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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 3,1-6: Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 3,1-6: Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenia la parálisis:
-«Levántate y ponte ahí en medio.»
Y a ellos les preguntó:
-«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»
Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre:
-«Extiende el brazo.»
Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor siendo espiado, se encuentran – sus contemporáneos- al acecho, quieren ver cual es su proceder, como actúa , siguen aferrados a la letra, la ley, no han entendido la primacía de la caridad, no le importa el bien, es cuestión de salvar las normas. Recientemente, en la homilía de la capilla de Santa Marta, el Papa Francisco, señaló tres actitudes que no pertenecen al estilo cristiano: el estilo acusatorio, el estilo mundano y el estilo egoísta.

En la homilía del 21 de enero de 2019: “El estilo de acusar a los demás pertenece a aquellos que siempre intentan y viven acusando a los demás, descalificando a los demás, actuando como promotores de justicia ausentes. Pero no se dan cuenta de que este es el estilo del demonio: en la Biblia, al diablo se le llama “el gran acusador”, que siempre está acusando a los demás. […] Vivir acusando a los demás y buscando defectos, no es cristiano […] el estilo cristiano es el de las Bienaventuranzas: mansedumbre, humildad, paciencia en el sufrimiento, amor por la justicia, capacidad de soportar la persecución, no juzgar a los demás.”

El Señor opta por hacer el bien, le dice al paralítico: “Levántate… extiende tu mano…”. El enfermo obedece y su fe opera el milagro. ¡Con Jesús todo es posible! Para Dios nada hay imposible. Necesitamos crecer en confianza, en dejar obrar a Dios en nuestras vidas, en poder decir como San Pablo: “Sé de quien me he fiado”. En pedir que obre en nuestras vidas, en detectar su presencia en el día a día, en dejar que su amor nos transforme e inunde nuestros pensamientos, entendimiento y voluntad. Tener experiencia de lo grande que está Dios obrando, en proclamar sus maravillas a todas las gentes, irradiando su amor a los que nos rodean.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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