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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21,1-4: Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21,1-4: Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie.

En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el cepillo del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo:
-Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el desprendimiento que encarna la pobre viuda y que el Señor resalta. Ella entrega a Dios todo lo que tiene. Nos recuerda la experiencia del Arzobispo Vietnamita, Van Thuan, después de una vida muy activa de Arzobispo a causa de la persecución religiosa fue a parar a la cárcel, allí, su vida se vio muy modificada, y lo que más tenia era tiempo, cuando creía que apenas podía hacer nada por el Señor, fue cuando descubrió algo que le marco muchísimo: : “Dios me quiere a mí, no mis cosas”. La conducta de esta viuda nos enseña a dar con generosidad, aprendamos del mismo testimonio de Ntro. Señor, que no se guarda nada para sí, nos entrega su propia vida, nadie ama más que aquel que da su vida, y la da como un acto supremo de amor. Generosidad es compartir nuestro tiempo, cualidades, bienes… todo lo que somos. El Señor ve el grado de amor con que nos dedicamos a Él, a su servicio, a los demás.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico en el ángelus del 8 de noviembre de 2015: “ Los ricos han dado, con gran ostentación, lo que para ellos era superfluo, mientras que la viuda, con discreción y humildad, ha echado «todo lo que tenía para vivir»; por ello —dice Jesús— ella ha dado más que todos. Debido a su extrema pobreza, hubiera podido ofrecer una sola moneda para el templo y quedarse con la otra. Pero ella no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo. En su pobreza ha comprendido que, teniendo a Dios, lo tiene todo; se siente amada totalmente por Él y, a su vez, lo ama totalmente. ¡Qué bonito ejemplo esa viejecita!

Jesús, hoy, nos dice también a nosotros que el metro para juzgar no es la cantidad, sino la plenitud. Hay una diferencia entre cantidad y plenitud. Tú puedes tener tanto dinero, pero ser una persona vacía. No hay plenitud en tu corazón. Pensad esta semana en la diferencia que hay entre cantidad y plenitud. No es cosa de billetera, sino de corazón. Hay diferencia entre billetera y corazón… Hay enfermedades cardíacas que hacen que el corazón se baje hasta la billetera… ¡Y esto no va bien! Amar a Dios «con todo el corazón» significa confiar en Él, en su providencia, y servirlo en los hermanos más pobres, sin esperar nada a cambio.

[…]Pidamos al Señor que nos admita en la escuela de esta pobre viuda, que Jesús, con el desconcierto de los discípulos, hace subir a la cátedra y presenta como maestra de Evangelio vivo. Por intercesión de María, la mujer pobre que ha dado toda su vida a Dios por nosotros, pidamos el don de un corazón pobre, pero rico de una generosidad alegre y gratuita.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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