cathopic_1516212867427691

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 22,14-20: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 22,14-20: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros.

Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos, y les dijo:
– He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.
Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
– Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.
Y tomando pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo:
– Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.
Después de cenar, hizo lo mismo con la copa diciendo:
– Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la festividad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. No puede haber mediador más grande, Cristo Resucitado, Cristo es la unión entre Dios y los hombres. Él ha asumido nuestra naturaleza frágil y débil, nos ha rescatado, nos ha redimido y nos ha salvado.

En la homilía dada en su 80 cumpleaños y en el jubileo de los presbíteros, el Papa S. Juan Pablo II, nos legó toda una catequesis sobre el sacerdocio:

“El gran Sacerdote, más bien el sumo Sacerdote, es Jesucristo. Como afirma la carta a los Hebreos, él con su propia sangre penetró una vez para siempre en el santuario, consiguiéndonos una redención eterna. Cristo, sacerdote y víctima, “es el mismo ayer, hoy y siempre”.[…] ¡El sacerdocio ministerial! De él nos habla la liturgia de este día, haciéndonos volver espiritualmente al Cenáculo, a la última Cena, cuando Cristo lavó los pies a los Apóstoles.[…] “Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve”. El Maestro deja a sus amigos el mandamiento de amarse como él los ha amado, poniéndose los unos al servicio de los otros:  “Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros”.

¡El sacerdocio ministerial! A él nos remite sobre todo la Eucaristía, en la que Cristo instituyó el nuevo rito de la Pascua cristiana, introduciendo, al mismo tiempo, el ministerio sacerdotal en la Iglesia. Durante la última Cena, Cristo tomó el pan en sus manos, lo partió y lo dio a los Apóstoles, diciendo:  “Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino y lo dio a los Apóstoles, diciendo:  “Este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por  vosotros  y  por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”. Cada vez  que  repetís este rito, explica el apóstol san Pablo, “anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga”.

Amadísimos sacerdotes, de este modo Cristo ha puesto en nuestras manos, bajo las especies del pan y del vino, el memorial vivo del sacrificio que él ofreció al Padre en la cruz. Lo ha confiado a su Iglesia para que lo celebre hasta el fin del mundo. Sabemos que por medio de nosotros, por medio de los ministros ordenados, él mismo actúa en la Iglesia, a lo largo de los siglos, como sumo y eterno Sacerdote de la nueva Alianza. “Haced esto en conmemoración mía”:  cada vez que lo hagáis, anunciaréis mi muerte hasta mi última venida.

¡El sacerdocio ministerial! […] hoy queremos elevar a Dios una acción de gracias común por este extraordinario don. Don para todos los tiempos y para los hombres de todas las razas y culturas. Don que se renueva en la Iglesia gracias a la inmutable misericordia divina y a la respuesta generosa y fiel de gran número de hombres frágiles. Don que no deja de maravillar a quien lo recibe. […] En el Cenáculo, la víspera de su pasión, Jesús quiso hacernos partícipes de la vocación y misión que el Padre celestial le había confiado, es decir, introducir a los hombres en su misterio universal de salvación.

Os abrazo con gran afecto, queridos sacerdotes de todo el mundo. Es un abrazo que no tiene confines y se extiende a los presbíteros de toda Iglesia particular, llegando especialmente a vosotros, queridos sacerdotes enfermos, solos o probados por diversas dificultades.

Pienso también en los sacerdotes que, por diferentes circunstancias, ya no ejercen el sagrado ministerio, aun llevando en sí la especial configuración a Cristo ínsita en el carácter indeleble del orden sagrado. Oro mucho también por ellos, e invito a todos a recordarlos en la oración, para que, también gracias a la dispensa obtenida regularmente, mantengan vivo el compromiso de la coherencia cristiana y de la comunión eclesial.

[…] El apóstol san Pablo nos ha recordado que nuestra tarea consiste en apacentar la grey de Dios que se nos ha confiado, no por la fuerza, sino voluntariamente, no tiranizando, sino dando un testimonio ejemplar; un testimonio que puede llegar, si fuera necesario, al derramamiento de la sangre, como ha sucedido con muchos de nuestros hermanos durante el siglo que acaba de terminar.

Este es para nosotros el camino de la santidad, que lleva al encuentro definitivo con el “pastor supremo”, en cuyas manos está “la corona de gloria”. Esta es nuestra misión al servicio del pueblo cristiano. Que nos ayude María, Madre de nuestro sacerdocio, y nos ayuden los numerosos santos presbíteros que nos han precedido en esta misión sublime y llena de responsabilidad.

También tú, querido pueblo cristiano, que hoy te reúnes en torno a nosotros en la fe y en la alegría, ora por nosotros. Eres pueblo real, linaje sacerdotal, asamblea santa. Eres el pueblo de Dios que, en todos los rincones de la tierra, participa en el sacerdocio de Cristo. Acepta el don que hoy renovamos al servicio de tu singular dignidad. Tú, pueblo sacerdotal, da gracias con nosotros a Dios por nuestro ministerio y canta con nosotros a tu Señor y nuestro:  ¡gloria a ti, oh Cristo, por el don del sacerdocio! Haz que la Iglesia del nuevo milenio cuente con la obra generosa de numerosos y santos sacerdotes. Amén.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *