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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,12-26: “Negociad mientras vuelvo”.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,12-26: “Negociad mientras vuelvo”.

Dijo, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo”. Pero sus conciudadanos lo aborrecían y enviaron tras de él una embajada diciendo: “No queremos que este llegue a reinar sobre nosotros”. Cuando regresó de conseguir el título real, mandó llamar a su presencia a los siervos a quienes había dado el dinero, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez”. Él le dijo: “Muy bien, siervo bueno; ya que has sido fiel en lo pequeño, recibe el gobierno de diez ciudades”. El segundo llegó y dijo: “Tu mina, señor, ha rendido cinco”. A ese le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades”. El otro llegó y dijo: “Señor, aquí está tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenía miedo, pues eres un hombre exigente que retiras lo que no has depositado y siegas lo que no has sembrado”. Él le dijo: “Por tu boca te juzgo, siervo malo. ¿Conque sabías que soy exigente, que retiro lo que no he depositado y siego lo que no he sembrado? Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses”. Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a este la mina y dádsela al que tiene diez minas”. Le dijeron: “Señor, ya tiene diez minas”. “Os digo: al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, por medio del genero de las parábolas nos hablan de un rey y la invitación a negociad mientras el vuelve. La parábola de las onzas de oro, nos trae a la memoria a otra parábola la de los talentos, vemos cuanta similitud, en ambas parábolas se nos resalta que somos administradores de bienes que se nos confían y no propietarios, asumir esa gran verdad, que todo lo hemos recibido, que no nos pertenece, conlleva una serie de actitudes, de maneras de proceder, de responsabilidades, la primera y fundamental, el administrar bien, quizás, con mayor compromiso ya que tendremos que dar cuentas de la misión encomendada. Eso nos pide que pongamos el mayor desvelo, esfuerzo, empeño, entrega, sacrificio… todo lo que esta de nuestra parte para desarrollar bien el encargo recibido, vivir con plenitud nuestra vocación, nuestra respuesta a la invitación realizada por el Señor a nosotros, y desde el agradecimiento por haber sido elegidos y haber querido contar con nosotros.

El Señor nos entrega unos dones y nos invita a colaborar con Él en la construcción de su reino. Que los pongamos a trabajar. Estamos llamados a ser signos creíbles de la vida nueva que Dios ha depositado en nosotros y que nos hace vivir con los mismos sentimientos que Ntro. Señor Jesucristo; que nos hace vivir como hermanos, preocupándonos del bien unos de otros por tener un sólo corazón y una sola alma. Cuando el Señor vuelva que nos encuentre llenos de frutos de santidad y de justicia porque hayamos pasado haciendo el bien a todos, sin distinción de razas, lenguas, sexos, culturas o clases sociales. Entonces seremos dignos de participar de su gloria eternamente.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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