Mt 11,11-15: El reino de los cielos sufre violencia

En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos, que oiga.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
El Evangelio de hoy nos presenta a  Juan el Bautista , quien fue el precursor del Señor, elegido para preparar la llegada del Mesías.
“Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el Reino de Dios”. No es nada nuevo, no debe extrañarnos que se quiera eliminar y quitar cualquier atisbo de referencia a transcendencia, de referencia a nuestro Salvador. El reino de Dios sufre violencia. Una de las bienaventuranzas nos lo recuerda: “dichosos cuando os persigan por mi causa, estad alegres y contentos…” Este tiempo de preparación nos demanda vencer la violencia a base de mansedumbre, se acerca el Principe de la Paz, dichosos los que trabajan por la paz, paz para contrarrestar la violencia que sufre el Reino, cultivar la paz para poder acoger a Nuestro Salvador.
El Reino exige esfuerzo… exige de la cooperación de cada uno de nosotros. El Papa emérito Benedicto XVI, en el ángelus del 31 de agosto de 2008, nos ayuda en nuestra meditación sobre nuestra entrega y como responder ante tanta maldad con las armas de Ntro. Señor: “si para salvarnos el Hijo de Dios tuvo que sufrir y morir crucificado, no se trata de un designio cruel del Padre celestial. La causa es la gravedad de la enfermedad de la que debía curarnos: una enfermedad tan grave y mortal que exigía toda su sangre. […]Pero la lucha no ha terminado: el mal existe y resiste en toda generación y, como sabemos, también en nuestros días. ¿Acaso los horrores de la guerra, la violencia contra los inocentes, la miseria y la injusticia que se abaten contra los débiles, no son la oposición del mal al reino de Dios? Y ¿cómo responder a tanta maldad si no es con la fuerza desarmada y desarmante del amor que vence al odio, de la vida que no teme a la muerte? Es la misma fuerza misteriosa que utilizó Jesús, a costa de ser incomprendido y abandonado por muchos de los suyos.
Queridos hermanos y hermanas, para llevar a pleno cumplimiento la obra de la salvación, el Redentor sigue asociando a sí y a su misión a hombres y mujeres dispuestos a tomar la cruz y seguirlo. Como para Cristo, también para los cristianos cargar la cruz no es algo opcional, sino una misión que hay que abrazar por amor. En nuestro mundo actual, en el que parecen dominar las fuerzas que dividen y destruyen, Cristo no deja de proponer a todos su invitación clara: quien quiera ser mi discípulo, renuncie a su egoísmo y lleve conmigo la cruz.”
Hoy celebramos la memoria de San Juan de la Cruz, presbítero de la Orden de los Carmelitas y doctor de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús lo reclamó para que le ayudaré en la reforma carmelitana que pensaba llevar a cabo, dejó el reguero de su amor a Dios también en nuestra diócesis de Cartagena, concretamente según aparece en sus escritos, viajo a Caravaca de la Cruz, unas siete veces, para la fundación del Convento de San José de las madres carmelitas y para la fundación del convento de los padres carmelitas, su celo apostólico despertó que sus propios hermanos se levantaran contra él, sufrió tanto física como espiritualmente, pasó duras tribulaciones, y, como lo demuestran sus escritos, “buscando una vida escondida en Cristo y quemado por la llama de su amor, subió al monte de Dios por la noche oscura”. La sed de sufrimiento para asemejarse al Maestro ardía dentro de sí: “padecer, Señor, y ser menospreciado por Vos”. Enfermó y lo trasladaron a Úbeda, donde fue tratado con impávida frialdad por su prior, siendo mal atendido desde el punto de vista medico. Gran místico, poeta, murió a los 49 años en la madrugada del 14 de diciembre de 1591. Beatificado por Clemente X (1675), canonizado por Benedicto XIII (1726), declarado Doctor de la Iglesia (1926) y por S. Juan Pablo II patrono de los poetas en 1993.
Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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