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EVANGELIO DEL DÍA Mt 10, 7-15: Gratis habéis recibido, dad gratis.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 10, 7-15: Gratis habéis recibido, dad gratis.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis. No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies. En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos envía a la misión. Después de la elección de los apóstoles, después de haber sido llamados para estar con Él es cuando son enviados a la misión y les entrega unas instrucciones muy concretas a realizar. Les habla que unido al mensaje les acompañaran unos signos que liberan y después les habla del estilo: gratuidad, desprendimiento, siendo instrumentos de paz… el Señor acentúa que el estilo de vida vaya de acuerdo con la proclamación. Para poder llevar el evangelio a los otros, muy importante, la confianza, el abandono y descansar en el Señor, y no en tus fuerzas.

Otro punto importante para la meditación es la gratuidad, para profundizar en este estilo acudo a la homilía impartida por el Papa Francisco el 6 de enero de 2018: “El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don. Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: esta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: «Gratis habéis recibido, dad gratis». Hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre. Ofrecer un don grato a Jesús es cuidar a un enfermo, dedicarle tiempo a una persona difícil, ayudar a alguien que no nos resulta interesante, ofrecer el perdón a quien nos ha ofendido. Son dones gratuitos, no pueden faltar en la vida cristiana. De lo contrario, nos recuerda Jesús, si amamos a los que nos aman, hacemos como los paganos. Miremos nuestras manos, a menudo vacías de amor, y tratemos de pensar hoy en un don gratuito, sin nada a cambio, que podamos ofrecer. Será agradable al Señor. Y pidámosle a él: «Señor, haz que descubra de nuevo la alegría de dar».”

Recibido el encargo de llevar a todos el amor de Dios, anunciándolo no sólo con palabras, sino con el testimonio concreto de caridad delicada, abierta y universal. Concluye tu oración preguntándole a Cristo cómo puedes corresponderle y trabajar más por Él. A Cristo le basta tu pequeñez. Dale tu sí generoso y disponible; el resto lo hace Él.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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