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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 4, 18-22: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:

Mt 4, 18-22: Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres.

Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con Pedro y con su hermano Andrés, nos relata la invitación al seguimiento y la misión dada a ellos de hacerles “pescadores de hombres”.

El Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General del 14 de junio de 2006 nos acerca a la figura de San Andrés: “hoy hablamos del hermano de Simón Pedro, san Andrés, que también era uno de los Doce. La primera característica que impresiona en Andrés es el nombre:  no es hebreo, como se podría esperar, sino griego,[…] En las listas de los Doce, Andrés ocupa el segundo lugar,[…], gozaba sin duda de gran prestigio dentro de las primeras comunidades cristianas.

El vínculo de sangre entre Pedro y Andrés, así como la llamada común que les dirigió Jesús, son mencionados expresamente en los Evangelios:  «Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos:  a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar, porque eran pescadores. Entonces les dijo:  «Seguidme, y os haré pescadores de hombres»». El cuarto evangelio nos revela otro detalle importante:  en un primer momento Andrés era discípulo de Juan Bautista; y esto nos muestra que era un hombre que buscaba, que compartía la esperanza de Israel, que quería conocer más de cerca la palabra del Señor, la realidad de la presencia del Señor. Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza; y un día escuchó que Juan Bautista proclamaba a Jesús como «el cordero de Dios»; entonces, se interesó y, junto a otro discípulo cuyo nombre no se menciona, siguió a Jesús, a quien Juan llamó «cordero de Dios». El evangelista refiere:  «Vieron dónde vivía y se quedaron con él».

Así pues, Andrés disfrutó de momentos extraordinarios de intimidad con Jesús. La narración continúa con una observación significativa:  «Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Encontró él luego a su hermano Simón, y le dijo:  «Hemos hallado al Mesías», que quiere decir el Cristo, y lo condujo a Jesús», demostrando inmediatamente un espíritu apostólico fuera de lo común.

Andrés, por tanto, fue el primero de los Apóstoles en ser llamado a seguir a Jesús. Por este motivo la liturgia de la Iglesia bizantina le honra con el apelativo de «Protóklitos», que significa precisamente «el primer llamado».[…] Las tradiciones evangélicas mencionan particularmente el nombre de Andrés en otras tres ocasiones, que nos permiten conocer algo más de este hombre.

La primera es la de la multiplicación de los panes en Galilea, cuando en aquel aprieto Andrés indicó a Jesús que había allí un muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces:  muy poco —constató— para tanta gente como se había congregado en aquel lugar. Conviene subrayar el realismo de Andrés […]

La segunda ocasión fue en Jerusalén. Al salir de la ciudad, un discípulo le mostró a Jesús el espectáculo de los poderosos muros que sostenían el templo. La respuesta del Maestro fue sorprendente:  dijo que de esos muros no quedaría piedra sobre piedra. Entonces Andrés, juntamente con Pedro, Santiago y Juan, le preguntó:  «Dinos cuándo sucederá eso y cuál será la señal de que todas estas cosas están para cumplirse». Como respuesta a esta pregunta, Jesús pronunció un importante discurso sobre la destrucción de Jerusalén y sobre el fin del mundo, invitando a sus discípulos a leer con atención los signos del tiempo y a mantener siempre una actitud de vigilancia. De este episodio podemos deducir que no debemos tener miedo de plantear preguntas a Jesús, pero, a la vez, debemos estar dispuestos a acoger las enseñanzas, a veces sorprendentes y difíciles, que él nos da.

Los Evangelios nos presentan, por último, una tercera iniciativa de Andrés. El escenario es también Jerusalén, poco antes de la Pasión. Con motivo de la fiesta de la Pascua —narra san Juan— habían ido a la ciudad santa también algunos griegos, probablemente prosélitos o personas que tenían temor de Dios, para adorar al Dios de Israel en la fiesta de la Pascua. Andrés y Felipe, los dos Apóstoles con nombres griegos, hacen de intérpretes y mediadores de este pequeño grupo de griegos ante Jesús. La respuesta del Señor a su pregunta parece enigmática, como sucede con frecuencia en el evangelio de Juan, pero precisamente así se revela llena de significado. Jesús dice a los dos discípulos y, a través de ellos, al mundo griego:  «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo:  si el grano de trino no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere da mucho fruto». […] Andrés, fue el apóstol del mundo griego[…]

Una tradición sucesiva, a la que he aludido, narra la muerte de Andrés en Patrás, donde también él sufrió el suplicio de la crucifixión. Ahora bien, en aquel momento supremo, como su hermano Pedro, pidió ser colocado en una cruz distinta de la de Jesús. En su caso se trató de una cruz en forma de aspa, es decir, con los dos maderos cruzados en diagonal, que por eso se llama «cruz de san Andrés».

[…]Así pues, que el apóstol Andrés nos enseñe a seguir a Jesús con prontitud, a hablar con entusiasmo de él a aquellos con los que nos encontremos, y sobre todo a cultivar con él una relación de auténtica familiaridad, conscientes de que sólo en él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida y de nuestra muerte.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 13, 33-37: ¡Velad!

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 13, 33-37: ¡Velad!

Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy iniciamos con toda la Iglesia el nuevo Año litúrgico: un nuevo camino de fe. “Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo.” (P. Francisco, 3 diciembre 2017). “El Adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza, en el que se invita a los creyentes en Cristo a permanecer en una espera vigilante y activa, alimentada por la oración y el compromiso concreto del amor”. (P. Benedicto XVI, 3 diciembre 2006).

En el Evangelio de hoy la invitación que se nos hace es a la vigilancia, se nos invita a ¡Velad! Es un tiempo de gracia, favorable, todo un regalo que se nos concede para acercarnos a Dios, para dejarnos hacer por Él, utilizando la imagen del profeta Isaías que aparece en la liturgia del día, la del barro en manos del alfarero, «Señor, tú eres nuestro padre; nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano»” Por eso la exhortación que se nos hace es a estar preparados y a “«¡Velad!». Este es el llamamiento de Jesús en el Evangelio de hoy. […] El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto, para que nuestra vida recupere su orientación correcta, hacia el rostro de Dios. ”(P. Benedicto XVI, 27 noviembre 2011)

“»¡Velad!», nos dice Jesús en la breve parábola del dueño de casa que se va de viaje y no se sabe cuándo volverá. Velar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que él amó, conformar la propia vida a la suya. Velar implica pasar cada instante de nuestro tiempo en el horizonte de su amor, sin dejarse abatir por las dificultades inevitables y los problemas diarios. […] Pidamos al Señor que nos conceda su gracia, para que el Adviento sea para todos un estímulo a caminar en esta dirección. Que nos guíen y nos acompañen con su intercesión María, la humilde Virgen de Nazaret, elegida por Dios para ser la Madre del Redentor”. (P. Benedicto XVI, homilía 30 noviembre 2008).

Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 34-36: Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 34-36: Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza.

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

PISTAS PARA LA MEDITACION:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la conclusión del discurso escatológico según la versión del evangelista San Lucas y acaba también el año litúrgico, en las celebraciones de esta tarde comenzamos el adviento.

En el pasaje evangélico continuamos con la exhortación a la vigilancia y está, muy unida a la oración, “Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza” es la única manera de poder vencer la tentación. El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 2 de diciembre de 2012 comenta este pasaje: “A esto nos llama hoy la Palabra de Dios, trazando la línea de conducta a seguir para estar preparados para la venida del Señor. En el Evangelio de Lucas, Jesús dice a los discípulos: «Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y la inquietudes de la vida… Estad despiertos en todo tiempo, rogando». Por lo tanto, sobriedad y oración. […] extender un poco su reino de amor, de justicia y de paz.”

Se nos hace una llamada a estar despiertos, velando en oración y pidiendo a Dios fuerzas para perseverar hasta el final. El Señor vendrá en nuestra ayuda, si nuestra vida la intentamos construir en Él. Un modelo para nosotros es la Santísima Virgen María, hoy sábado día dedicado de una manera especial a Ella, podemos aprender con su HÁGASE, buscando siempre lo que Dios quiere y queriendo aquello que agrada a Dios, no buscar ya mi realización sino llegar a esa realización siendo instrumento en las manos de quien tanto me ama.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 20-28: Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 20-28: Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Y cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son días de venganza para que se cumpla todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, continuamos con el lenguaje apocalíptico de esta última semana del tiempo ordinario. La primera parte del texto se refiere a la destrucción de Jerusalén, y la segunda parte, se refiere a la manifestación del Hijo del Hombre. Se nos advierte: “Cuando empiece a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca vuestra liberación”. Una llamada a la esperanza. Aun en los tiempos difíciles, llama a la esperanza. La esperanza del cristiano no es engañosa, no vivamos angustiados. No son la desgracia, la catástrofe y la muerte quienes tienen la última palabra, sino la gracia, la dicha y la vida, porque Cristo resucitado ha vencido a la muerte, el amor termina triunfando, se acerca nuestra liberación, que es ya realidad presente en Cristo Vivo y no mera promesa para el más allá. Quien tiene esperanza, vive de otra manera. 

 Aunque pasemos por dificultades, debemos “levantar la cabeza” y no permitamos que nos roben la alegría, porque hemos sido redimidos, ¡somos muy amados por Dios! Este es uno de los pilares más fuertes que sostiene al creyente en medio de la adversidad.

El Evangelio concluye con un grito de consuelo y esperanza. El Papa emérito Benedicto XVI, en el ángelus del 7 de diciembre de 2008 profundiza sobre la esperanza cristiana: “la esperanza cristiana va más allá de la legítima esperanza de una liberación social y política, porque lo que Jesús inició es una humanidad nueva, que viene «de Dios», pero al mismo tiempo germina en nuestra tierra, en la medida en que se deja fecundar por el Espíritu del Señor. Por tanto, se trata de entrar plenamente en la lógica de la fe: creer en Dios, en su designio de salvación, y al mismo tiempo comprometerse en la construcción de su reino. En efecto, la justicia y la paz son un don de Dios, pero requieren hombres y mujeres que sean «tierra buena», dispuesta a acoger la buena semilla de su Palabra.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 12-19: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 12-19: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy habla de persecución, resuena fuerte una de las bienaventuranzas: “Dichosos cuando os persigan por mi causa…”, sin embargo, resalta que cuando se presenta siempre es una oportunidad, las dificultades son ocasiones que se nos brindan, en el pasaje de hoy lo refiere a “ocasión de dar testimonio”. Como en la vida misma son los momentos de prueba donde se pone en evidencia la calidad de las personas, siempre se ha dicho que para pasar las horas, en los momentos de alegría, de fiesta… cualquiera puede estar a tu lado, sin embargo, en los momentos de dificultades, solo permanecen los amigos, ante las pruebas solo quedan los que te quieren. Recuerda la bienaventuranza: “cuando os persigan por mi causa estad alegres y contentos” esos momentos, circunstancias, acontecimientos nos unen muchísimo más a Ntro. Señor, podemos mostrarle nuestro amor.

Otro acento del pasaje es la invitación a la perseverancia, perseverar en los momentos difíciles, perseverancia sustentada desde la confianza, “ningún cabello de vuestra cabeza perecerá”, se vuelve a insistir que en “Él vivimos, nos movemos, y existimos”, que el Señor no se desentiende de los suyos, “yo estaré con vosotros todos los días”, renovar cada mañana nuestro amor a Él, nuestro ofrecimiento e intentar en cada momento del día vivirlo en su presencia, “POR Cristo, EN Cristo y PARA Cristo”. Todo por Él.

¡Ánimo! Hoy más que nunca necesitamos ser valientes y mostrarnos al mundo como verdaderos discípulos del Señor. Él ha prometido ayudarnos y estar con nosotros. Seamos fieles hasta el final.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 5-11: Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 5-11: Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el lenguaje va cogiendo unos tintes familiares al genero escatológico: “llegará un día…”. Incluso asume el lenguaje de los últimos tiempos donde las señales de destrucción son muy comunes, “no quedará piedra sobre piedra”, sin embargo, resalta la invitación a la esperanza y a superar los miedos. “Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.” El Papa Francisco insiste mucho en la exhortación Evangelii Gaudium, como en sus homilías, al dirigirse a los creyentes, ya sean jóvenes o ancianos: ¡No permitáis que os roben la esperanza!

Al escuchar este pasaje resuena en mi interior las mismas palabras de Ntro. Señor: “cielo y tierra pasaran, pero mis Palabras, se cumplirán”. Es posible que todo se tambalee pero no así la Palabra de Dios, que se cumple y se realiza. Por eso ante las malas noticias, como nos insisten en estos últimos tiempos todos los sucesores de San Pedro, desde San Juan Pablo II: su repetitivo: ¡No tengáis miedo!, hasta el Papa Francisco: ¡Que no os roben la esperanza!, Todos ponen su fuente en el mensaje del resucitado: “¡No temáis! Yo estaré con vosotros todos los días”. El creyente no puede permitirse el lujo de dejarse llevar por el miedo, seria una falta grave de confianza en el Salvador, Dios siempre nos invita a la esperanza, con su amor todo es posible, por diversas circunstancias que nos toque afrontar, como dice el autor sagrado del Salmo 22: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú vas conmigo… El Señor es mi pastor, nada me falta”.

El Papa Francisco comenta este pasaje en el ángelus del 13 noviembre de 2016: “«no os dejéis engañar», y pone en guardia ante los muchos falsos mesías que se habrían presentado. ¡Hoy también los hay! Y añade no dejarse aterrorizar y desorientar por guerras, revoluciones y calamidades, porque esas también forman parte de las realidades de este mundo. […] ¡Dios no nos abandona nunca! Esta certeza debemos tenerla en el corazón: ¡Dios no nos abandona nunca! Permanecer firmes en el Señor, en la certeza de que Él no nos abandona, caminar en la esperanza, trabajar para construir un mundo mejor, no obstante las dificultades y los acontecimientos tristes que marcan la existencia personal y colectiva, es lo que cuenta de verdad; es lo que la comunidad cristiana está llamada a hacer para salir al encuentro del «día del Señor».”

Hoy celebramos la memoria de varios mártires de Vietnam, el Evangelio resonó por primera vez durante el siglo XVI, el pueblo recibió la fe con gran alegría pero pronto vino la persecución, durante los siglos XVI, XVII y XIX muchos vietnamitas fueron martirizados, entre ellos obispos, presbíteros, religiosos y seglares. Son alrededor de 130.000 victimas caídas por todo el territorio nacional. Estos mártires de la fe su recuerdo ha permanecido vivo en el espíritu de la comunidad católica. Desde el siglo XX, 117 de este grupo de héroes, martirizados cruelmente, han sido elegidos y elevados al honor de los altares por la santa Sede en cuatro Beatificaciones, San Andrés DUNG-LAC, sacerdote y compañeros mártires, entre ellos varios laicos y catequistas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 21, 1-4: Ha echado todo lo que tenía para vivir.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 21, 1-4: Ha echado todo lo que tenía para vivir.

Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo: «En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje de la limosna de la viuda. El Señor nos la pone de ejemplo, lo ha dado todo, no se ha reservado nada, tenia necesidad pero mayor ha sido su generosidad. Este pasaje me trae a la memoria la experiencia de tantos hombres y mujeres de Dios, que han descubierto hacer de su vida una ofrenda, pero me voy a detener un poco en la experiencia vivida por el Arzobispo Vietnamita, Van Thuan, cuando lo nombraron arzobispo de Saigón fue sospechoso para el régimen comunista y lo encarcelaron, allí tuvo la tentación de esperar cada minuto su liberación, pero su vida interior, en la oración, en el contacto con la Palabra de Dios, le hizo cambiar y se dijo a sí mismo: “Yo no esperare. Voy a vivir el momento presente colmándolo de amor”. La gracia de Dios le dio la energía para trabajar y continuar, aún en los momentos de mayor desesperanza. Las palabras de Teresa de Calcuta, hoy, santa, le iluminaron: “Lo importante no es el número de acciones que hagamos, sino la intensidad del amor que pongamos en cada acción”. En la prisión descubrió que Dios no le estaba pidiendo sus cosas, su vida cargada de actividad, su agenda pastoral sino que le estaba requiriendo su entrega: “Te quiero a ti”. Poco a poco fue descubriendo que “aprovechar las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria”. Esto hizo que le cambiaran varias veces a los guardias que le vigilaban ya que terminaban solicitando que les hablara del causante de su esperanza y alegría en medio de dicho infierno, en ese mundo inhóspito pudo llevar la presencia de Dios, ser testigo de su Salvador.

El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 11 de noviembre de 2012 comenta este pasaje evangélico: “A la segunda viuda, la del Evangelio, la distingue Jesús en el templo de Jerusalén, precisamente junto al tesoro, donde la gente depositaba las ofrendas. Jesús ve que esta mujer pone dos moneditas en el tesoro; entonces llama a los discípulos y explica que su óbolo es más grande que el de los ricos, porque, mientras que estos dan de lo que les sobra, la viuda dio «todo lo que tenía para vivir».

[…] se puede sacar una preciosa enseñanza sobre la fe, que se presenta como la actitud interior de quien construye la propia vida en Dios, sobre su Palabra, y confía totalmente en Él. La condición de viuda, en la antigüedad, constituía de por sí una condición de grave necesidad. Por ello, en la Biblia, las viudas y los huérfanos son personas que Dios cuida de forma especial: han perdido el apoyo terreno, pero Dios sigue siendo su Esposo, su Padre. […] Nadie es tan pobre que no pueda dar algo. Y, en efecto, nuestras viudas de hoy demuestran su fe realizando un gesto de caridad: una hacia el profeta y la otra dando una limosna. De este modo demuestran la unidad inseparable entre fe y caridad, así como entre el amor a Dios y el amor al prójimo […] La viuda del Evangelio depositó en el tesoro del templo dos monedas de poco valor y superó los dones de todos los ricos. Ningún gesto de bondad carece de sentido delante de Dios, ninguna misericordia permanece sin fruto».

La Virgen María es ejemplo perfecto de quien se entrega totalmente confiando en Dios. Con esta fe ella dijo su «Heme aquí» al Ángel y acogió la voluntad del Señor. Que María nos ayude también a cada uno de nosotros,[…] a reforzar la confianza en Dios y en su Palabra.”

La conducta de esta viuda nos enseña a dar con generosidad. Una pregunta nos podríamos realizar: ¿Qué le estamos dando al Señor?

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 25, 31-46: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 25, 31-46: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis.

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

“Celebramos la solemnidad de Cristo Rey del Universo. La suya es una majestad de guía, de servicio y también una majestad que al final de los tiempos se afirmará como juicio. Hoy tenemos delante de nosotros al Cristo como rey, pastor y juez, que muestra los criterios de pertenencia al Reino de Dios.” (P. Francisco, ángelus 26 noviembre 2017). El Prefacio nos recuerda que su reino es «reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz».

El Evangelio de hoy denominado el del juicio final, cierra el discurso de Jesús que San Mateo pone inmediatamente antes del relato de la Pasión. Nos pone delante la imagen del pastor que separa ovejas y cabras, que es la misma imagen usada por el profeta Ezequiel, -que nos aparece en la primera lectura de la liturgia del día-, resaltándonos que Dios se interesa por cada uno de nosotros: “buscaré a mis ovejas…, las libraré…, buscaré las ovejas perdidas…, vendaré sus heridas…, curaré a las enfermas…” esta imagen del pastor nos presenta su gran misericordia para con cada uno de nosotros, su preocupación, su ocupación, tenemos motivos para crecer en su amor, en su confianza, para vencer todos nuestros miedos: “aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tu vas conmigo…”-salmo 22-. Rezado también en la liturgia del día.

El juicio final es universal: en él entra todo el mundo, creyentes y no creyentes, ricos y pobres, hombres y mujeres, da igual la condición social a la que pertenezcan, si hay algo que nos iguala a todos es la misma muerte, y con ella, llega el momento de encontrarnos con el Señor de la vida y de la muerte, sin exclusión y no habrá privilegios, tendremos que comparecer tanto los que han abierto su corazón a la Palabra de Dios, como los que han pasado; el encuentro con Dios será de todos, de los que lo han amado y de los que lo han ignorado, de los que han abierto su corazón a Él y de los que han vivido indiferentes o al margen. Sin embargo, como decía S. Juan de la Cruz “al atardecer de nuestra vida seremos examinados de amor”, este es el examen que tendremos que aprobar, el examen donde nos lo jugamos todo, estamos en el tiempo de la conversión, tenemos posibilidad de reaccionar, de aprovechar nuestro tiempo, el cual se nos regala para crecer en su amor,«si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres». Como nos han dado testimonio tantos santos, y le gustaba decir a Santa Teresa de Calcuta a sus hermanas, a las misioneras de la caridad, renovaba las palabras de Cristo: “a mí me lo hicisteis”, le gustaba decir a la madre Teresa: “aprovechar cada momento del día para tocar, cuidar y expresar vuestro amor al Señor, tenéis la oportunidad de tocarle, en el moribundo, en el enfermo, en el necesitado, es al mismo Señor a quien servimos, hacerlo con la misma piedad que el sacerdote toca su Cuerpo en la Hostia Sagrada , cuando la eleva en la consagración, hacerlo con la misma piedad, con la estima de estar tocando al mismo Señor”.

El Papa Benedicto XVI nos regala toda una catequesis sobre el pasaje evangélico de hoy, en el ángelus del 23 de noviembre de 2008: “el reino de Cristo no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia. Si ponemos en práctica el amor a nuestro prójimo, según el mensaje evangélico, entonces dejamos espacio al señorío de Dios, y su reino se realiza en medio de nosotros. En cambio, si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo no puede menos de ir hacia la ruina.

Queridos amigos, el reino de Dios no es una cuestión de honores y de apariencias; por el contrario, como escribe san Pablo, es «justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo». Al Señor le importa nuestro bien, es decir, que todo hombre tenga la vida y que, especialmente sus hijos más «pequeños», puedan acceder al banquete que ha preparado para todos.”

Es domingo, el día del Señor, consagra este día a su alabanza.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 12, 46-50: El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 12, 46-50: El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Todavía estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo». Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la Presentación de la Santísima Virgen al templo, fiesta dedicada a María donde se nos invita a hacer de nuestra vida una ofrenda al Señor. Según la tradición, la niña María fue llevada al Templo por sus padres para que integrara el grupo de muchachas que allí eran consagradas a Dios e instruidas en la piedad.

En el S. VI ya se celebraba esta Fiesta en el Oriente. El Papa Sixto V la extendió a toda la Iglesia. María se nos ofrece como signo para nuestra vida , con amor materno, acompaña a sus hijos e hijas en todo momento, pero sobre todo ante los momentos de prueba.

El Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General del 19 de diciembre de 2012 profundiza en la importancia de buscar y hacer la voluntad de Dios: “la Virgen María ocupa un lugar especial como aquella que ha esperado de modo único la realización de las promesas de Dios, acogiendo en la fe y en la carne a Jesús, el Hijo de Dios, en plena obediencia a la voluntad divina. […]María es la criatura que de modo único ha abierto de par en par la puerta a su Creador, se puso en sus manos, sin límites. Ella vive totalmente de la fe y en relación con el Señor; está en actitud de escucha, atenta a captar los signos de Dios en el camino de su pueblo; está inserta en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituye el tejido de su existencia. Y se somete libremente a la palabra recibida, a la voluntad divina en la obediencia de la fe.[…] María no se detiene en una primera comprensión superficial de lo que acontece en su vida, sino que sabe mirar en profundidad, se deja interpelar por los acontecimientos, los elabora, los discierne, y adquiere aquella comprensión que sólo la fe puede garantizar. Es la humildad profunda de la fe obediente de María, que acoge en sí también aquello que no comprende del obrar de Dios, dejando que sea Dios quien le abra la mente y el corazón. «Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá», exclama su pariente Isabel. Es precisamente por su fe que todas las generaciones la llamarán bienaventurada.”

Que María, nuestra Madre, nos ayude en buscar y hacer la voluntad de Dios. Que nuestra vida sea agradable a los ojos de Dios.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 19,45-48: Mi casa será casa de oración.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 19,45-48: Mi casa será casa de oración.

Después entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”». Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la purificación del templo, todo un gesto profético, este gesto del Señor se comprende plenamente a la luz de su Pascua. El Señor no viene para destruir, viene con el don de la curación, quiere sanar y para ello denuncia los abusos cometidos: “cueva de bandidos”; sanar no resulta cómodo, a veces, trae consigo incomprensión, “buscaban acabar con él”.

El celo de la casa de mi Padre, ese celo debería devorarnos a todos los creyentes, que el Señor sea conocido, que el Señor sea amado, que busquemos agradar a Dios, que nos preocupe realizar su voluntad. Toda nuestra vida, vivida en fidelidad a la voluntad de Dios. Defender lo sagrado, la dignidad del ser humano, templo del Espíritu Santo, la defensa de la vida con toda su dignidad desde su concepción hasta su muerte, durante toda su existencia.

Contamos con la dicha de la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI donde aborda este pasaje evangélico, en la homilia del 16 de marzo de 2008: “Jesús a la edad de doce años sabemos que amaba el templo como la casa de su Padre, como su casa paterna. Ahora, va de nuevo a ese templo, pero su recorrido va más allá: la última meta de su subida es la cruz. […] en el espacio donde debía realizarse el encuentro entre Dios y el hombre halla a vendedores de palomas y cambistas que ocupan con sus negocios el lugar de oración.

Ciertamente, los animales que se vendían allí estaban destinados a los sacrificios para inmolar en el templo. Y puesto que en el templo no se podían usar las monedas en las que estaban representados los emperadores romanos, que estaban en contraste con el Dios verdadero, era necesario cambiarlas por monedas que no tuvieran imágenes idolátricas. Pero todo esto se podía hacer en otro lugar: el espacio donde se hacía entonces debía ser, de acuerdo con su destino, el atrio de los paganos.

[…] predominaban allí los negocios, legalizados por la autoridad competente que, a su vez, participaba en las ganancias de los mercaderes. Los vendedores actuaban correctamente según el ordenamiento vigente, pero el ordenamiento mismo estaba corrompido. «La codicia es idolatría», dice la carta a los Colosenses. Esta es la idolatría que Jesús encuentra y ante la cual cita a Isaías: «Mi casa será llamada casa de oración», y a Jeremías: «Pero vosotros estáis haciendo de ella una cueva de ladrones». Contra el orden mal interpretado Jesús, con su gesto profético, defiende el orden verdadero que se encuentra en la Ley y en los Profetas.

Todo esto también nos debe hacer pensar a los cristianos de hoy: ¿nuestra fe es lo suficientemente pura y abierta como para que, gracias a ella también los «paganos», las personas que hoy están en búsqueda y tienen sus interrogantes, puedan vislumbrar la luz del único Dios, se asocien en los atrios de la fe a nuestra oración y con sus interrogantes también ellas quizá se conviertan en adoradores? […] ¿Estamos dispuestos a dejarnos purificar continuamente por el Señor, permitiéndole arrojar de nosotros y de la Iglesia todo lo que es contrario a él?

Sin embargo, en la purificación del templo se trata de algo más que de la lucha contra los abusos. Se anuncia una nueva hora de la historia. Ahora está comenzando lo que Jesús había anunciado a la samaritana a propósito de su pregunta sobre la verdadera adoración: «Llega la hora —ya estamos en ella— en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren». […] Sólo «el amor hasta el extremo», sólo el amor que por los hombres se entrega totalmente a Dios, es el verdadero culto, el verdadero sacrificio. Adorar en espíritu y en verdad significa adorar en comunión con Aquel que es la verdad; adorar en comunión con su Cuerpo, en el que el Espíritu Santo nos reúne.

[…] si el Señor ahora expulsa a los mercaderes no sólo para impedir un abuso, sino también para indicar el nuevo modo de actuar de Dios. Se forma el nuevo templo: Jesucristo mismo, en el que el amor de Dios se derrama sobre los hombres. Él, en su vida, es el templo nuevo y vivo. Él, que pasó por la cruz y resucitó, es el espacio vivo de espíritu y vida, en el que se realiza la adoración correcta.[…] Él no viene para destruir; no viene con la espada del revolucionario. Viene con el don de la curación.[…] Jesús muestra a Dios como el que ama, y su poder como el poder del amor. Así nos dice qué es lo que formará parte para siempre del verdadero culto a Dios: curar, servir, la bondad que sana.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.