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EVANGELIO DEL DÍA Mt 6, 19-23: Haceos tesoros en el cielo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 6, 19-23: Haceos tesoros en el cielo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban. Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con dos partes bien diferenciadas, una primera, nos exhorta sobre nuestro tesoro, qué es lo que ocupa nuestro corazón, a qué le damos importancia, donde empleamos nuestro tiempo…¿qué nos esta pasando a los cristianos de hoy? Muchas veces se oye decir que no tengo tiempo para rezar, si no tengo tiempo, quizás, no he descubierto todavía el valor del trato con Dios, si fuera consciente de lo que me estoy perdiendo, ya organizaría mi tiempo de otra manera, para que lo que valoro no me faltase, también, cada vez es más frecuente encontrarnos con los cristianos que se denominan “no practicantes”, no valoran el aspecto celebrativo, se quedan solo en la parte racional, o afectiva y te dicen sin llegar a ruborizarse que no pueden ir a Misa los domingos, o no me apetece, o no la necesito… ¿dónde queda el encuentro?, “sin Mi no podéis hacer nada”, “el que me come tiene vida eterna” -dice el Señor-, y para que decir del desconocimiento de la Palabra de Dios, difícilmente se llega a amar lo que se desconoce,…, sin embargo, tenemos el testimonio de tantas personas, hombres y mujeres que su encuentro con el Dios vivo, transformó plenamente sus vidas, y han vivido solo para Él, contamos con muchos testimonios, tantos santos, algunos muy cercanos a nosotros, pero yo voy a compartir una exhortación del Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 24 de agosto de 2008, donde proclamaba con mucha fuerza: “Cristo es el verdadero «tesoro» por el que vale la pena sacrificarlo todo; él es el amigo que nunca nos abandona, porque conoce las expectativas más íntimas de nuestro corazón. Jesús es el «Hijo del Dios vivo», el Mesías prometido, que vino a la tierra para ofrecer a la humanidad la salvación y para colmar la sed de vida y de amor que siente todo ser humano. ¡Cuán beneficioso sería para la humanidad si acogiera este anuncio que conlleva la alegría y la paz!”

La segunda parte, habla del ojo como lámpara del cuerpo, es decir, como luz de la persona. Se trata de la limpieza de intención con que se ha de buscar el verdadero tesoro. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. Rectitud de intenciones, sencillez, pureza, verdad, aprender a ver las cosas como son miradas por el Señor. Ser cristiano de verdad es vivir con el corazón puesto en el Señor, aquí podríamos traer la experiencia de S. Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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