EVANGELIO DEL DÍA Jn 3, 31-36: El que cree en el Hijo posee la vida eterna.

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EVANGELIO DEL DÍA
Jn 3, 31-36: El que cree en el Hijo posee la vida eterna.

Dijo Jesús a Nicodemo: El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy comprobamos las resistencias por las que pasó el Señor, sus mismos paisanos se resistían a creer. ¿Y tú? ¿Y nosotros? Como es la acogida de su testimonio, ¿nos fiamos? ¿lo acogemos?.

El pasaje evangélico nos afirma: “El que cree en el Hijo posee la vida eterna”. Todo un regalo el que nos ofrece el Señor, los mayores beneficiarios somos nosotros mismos, se nos da la vida, la vida en plenitud, la vida eterna, y sin embargo, muchas veces ponemos en tela de juicio hasta su misma palabra y cuanto nos cuesta confiar, abandonarnos en sus manos, aprender a descansar en Dios.

El Papa Benedicto XVI, en la homilía del 12 de septiembre de 2006, profundiza en el credo y el regalo de la fe: ”Nos hemos reunido para una fiesta de la fe. Ahora, sin embargo, surge la pregunta:  ¿Pero qué es lo que creemos en realidad? ¿Qué significa creer? […] la fe es sencilla. Creemos en Dios, principio y fin de la vida humana. En el Dios que entra en relación con nosotros, los seres humanos; que es nuestro origen y nuestro futuro. Así, la fe es al mismo tiempo esperanza, es la certeza de que tenemos un futuro y de que no caeremos en el vacío. Y la fe es amor, porque el amor de Dios quiere «contagiarnos». Esto es lo primero:  nosotros simplemente creemos en Dios, y esto lleva consigo también la esperanza y el amor. […] Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe, como san Pedro exhortaba explícitamente, en su primera carta a los cristianos de su tiempo, y también a nosotros.

[…] Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre. Es tan grande que se puede permitir hacerse muy pequeño. «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre», dice Jesús. Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el corazón de Dios. […] Sólo mirando a Jesucristo, nuestro gozo en Dios alcanza su plenitud, se hace gozo redimido.”

Jesús, buscando nuestro bien, desearía que su palabra salvadora fuera recibida, acogida y vivida entre sus gentes, y nosotros tendremos que orar para que la palabra del Señor llegue a aquellos a quienes amamos.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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