dog-843800_1280

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,24-30: Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,24-30: Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió.

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo:
-«Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella replicó:
-«Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.»
Él le contestó:
-«Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija.»
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con los encuentros con el Señor y las curaciones. Jesús y sus discípulos se acercaron a un lugar no muy religioso. Nos relata el evangelista la intención del Señor de procurar pasar desapercibido, sin embargo, una mujer nos la describe como no creyente, pagana, se le acercó y comenzó a suplicar la curación de su hija. La respuesta dada por el Señor desconcierta, pero la mujer sigue insistiendo, echada a sus pies, rogaba por la curación de su hija. El Señor se olvida de su propósito de pasar desapercibido, deja sus planes, acoge, escucha y vuelve a hacer de su vida una entrega, sirve, libera, ama y destaca los valores de esa mujer. Con profunda sencillez volvió a rogar para que le curara a su hija. Todo un ejemplo de oración de intercesión, un modelo de insistencia, una muestra de perseverancia y una pauta de confianza. En esa mujer fenicia de Siria, vemos reflejadas las características de la verdadera oración: fe, humildad, perseverancia y confianza.

Este pasaje evangélico nos enseña a ser audaces en la oración, a pedir lo que realmente necesitamos, a hacerlo con fe, con una adhesión filial a Dios. A no abandonar, a seguir insistiendo. Esta es la fuerza de la oración: Todo es posible para el que cree. Y desde el encuentro con el Señor, desde la intimidad de la oración, disponer el corazón para aceptar la voluntad del Padre.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *