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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 38-42: Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5, 38-42: Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy ante la ley del talión: “Ojo por ojo…” nos indica el camino de vencer la espiral del mal, “no hagáis frente al que os agravia”, no consiste en rendirse ante el mal, sino de responder al mal con el bien, afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

Para la meditación de hoy, lo vamos a hacer con la reflexión del Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de febrero de 2007, aunque el comentario no es concretamente el pasaje evangelio de hoy, pero sin embargo, recoge el espíritu, en ese plus de amor, necesario para romper la cadena del odio, del “ojo por ojo”… nos coloca como siempre en el centro de nuestra fe, disfruta con esta catequesis: «El evangelio de este domingo contiene una de las expresiones más típicas y fuertes de la predicación de Jesús:  «Amad a vuestros enemigos». […] en el contexto del discurso programático que comienza con las famosas «Bienaventuranzas». Jesús lo pronunció en Galilea, al inicio de su vida pública. Es casi un «manifiesto» presentado a todos, sobre el cual pide la adhesión de sus discípulos, proponiéndoles en términos radicales su modelo de vida.

Pero, ¿cuál es el sentido de esas palabras? ¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este «plus» viene de Dios:  es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede «desequilibrar» el mundo del mal hacia el bien, a partir del pequeño y decisivo «mundo» que es el corazón del hombre.

Con razón, esta página evangélica se considera la charta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal —según una falsa interpretación de «presentar la otra mejilla»—, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

El amor a los enemigos constituye el núcleo de la «revolución cristiana», revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los «pequeños», que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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