fano 121022-marcos 10, 46 fano

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8,22-26: El ciego estaba curado y veía todo con claridad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8,22-26: El ciego estaba curado y veía todo con claridad.

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en lo ojos, le impuso las manos y le preguntó:
– ¿Ves algo?
Empezó a distinguir y dijo:
– Veo hombres; me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole:
– No entres siquiera en la aldea

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos al Señor curando a un ciego, vemos que la curación no se hace de inmediato, más bien, lleva todo un proceso, la fe es un don de Dios, pero no un tesoro adquirido de una vez para siempre, es una llamada a mejorar las disposiciones para recibir los dones De Dios.

El Papa Emérito comentando el pasaje de la curación de otro ciego en el ángelus del 29 de octubre de 2006: “…El encuentro personal, directo, entre el Señor y aquel hombre que sufría. Se encuentran uno frente al otro: Dios, con su deseo de curar, y el hombre, con su deseo de ser curado. Dos libertades, dos voluntades convergentes: “¿Que quieres que te haga?”, le pregunta el Señor. “Que vea”, responde el ciego… La fe es un camino de iluminación: parte de la humildad de reconocerse necesitados de salvación y llega al encuentro personal con Cristo, que llama a seguirlo por la senda del amor.”.

En el ángelus del 2 de marzo de 2008, Benedicto XVI, comenta el pasaje de hoy: “…Inmediatamente pasa a la acción: con un poco de tierra y de saliva hace barro y lo unta en los ojos del ciego. Este gesto alude a la creación del hombre, que la Biblia narra con el símbolo de la tierra modelada y animada por el soplo de Dios. De hecho, “Adán” significa “suelo”, y el cuerpo humano está efectivamente compuesto por elementos de la tierra. Al curar al hombre, Jesús realiza una nueva creación… Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado”: el orgullo.”

El Papa Francisco en el ángelus del 30 de marzo de 2014, nos da toda una catequesis sobre la curación del ciego: “El camino del ciego, en cambio, es un itinerario en etapas, que parte del conocimiento del nombre de Jesús. No conoce nada más sobre Él; en efecto dice: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos» . […] Este es un pasaje del Evangelio que hace ver el drama de la ceguera interior de mucha gente, también la nuestra porque nosotros algunas veces tenemos momentos de ceguera interior. Nuestra vida, algunas veces, es semejante a la del ciego que se abrió a la luz, que se abrió a Dios, que se abrió a su gracia. […] Hoy, somos invitados a abrirnos a la luz de Cristo para dar fruto en nuestra vida, para eliminar los comportamientos que no son cristianos; todos nosotros somos cristianos, pero todos nosotros, todos, algunas veces tenemos comportamientos no cristianos, comportamientos que son pecados. Debemos arrepentirnos de esto, eliminar estos comportamientos para caminar con decisión por el camino de la santidad, que tiene su origen en el Bautismo. También nosotros, en efecto, hemos sido «iluminados» por Cristo en el Bautismo, a fin de que, como nos recuerda san Pablo, podamos comportarnos como «hijos de la luz», con humildad, paciencia, misericordia.[…] Abrámonos a la luz del Señor, Él nos espera siempre para hacer que veamos mejor, para darnos más luz, para perdonarnos.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cake-yeast-1575463__480

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8,14-21: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8,14-21: Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó:
-«Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»
Ellos comentaban:
-«Lo dice porque no tenemos pan.»
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
-«¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»
Ellos contestaron:
-«Doce.»
-«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»
Le respondieron:
-«Siete.»
Él les dijo:
-«¿Y no acabáis de entender?»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos al Señor que no es entendido, ni siquiera por los suyos, se sorprende de la torpeza de los discípulos, no han comprendido nada, el Señor les advierte sobre el “fariseismo” y ellos se preocupan de las cosas materiales, no están entendiendo la advertencia, el Señor para hacerles comprender les trae a la memoria acontecimientos preguntándoles sobre las acciones en las que han sido testigos del obrar de Dios grandemente. Intenta que reaccionen. Tenemos la dicha de contar con el comentario realizado por el Papa Francisco al pasaje evangélico de hoy: “«Guardaos de la levadura de los fariseos». El Señor, afirmó el Papa, «habla de la levadura también en otras ocasiones, al explicar, por ejemplo, que el reino de los cielos es como la levadura que la mujer mezcla con la harina, forma la masa y fermenta: así es el reino de los cielos».

Además, «el apóstol Pablo dice a los Corintios: “Purificaos de la levadura vieja, para ser masa nueva”». En el pasaje propuesto por la liturgia «Jesús habla de una levadura que no construye el reino de los cielos, de una levadura que no es buena». Por lo tanto, hay dos tipos de levadura, una buena y la otra mala: «la levadura que hace crecer el reino de Dios y la levadura que sólo es apariencia en el reino de Dios». Por lo demás, «la levadura hace crecer, siempre; y hace crecer, cuando es buena, de modo consistente, sustancioso y llega a ser un buen pan, una buena masa: fermenta bien. Pero la levadura mala no hace fermentar bien». […] Jesús nos alerta: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». Por ello la invitación del Señor es tener mucho cuidado «con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». […] «¿qué es esta levadura mala, esta hipocresía?». Para responder el Papa tomó «algunos pasajes de la Biblia». Y es así que «el Señor se lamenta con el profeta: “Este pueblo me invoca con sus labios pero su corazón está lejos de mí”». Porque, explicó el Pontífice, «la hipocresía es una división interna, se dice una cosa y se hace otra: es una especie de esquizofrenia espiritual». Aún más, «el hipócrita es un simulador: parece bueno, cortés, pero detrás de sí tiene el puñal». […] Además «el hipócrita es incapaz de acusarse a sí mismo: jamás encuentra una mancha en sí mismo; acusa a los demás». […] ¿Cómo es mi levadura?». Es decir: «¿Con qué espíritu hago las cosas? ¿Con qué espíritu rezo? ¿Con qué espíritu me dirijo a los demás? ¿Con el espíritu que construye o con el espíritu que se convierte en aire?». (Misa matutina de Santa Marta, 14 de octubre de 2016).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1541001967939189

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
-«¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.»
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con los contemporáneos del Señor demandándole señales, “le pidieron un signo del cielo”. Lo habían visto hacer milagros, le sorprendía su manera de hablar, no era como los maestros de la época, en Él se daba coherencia entre lo que decía y lo que hacía, coherencia de vida, de ahí su autoridad, sin embargo, le demandan signos.

Nadie estamos libres de esta tentación. Cuando pedimos al Señor que nos obedezca a nuestras suplicas y nos cuesta aceptar sus planes en nuestra vida, cuando rechazamos nuestra historia y nos cuesta ver que es una historia de amor y de salvación la que el Señor va llevando con cada uno de nosotros. Cuando nos resulta difícil aceptar que los planes de Dios no coincidan con nuestros planes. Siempre pensamos que nosotros haríamos las cosas de otra manera, casi seguro, sin sufrimiento, sin esfuerzo, sin cruz, con que facilidad elegimos un cristianismo sin cruz.

Poner a prueba al Señor es la tentación de los fariseos, pero de esa actitud, no andamos libres ninguno. Sin embargo el signo que iba a dar del reino mesiánico será el menos esperado: la humillación. El amor de Dios al hombre, hasta el punto de la entrega en la cruz. Desde entonces el amor y la cruz serán las señales del cristiano ante el mundo. Amor y entrega, amor y dar la vida, amor y ofrecimiento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

jesuspredicando

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,17.20-26: Dichosos…; ¡ay de vosotros,…!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,17.20-26: Dichosos…; ¡ay de vosotros,…!

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo:

-Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
-Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
-Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
-Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero,
¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!
¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta las bienaventuranzas según la versión de S. Lucas. Nos presenta cuatro bienaventuranzas seguidas de otras cuatro advertencias o llamadas de atención. En las bienaventuranzas trastoca el espíritu del mundo, son toda una inversión de los criterios humanos con respecto a la plenitud, la dicha, la felicidad. Declara el Señor “dichosos” a los que para el mundo no cuentan: pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los que sufren, los perseguidos a causa de su fidelidad a Dios, y proclama como dignos de lástima y amenazados de maldición a los que atesoran, a los ricos, los saciados, los que ríen, los que son aplaudidos y alabados por los demás. El primero que las hizo vida y las propone para sus discípulos, para todo aquel que quiere recorrer su mismo camino, es vivir ya aquí los valores del Reino y alcanzar la felicidad en plenitud.

El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 30 de enero 2011, las comentó: “Jesús, nuevo Moisés, «se sienta en la “cátedra” del monte» y proclama «bienaventurados» […] No se trata de una nueva ideología, sino de una enseñanza que viene de lo alto y toca la condición humana, precisamente la que el Señor, al encarnarse, quiso asumir, para salvarla. Por eso, «el Sermón de la montaña está dirigido a todo el mundo, en el presente y en el futuro y sólo se puede entender y vivir siguiendo a Jesús, caminando con él». Las Bienaventuranzas son un nuevo programa de vida, para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes, presentes y futuros. En efecto, cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia y enjuga las lágrimas de los que lloran, significa que, además de recompensar a cada uno de modo sensible, abre el reino de los cielos.”

Las Bienaventuranzas nos colocan delante del mismo Señor, Él las hizo vida y son las condiciones necesarias para ser seguidor suyo, es llamada por algunos como la Carta Magna o Constitucional para la ciudadanía evangélica, son el programa de vida y el cuestionario de examen al que constantemente hemos de remitirnos para ver si vamos por el buen camino. No es algo inalcanzable, es todo un camino de santidad, en la exhortación apostólica del Papa Francisco, “Gaudete et exultate”, en el capitulo tercero, que nos habla de ir contracorriente, nos comenta cada una de las bienaventuranzas, comenzando con la palabra “Felices”. Podríamos meditar este capitulo en nuestra oración. “Sólo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo. Volvamos a escuchar a Jesús, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permitámosle que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida. De otro modo, la santidad será solo palabras” (G.E. nº 65- 66)

Es Domingo, día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1486742982549085

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8, 1-10: ¿Cuántos panes tenéis?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8, 1-10: ¿Cuántos panes tenéis?

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
–Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.
Le replicaron sus discípulos:
–¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?
El les preguntó:
–¿Cuántos panes tenéis?
Ellos contestaron:
–Siete.
Mandó que la gente se sentara en el suelo: tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces: Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil.
Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy me produce una inmensa alegría contemplar a Ntro. Señor Jesús atento a las necesidades de la multitud, nos señala el texto, que sintió compasión de ellos y no quería despedirlos en ayunas. Después de considerar en su corazón cómo algunos habían venido desde lejos a buscarlo, mandó a la gente que se sentara, luego, un pequeño detalle para hacer el milagro quiere contar con lo insignificante que podían aportar los discípulos, ¿qué podían ser siete panes para esa gran multitud?, seguro que pensarían que con esto no tenemos ni para comenzar, con esto no podemos hacer nada, sin embargo, el Señor se valió de ese poco para hacer el milagro. El Señor no nos pide hacer milagros, sino simplemente poner a disposición lo que somos y lo poco que podemos aportar, si quien salva es Él, quien realiza la obra es Él, sin embargo, quiere contar con nuestra colaboración, nos ofrece la oportunidad de ofrecernos, Él es el que nos enseña a mirar a los otros con una mirada distinta. Nos invita a mirar con el corazón, la compasión compromete todo, -dice el Papa Francisco-, la compasión implica, acerca, no mira desde lejos, “Dios tuvo compasión, se acercó a nosotros en su hijo y nos restituyó a todos en la dignidad de hijos de Dios. Nos ha recreado a todos.” (P. Francisco, misa matutina, 19 septiembre 2017). El Señor nos impulsa a partirnos, repartirnos con el mismo espíritu vivido en la Eucaristía para los demás y, por tanto, a ser ejemplo de entrega, caridad y oración.

Hoy, sábado, día consagrado a María, que podamos aprender de Ella a detectar las necesidades de los que nos rodean y que el Señor nos dé la gracia de tener compasión frente a tanta gente que sufre, nos dé la gracia de acercarnos y la gracia de llevarlos de la mano en el lugar digno que Dios quiere para ellos.

Feliz sábado y que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

children-306607_1280

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete».

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete».

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
-«Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
-«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un sordo con dificultades para hablar. Es posible que pensemos solo en la enfermedad física, pero algo de sordos para las cosas del Espíritu tenemos todos, quizás en las cosas de Dios, muchas veces no oímos, nos da miedo enterarnos, quizás tenga el Señor que intervenir fuertemente también con nosotros para acoger su Palabra y para que lleguemos a ser portadores de su mensaje para los demás. En el comentario hecho por el servicio Bíblico Latinoamericano me he encontrado esta reflexión que nos puede ayudar para la profundización del pasaje evangélico: “Ser sordo y mudo es el colmo de la incomunicación. El sordomudo vive prácticamente en otro mundo. Es un mundo de silencio permanente que nada puede romper. Precisamente porque está totalmente aislado, porque no se puede comunicar con los demás, el sordomudo se sitúa al margen de la comunidad humana. Carece de presencia real porque no puede ni recibir ni emitir palabra. En nuestro mundo hay sordomudos físicos. Nacen con ese defecto. Pero desgraciadamente hay otros muchos que han sido hechos sordomudos por los mismos hombres. La sociedad les ha declarado sordomudos cuando en la práctica les ha negado la palabra y les ha dejado de dirigir la palabra. Son los marginados, los que no cuentan para nada ni para nadie […] El Evangelio de hoy nos cuenta la curación de un mudo. Devolviéndole la palabra, Jesús le permite integrarse de nuevo en su familia, en su pueblo. Pero los efectos de la curación son mayores. El mudo no sólo puede hablar. Dedica su hablar a proclamar la maravilla que Dios, a través de Jesús, ha hecho con él. El mejor apostolado que podemos hacer los cristianos es devolver la palabra a los que no la tienen. Así sabrán y proclamarán que ellos también son hijos de Dios.”

Dios nos sigue hablando en el hoy de cada día, nos habla a través de los acontecimientos, a través de nuestros hermanos, en la creación, en la bondad que nos rodea… y especialmente, en su Palabra. Pide, ruega que te espabile el oído y puedas acoger su Palabra. Necesitamos ponernos a la escucha para detectar su presencia, me viene a la memoria el Salmo 94, muchas veces rezado al comienzo de la jornada, el invitatorio: “¡Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón!” Este es mi anhelo, que el Señor nos ayude para abrir el oído a Él, que nos dejemos sorprender, que nos conceda poderlo percibir presente en nuestra jornada.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cathopic_1487873317307615

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 10,1-9: ¡Poneos en camino!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,1-9: ¡Poneos en camino!

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el envío de los setenta y dos discípulos. La llamada se universaliza, se hace extensible la invitación a todos los pueblos. En el Evangelio de hoy, el Señor les da las claves para la misión:

Importancia de la oración, “Rogad al Dueño…” No vamos por cuenta propia, somos enviados, importante mantener, perseverar en su amor, para que podamos realizar lo que Dios quiere y no caer en el peligro de buscarnos a nosotros mismos, y trabajar simplemente por mis ideas, mis gustos, mis proyectos. Entrar en la dinámica del discernimiento para querer lo que Dios quiere, cuando Dios quiere y como Dios quiere (es el estilo y las palabras de algunos santos que nos han precedido).

Destacar también el estilo, las formas, las actitudes. Con humildad y con medios pobres. Somos portadores de un gran tesoro, Cristo el Señor, pero con toda nuestra humanidad y debilidad, pequeñez y torpeza. “NO llevéis…”, no poner toda la fuerza en las estructuras, en los medios, en las cosas,… subrayando la gratuidad, en otro evangelista paralelo al pasaje que estamos acercándonos en la meditación, nos invita a “Dad gratis lo que gratis habéis recibido”.

Mensajeros de Salvación, de paz. “Desead la paz…” El Señor es el príncipe de la Paz. Él es nuestra paz. Anunciar la paz de Dios es anunciar el encuentro con el Dios vivo. El Señor que ha triunfado sobre el mal, sobre el pecado. Nos hace participes de su misma misión.

Y preparados para los contratiempos. Tenemos que contar con las dificultades de la misión, aunque el Señor esta presente, no nos deja, nos acompaña, va por delante, también abunda los enemigos de su espíritu, los que le plantan cara, es bueno tener presente que el príncipe de este mundo, “anda como león rugiente buscando a quién devorar”, siempre sus ataques serán una oportunidad para crecer en el amor, nos deben ayudar para purificar nuestra entrega, disponibilidad, y agarrarnos más fuertemente al Señor para no sucumbir en sus ataques. “Dichosos cuando os persigan…estad alegres…” Nos lo expresa hoy “os envío como corderos en medio de lobos”.

Nuestra misión, hoy como ayer, es ser mensajeros de la paz y bendición para el hombre y el mundo, la que nos trae el Señor.
Celebramos hoy la festividad de san Cirilo, monje, y san Metodio, obispo, hermanos nacidos en Tesalónica, que enviados a Moravia por el obispo Focio de Constantinopla para predicar la fe cristiana, allí crearon signos propios para traducir del griego a la lengua eslava los libros sagrados. En un posterior viaje a Roma, Cirilo, que antes se llamaba Constantino, enfermó, y habiendo profesado como monje, descansó en el Señor en este día. Metodio, constituido obispo de Sirmium por el papa Adriano II, evangelizó la región de Panonia, y en todas las dificultades que soportó fue siempre ayudado por los Pontífices Romanos; ambos fueron declarados patronos de Europa. Solicitemos su intercesión para rogar al Dueño de la Mies por todos los ciudadanos europeos para que acojamos y no rechacemos a Dios en nuestras vidas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

cross-3983452__480

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,14-23: Le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,14-23: Le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
-«Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo:
-«¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.»
Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió:
-«Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso sobre las tradiciones fariseas. Me llama la atención la solicitud de los discípulos, esperan a que despida a la gente, y ya en el grupo más reducido, en la intimidad, le piden que les explique la enseñanza. Tienen hambre por entender, quieren conocer lo que el Señor les está diciendo, les da igual mostrar su ignorancia, aunque una vez más, les recuerde lo tardos que son para entender: “seguís sin entender”. Cuando con humildad muestran sus carencias, el Señor con inmensa paciencia aprovecha para explicarles y detenerse en detalles, concretando y llevando a sus vidas lo que quiere decir sus palabras. De dentro del corazón del hombre salen las maldades y eso es lo que hace al hombre impuro. De dentro salen los pensamientos, las acciones, y todo eso puede ir sembrando la semilla buena o la semilla que genere mal. Son nuestras obras las que delatan la enfermedad o sanación de nuestro corazón.

Cuando uno se acerca al Señor descubre lo lejos que se encuentra de amar como Él nos ama, lo mucho que necesitamos que Él ponga su mano sobre nosotros y nos purifique, de entregarle nuestros pecados para que Él nos ayude a que nuestra vida le pueda ser grata y agradable a sus ojos, que podamos entrar en las sendas de su voluntad.

Ante este pasaje evangélico me trae a la memoria el salmo 51(50) conocido como el “miserere”, quiero terminar con algunos versículos del mismo Salmo haciéndolos oración:

“Hazme oír el gozo y la alegría,…Aparta de mi pecado tu vista, borra en mi toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

hands-2238235_1280

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó:
-«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió:
-«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor hace suyas las palabras del profeta Isaías: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan esta vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Nos plantea el tema de la falsa religiosidad. El peligro de sustituir la fe por ritos convencionales. El Señor advierte de un grave peligro: “Dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”. Nadie estamos libre de tranquilizar nuestra conciencia por observar determinadas reglas, costumbres, conformándonos simplemente con cumplir algo externo, sin embargo, estamos llamados a crecer en el amor, y nuestras expresiones deben ser expresión concreta de ese ejercicio de amor, si continuamos con nuestra dureza de corazón, con nuestro orgullo y juzgando, pensando que somos mejores que los que nos rodean. ¡Algo esta fallando!, no funciona, no es bueno.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico, en el ángelus del 30 de agosto del 2015: “El Evangelio de este domingo presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» […] Los interlocutores aplicaban tales normas de manera muy escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por eso recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de éstas, en particular las que se refieren a la purificación exterior del cuerpo. La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios —dice— para aferraros a la tradición de los hombres». […] Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere ponernos en guardia también a nosotros, hoy, del pensar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. […] La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, a los débiles, a los oprimidos. […] es el corazón el que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón y no al revés: con actitudes exteriores, si el corazón no cambia, no somos verdaderos cristianos. […] Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y convertirse. Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor —todo es doble, una doble vida—, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer sólo el corazón sincero y purificado.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Virgen-de-Lourdes

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor sanando, muchos buscaban a Jesús para quedar sanos, con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! ¿Creemos realmente que el Señor puede hacer esto con nosotros? También hoy podemos encontrarnos con Él, mediante la oración, en los sacramentos, el Señor nos prometió que estaría siempre con nosotros, no estamos solos, nos dijo: “Yo estaré con vosotros siempre”. Redescubramos hoy el valor de los sacramentos y la oración en nuestra vida para poder vivir en su presencia. Todos estamos faltos de que el Señor ilumine nuestras vidas, las colme y nos cure, y la mayor herida son nuestros pecados.

También hoy celebramos una festividad de la Bienaventurada Virgen María, bajo la advocación de Ntra. Señora de Lourdes, donde se celebra también la Jornada Mundial del enfermo. “en la gruta de Massabielle, la Virgen manifestó la ternura de Dios hacia los que sufren.[…]Al aparecerse a Bernardita como la Inmaculada Concepción, María santísima vino para recordar al mundo moderno la primacía de la gracia divina, más fuerte que el pecado y la muerte, pues corría el riesgo de olvidarla. Y el lugar de su aparición, la gruta de Massabielle, en Lourdes, se ha convertido en un punto de atracción para todo el pueblo de Dios,  especialmente para todos los que se sienten oprimidos y sufren en el cuerpo y en el espíritu. “Venid a mí todos los que estáis cansados y fatigados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28), dijo Jesús. En Lourdes sigue repitiendo esta invitación, con la mediación materna de María, a todos los que acuden allí con confianza. […] a los pies de la Virgen Inmaculada. A ella, con profunda fe, queremos presentarle nuestra condición humana, nuestras enfermedades, signo de la necesidad que todos tenemos, mientras estamos en camino en esta peregrinación terrena, de que su Hijo Jesucristo nos salve.

Que María mantenga viva nuestra esperanza, para que, fieles a la enseñanza de Cristo, renovemos el compromiso de aliviar a los hermanos en sus enfermedades.  Que  el Señor haga que nadie se  sienta  solo y abandonado en los momentos de necesidad, sino que, al contrario, afronte, incluso la enfermedad, con dignidad humana. Con estos sentimientos,  os  imparto  de corazón la bendición apostólica a todos vosotros, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios.” (Discurso Benedicto XVI, a los enfermos y agentes sanitarios, 11 febrero 2006).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.