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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 38-42: Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5, 38-42: Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy ante la ley del talión: “Ojo por ojo…” nos indica el camino de vencer la espiral del mal, “no hagáis frente al que os agravia”, no consiste en rendirse ante el mal, sino de responder al mal con el bien, afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

Para la meditación de hoy, lo vamos a hacer con la reflexión del Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de febrero de 2007, aunque el comentario no es concretamente el pasaje evangelio de hoy, pero sin embargo, recoge el espíritu, en ese plus de amor, necesario para romper la cadena del odio, del “ojo por ojo”… nos coloca como siempre en el centro de nuestra fe, disfruta con esta catequesis: «El evangelio de este domingo contiene una de las expresiones más típicas y fuertes de la predicación de Jesús:  «Amad a vuestros enemigos». […] en el contexto del discurso programático que comienza con las famosas «Bienaventuranzas». Jesús lo pronunció en Galilea, al inicio de su vida pública. Es casi un «manifiesto» presentado a todos, sobre el cual pide la adhesión de sus discípulos, proponiéndoles en términos radicales su modelo de vida.

Pero, ¿cuál es el sentido de esas palabras? ¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este «plus» viene de Dios:  es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede «desequilibrar» el mundo del mal hacia el bien, a partir del pequeño y decisivo «mundo» que es el corazón del hombre.

Con razón, esta página evangélica se considera la charta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal —según una falsa interpretación de «presentar la otra mejilla»—, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

El amor a los enemigos constituye el núcleo de la «revolución cristiana», revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los «pequeños», que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 4,26-34: El reino de Dios se parece…

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 4,26-34: El reino de Dios se parece…

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra». Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos propone dos breves parábolas: la de la semilla que crece por si misma y la del grano de mostaza. Comenzare compartiendo la reflexión realizada en el ángelus del 14 de junio de 2015 por el Papa Francisco:

“A través de estas imágenes tomadas del mundo rural, Jesús presenta la eficacia de la Palabra de Dios y las exigencias del Reino, mostrando las razones de nuestra esperanza y de nuestro compromiso en la historia.

En la primera parábola la atención se centra en el hecho que la semilla, echada en la tierra, se arraiga y desarrolla por sí misma, independientemente de que el campesino duerma o vele. Él confía en el poder interior de la semilla misma y en la fertilidad del terreno… Dios mismo la hace germinar…todo esto nos hace comprender que es siempre Dios, es siempre Dios quien hace crecer su reino… es Él quien lo hace crecer, el hombre es su humilde colaborador, que contempla y se regocija por la acción creadora divina y espera con paciencia sus frutos.

…La segunda parábola utiliza la imagen del grano de mostaza…Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña y aparentemente irrelevante.

Para entrar a formar parte de él es necesario ser pobres en el corazón; no confiar en las propias capacidades, sino en el poder del amor de Dios; no actuar para ser importantes ante los ojos del mundo, sino preciosos ante los ojos de Dios, que tiene predilección por los sencillos y humildes.

…De estas dos parábolas nos llega una enseñanza importante: El Reino de Dios requiere nuestra colaboración, pero es, sobre todo, iniciativa y don del Señor… la victoria del Señor es segura: su amor hará brotar y hará crecer cada semilla de bien presente en la tierra.”

Hasta aquí las palabras del sucesor de San Pedro, y tenemos la gran suerte de que sea el Papa el que nos ayuda con sus palabras para nuestra meditación, simplemente subrayar de las parábolas de hoy: con el primer ejemplo, la semilla va creciendo sin que el sembrador sepa como, me impresiona la forma tan sencilla de explicar que Dios sigue trabajando aunque nosotros no nos demos cuenta, que el bien no hace ruido, me invita a confiar, por eso el creyente tiene que alejar todo atisbo de desaliento y pesimismo. Y en la segunda parábola la del grano de mostaza. Me alegra saber que para Dios no hay nada pequeño, lo hace grande la capacidad de amor que lleve, para Dios todo tiene un gran valor. Nos encontramos en el tiempo de la siembra, y el Señor asegura su crecimiento. Como expresaba S. Ignacio de Loyola: “Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios”. Todo cristiano, sabe bien que debe hacer todo lo que esté a su alcance, pero que el resultado final depende de Dios. Esta convencido de las palabras de Ntro. Señor a sus discípulos: “sin Mí no podéis hacer nada”. Pero con Él lo podemos todo. ¡Animo!.

Celebramos a S. Antonio, el P. Benedicto XVI le dedicó la Audiencia General del 10 de febrero de 2010 para presentarnos su persona, y su espiritualidad, por sus grandes dotes en la predicación el Papa Gregorio IX, después de haberlo escuchado predicar lo definió como “Arca del Testamento”, por la riqueza de sus enseñanzas espirituales contenida en sus escritos fue proclamado Doctor de la Iglesia, atribuyéndole el titulo de “Doctor evangélico”, colocó siempre a Cristo en el centro de la vida, del pensamiento, de la acción y de la predicación. Felicidades a los que celebráis vuestra onomástica. Felicidades a todos los Antonios, Antonias, Antoñitas, Toñis, etc… ¡Felicidades!

Y un recuerdo especial para los elegidos y privilegiados de estar viviendo un cursillo, estaréis muy presentes en las eucaristías que celebre hoy,- me estoy refiriendo al grupo de hombres y mujeres que están viviendo el cursillo de Cristiandad 1063, en Guadalupe (Murcia)- y esta noche vivirán la clausura, donde serán lanzados a llenar con el amor experimentado: sus familias, sus ambientes y el mundo que se encuentra tan necesitado de descubrir el tesoro que se le oculta, la presencia del Dios vivo, y lo mucho que se reclama a testigos que les lleven al encuentro con Él. ¡De colores!

Feliz domingo, feliz día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 2,41-51: Su madre conservaba todo esto en su corazón.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 2,41-51: Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Unida a la festividad del Corazón de Jesús celebramos hoy la festividad de su madre, el corazón de María. Ella, bajo el titulo de su corazón, nos muestra que la vida cristiana es vivir una relación de acogida, confianza y entrega al Dios vivo, es una adhesión personal a Cristo. No tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. El corazón de María ya era de Dios aún antes de la Anunciación. A través del corazón de la madre es el camino más seguro y más rápido para llegar a Jesús. Venerar el corazón de María es venerar a nuestra madre que esta llena del Espíritu Santo, llena de gracia, y siempre pura ante Dios, su corazón siempre esta lleno de amor por sus hijos, venerar su corazón que guardaba todas las cosas de Dios en su corazón y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón.

Guardar en el corazón es guardar en lo más profundo del alma, en lo más íntimo que uno tiene. María guardaba las palabras, los gestos, las acciones de Jesús, en su corazón y allí las conservaba como un gran tesoro. Meditaba en ellos una y otra vez. Los repasaba uno a uno, hasta en sus detalles más pequeños, con todo el amor de que era capaz; así, poco a poco, ese amor se hacía más grande, más hondo, más intenso. Los guardaba en su corazón, los meditaba en silencio, oraba, creía.

En el prefacio de la liturgia de este día se dice: “Diste a la Virgen María un corazón sabio y dócil, dispuesto siempre a agradarte; un corazón nuevo y humilde, para grabar en él la ley de la nueva alianza; un corazón sencillo y limpio, que la hizo digna de concebir virginalmente a tu Hijo y la capacitó para contemplarte eternamente; un corazón firme y dispuesto para soportar con fortaleza la espada de dolor y esperar, llena de fe, la resurrección de su Hijo”. Esta realidad nueva es la que celebramos con gozo en la memoria del Corazón de María.

Hoy es sábado, día de especial consagración a la Santísima Virgen, aprendamos en la escuela de María y digámosle: ¡Llévanos a Jesús, llévanos hasta las profundidades de su Corazón adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Jn 19,31-37: Con la lanza, le traspasó el costado.

EVANGELIO DEL DÍA
Jn 19,31-37: Con la lanza, le traspasó el costado.

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy una de las fiestas del Señor: el Sagrado Corazón de Jesús. Celebrar el Corazón Jesús es celebrar la redención. Es celebrar el amor y responder al amor amando. “El corazón habla al corazón” decía S. Juan Pablo II, en referencia a la devoción al Corazón de Jesús. Hoy, en el viernes de la octava del Corpus Christi, nos acercamos a lo más central de Jesús: su voluntad, su esencia, su poder, su pensamiento, su sensibilidad. ¡Cuántas cosas! ¡Pero cuántas, reflejan y simbolizan el Corazón de Jesús!

“En el lenguaje bíblico el “corazón” indica el centro de la persona, la sede de sus sentimientos y de sus intenciones. En el corazón del Redentor adoramos el amor de Dios a la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia” –palabras del Papa Benedicto XVI, dichas en el ángelus del 5 de junio de 2005-, el corazón es la imagen más divina, la más certera y límpida, de lo que Jesús fue y pretendió: amor que se partía, amor que obedecía, amor que se humillaba, amor dado hasta la saciedad.

La festividad del Corazón de Jesús nos lleva inmediatamente al encuentro con Dios. El sístole y el diástole de Jesucristo fue el cumplir la voluntad de Dios y hacerla visible a los hombres. Y, por ello mismo, entrar en el Corazón de Jesús es adentrarse en el Misterio de la Trinidad; es ponerse en las manos de Dios; es saber que, Dios, habita y actúa en Cristo.

El Corazón de Jesús es el corazón de Dios que ama. El Corazón de Jesús es fuente y expresión de su infinito amor por cada hombre. Él nos busca a cada uno. El Corazón de Jesús es un camino que nos lleva al encuentro con el Padre. El Corazón de Jesús nos empuja a amar con locura a Aquel que tanto El amó: Dios.

Decir la jaculatoria: “Corazón de Jesús en Ti confío” es saber que, Jesús, nos lleva hacia el Padre. Es comprender que sus miradas, afectos, deseos, pasión y vida, estuvieron totalmente capitalizadas y orientadas desde Dios.

Decir “Corazón de Jesús en Ti confío” es aproximarse a una fuente de la que brota algo, tan esencial como escaso en nuestro mundo y en las personas: amor desbordante.

En la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El viejo adagio “amor con amor se paga” cobra actualidad en este día. Contribuyamos con amor, el inmenso amor que el Corazón de Cristo nos entrega.

Y, a la vez, le pidamos que nuestro latir sea el suyo, que nuestro vivir sea el suyo, que nuestro querer y voluntad sean las suyas.

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. ¿Es nuestro corazón de Jesús… o de otros señores? Recuerda las palabras del Papa Francisco en el ángelus del 9 junio 2013: “El corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios… el Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él. Tiene un corazón misericordioso. Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él siempre nos perdona. ¡Es todo misericordia!

A Santa Margarita María de Alacoque, el Señor le comunicó que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían muchas gracias divinas. También en esta festividad esta unida a la santidad de los sacerdotes, os solicito una pequeña oración por los sacerdotes para que podamos llegar a ser auténticos testigos del amor de Cristo.
Muchísimas gracias y que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 5,20-26: Habéis oído que se dijo … Pero yo os digo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 5,20-26: Habéis oído que se dijo … Pero yo os digo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy se encuentra dentro del sermón del monte, en el marco de las bienaventuranzas, donde el Señor desciende a lo concreto, nos aparece relacionada la ofrenda ante el Altar con la reconciliación con todo aquel que “tenga quejas contra ti”, ¡uff..! humanamente imposible, no dice que sea fruto de una mala acción mía y por ello este mal para conmigo, sino, si “tiene quejas”, quien esta libre de herir aún sin pretenderlo, de hacer daño sin desearlo, muy complicado, humanamente parece misión imposible, pero si el Señor nos capacita para ver nuestros fallos, nuestros errores, nuestros males, quizás podemos presentarle donde necesitamos ser sanados, que es necesario que derrame su gracia para curarnos, necesitamos convertirnos; el pasaje de hoy nos pone delante el mandamiento nuevo, la caridad debe ser nuestro fundamento, estamos llamados a amar más y amar mejor, siempre andamos faltos en el amor, no nos deja tranquilos, es más exigente, no se conformará con lo mandado, siempre transcenderá lo externo y tocará el corazón del ser humano, nos pondrá en camino hacia el encuentro con el otro, no se conformará con lo mandado: “no matar”; el cristiano, el seguidor de Cristo, esta llamado a más, a no quedarse en la letra de la ley, el amor es mucho más exigente, no genera muerte, no solo prohíbe matar, sino también evita lo que genera ruptura y termina sembrando enemistades, crea ofensas, difunde insultos, produce menosprecio, suscita burla… este espíritu, no es el que nos acerca a Dios, no respira el mandamiento nuevo; ofendemos a quien es Padre de todos. La verdadera reconciliación es un acto de amor, y el amor a Dios es inseparable del amor al prójimo: por lo tanto, no podemos reconciliarnos con Dios sin reconciliarnos con nuestro hermano. “Podríamos pensar que damos gloria a Dios solo con el culto y la oración, o únicamente cumpliendo algunas normas éticas – es verdad que el primado es la relación con Dios-, y olvidamos que el criterio para evaluar nuestra vida es ante todo lo que hicimos con los demás”. (Exhortación apostólica Gaudete et Exsultate, 104).

Comentando este pasaje, el Papa Benedicto XVI, en el Ángelus del 13 de febrero de 2011: “Después de las «bienaventuranzas», que son su programa de vida, Jesús proclama la nueva Ley, su Torá, como la llaman nuestros hermanos judíos. En efecto, el Mesías, con su venida, debía traer también la revelación definitiva de la Ley, y es precisamente lo que Jesús declara: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud». Y, dirigiéndose a sus discípulos, añade: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5, 17.20). Pero ¿en qué consiste esta «plenitud» de la Ley de Cristo, y esta «mayor» justicia que él exige?

Jesús lo explica mediante una serie de antítesis entre los mandamientos antiguos y su modo proponerlos de nuevo. Cada vez comienza diciendo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos…», y luego afirma: «Pero yo os digo…». Por ejemplo: «Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”; y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: “todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado”» (Mt 5, 21-22). Y así seis veces. Este modo de hablar suscitaba gran impresión en la gente, que se asustaba, porque ese «yo os digo» equivalía a reivindicar para sí la misma autoridad de Dios, fuente de la Ley. La novedad de Jesús consiste, esencialmente, en el hecho que él mismo «llena» los mandamientos con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo que habita en él. Y nosotros, a través de la fe en Cristo, podemos abrirnos a la acción del Espíritu Santo, que nos hace capaces de vivir el amor divino. Por eso todo precepto se convierte en verdadero como exigencia de amor, y todos se reúnen en un único mandamiento: ama a Dios con todo el corazón y ama al prójimo como a ti mismo. «La plenitud de la Ley es el amor», escribe san Pablo (Rm 13, 10).”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 5, 17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 5, 17-19: No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy seguimos con la proclamación del “Sermón de la montaña”, después de las “bienaventuranzas” , que son su programa de vida. El Señor proclama la nueva ley, y desde allí se presenta el Señor que “no ha venido a abolir (la ley) sino a dar plenitud”. Criticó varias veces las interpretaciones que se hacían de la ley de Moises, los rabinos enumeraban hasta 613 preceptos en la ley del Pentateuco, y los clasificaban en grandes y pequeños, de acuerdo con su importancia; sin embargo, no desautorizó la ley dada en el Sinaí, sino que la cumplió e invitó a cumplirla. Los mandamientos de Moisés siguen siendo validos. El Señor viene a darle un alcance nuevo, una fidelidad más radical y una santidad más profunda que supera la letra de la ley. “Si me amáis -dice el Señor- guardaréis mis mandamientos” y el mandamiento principal que nos presenta es el amor a Dios, “permaneced en mi amor”, amor fuente de alegría, y ese amor fundamenta, y nos lleva, al amor al prójimo, desde aquí la ley del cristiano debe estar movida por esa caridad, si me falta el amor por grandes cosas que realice (anunciar, predicar, limosna, dar mi dinero a los pobres, morir por el Evangelio, martirio…) si me falta el amor, no es grato a Dios, no me sirve .

Teniendo en cuenta que el pasaje de hoy se encuentra después de las Bienaventuranzas, ellas deben ser la clave: vivir el programa que presenta el Señor, camino de amor al Señor, camino de dicha para el que se atreve a llevarlo a su vida, desde el desprendimiento, la austeridad, sencillez, compartiendo el sufrimiento, ayudando, desde la búsqueda de la justicia, con limpieza de corazón, luchando con los juicios, etiquetas, prejuicios, trabajando por la paz, creando puentes, viendo lo que nos acerca, generando comunión, fraternidad, unidad dentro de la diversidad y contando con la incomprensión, y hasta es posible que la persecución. Pero con la certeza que Dios sigue llevando su obra, su historia de salvación, el mal no tiene la ultima palabra que “cielo y tierra pasaran pero mis palabras se cumplirán” -nos alienta el Señor-. “Jesús propone a quien le sigue la perfección del amor: un amor cuya única medida es no tener medida, de ir más allá de todo cálculo. El amor al prójimo es una actitud tan fundamental…” (P. Francisco, ángelus 16 febrero 2014)

Hoy hacemos memoria de San Efrén, alcanzó gran fama como maestro, orador, poeta, comentarista y defensor de la fe. Es el único de los Padres sirios a quien se honra como Doctor de la Iglesia Universal.  En Siria, es llamado como el «Arpa del Espíritu Santo». A pesar de que no era un hombre de mucho estudio formal, estaba empapado en las Sagradas Escrituras y tenía gran conocimiento de los misterios de la fe. Diácono que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue celebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 5, 13-16: Vosotros sois la sal… vosotros sois la luz.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 5, 13-16: Vosotros sois la sal… vosotros sois la luz.

Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos pone las imágenes de la sal y la luz referida a los discípulos. Con estas imágenes se nos esta solicitando a los seguidores del Señor la manera de proceder, siendo sal, el discípulo del Señor en medio de la sociedad en la que vive, aun siendo un protagonista esencial se disuelve por completo y aporta su sabor agradable. Su presencia pasa desapercibida, sin embargo su ausencia no se puede disimular. Es decir, pasa desapercibida, pero actúa eficazmente. Una manera preciosísima de decirnos la manera de proceder el cristiano: humildad, aportando su gran tesoro, actuando desde dentro, no se nota, pero es fundamental su aportación. Cómo podemos colaborar y en que medida hemos de ofrecer los talentos que Dios nos da, cómo ponerlos a disposición de los demás y cómo hacer llegar a nuestra realidad pequeña, cotidiana, la de todos los días, pero necesitada desesperadamente de nuestras “buenas obras”, y con ellas, poder conocer y bendecir a Dios. Y con la imagen de la luz, nos lleva al encuentro de quien es la LUZ, nos acerca a Cristo Ntro. Salvador, los cristianos, seremos luz para este mundo cuando con nuestras acciones irradiemos el evangelio, cuando en nuestra vida se refleje que nos creemos lo que proclamamos con nuestros labios porque queremos hacerlo vida, cuando nos tomemos en serio nuestra respuesta al Señor, cuando no escondamos al Señor, cuando lo dejemos obrar en nosotros y seguro que se manifestará y se notará, ya que nos irá podando y transformando en Él, nos ayudará a quitar todo aquello que no me deja irradiar su luz.

Acudo al Angelus del 9 de febrero 2014 donde el Papa Francisco reflexiona sobre el pasaje de hoy:

“En el Evangelio de este domingo, que está inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús dice a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo». Esto nos maravilla un poco si pensamos en quienes tenía Jesús delante cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran esos discípulos? Eran pescadores, gente sencilla… Pero Jesús les mira con los ojos de Dios, y su afirmación se comprende precisamente como consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si sois pobres de espíritu, si sois mansos, si sois puros de corazón, si sois misericordiosos… seréis la sal de la tierra y la luz del mundo.

Para comprender mejor estas imágenes, tengamos presente que la Ley judía prescribía poner un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, para Israel, era el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben, por lo tanto, una misión con respecto a todos los hombres: con la fe y la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad. Todos nosotros, los bautizados, somos discípulos misioneros y estamos llamados a ser en el mundo un Evangelio viviente: con una vida santa daremos «sabor» a los distintos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como lo hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. Pero si nosotros, los cristianos, perdemos el sabor y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia. ¡Qué hermosa misión la de dar luz al mundo! Es una misión que tenemos nosotros. ¡Es hermosa! Es también muy bello conservar la luz que recibimos de Jesús, custodiarla, conservarla. El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva luz, que siempre da luz. Una luz que no es suya, sino que es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano sólo de nombre, que no lleva la luz, una vida sin sentido. Pero yo os quisiera preguntar ahora: ¿cómo queréis vivir? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Encendida o apagada? ¿Cómo queréis vivir? [la gente responde: ¡Encendida!] ¡Lámpara encendida! Es precisamente Dios quien nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.”

Que tengas un buen día. Que durante esta jornada que se nos brinda podamos disolvernos pasando sin hacer ruido pero aportando el buen sabor de Cristo en nuestro obrar y que sea Él quien ilumine nuestras acciones.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 1-12: Bienaventurados.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5, 1-12: Bienaventurados.

Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos ofrece todo un camino de plenitud, se nos proclama las bienaventuranzas, en cada una de ellas describen el rostro de Jesucristo, Él es un modelo de cada una de ellas. Nos propone un camino de felicidad pero “chirria” con lo que el mundo ofrece para ser feliz. Sin embargo la autentica alegría de estar dentro del amor de Dios que nos hace hijos suyos. La alegría que requiere confianza que se apoya en su amor primero, es la alegría que tiene su fundamento no en el tener sino en el ser, no en el poder o en el dominio, no en el goce o disfrute inmediato o en el bienestar a todo costa, sino en la entrega y donación de nosotros mismos, es la alegría que nadie podrá quitar ya que tiene su realización plena solo en Dios, esa alegría es fruto del amor.

“Bienaventurado” es la invitación que nos hace el Señor, quiere tu felicidad y nos enseña que el camino es del amor, eres dichoso si haces el bien, si no haces el bien no vas a ser feliz, no nos invita para ser una carga, al contrario, por tu propio bien. El Señor propone un camino de dicha, pero no hace teoría, su vida constituye la mejor clave de interpretación. El fue pobre, tuvo hambre, sed de justicia, fue perseguido, fue misericordioso…

El Papa Francisco nos propone en la exhortación “Gaudete et exsultate”: la llamada universal a la santidad. Y dice a la mayoría del Pueblo de Dios, al cristiano medio, al “vecino de la puerta de al lado”, que la santidad, por ser gracia y don de Dios, es un ideal accesible a todos los bautizados, a todos aquellos que sean capaces de acoger con humildad las Bienaventuranzas de Jesús como un don, como una gracia y como una alegría en el Espíritu Santo. Abriendo el corazón a Dios, acogiendo su mensaje, dejando que Él nos modele por dentro, llegaremos a ser santos porque la santidad es dejar que Dios nos cambie el corazón y seamos trasparencias de su amor y de su paz. Os propondría que releyéramos el capitulo tercero donde nos presenta toda una catequesis sobre las bienaventuranzas, los números comprendidos desde el 67 hasta el 94 de esta exhortación apostólica. Disfruta con la meditación de dicho capitulo.

Que el Señor nos conceda fe, amor y coraje suficiente para entender las bienaventuranzas, asimilarlas y vivirlas con Cristo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 14, 12-26: Tomad, esto es mi cuerpo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 14, 12-26: Tomad, esto es mi cuerpo.

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí». Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua. Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios». Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece la institución de la Eucaristía y hoy celebramos la Solemnidad del Corpus Christi, el Papa San Juan Pablo II, en la homilía del 14 de junio de 2001 nos decía:

“En la solemnidad del Corpus Christi volvemos a aquel «jueves» que todos llamamos «santo», en el que el Redentor celebró su última Pascua con los discípulos: fue la última Cena, culminación de la cena pascual judía e inauguración del rito eucarístico. Por eso, la Iglesia, desde hace siglos,… en la solemnidad del Corpus Christi, fiesta de adoración, de contemplación y de exaltación. Fiesta en la que el pueblo de Dios se congrega en torno al tesoro más valioso que heredó de Cristo, el sacramento de su misma presencia, y  lo alaba, lo canta, lo lleva en procesión por las calles de la ciudad.
…Se trata de un misterio sublime e inefable. Misterio ante el cual quedamos atónitos y silenciosos, en actitud de contemplación profunda y extasiada.
…En la santa Eucaristía está realmente presente Cristo, muerto y resucitado por nosotros. En el pan y en el vino consagrados permanece con nosotros el mismo Jesús de los evangelios, que los discípulos encontraron y siguieron, que vieron crucificado y resucitado, y cuyas llagas tocó Tomás, postrándose en adoración y exclamando:  «Señor mío y Dios mío». En el Sacramento del altar se ofrece a nuestra contemplación amorosa toda la profundidad del misterio de Cristo, el Verbo y la carne, la gloria divina y su tienda entre los hombres. Ante él no podemos dudar de que Dios está «con nosotros», que asumió en Jesucristo todas las dimensiones humanas, menos el pecado, despojándose de su gloria para revestirnos a nosotros de ella. En su cuerpo y en su sangre se manifiesta el rostro invisible de Cristo, el Hijo de Dios, con la modalidad más sencilla y, al mismo tiempo, más elevada posible en este mundo. A los hombres de todos los tiempos, que piden perplejos:  «Queremos ver a Jesús» (Jn 12, 21), la comunidad eclesial responde repitiendo el gesto que el Señor mismo realizó para los discípulos de Emaús: parte el pan. Al partir el pan se abren los ojos de quien lo busca con corazón sincero. En la Eucaristía la mirada del corazón reconoce a Jesús y su amor inconfundible, que se entrega «hasta el extremo» (Jn 13, 1). Y en él, en ese gesto suyo, reconoce el rostro de Dios.
…»He aquí el pan de los ángeles…, verdadero pan de los hijos». Con este pan nos alimentamos para convertirnos en testigos auténticos del Evangelio. Necesitamos este pan para crecer en el amor, condición indispensable para reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los hermanos.”

Hoy también Caritas nos recuerda la unión entre la Eucaristía y la Caridad. Feliz domingo, feliz día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 12, 38-44: Esta viuda pobre ha echado todo lo que tenía para vivir.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 12, 38-44: Esta viuda pobre ha echado todo lo que tenía para vivir.

Y él, instruyéndolos, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa». Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el de la viuda pobre y generosa. Dios lee el corazón del hombre y sabe lo que hay dentro del mismo. La viuda aparentemente podríamos decir que echó poco, sin embargo dio más que nadie, “ella que pasa necesidad ha echado todo lo que tenía para vivir”. Gran lección la valoración de Dios es distinta, no mide por el criterio al uso, no es la cantidad, sino por su significado intencional. Decía el Cardenal Van Thuan, en los ejercicios dados al Papa San Juan Pablo II, Dios no sabe matemáticas, Si Jesús se presentase a un examen de matemáticas, seguro que lo suspenderían, valora lo poco como lo más, tampoco sabe de economía y de finanzas, iría a la bancarrota ya que paga igual al que trabaja mas horas que al que trabaja menos. Una lección grande hoy, aprender a conjugar el don de dar, darse y todo por amor.

Hoy sábado, día especial para acudir a la escuela de María, aprender de Ella a darnos sin medida, a practicar con prontitud la entrega, fue corriendo a servir a su prima Sta. Isabel.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.