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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 5-11: Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 5-11: Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el lenguaje va cogiendo unos tintes familiares al genero escatológico: “llegará un día…”. Incluso asume el lenguaje de los últimos tiempos donde las señales de destrucción son muy comunes, “no quedará piedra sobre piedra”, sin embargo, resalta la invitación a la esperanza y a superar los miedos. “Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.” El Papa Francisco insiste mucho en la exhortación Evangelii Gaudium, como en sus homilías, al dirigirse a los creyentes, ya sean jóvenes o ancianos: ¡No permitáis que os roben la esperanza!.

Al escuchar este pasaje resuena en mi interior las mismas palabras de Ntro. Señor: “cielo y tierra pasaran, pero mis Palabras, se cumplirán”. Es posible que todo se tambalee pero no así la Palabra de Dios, que se cumple y se realiza. Por eso ante las malas noticias, como nos insisten en estos últimos tiempos todos los sucesores de San Pedro, desde San Juan Pablo II: su repetitivo: ¡No tengáis miedo!, hasta el Papa Francisco: ¡Que no os roben la esperanza!, Todos ponen su fuente en el mensaje del resucitado: “¡No temáis! Yo estaré con vosotros todos los días”. El creyente no puede permitirse el lujo de dejarse llevar por el miedo, seria una falta grave de confianza en el Salvador, Dios siempre nos invita a la esperanza, con su amor todo es posible, por diversas circunstancias que nos toque afrontar, como dice el autor sagrado del Salmo 22: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú vas conmigo… El Señor es mi pastor, nada me falta”.

El Papa Francisco comenta este pasaje en el ángelus del 13 noviembre de 2016: “«no os dejéis engañar», y pone en guardia ante los muchos falsos mesías que se habrían presentado. ¡Hoy también los hay! Y añade no dejarse aterrorizar y desorientar por guerras, revoluciones y calamidades, porque esas también forman parte de las realidades de este mundo. […] ¡Dios no nos abandona nunca! Esta certeza debemos tenerla en el corazón: ¡Dios no nos abandona nunca! Permanecer firmes en el Señor, en la certeza de que Él no nos abandona, caminar en la esperanza, trabajar para construir un mundo mejor, no obstante las dificultades y los acontecimientos tristes que marcan la existencia personal y colectiva, es lo que cuenta de verdad; es lo que la comunidad cristiana está llamada a hacer para salir al encuentro del «día del Señor».”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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