del mal que se produce a la comunidad civil y religiosa con acciones que se pretende que queden ocultas. La tentación del desánimo, de la resignación, afecta a quien es débil en la fe, a quien confunde el mal con el bien, a quien piensa que ante el mal, con frecuencia profundo, no hay nada que hacer. En cambio, quien está sólidamente fundado en la fe, quien tiene plena confianza en Dios y vive en la Iglesia, es capaz de llevar la fuerza extraordinaria del Evangelio.”

Es domingo, día del Señor, busca el trato profundo con el Señor en la eucaristía, para poder tomar parte en los duros trabajos del evangelio según las fuerzas que Dios te dé. Que tengas un buen día y no tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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