2015-12-03 08.30.25

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,21.24-27: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy Nuestro Señor purifica la religiosidad de su tiempo. No basta decir “¡Señor, Señor!” Lo importante no es lo externo, ni unas ideas bonicas, ni siquiera decir unas bonitas palabras sobre Dios, esto no quiere decir que no sea importante la oración, hemos visto lo fundamental que es la oración en la vida de Cristo y para el cristiano es súper necesaria, pero será verdadera oración cuando transforme nuestras vidas, buscando la voluntad de Dios, queriendo estar en sintonía con su Espíritu.

¿Qué es lo importante?

Lo importante es buscar la voluntad de Dios y que no se quede solo en buenos propósitos. Cuando uno descubre como es amado por Dios, eso mismo nos lleva a querer responder con amor a su Gran Amor. Quien escucha y practica la palabra construye la casa sobre roca. ¿qué quiere decir eso? Que tiene cimientos, y eso tiene que ver que cuando lleguen las dificultades que pondrán a prueba la solidez de la edificación. Es lo que el Señor aviso a los discípulos que cuando vengan esos momentos difíciles tendremos ocasión para dar testimonio, para mostrar nuestro amor al Señor, amor a su Reino, amor a la iglesia, por eso, lo que aparentemente parece que es un mal o malo, puede transformarse en una ocasión para mostrar nuestro amor, con lo cual puede transformarse en un bien.

Jesús, ¿qué quieres que haga? Esta es la gran pregunta que he de ir contestando día a día. Ayúdame a no buscar justificaciones. Quiero imitarte, Señor, quiero seguirte. Deseo buscar lo qué esperas hoy de mí para aprovechar bien el regalo que me haces con este nuevo día, para vivirlo según tu voluntad.
Ayúdame, Señor.

También hoy celebramos la memoria de San Francisco Javier, un gran misionero español. –patrono de los misioneros-. Nació el 7 de abril de 1506 en el Castillo de Javier, Navarra. Fue el más pequeño de cuatro hermanos: Magdalena, Ana, Miguel y Juan, y fue su madre quién desde pequeño le enseño a rezar, acudiendo todos los días con él a la capilla del Castillo. Cursó estudios en París, donde conoció a quien sería después San Ignacio de Loyola, su vida le interrogo y le cuestiono la pregunta del Evangelio: ¿De que le vale a uno ganar todo si pierde su alma? Esta pregunta le cambio su forma de ser, lo que antes aspiraba a tener honores y fama pasa a otro orden. Fue ordenado sacerdote y parte hacia Lisboa. Propagó la fe cristiana como misionero por la India, Oceanía, Japón y China. En su último viaje, salió de la India con intención de llegar a China, pero cayó enfermo y falleció el 3 de diciembre de 1552, en la isla de Sancian. Felicidades a todos los que celebran su santo bajo el patrocinio de S. Francisco Javier, que Él, les ayude e inspire en su celo por ganar almas para Cristo.

Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote.

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