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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 13, 33-37: ¡Velad!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 13, 33-37: ¡Velad!

Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy iniciamos con toda la Iglesia el nuevo Año litúrgico: un nuevo camino de fe. “Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo.” (P. Francisco, 3 diciembre 2017). “El Adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza, en el que se invita a los creyentes en Cristo a permanecer en una espera vigilante y activa, alimentada por la oración y el compromiso concreto del amor”. (P. Benedicto XVI, 3 diciembre 2006).

En el Evangelio de hoy la invitación que se nos hace es a la vigilancia, se nos invita a ¡Velad! Es un tiempo de gracia, favorable, todo un regalo que se nos concede para acercarnos a Dios, para dejarnos hacer por Él, utilizando la imagen del profeta Isaías que aparece en la liturgia del día, la del barro en manos del alfarero, «Señor, tú eres nuestro padre; nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano»” Por eso la exhortación que se nos hace es a estar preparados y a “«¡Velad!». Este es el llamamiento de Jesús en el Evangelio de hoy. […] El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto, para que nuestra vida recupere su orientación correcta, hacia el rostro de Dios. ”(P. Benedicto XVI, 27 noviembre 2011)

“»¡Velad!», nos dice Jesús en la breve parábola del dueño de casa que se va de viaje y no se sabe cuándo volverá. Velar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que él amó, conformar la propia vida a la suya. Velar implica pasar cada instante de nuestro tiempo en el horizonte de su amor, sin dejarse abatir por las dificultades inevitables y los problemas diarios. […] Pidamos al Señor que nos conceda su gracia, para que el Adviento sea para todos un estímulo a caminar en esta dirección. Que nos guíen y nos acompañen con su intercesión María, la humilde Virgen de Nazaret, elegida por Dios para ser la Madre del Redentor”. (P. Benedicto XVI, homilía 30 noviembre 2008).

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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