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EVANGELIO DEL DÍA Mc 6,30-34: Vio una multitud y se compadeció de ella.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 6,30-34: Vio una multitud y se compadeció de ella.

Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy los discípulos vienen radiantes de su primera misión, contentos por lo que han hecho, contando las mil maravillas que les han sucedido. Un alto en el camino antes de volver de nuevo a la misión. Nos encontramos con la invitación realizada por el Señor de venir a un lugar apartado para descansar. “¡Que difícil es aprender a descansar!”. Nos encanta el humanismo de Ntro. Señor que pone frenos a la actividad y nos indica como norma de vida el descanso, para recuperar las fuerzas. El descanso no es no hacer nada, eso seria confundirlo con la pereza. Es dejar las ocupaciones cotidianas, relajarnos del activismo, dedicarnos más tiempo a lo que nos lo impide nuestras obligaciones y compromisos, pero es un tiempo especial de crecimiento. Siempre es tiempo de amar.” (P. Francisco, Misa Crismal del 2014).

Al final del pasaje evangélico nos dice que “Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles con calma”. Se nos revela el corazón de Cristo, la gente va como ovejas sin pastor, deseosos de vivir a tope y con la angustia vital de la insatisfacción, desesperanza, tristeza ante el sentido de la vida. El Señor se puso a acogerlos, a enseñar con calma, con mucha paciencia, siendo muy comprensivo. ¡Que gran lección! El Señor nos revela el corazón de Dios, un corazón compasivo, acogiendo a todos, acogiendo con bondad, acogiendo con entrega, con ofrecimiento de su tiempo, ni siquiera le dejaban tiempo para comer, entregándose por entero; en algunas traducciones del texto, “en vez de enseñar a todos” decía y ponía el acento en “que les enseñaba con “calma”, es decir, creo que va por tener tiempo para los demás, con paciencia, respetando los ritmos de cada uno, con dulzura, eliminando agobios, estrés, con serenidad, desde el amor y por amor. Toda una lección para nuestra vida y para llevarlo a nuestra relación con los que compartimos nuestro día a día.

Tenemos la catequesis dada por el Papa Francisco sobre el pasaje evangélico de hoy, en el ángelus del 22 de Julio de 2018: “nos narra que los apóstoles, tras su primera misión, regresaron donde estaba Jesús y le contaron «todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado». Después de la experiencia de la misión, ciertamente entusiasta pero también agotadora, tenían necesidad de descanso. Jesús, lleno de comprensión, se preocupa de asegurarles un poco de alivio y dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco». Pero esta vez la intención de Jesús no se puede realizar, porque la multitud, intuyendo el lugar solitario hacia donde se dirigía con la barca junto con sus discípulos, corrió hacia allí antes de su llegada. […] Observemos los tres verbos de este fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. La mirada de Jesús no es una mirada neutra, o peor, fría o alejada, porque Jesús mira siempre con los ojos del corazón. Y su corazón es tan tierno y está tan lleno de compasión, que sabe acoger las necesidades de las personas que permanecen incluso más escondidas. […] se puso a enseñarles muchas cosas. He aquí el primer pan que el Mesías ofrece a la multitud hambrienta y perdida: el pan de la Palabra. […] Jesús se hizo don para los demás, convirtiéndose así en modelo de amor y de servicio para cada uno de nosotros.”

Es domingo, día consagrado al Señor, día para alimentarnos de la Palabra y del Cuerpo de Ntro. Señor. Día del Señor, donde avivamos nuestra fe en el resucitado. Día de esperanza, donde se nos recuerda que tenemos muchos motivos para la esperanza, el mal no tiene la última palabra. ¡Feliz domingo!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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