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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2, 23-28: El Hijo del hombre es señor también del sábado.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2, 23-28: El Hijo del hombre es señor también del sábado.

Sucedió que un sábado atravesaba él un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?». Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy los guardianes de la ortodoxia le hacen saber al Señor que sus discípulos han violado el descanso sabático. El Señor aprovecha para expresar que la ley suprema del Evangelio es la de la caridad, que no basta quedarse con un cumplimiento aparente o hipócrita de los mandamientos, que no es suficiente cumplir con ciertas cosas. La cuestión del sábado siempre es un examen de amor. El Señor del sábado es Jesús, no lo olvides.

Benedicto XVI en su libro, Jesús de Nazaret, comentaba el pasaje del Evangelio de hoy. “Jesús al declararse señor del sábado lo que hace es indicarnos que el descanso está en Él. Toda la vida cristiana gira en torno a su persona, y eso es mucho mayor que unos u otros mandamientos. Ya no se trata de cumplir unos mandamientos, sino de unirse afectivamente a Él. Ello implica toda nuestra vida. Es Señor del sábado, como es Señor de cada uno de nosotros, y de la historia”.

Es posible que la fidelidad al Evangelio, a la doctrina moral de la Iglesia, a las enseñanzas del Papa, nos pueda traer muchas veces críticas. El Papa Francisco nos esta llamando continuamente a luchar contra la “mundanidad”, a no dejarnos llevar por el espíritu de nuestro mundo. Si no me conformo con vivir como me propone el mundo, tal vez seré rechazado como le ocurrió al Señor. Cuántas veces el respeto humano me puede hacer callar mi condición de cristiano; por eso he de mantenerme cerca del Señor para tener las fuerzas de vivir de cara a Él, sin temer las consecuencias que me pueda acarrear la fidelidad al Señor, al evangelio, a su mensaje. Se nos vuelve a recordar que la ley suprema del Evangelio es la de la caridad, que no basta quedarse con un cumplimiento aparente o hipócrita de los mandamientos, que no es suficiente cumplir con ciertas cosas y decirse católico mientras en la práctica se sigue pensando y viviendo como pagano. Nuestro centro tiene que ser el Señor. Todo para mayor gloria suya. Nuestra entrega, nuestro servicio, nuestro amor debe ser para el Señor y con el Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), Sacerdote.

NOTA ACLARATORIA:

Ayer en la información dada sobre S. Fulgencio cometí el error de decir que “Fue declarado doctor de la Iglesia por Pio IX”, agradezco las indicaciones de un hermano en el sacerdocio que me aviso de la confusión y equivocación falsa dada, eso posibilito que acudiera a comprobar y contrastar la información, confieso que de donde obtuve los datos para mí era una fuente considerada fiable, pido disculpas por la confusión creada. Si es verdad que su hermano S. Isidoro es doctor de la iglesia pero de S. Fulgencio no podemos afirmar que haya sido declarado como tal, sin embargo, fue obispo, santo y confesor de la fe.

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