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EVANGELIO DEL DIA: Mt 13, 54-58: No hizo allí muchos milagros por su falta de fe.

EVANGELIO DEL DIA:
Mt 13, 54-58: No hizo allí muchos milagros por su falta de fe.

Fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?». Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta». Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparece el Señor enseñando, sorprende a sus paisanos la sabiduría que les muestra, sus acciones, los milagros, les sorprende ya que lo han visto crecer, les impresiona, y Jesús aprovecha para hablar de las dificultades, resistencias para acoger su mensaje y entre ellas el desprecio a los profetas.

El Papa emérito, Benedicto XVI, en el Ángelus del 8 de julio de 2012 aborda esta cuestión y comenta este pasaje evangélico: “«Nadie es profeta en su patria», es decir, ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer. De hecho, Jesús, después de dejar Nazaret, cuando tenía cerca de treinta años, y de predicar y obrar curaciones desde hacía algún tiempo en otras partes, regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. Sus conciudadanos «quedaban asombrados» por su sabiduría y, dado que lo conocían como el «hijo de María», el «carpintero» que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de él. Este hecho es comprensible, porque la familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina. A ellos les resulta difícil creer que este carpintero sea Hijo de Dios. Jesús mismo les pone como ejemplo la experiencia de los profetas de Israel, que precisamente en su patria habían sido objeto de desprecio, y se identifica con ellos. Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús no pudo realizar en Nazaret «ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos». De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad. […] al final del relato, encontramos una observación […] Al estupor de sus conciudadanos, que se escandalizan, corresponde el asombro de Jesús. […] María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.”

Termina el pasaje del Evangelio de hoy con una afirmación: “No hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe”. Aunque Dios tenga el poder de transformarnos no puede actuar si nuestra libertad no se lo permite. Les faltaba fe. La falta de docilidad y de apertura a la gracia imposibilita la acción divina en nuestros corazones. No tengamos miedo de creer, de esperar, de amar! Este es el reto de nuestra vida: cumplir en todo la voluntad de Dios, estar disponibles para Dios. Quien vive así, goza de una paz y una alegría desconocida para el resto de los demás, pues no hay felicidad mayor que la de estar en la voluntad de Dios.

Hoy celebramos la memoria de San Ignacio de Loyola, presbítero, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje hasta que, herido gravemente, se convirtió a Dios. Completó los estudios teológicos en París y unió a él a sus primeros compañeros, con los que más tarde fundó la Orden de la Compañía de Jesús en Roma, donde ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos.

En su conversión tuvo que ver mucho la lectura de la Vida de Cristo, empezó a sentir algún interés por las cosas que en ellas se trataba. También la vida de los santos le llevaron a reflexionar sobre las cosas de Dios. Nos ha dejado el legado de los Ejercicios Espirituales todo un manual para el discernimiento y el ejercicio del principio y fundamento: Tanto en cuanto para mayor gloria de Dios y en todo amar y servir.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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