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EVANGELIO DEL DÍA Lc 8, 1-3: Acompañado por los Doce, y por algunas mujeres.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 8, 1-3: Acompañado por los Doce, y por algunas mujeres.

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy comienza con la actividad que llenaba la vida del Señor: la predicación, la comunicación del Reino, la proclamación y el anuncio de la Buena Noticia. Esta labor era importante ya que nadie puede amar lo que desconoce, es importante mostrar el tesoro, la perla preciosa, lo que nos podemos perder, el bien que nos aporta, como diría el Papa Francisco: “No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón”. (Evangelii Gaudium, 266). Caer en lo más intimo de nuestro corazón que nos vemos privados de mucho, si Él nos falta, hacer todo lo posible para vivir en su presencia.

Otro de los temas para nuestra meditación es el papel de la mujer, al Señor también le acompañaban algunas mujeres e incluso se nos refieren los nombres de las mujeres que seguían a Jesús: María Magdalena, Juana, Susana…, ellas no tenían miedo de mostrarse seguidoras del Maestro y no les importaba el rechazo por parte de los líderes del pueblo. Estas mujeres estaban agradecidas con el Señor por el gran bien que habían recibido de Él. Una vez que se dejaron tocar por la gracia y por el amor redentor de Cristo se transformaron en auténticas apóstoles, en seguidoras valientes. Ellas permanecieron fieles al Señor aun cuando todos los apóstoles huyeron ante la sombra de la cruz. Toda una invitación a permanecer perseverando al lado del Señor. Sigamos llevando, como estas mujeres, el mensaje de Cristo. El mundo necesita discípulos de Cristo que no escatimen tiempo ni energía para servir al Evangelio. Se necesitan hombres y mujeres que respondan generosamente a la misión y compartan el tesoro precioso de la fe con todas las personas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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