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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 8,5-11: Señor, no soy digno que entres bajo mi techo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 8,5-11: Señor, no soy digno que entres bajo mi techo.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:
– «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»
Jesús le contestó:
– «Voy yo a curarlo.»
Pero el centurión le replicó:
– «Señor, no soy quien para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; a mi criado: «Haz esto», y lo hace.»
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían:
– «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con un centurión que pide por su criado, nos plantea el gran valor de la oración y concretamente, el poder de la oración de intercesión, son muchos los ejemplos que nos propone la Sagrada Escritura: Abraham intercede por los habitantes de Sodoma y Gomorra, desde la amistad con Dios media a favor del pueblo encomendado, pide la salvación de los inocentes, y va menguando el numero de los inocentes apelando a la bondad y misericordia de Dios; Moisés, también aparece mediando entre Dios e Israel… pero Jesucristo es el único intercesor ante el Padre, acudimos al catecismo de la Iglesia Católica para acercarnos a este tipo de oración, miramos los puntos: “[2634] La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. Él es el único intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, de los pecadores en particular. [2635] Interceder, pedir en favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora busca “no su propio interés sino […] el de los demás”. [2636] La intercesión de los cristianos no conoce fronteras: “por todos los hombres, por […] por la salvación de los que rechazan el Evangelio.”

En el pasaje evangélico podemos apreciar que el centurión no pide para él, le presenta al Señor la necesidad de otro, y lo hace con mucha humildad, viéndose indigno, pecador, no merecedor de tal gracia y sin embargo, con gran confianza en el poder del Señor, “Di una sola palabra y mi siervo sanará”, el Señor queda admirado por su proceder y elogia sus palabras: “no he encontrado en nadie tanta fe”. El Señor valora la fe, la confianza.

El Papa Francisco en el ángelus del 6 de octubre de 2019 aborda el don de la fe: “«Auméntanos la fe». Una hermosa oración, que deberíamos rezar tanto durante el día: «¡Señor, auméntame la fe!». […] la fe, aunque sea pequeña, puede tener la fuerza […] nada es imposible para los que tienen fe, porque no se apoyan en sus propias fuerzas, sino en Dios, que lo puede todo.[…] ¿Cómo podemos entender si realmente tenemos fe, es decir, si nuestra fe, aunque minúscula, es genuina, pura y directa? Jesús nos lo explica indicando cuál es la medida de la fe: el servicio. […] se refleja en la alegría de estar al servicio de los demás, encontrando ya en esto nuestra propia recompensa y no en los premios y las ganancias que de ello se pueden derivar. […] el servicio humilde, cuyo ejemplo nos dio Jesús, lavando los pies a los discípulos. Que la Virgen María, mujer de fe, nos ayude a andar por esta senda.”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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