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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 22, 34-40: En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 22, 34-40: En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.

Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de este domingo nos introduce en lo fundamental de nuestra fe. Llevamos unos domingos en los que interpelan a Ntro Señor, no llevan buenas intenciones, ni siquiera buscan la verdad, solo quieren comprometerle con sus preguntas capciosas, hoy los especialistas en la ley quieren comprometerle con que señale cuál es el mandamiento principal, y el Señor les recuerda el Shema, pero lo une con el amor al prójimo, no separa el amor a Dios, del amor a los otros. Dios que es amor, nos ha creado para hacernos partícipes de su vida, para ser amados por Él y para amarlo y con la fuerza de su amor nos capacita para poder amar a los demás. El amor es la síntesis que recoge toda la ley y los profetas. En el himno a la caridad de S. Pablo, se nos va repitiendo que “si me falta el amor no soy nada”, “ si no tengo amor, no me sirve”, y el apóstol muestra cosas envidiables: una fe como para mover montañas, repartir todo el dinero a los pobres, morir por anunciar el Evangelio, todos los ejemplos, cosas muy laudables, sin embargo, va repitiendo: que si no tengo amor, no soy nada, si no tengo amor, no agrado a Dios, si no amo, pierdo el tiempo… El amor no lleva cuentas del mal, el amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El Papa Benedicto XVI nos dejó como primera encíclica, Deus Caritas est, nos quiso recordar que Dios nuestro Señor nos amó y nos ama hasta el extremo. Y nosotros, los cristianos nos hemos de convertir en los propagadores de esta verdad, debemos ser los brazos de Cristo, la boca de Cristo, el corazón de Cristo. Nuestra simple presencia debe ser un espejo de la bondad de Cristo. Recordemos que no hay auténtica vida cristiana si no está animada por la caridad. El amor es lo que nos hará poner a Dios en el primer lugar durante cada jornada. Si le amamos, buscaremos agradarle y cumplir con su voluntad. Seamos apóstoles de la caridad. ¿Qué cosa es evangelizar? ¡Es contagiar al mundo de la bondad y del amor de Dios!

El Papa Francisco comenta el pasaje evangélico de hoy en el ángelus del 26 de octubre del 2014: “El Evangelio de hoy nos recuerda que toda la Ley divina se resume en el amor a Dios y al prójimo. […] El mandamiento del amor a Dios y al prójimo es el primero no porque está en la cima de la lista de los mandamientos. Jesús no lo puso en el vértice, sino en el centro, porque es el corazón desde el cual todo debe partir y al cual todo debe regresar y hacer referencia.”

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que en este día tengas la oportunidad de crecer amando y también la oportunidad de dejarte amar.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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