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EVANGELIO DEL DÍA Lc 6, 43-49: De lo que rebosa el corazón habla la boca.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 6, 43-49: De lo que rebosa el corazón habla la boca.

Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? Todo el que viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola del árbol que da buenos frutos. Los frutos delatan al árbol y su condición sana o enferma. Asimismo el fruto del corazón, lo que de él rebosa la boca, es decir, la palabra, revela la bondad o maldad del mismo. También nos presenta que no basta decir Señor, Señor. Lo importante no es hablar de Dios, sino hacer su voluntad. Las personas que confían su vida a Dios, como dice más de una vez el salmista: “Dios es mi roca y mi fortaleza…Dios mío, roca mía, mi refugio, mi escudo, la fuerza que me salva…” estas personas se vuelven a su vez una ayuda, una fortaleza, un lugar seguro, remanso de paz para los demás.

El Papa Benedicto XVI nos explica la catequesis sobre el pasaje evangélico de hoy en el ángelus del 6 de marzo de 2011: “Jesús es la Palabra viva de Dios. Cuando enseñaba, la gente reconocía en sus palabras la misma autoridad divina, sentía la cercanía del Señor, su amor misericordioso, y alababa a Dios. […] él nos revela el verdadero rostro de Dios, y al mismo tiempo nos revela a nosotros mismos, nos hace sentir la alegría de ser hijos del Padre que está en el cielo, indicándonos la base sólida sobre la cual debemos edificar nuestra vida.

Pero a menudo el hombre no construye su obrar, su existencia, sobre esta identidad, y prefiere las arenas de las ideologías, del poder, del éxito y del dinero, pensando encontrar en ellos estabilidad y la respuesta a la insuprimible demanda de felicidad y de plenitud que lleva en su alma. Y nosotros, ¿sobre qué queremos construir nuestra vida? ¿Quién puede responder verdaderamente a la inquietud de nuestro corazón? ¡Cristo es la roca de nuestra vida! Él es la Palabra eterna y definitiva que no hace temer ningún tipo de adversidad, de dificultad, de molestia. Que la Palabra de Dios impregne toda nuestra vida, nuestro pensamiento y nuestra acción, […] Queridos hermanos, os exhorto a dedicar tiempo cada día a la Palabra de Dios, a alimentaros de ella, a meditarla continuamente. Es una ayuda preciosa también para evitar un activismo superficial, que puede satisfacer por un momento el orgullo, pero que al final nos deja vacíos e insatisfechos.

Invocamos la ayuda de la Virgen María, cuya existencia estuvo marcada por la fidelidad a la Palabra de Dios. La contemplamos en la Anunciación, al pie de la cruz, y ahora, partícipe de la gloria de Cristo resucitado. Como ella, queremos renovar nuestro «sí» y encomendar con confianza a Dios nuestro camino.”

Que tengas un buen día. Recuerda que es sábado, día especialmente dedicado a la Santísima Virgen María, encomiendate a ella para que te ayude en el seguimiento de su Hijo.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

1 comentario
  1. Juan García
    Juan García Dice:

    Estimado Chechu, que gran verdad que podemos comprobar en las personas que les rebosa el corazón de Dios y por la boca lo expresan con sus hechos lo demuestran cada día. Estas personas además ayudan con su proceder para que se cumpla en la vida lo que Dios nos mandó, amaros unos a otros cómo yo os he amado, haciendo el bien unos a otros, ayudando y perdonando setenta veces siete. Gracias por la meditación y buen día.

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