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EVANGELIO DEL DIA: JUAN 20,24-29: Bienaventurados los que crean sin haber visto.

EVANGELIO DEL DIA:
JUAN 20,24-29: Bienaventurados los que crean sin haber visto.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la fiesta de un Apóstol, la memoria de Santo Tomas, ha pasado como el “incrédulo”, debido al pasaje pascual donde comunica al resto de los apóstoles que: “ si no lo veo no lo creo”, él, que había confesado estar dispuesto a dar su vida por Jesús, acompañarle hasta la muerte, ahora, cuando le comunican que hemos visto al Señor, lo pone en duda, y expresa el sentir del pensamiento empírico, muy cercano a la cultura de nuestros días, de lo factible, lo que no puedo comprobar, se pone en duda su realidad.

El Papa Benedicto XVI dedicó a cada uno de los apóstoles unas catequesis, traemos aquí, la Audiencia General del 27 de septiembre de 2006, fue dedicada a Sto. Tomás: “el evangelio de san Juan lo llama a veces con el apodo de «Dídimo», que en griego quiere decir precisamente «mellizo». […] rasgos significativos de su personalidad. El primero es la exhortación que hizo a los demás apóstoles cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose así de manera peligrosa a Jerusalén. En esa ocasión Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él». Esta determinación para seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una lección valiosa: revela la total disponibilidad a seguir a Jesús hasta identificar su propia suerte con la de él y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte.

[…] Una segunda intervención de Tomás se registra en la última Cena. En aquella ocasión, Jesús, prediciendo su muerte inminente, anuncia que irá a preparar un lugar para los discípulos a fin de que también ellos estén donde él se encuentre; y especifica: «Y adonde yo voy sabéis el camino». Entonces Tomás interviene diciendo: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». En realidad, al decir esto se sitúa en un nivel de comprensión más bien bajo; pero esas palabras ofrecen a Jesús la ocasión para pronunciar la célebre definición: «Yo soy el camino, la verdad y la vida».

[…] El caso del apóstol Tomás es importante para nosotros al menos por tres motivos: primero, porque nos conforta en nuestras inseguridades; en segundo lugar, porque nos demuestra que toda duda puede tener un final luminoso más allá de toda incertidumbre; y, por último, porque las palabras que le dirigió Jesús nos recuerdan el auténtico sentido de la fe madura y nos alientan a continuar, a pesar de las dificultades, por el camino de fidelidad a él.”

Gracias a la confesión de fe: “Señor mío, Dios mío” , nos encontramos con otra bienaventuranza, la misma que recibió la Santísima Virgen en el encuentro con su prima Santa Isabel: “ Dichosa tú que has creido”, -dice el Señor: “Dichosos los que crean”. Podemos detenernos hoy y agradecer el regalo, el don de la fe. Ella nos aporta alegría, la alegría que nos trae el Señor, la alegría de seguirle, en palabras del Papa Emerito Benedicto XVI: “Tener fe, es encontrar a este “Tu”, Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible que no sólo aspira a la eternidad sino que la dona; es confiarme a Dios con la actitud del niño, quién sabe bien que todas sus dificultades, todos sus problemas están asegurados en el “tu” de la madre. Y esta posibilidad de salvación a través de la fe es un don que Dios ofrece a todos los hombres.” (Audiencia, 24 de octubre 2012)

Que tengas un buen día .
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 9,1-8: Le presentaron un paralítico.

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 9,1-8: Le presentaron un paralítico.

Subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados te son perdonados». Algunos de los escribas se dijeron: «Este blasfema». Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados —entonces dice al paralítico—: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se puso en pie y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una nueva curación, hoy la de un enfermo que es llevado al encuentro con el Señor, un enfermo con grandes limitaciones, estaba paralítico, necesitaba de la ayuda de otros. El paralítico no podría haberse encontrado con el Señor si no hubiera habido otros que le llevaran en la camilla. Cuanto es de agradecer poder contar con personas que nos acercan a Jesús con el ejemplo y testimonio de su vida; es reconfortante que otros recen por nosotros e intercedan ante Dios. Sorprende en el pasaje de hoy que el Señor no se queda en la curación física sino que le perdona los pecados, la mayor parálisis que puede padecer el hombre es la del pecado y Jesús se nos presenta como aquel que combate y vence el mal donde sea que lo encuentre.

Tenemos la suerte de contar con la reflexión sobre este texto bíblico realizada por el Papa Emérito Benedicto XVI, en el Ángelus del 19 de febrero 2006, comentando este pasaje nos dice que: «El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí. En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero: «Tus pecados quedan perdonados», y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa», y lo sana completamente. El mensaje es claro: el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse. También hoy la humanidad lleva en sí los signos del pecado, que le impide progresar con agilidad en los valores de fraternidad, justicia y paz, a pesar de sus propósitos hechos en solemnes declaraciones. ¿Por qué? ¿Qué es lo que entorpece su camino? ¿Qué es lo que paraliza este desarrollo integral? Sabemos bien que, en el plano histórico, las causas son múltiples y el problema es complejo. Pero la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paralítico, a quien sólo Jesús puede curar verdaderamente»

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 8, 28-34: dos endemoniados salieron a su encuentro.

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 8, 28-34: dos endemoniados salieron a su encuentro.

En aquel tiempo llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Desde los sepulcros dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?». A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara». Jesús les dijo: «Id». Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y murieron en las aguas. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, todo el pasaje esta cargado de simbología: país pagano, posesión diabólica, cementerios como lugar de muerte, y traspaso de los demonios a los cerdos, los animales inmundos por excelencia para la cultura del tiempo. Parece como si quisiera acumular todos los grados del mal para recalcar después el poder del Señor, que es superior al mal, al maligno, y lo vence eficazmente.

Son muchos los pasajes de la Escritura que nos muestran cómo Nuestro Señor Jesucristo vence el poder del mal liberando a las personas de su influjo. Así pues, el demonio sólo puede afectarnos si libremente se lo permitimos. Dios nos llama al buen camino, pero respeta la libertad que nos ha dado, por eso, cuando damos lugar al pecado en nuestra vida somos los primeros responsables.

 En nuestra vida como cristianos tenemos muchos medios para alejarnos del mal y permanecer cerca de Dios. Entre estos medios podemos señalar la oración, la amistad personal con Cristo, la frecuente recepción del sacramento de la Penitencia y de la Eucaristía, la protección de la Santísima Virgen María,…

Llama la atención como concluye el Evangelio, el Señor haciendo el bien y así se lo pagan, no solo no se lo agradecen, no valoran que ha sanado a dos paisanos suyos que estaban muy mal, solo se detienen en la perdida material, ven la desgracia, les molesta su presencia, como consecuencia, la comunidad rechaza al Señor. Antes de asumir las incomodidades de hacer el bien prefirieron continuar con su comodidad, ya estaban acostumbrados a su endemoniado, a su piara, estaban tranquilos como estaban, que se fuese, que dejase de molestar, que no los sacase de su rutina. Tentación de la cual no andamos lejos. ¡Cuidado! Podemos rechazar también nosotros al Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: MATEO 8, 23-27: ¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?

EVANGELIO DEL DÍA:
MATEO 8, 23-27: ¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?
En aquel tiempo subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la tempestad calmada. Y también con el reproche del Señor a sus discípulos: ¡Que poca fe! Por una parte con la invitación a no temer, en el amor no tiene cabida el miedo, para Dios somos importantes, Él se preocupa por nosotros y por nuestras cosas. Y por la otra, nuestra falta de confianza en el Señor, nuestros miedos, nuestras angustias… que muchas veces nos hacen dudar, desconfiar, son oportunidades que nos presenta la vida para crecer en el abandono en el Señor y en su providencia.

Traigo aquí las palabras del Papa Francisco comentando este pasaje del Evangelio, en el momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia, el 27 de marzo de 2020: “La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad.[…]

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela se dirige a todos. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”.

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón». Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás.[…]

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere.

El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. […] El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante, que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza.

Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 8, 18-22: Tú, sígueme.

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 8, 18-22: Tú, sígueme.

En aquel tiempo viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla. Se le acerco un escriba y le dijo: “Maestro, te seguiré adonde vayas”.
Jesús le respondió: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.
Otro, que era de los discípulos, le dijo: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús le replicó: “Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Al trasladar la solemnidad de San Pedro y San Pablo al fin de semana hoy recurrimos a las lecturas del tiempo ordinario y nos encontramos en la decimotercera semana. En el Evangelio del lunes nos presenta dos breves relatos vocacionales. El lenguaje empleado por Ntro. Señor no es de “paños calientes”, desde un principio la claridad es evidente para no llevar a engaño desde el comienzo y origen del posible seguimiento, advierte que no es nada fácil, que debe contar con sacrificios, renuncias, hasta negarse a si mismo, le advierte de que :“el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”. Estas peticiones pueden parecer demasiado duras, pero en realidad expresan la novedad y la prioridad absoluta del reino de Dios. Nos resalta la radicalidad del seguimiento, desea que desde el principio se cuente con las dificultades, ante el escriba que se le presenta diciéndole que le seguirá donde vaya, a este le resalta que quien quiera seguirlo debe estar dispuesto a todo y aceptarlo todo por amor, y el otro, que era discípulo, el que le presenta una necesidad, le dice que quien quiera seguirlo no debe poner condiciones en su seguimiento, el Reino de Dios tiene que ser su prioridad.
La vida en Cristo es siempre nueva, se basa desde la confianza, requiere abandono, entrega, solo en clave de amor y desde allí no se valora igual que el que lo percibe desde fuera, el que se implica nunca lo percibe como un espectador, – pensad en una pareja de enamorados- , ninguno se plantea que ha tenido que abandonar al resto de la humanidad por la persona que ha elegido, desde este prisma, la invitación al seguimiento, valora lo que se recibe, no se ve como perdida, renuncia, o carga, lastre o peso.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 16,13-19: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 16,13-19: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
-«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron:
-«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó:
-«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
-«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.»
Jesús le respondió:
-«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En nuestra diócesis celebramos este domingo, la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Unida a esta fiesta se reza por el sucesor de San Pedro, se ora por el Papa Francisco para que sea sostenido en su misión y se realiza la colecta denominada Óbolo de San Pedro, esta limosna es entregada al sucesor de Pedro.

Celebramos hoy la festividad de dos apóstoles, dos grandes columnas de la iglesia, unidos los dos en una misma fiesta.

San Pedro nos invita a confesar y testimoniar la fe. “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Tu eres nuestro único Redentor”. Los mártires ponen delante de nosotros nuestra capacidad de entrega, ¿qué estoy dispuesto a hacer por el Señor y el Evangelio? También nos desenmascaran nuestros miedos y cobardías. ¿Qué valor ocupa la fe en mi vida? ¿He llegado al sufrimiento por el Señor? Recuerda que donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor. El amor sabe de sufrimiento, de entrega, de donación, de olvido de sí mismo, de transformación, de purificación… Nosotros vivimos del amor que se entrega.

Pedro hombre sin estudios, vivía del trabajo de sus manos, era pescador; en cambio Pablo como él mismo nos narra en su vocación, persona docta, de la escuela de Gamaliel. Sin embarao el Señor es quien llama y cuenta con cada uno de ellos. Pablo no iba buscando al Señor, fue el Señor quien le salió al paso en su iglesia: ¿Por qué me persigues? A partir de ese encuentro con el Resucitado, su vida se transforma, su vida cambia, y de perseguidor pasa a ser perseguido, a ir a la cárcel, a ser apaleado por formar parte de ese grupo de seguidores de Cristo. Tocados por el Señor, se convirtieron en dos enamorados de Él hasta el martirio en Roma.

Ellos nos dan ejemplo que la autoridad es servicio, a ejemplo de Cristo mismo, que no vino a ser servido sino a servir. Uno con el pueblo judío y el otro con los gentiles, con los no creyentes. Pero ambos necesarios.

Recuerda es domingo, día donde los cristianos participamos del alimento de su Palabra y de su Cuerpo.
Feliz domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 8,5-17: Que se cumpla lo que has creído.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 8,5-17: Que se cumpla lo que has creído.

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó diciéndole:
-Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.
El le contestó:
-Voy yo a curarlo.
Pero el centurión le replicó:
-Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes: y le digo a uno «ve», y va; al otro, «ven», y viene; a mi criado, «haz esto», y lo hace.
Cuando Jesús lo oyó quedó admirado y dijo a los que le seguían:
-Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos; en cambio a los ciudadanos del Reino los echarán afuera, a las tinieblas.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
Y al centurión le dijo:
-Vuelve a casa, que se cumpla lo que has creído.
Y en aquel momento se puso bueno el criado.
Al llegar Jesús a casa de Pedro, encontró a la suegra en cama con fiebre; la cogió de la mano, y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirles.
Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él con su palabra expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:
«El tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor curando y sanando, tomando todas nuestras dolencias, nos resalta que eran muchos los que acudían a Él buscando ser curados. Nos resalta dos pasajes de curación. En la primera curación, es el centurión el que se acerca al Señor con humildad, para interceder por otro, después manifestará su conciencia de pequeñez ¿quién es él para merecer algo? La fe y la humildad van de la mano, los santos nos han dado ejemplo que cuando uno más se acerca a la luz, más se acerca a Dios, más ve la llamada a la conversión porque se encuentra muy lejos con sus miserias del gran amor de Dios y no puede menos que exclamar como San Pedro: “apártate de mí que soy un pecador” o bien la aclamación del Evangelio de hoy: “¡Señor, yo no soy digno!”.

Nos encontramos también con el gran poder de la intercesión, este oficial no pide para él, tiene en cuenta el sufrimiento de su criado e intercede al Señor por él. La oración de intercesión consiste en pedir a favor de otro. Esta oración nos une y conforma con la oración de Jesús, que intercede ante el Padre por todos los hombres, en particular por los pecadores, y esta oración debe extenderse también por los que no nos desean bien, por nuestros enemigos.

Otro punto importante para nuestra meditación son las palabras de Ntro. Señor: “que se cumpla lo que has creído”. “Se haga según tu fe”, -se repite en muchos de los milagros-, el Señor siempre pide permiso, pero también espera nuestra colaboración para hacer su obra, importante nuestra confianza, nuestro fiarnos de Él.

Hoy sábado se nos invita a acudir a la escuela de María, de Ella tenemos mucho que aprender, desde su gran humildad hasta como acoger el regalo de la fe y vivir para los demás en nuestra entrega y servicio.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 8,1-4: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 8,1-4: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.
En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:
-Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Extendió la mano y lo tocó diciendo:
-¡Quiero, queda limpio!
Y enseguida quedó limpio de la lepra.
Jesús le dijo:
-No se lo digas a nadie, pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con un leproso, el cual, se le arrodilla y consciente de su enfermedad, acude al Señor pidiéndole: «Señor, si quieres puedes limpiarme».

Para poder llegar a esta suplica uno tiene que tener conciencia que necesita ayuda, tiene que manifestar y ver donde tiene que dejarse curar. No siempre uno es consciente de su situación personal.

Otro punto para nuestra meditación es la manera de proceder del leproso, con que delicadeza se acerca y hace su petición: «Señor, si quieres…». Si entra dentro de tus planes, si es tú voluntad. Pide lo que cree necesitar pero no exige, lo pone en las manos del Señor. Es muy importante que seamos capaces de pedir al Señor, acudir a Él con el pleno convencimiento que Él puede, que quiere ayudarnos, pero en la suplica del enfermo se deja ver su fe, la fe es condición indispensable para los milagros del Señor, hasta tal punto la fe es un presupuesto esencial. Hay sitios -como con sus paisanos- que el Señor manifiesta que no puede hacer ningún milagro por no encontrar fe, casi siempre dice: Se haga según tu fe. Una y otra vez repite el Señor a las personas que han sido agraciadas con un favor prodigioso: tu fe te ha curado, tu fe te ha salvado.

No temas hacer participe al Señor de tus necesidades.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,21-29: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,21-29: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica…

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la, voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Aquel día muchos dirán: Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?
Yo entonces les declararé: Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los letrados.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy insiste en la importancia de acoger la palabra de Dios y ponerla en práctica, es nuestra vida el termómetro de nuestra fe, donde se refleja nuestro amor a Dios, son nuestras acciones las que irradian nuestra intimidad con Él, y es ilustrado con las imágenes: una casa solida construida sobre roca o una casa débil, frágil, construida sin fundamento, sin cimientos. Con esta parábola nos plantea el fundamento de nuestra existencia, vivir con plenitud o elegir la superficialidad, estar preparado para los embistes del peregrinar o a merced de los acontecimientos, perseverar o sucumbir, fidelidad o son las circunstancias las que priman.

Tenemos la dicha de contar con la explicación dada a este pasaje evangélico por el Papa Benedicto XVI, en su viaje a Polonia, en el encuentro con los jovenes donde les planteaba esta pregunta: “»¿Cómo construir esta casa?». Es una pregunta que es preciso hacerse a sí mismos no solamente una vez. Cada día debe estar ante los ojos del corazón:  ¿cómo construir la casa llamada vida? Jesús, cuyas palabras hemos escuchado en el pasaje del evangelio según san Mateo, nos exhorta a construir sobre roca. En efecto, solamente así la casa no se desplomará.
Pero ¿qué quiere decir construir la casa sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ante todo:  construir sobre Cristo y con Cristo. Jesús dice:  «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que construyó su casa sobre roca». Aquí no se trata de palabras vacías, dichas por una persona cualquiera, sino de las palabras de Jesús. No se trata de escuchar a una persona cualquiera, sino de escuchar a Jesús. No se trata de cumplir cualquier cosa, sino  de cumplir las palabras de Jesús.

Construir sobre Cristo y con Cristo significa construir sobre un fundamento que se llama amor crucificado. Quiere decir construir con Alguien que, conociéndonos mejor que nosotros mismos, nos dice:  «Eres precioso a mis ojos, … eres estimado, y yo te amo». Quiere decir construir con Alguien que siempre es fiel, aunque nosotros fallemos en la fidelidad, porque él no puede negarse a sí mismo. Quiere decir construir con Alguien que se inclina constantemente sobre el corazón herido del hombre, y dice:  «Yo no te condeno. Vete, y en adelante no peques más». Quiere decir construir con Alguien que desde lo alto de la cruz extiende los brazos para repetir por toda la eternidad:  «Yo doy mi vida por ti, hombre, porque te amo».

Por último, construir sobre Cristo quiere decir fundar sobre su voluntad todos nuestros deseos, expectativas, sueños, ambiciones, y todos nuestros proyectos. Significa decirse a sí mismo, a la propia familia, a los amigos y al mundo entero y, sobre todo, a Cristo:  «Señor, en la vida no quiero hacer nada contra ti, porque tú sabes lo que es mejor para mí. Sólo tú tienes palabras de vida eterna». Amigos míos, no tengáis miedo de apostar por Cristo. Tened nostalgia de Cristo, como fundamento de la vida. Encended en vosotros el deseo de construir vuestra vida con él y por él. Porque no puede perder quien lo apuesta todo por el amor crucificado del Verbo encarnado.

Construir sobre roca significa construir sobre Cristo y con Cristo, que es la roca. […] Amigos míos, ¿qué quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca significa también construir sobre Alguien que fue rechazado. […] Construir sobre roca quiere decir ser conscientes de que habrá contrariedades. […] Haber construido sobre roca significa tener la certeza de que en los momentos difíciles existe una fuerza segura en la que se puede confiar.

[…] Sólo hay una roca sobre la cual vale la pena construir la casa. Esta roca es Cristo. Sólo hay una piedra sobre la cual vale la pena apoyarlo todo. Esta piedra es aquel a quien Cristo dijo:  «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». […] Jesús dice que, a pesar de la furia de los elementos, la casa no se desplomó, porque estaba fundada sobre roca. […] Sed testigos de la esperanza, de la esperanza que no teme construir la casa de la propia vida, porque sabe bien que puede apoyarse en el fundamento que le impedirá caer:  Jesucristo, nuestro Señor.” – hasta aquí las palabras del Papa Benedicto XVI- .

El momento de la prueba, puede ser una oportunidad para crecer, para dar lo mejor de nosotros mismos, donde mostrar nuestro amor, recuerda que es en los momentos difíciles donde es fácil descubrir a los amigos, siempre permanecen. Las pruebas, son siempre oportunidades que se nos brindan, para hacernos más fuertes y vencer, poniendo mas amor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,57-66.80: Juan es su nombre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,57-66.80: Juan es su nombre.

A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre.
La madre intervino diciendo:
– ¡No! Se va a llamar Juan.
Le replicaron:
– Ninguno de tus parientes se llama así.
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo
– ¿Qué va a ser este niño? Porque la mano de Dios estaba con él.
El niño iba creciendo y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En la homilía de las misas matutinas de Sta. Marta, el Papa Francisco, el 24 de junio de 2013, se centró en la figura de Juan el Bautista: que «existe para proclamar, para ser voz de una palabra, de su esposo que es la palabra» y «para proclamar esta palabra hasta el martirio» a manos «de los más soberbios de la tierra». «Jesús dice que es el hombre más grande que haya nacido». Cuando «los escribas, los fariseos, van a pedirle que explique mejor quién era», responde claramente: «Yo no soy el Mesías. Yo soy una voz, una voz en el desierto». Él es «la voz, una voz sin palabra, porque la palabra no es él, es otro. Él es quien habla, pero no dice; es quien predica acerca de otro que vendrá después»,«nunca se adueña de la palabra; la palabra es otro.».

La predicación de Juan estaba en perfecta armonía con su estilo de vida. Su predicación se veía reforzada con el testimonio de su vida. De la misión de Juan el Señor nos hace participes y nos encomienda ahora, en nuestros días: preparar los caminos, ser sus heraldos, los que le anuncian a otros corazones. Nuestro mundo tiene necesidad de testigos del amor de Dios, no necesita teóricos, necesita testigos, es decir, los que con su vida puedan manifestar lo grande que ha estado y esta el Señor en sus vidas.

La misión del heraldo es desaparecer, quedar en segundo plano, cuando llega el que es anunciado. Una de las máximas de Juan: “conviene que Él crezca y yo disminuya”. Vivir para buscar en todo la gloria de Ntro. Señor. Es muy importante que el discípulo aprenda del maestro, de Ntro Señor, la virtud de la humildad. En el apostolado, la única figura que debe ser conocida es Cristo. Ése es el tesoro que anunciamos, a quien hemos de llevar a los demás.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.