Lc 10, 21-24: Te doy gracias, Padre, … y las has revelado a los pequeños

En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron». 
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy insiste en dos actitudes: gratitud y sencillez.   Es el mismo Señor que con un gozo inmenso, lleno de alegría del Espíritu Santo, dialoga con el Padre, y lo primero que hace es darle gracias, con su manera de proceder nos esta invitando a nosotros a detenernos un momento, a tomar conciencia de cuantos detalles nos brinda el Señor y se nos pasan desapercibidos frecuentemente, nos hará bien entrar en la actitud del agradecimiento para con Dios, para con mi prójimo y para con nosotros mismos: Gracias, Señor, por… y gracias de nuevo por… El agradecimiento nace de una actitud de alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que nos da pruebas constantes y cotidianas de su inmenso amor. Cuando uno descubre, lo grande que ha estado y esta, el Señor con uno, comprende el interrogante del Salmo 116: “¿cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho?”, y lo único que quiere y desea, es corresponder a su amor.
Traigo a colación la Audiencia General del 27 de febrero de 2013, en el marco de la decisión tomada del futuro de su ministerio, el Papa Benedicto XVI, explicó su despedida, y lo hizo desde la confianza y agradeciendo a todos y a cada uno de los que el Señor cruzó en su vida, toda una acción de gracias: […]  “hoy mi corazón está lleno de gratitud a Dios, porque jamás ha dejado que falte a toda la Iglesia y tampoco a mí su consuelo, su luz, su amor. […] Desearía invitaros a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son los que nos permiten caminar cada día, también en la dificultad. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. En una bella oración para recitar a diario por la mañana se dice: “Te adoro, Dios mío, y te amo con todo el corazón. Te doy gracias porque me has creado, hecho cristiano…”. Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el bien más precioso, que nadie nos puede arrebatar. Por ello demos gracias al Señor cada día, con la oración y con una vida cristiana coherente. Dios nos ama, pero espera que también nosotros lo amemos.[…]Que en nuestro corazón, en el corazón de cada uno de vosotros, esté siempre la gozosa certeza de que el Señor está a nuestro lado, no nos abandona, está cerca de nosotros y nos cubre con su amor. Gracias.”
La segunda actitud a potenciar es: la sencillez. El Sencillo es el que lucha contra la soberbia, combate la autosuficiencia. El sencillo aprende a hacerse pequeño, entra en la espiritualidad de hacerse niño, se sabe que por sus propias fuerzas no puede nada, “sin Mí no podéis hacer nada”, – me has advertido y yo no me lo termino de creer- . En la vida cristiana hay siempre dos elementos: la gracia de Dios y nuestra correspondencia.
Junto con el agradecimiento, el Evangelio de hoy nos habla de la dicha que brota del corazón del que ama a Dios. Seremos dichosos si nos abrimos a las enseñanzas del Evangelio. Seremos dichosos si nos dejamos guiar por el espíritu de humildad, de gratitud y de fidelidad al Señor.
Esforcémonos hoy por vivir con estas actitudes que nos enseña el Señor en la página evangélica.
Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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