lupe-1596044417296-cathopic

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,1-12: Vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,1-12: Vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro.

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra. Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?». Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos muestra la curación del paralitico, necesito la ayuda de otros para poder encontrarse con el Señor, llama la atención las dificultades que tuvieron que superar aquellas cuatro para poder llegar al encuentro con el Señor, pero ningún obstáculo logro desanimarlos debido a que tenían puestas en Él todas sus esperanzas, solo fueron pequeños retos a superar para llegar al fin del encuentro con quien podía sanarlo, hace falta paciencia para perseverar en el bien, se requiere constancia para vencer las dificultades. Aquellas personas fueron instrumento para facilitar el encuentro del paralítico con el Señor. ¡Que grande! Poder ser instrumento que facilite el encuentro con el Salvador. ¡Ojalá! nuestra entrega, nuestra ayuda, nuestras acciones, nuestro ejemplo, facilite o haga posible que se acerquen a Cristo.

Traigo de ayuda a nuestra meditación la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI al comentar este pasaje evangélico, en el ángelus del 19 de febrero de 2006: “La liturgia presenta en el Evangelio el relato de varias curaciones realizadas por Cristo. […] hoy un paralítico, al que cuatro personas llevan en una camilla a la presencia de Jesús, que, al  ver su fe, dice al paralítico:  «Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Al obrar así, muestra que quiere sanar, ante todo, el espíritu. El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí.

En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero:  «Tus pecados quedan perdonados», y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade:  «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa», y lo sana completamente. El mensaje es claro:  el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse.

También hoy la humanidad lleva en sí los signos del pecado, […] Pero la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paralítico, a quien sólo Jesús puede curar verdaderamente.

[…] Sólo el amor de Dios puede renovar el corazón del hombre, y la humanidad paralizada sólo puede levantarse y caminar si sana en el corazón. El amor de Dios es la verdadera fuerza que renueva al mundo.

Invoquemos juntos la intercesión de la Virgen María para que todos los hombres se abran al amor misericordioso de Dios, y así la familia humana pueda sanar en profundidad de los males que la afligen.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *