cathopic_1532944818717330

EVANGELIO DEL DÍA Lc 9,44-45: Les daba miedo preguntarle.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 9,44-45: Les daba miedo preguntarle.

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece las limitaciones de los discípulos, no entendían y les daba miedo. Que cercanos nos encontramos nosotros con ellos, cuantas veces no entendemos y que decir de nuestros miedos. Los discípulos tenían miedo de pedirle al Señor que les explicara con detenimiento el significado de sus palabras. Preferían no saber más. No entendían, es verdad que tenemos que admitir nuestra pequeñez y como es mucho lo que no sabemos, dejarnos sorprender y no perder nunca la capacidad de aprender, ser siempre discípulos, estar continuamente en el proceso de aprendizaje de todo y de todos, no creer que lo sabemos todo, y como Ntra. Madre, la Bienaventurada Virgen Maria, las veces que no entendía meditaba en su corazón, abierta siempre al misterio. No tengamos miedo a ser humildes, y dejarnos sorprender por la voluntad de Dios. No nos quedemos encerrados en una perspectiva natural, abrámonos a un horizonte más alto. Vivamos con esperanza.

Varias veces el Señor les anuncia su pasión, muerte y resurrección, y sin embargo sus amigos, los más cercanos, los que había elegido, le habían oído muchas veces que tenia que padecer, sufrir, y sin embargo se revelan, no encajan el camino de la cruz, huyen del sufrimiento, les escandaliza el dolor, preferirían un Dios que no se mostrara tan débil, tan poco poderoso -según nuestro mundo-, ¿dónde esta Dios en medio de tanto dolor?, ¿dónde esta Dios en tanto infierno?, “¿Qué nos dice todo esto? Nos recuerda que la lógica de Dios es siempre «otra» respecto a la nuestra, como reveló Dios mismo por boca del profeta Isaías: «Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos» . Por esto seguir al Señor requiere siempre al hombre una profunda conversión —de todos nosotros—, un cambio en el modo de pensar y de vivir; requiere abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente. Un punto clave en el que Dios y el hombre se diferencian es el orgullo: en Dios no hay orgullo porque Él es toda la plenitud y tiende todo a amar y donar vida; en nosotros los hombres, en cambio, el orgullo está enraizado en lo íntimo y requiere constante vigilancia y purificación. Nosotros, que somos pequeños, aspiramos a parecer grandes, a ser los primeros; mientras que Dios, que es realmente grande, no teme abajarse y hacerse el último. Y la Virgen María está perfectamente «sintonizada» con Dios. Invoquémosla con confianza para que nos enseñe a seguir fielmente a Jesús en el camino del amor y de la humildad.” (P. Benedicto XVI, Ángelus 23 septiembre de 2012).

También hoy nuestra mirada se dirige a Nuestra Madre la Santísima Virgen María bajo la advocación de la Merced, que significa: misericordia. La misericordia unida a la liberación del cautivo. María se une, de una manera íntima y visible, a la obra redentora de su Hijo: Ha cooperado con su SI al plan de Dios, y ha ofrecido su vida para que el Hijo de Dios pudiera encarnarse y entregarse para la reconciliación de la humanidad.

Que tengas un buen día, hoy es sábado, día donde acudimos a la escuela de María, contémplala y aprende con Ella a ser instrumento de misericordia para los que te rodean.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *