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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,15-20: Cuidado con los profetas falsos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,15-20: Cuidado con los profetas falsos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.
Por sus frutos los conoceréis.
A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?
Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos.
Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos.
El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego.
Es decir, que por sus frutos los conoceréis.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos advierte el Señor de los falsos profetas. ¿Cómo conocerlos? Por su conducta, por sus obras; éstas delatan sus verdaderas intenciones, como el fruto al árbol. El Papa Francisco en el mensaje para la cuaresma del 2018 advierte contra los falsos profetas: “¿qué formas asumen los falsos profetas? Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. […] Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles […] No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira», presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.[…] Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros? Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males»; a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. […] El amor se enfría también en nuestras comunidades […] traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.[…] Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.”

Si son los frutos los que expresan la calidad del árbol, entonces, ¿qué frutos deberían acompañar al verdadero discípulo del Señor? En la Palabra de Dios en estos días en las celebraciones se nos esta presentando el sermón del monte, se nos invita al perdón, al amor a todos, incluido a los que nos hacen mal, a la gratuidad, el desprendimiento, la oración, a no juzgar, no condenar, en definitiva el que se mueve con los frutos del espíritu: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad y dominio de sí. –como nos indicará S. Pablo. (Gal 5,22).

Ya en el Antiguo Testamento, el profeta Jeremías, acusaba a los falsos profetas de anunciar sólo lo que la gente quería oir. ¡Cuidado! La cultura que nos ha tocado vivir de la apariencia potencia estos falsos profetas, ¡Ojo! con los encantadores de serpientes, con los que venden humo, sospecha de los que sus palabras sean halagadoras, aduladoras, elogiosas y zalameras, ¡atención! Ante los que no te contradicen en nada es posible que les mueva otros intereses más mezquinos. Recuerda la advertencia de hoy: Sus frutos, sus acciones, sus obras, no te quedes solo en el discurso, en las bonitas palabras.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 7,6.12-14: Entrad por la puerta estrecha.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 7,6.12-14: Entrad por la puerta estrecha.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la ley y los profetas.
Entrad por la puerta estrecha.
Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.
¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el evangelio de hoy el Señor nos ofrece tres caminos para vivir de un modo nuevo.

El primero, suena un poco desconcertante: “No deis lo santo a los perros”. En la liturgia oriental se usa una expresión muy significativa cuando llega el momento de la comunión: “Lo santo para los santos.” (se utiliza también en la liturgia hispano-mozárabe) Parece que, en el contexto de la iglesia primitiva, este dicho se refería a la conveniencia de no anunciar el secreto del Reino a aquellos que con toda seguridad lo van a rechazar o se van a mofar de él. Cuando el mismo Señor no ha venido a condenar a nadie sino a salvar, el cristiano no le compete juzgar pero si velar por el respeto y la defensa de lo sagrado.

El segundo camino, se refiere al tipo de relaciones entre nosotros: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”. Es la regla de oro donde se nos formula el primado del amor. Todos nosotros deseamos ser tratados bien. No debemos conformarnos con no hacer el mal, el seguidor de Cristo esta llamado a desear lo mejor para el otro, ya que el amor es más exigente, no solo no hacer el mal, estamos llamado a hacer el bien. El Papa Francisco, en el ángelus del 3 de septiembre de 2017, insiste en la regla de oro del cristiano: “Jesús nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no existe el verdadero amor sin sacrificio de sí mismo. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser cada vez más conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar siempre a contracorriente y cuesta arriba. Jesús completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabiduría siempre válida, porque desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos. Él exhorta: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará». En esta paradoja está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla de que solo el amor da sentido y felicidad a la vida.”

El tercer camino, tiene un tono sapiencial: “Entrad por la puerta estrecha”. El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 26 de agosto de 2007 comenta este pasaje evangélico: “¿Qué significa esta “puerta estrecha”? ¿Por qué muchos no logran entrar por ella? ¿Acaso se trata de un paso reservado sólo a algunos elegidos? […] el mensaje de Cristo va precisamente en la dirección opuesta:  todos pueden entrar en la vida, pero para todos la puerta es “estrecha”. No hay privilegiados. El paso a la vida eterna está abierto para todos, pero es “estrecho” porque es exigente, requiere esfuerzo, abnegación, mortificación del propio egoísmo. […] La verdadera amistad con Jesús se manifiesta en el modo de vivir:  se expresa con la bondad del corazón, con la humildad, con la mansedumbre y la misericordia, con el amor por la justicia y la verdad, con el compromiso sincero y honrado en favor de la paz y la reconciliación. Podríamos decir que este es el “carné de identidad” que nos distingue como sus “amigos” auténticos; es el “pasaporte” que nos permitirá entrar en la vida eterna.”

Se trata del camino de la cruz. Jesucristo es la puerta hacia la vida, el nos dice: “Yo soy la puerta, quien entre por mí se salvará”. No escatimar esfuerzos por ser fieles a Dios, no dejarse arrastrar por el camino fácil, hedonista y buscando únicamente satisfacer los gustos y el placer. Al contrario, el camino del amor sabe de entrega, servicio, esfuerzo, sacrificio, olvido de uno mismo,…

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista.

A Isabel se le cumplió el tiempo y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre.
La madre intervino diciendo:
– ¡No! Se va a llamar Juan.
Le replicaron:
– Ninguno de tus parientes se llama así.
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo
– Qué va a ser este niño? Porque la mano de Dios estaba con él.
El niño iba creciendo y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En la homilía de las misas matutinas de Sta. Marta, el Papa Francisco, el 24 de junio de 2013, se centró en la figura de Juan el Bautista: que «existe para proclamar, para ser voz de una palabra, de su esposo que es la palabra» y «para proclamar esta palabra hasta el martirio» a manos «de los más soberbios de la tierra». «Jesús dice que es el hombre más grande que haya nacido». Cuando «los escribas, los fariseos, van a pedirle que explique mejor quién era», responde claramente: «Yo no soy el Mesías. Yo soy una voz, una voz en el desierto». Él es «la voz, una voz sin palabra, porque la palabra no es él, es otro. Él es quien habla, pero no dice; es quien predica acerca de otro que vendrá después»,«nunca se adueña de la palabra; la palabra es otro.».

La predicación de Juan estaba en perfecta armonía con su estilo de vida. Su predicación se veía reforzada con el testimonio de su vida. De la misión de Juan el Señor nos hace participes y nos encomienda ahora, en nuestros días: preparar los caminos, ser sus heraldos, los que le anuncian a otros corazones. Nuestro mundo tiene necesidad de testigos del amor de Dios, no necesita teóricos, necesita testigos, es decir, los que con su vida puedan manifestar lo grande que ha estado y esta el Señor en sus vidas.

La misión del heraldo es desaparecer, quedar en segundo plano, cuando llega el que es anunciado. Una de las máximas de Juan: “conviene que Él crezca y yo disminuya”. Vivir para buscar en todo la gloria de Ntro. Señor. Es muy importante que el discípulo aprenda del maestro, de Ntro. Señor, la virtud de la humildad. En el apostolado, la única figura que debe ser conocida es Cristo. Ése es el tesoro que anunciamos, a quien hemos de llevar a los demás.

Juan, ante el Señor, se considera indigno de prestarle los servicios más humildes, reservados de ordinario a los esclavos de ínfima categoría, tales como llevarle las sandalias y desatarle las correas de las mismas. El hombre de Dios ante cualquier misión encomendada, lo primero que experimenta es que “no soy digno…” y también que quien capacita es el Señor con la ayuda de su gracia, que el Señor nos conoce y sabe a quien llama, y que no esta solo para la misión, que aprenda a descansar en El, y que confíe en la ayuda de la providencia.

Es necesario que Él crezca y que yo disminuya. Ésta es la tarea de nuestra vida: que Cristo llene nuestro vivir. En la medida en que Cristo, por el conocimiento y el amor, penetre más y más en nuestras pobres vidas, nuestra alegría será incontenible. Permaneced en mi amor para que vuestra alegría llegue a plenitud. Solo el Señor sacia el corazón del hombre.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,11b-17: Tomando los cinco panes…, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,11b-17: Tomando los cinco panes…, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio.

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.
Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle:
–Despide a la gente que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado.
El les contestó:
–Dadles vosotros de comer.
Ellos replicaron:
–No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.)
Jesús dijo a sus discípulos:
–Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.
Lo hicieron así, y todos se echaron.
El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una parte de la multiplicación de los panes, termina diciéndonos que “comieron todos y se saciaron”, podemos ver una referencia a la Eucaristía, en otros momentos, por ejemplo, cuando el discurso del pan de vida, el Señor nos dice que “el que come mi carne tiene vida”, se nos da como alimento, alimento de inmortalidad, el que participa de Él tiene vida en plenitud, “quien me come tiene vida eterna”, por eso en el encuentro con aquella mujer samaritana le dijo: “si conocieras el don de Dios”. También hoy se nos sigue ofreciendo como don inmenso, no sé si somos conscientes del milagro que ocurre todos los días cuando se celebra la Santa Misa. En la santa Eucaristía está realmente presente Cristo, muerto y resucitado por nosotros. Se trata de un misterio sublime e inefable. “He aquí el pan de los ángeles…, verdadero pan de los hijos”.

Con este pan nos alimentamos para convertirnos en testigos auténticos del Evangelio. Necesitamos este pan para crecer en el amor, condición indispensable para reconocer el rostro de Cristo en el rostro de los hermanos. El Señor nos prometió que estaría siempre con nosotros, todos los días, tenemos su presencia real en la Eucaristía, los primeros cristianos nos han dejado testimonio de cómo se jugaban su vida por participar en ella, y como confesaron: “no podemos vivir sin la misa”, eran conscientes que la fe se alimenta con la celebración en los sacramentos, que no es cuestión de unos conocimientos, como nos recordaba el papa Benedicto XVI en su primera encíclica, sino más bien un encuentro personal con el Dios vivo. El don de la fe que se acoge, se celebra y pasa transformando nuestra vida.

Terminamos con las palabras del Papa Francisco en la homilía de la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, el 26 de mayo de 2016:
“Jesús se ha dejado «partir», se parte por nosotros. Y pide que nos demos, que nos dejemos partir por los demás. Precisamente este «partir el pan» se ha convertido en el icono, en el signo de identidad de Cristo y de los cristianos. Recordemos Emaús: lo reconocieron «al partir el pan» (Lc 24,35). Recordemos la primera comunidad de Jerusalén: «Perseveraban […] en la fracción del pan» (Hch 2,42). Se trata de la Eucaristía, que desde el comienzo ha sido el centro y la forma de la vida de la Iglesia. Pero recordemos también a todos los santos y santas –famosos o anónimos–, que se han dejado «partir» a sí mismos, sus propias vidas, para «alimentar a los hermanos». Cuántas madres, cuántos papás, junto con el pan de cada día, cortado en la mesa de casa, se parten el pecho para criar a sus hijos, y criarlos bien. Cuántos cristianos, en cuanto ciudadanos responsables, se han desvivido para defender la dignidad de todos, especialmente de los más pobres, marginados y discriminados. ¿Dónde encuentran la fuerza para hacer todo esto? Precisamente en la Eucaristía: en el poder del amor del Señor resucitado, que también hoy parte el pan para nosotros y repite: «Haced esto en memoria mía»”

Recuerda que la colecta de hoy será para Caritas, no hace falta insistir en su gran labor con los más necesitados y lo mucho que precisa de nuestra colaboración, no solo en el tema material, económico (-que también-) más bien, en la concienciación de algo esencial a todo cristiano que es vivir la caridad .

Feliz domingo, feliz día del Señor en la Solemnidad del Corpus Christi donde el pueblo de Dios nos congregamos en torno al tesoro más valioso que heredamos de Cristo, el sacramento de su misma presencia, y lo alabamos, y hoy tenemos la oportunidad de acompañarle en procesión por las calles de nuestros pueblos, y de adorarle.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6,24-34: Buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,24-34: Buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mi­rad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embar­go, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vues­tro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, por­que el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamente se repite “no os angustiéis”. Invitación a abandonarnos a la providencia amorosa de Dios. Dios actúa en nuestras vidas, Él tiene cuidado de cada uno de nosotros. En la Biblia constantemente se nos invita a una gran confianza y abandono en la Providencia. Dios es enormemente poderoso y bueno, todo lo que Él permite en nuestra vida es porque puede sacar de ello un bien mayor. Vivamos con ese abandono completo en Dios; mantengámonos siempre firmes en la fe, seguros de que Dios es quien nos sostiene. La esperanza en Cristo nos da la certeza de que su amor infinito no cambia y nunca nos abandona. Se nos invita a interiorizar que Dios se preocupa por mí.

Termina el Pasaje evangélico invitándonos a vivir el momento presente desde una oportunidad para crecer en el seguimiento, desde la esperanza y la confianza y con la llamada a trabajar por lo importante: “Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”.

Hoy sábado, día especial mariano, donde se nos invita a entrar en la escuela de María. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6,19-23: Adonde está tu tesoro, allí está tu corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,19-23: Adonde está tu tesoro, allí está tu corazón.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban.
Amontonad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los roan, ni ladrones que abran boquetes y roben.
Porque donde está tu tesoro, allí está tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo.
Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras.
Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con dos partes bien diferenciadas, una primera, nos exhorta sobre nuestro tesoro, qué es lo que ocupa nuestro corazón, a qué le damos importancia, donde empleamos nuestro tiempo…¿qué nos esta pasando a los cristianos de hoy? Muchas veces se oye decir que no tengo tiempo para rezar, si no tengo tiempo, quizás, no he descubierto todavía el valor del trato con Dios, si fuera consciente de lo que me estoy perdiendo, ya organizaría mi tiempo de otra manera, para que lo que valoro no me faltase, también, cada vez es más frecuente encontrarnos con los cristianos que se denominan “no practicantes”, no valoran el aspecto celebrativo, se quedan solo en la parte racional, o afectiva y te dicen sin llegar a ruborizarse que no pueden ir a Misa los domingos, o no me apetece, o no la necesito… ¿dónde queda el encuentro?

En varias ocasiones el Señor instruía o hacia experimentar a los discípulos que “sin Mi no podéis hacer nada”, y se les ofrecía como alimento, “el que me come tiene vida eterna” -dice el Señor- , y para que decir del desconocimiento de la Palabra de Dios, difícilmente se llega a amar lo que se desconoce,…, sin embargo, tenemos el testimonio de tantas personas, hombres y mujeres que su encuentro con el Dios vivo, transformó plenamente sus vidas, y han vivido solo para Él, contamos con muchos testimonios, tantos santos, algunos muy cercanos a nosotros, pero yo voy a compartir una exhortación del Papa emérito, Benedicto XVI, en el ángelus del 24 de agosto de 2008, donde proclamaba con mucha fuerza: “Cristo es el verdadero “tesoro” por el que vale la pena sacrificarlo todo; él es el amigo que nunca nos abandona, porque conoce las expectativas más íntimas de nuestro corazón. Jesús es el “Hijo del Dios vivo”, el Mesías prometido, que vino a la tierra para ofrecer a la humanidad la salvación y para colmar la sed de vida y de amor que siente todo ser humano. ¡Cuán beneficioso sería para la humanidad si acogiera este anuncio que conlleva la alegría y la paz!”

En la segunda parte, habla del ojo como lámpara del cuerpo, es decir, como luz de la persona. Se trata de la limpieza de intención con que se ha de buscar el verdadero tesoro. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. Rectitud de intenciones, sencillez, pureza, verdad, aprender a ver las cosas como son miradas por el Señor. Ser cristiano de verdad es vivir con el corazón puesto en el Señor, aquí podríamos traer la experiencia de S. Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6,7-15: Vosotros rezad así.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,7-15: Vosotros rezad así.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así:
Padre nuestro del cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy el pan nuestro,
perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido,
no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno.
Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos entrega la oración del Padre Nuestro. El Papa Francisco inicio un ciclo de catequesis sobre el “Padre Nuestro” a partir de la Audiencia General del 5 de diciembre de 2018, vamos a entresacar algunos puntos para nuestra reflexión que nos puedan ayudar en la meditación: “Ellos (discípulos) veían que Jesús rezaba y tenían ganas de aprender a rezar: “Señor, enséñanos a rezar”. […] El primer paso para rezar es ser humildes, ir donde el Padre y decir: “Mírame, soy pecador, soy débil, soy malo”, cada uno sabe lo que tiene que decir. Pero se empieza siempre con la humildad, y el Señor escucha. La oración humilde es escuchada por el Señor.” (AG 5 diciembre 2018)

“Jesús pone en los labios de sus discípulos una oración breve, audaz, compuesta por siete preguntas, un número que en la Biblia no es casual, indica plenitud.[…] Jesús, de hecho, invita a sus discípulos a acercarse a Dios y a dirigirle con confianza algunas peticiones: ante todo, relacionadas con Él y después, relacionadas con nosotros. […] No dice de dirigirse a Dios llamándolo «Omnipotente», «Altísimo», «Tú, que estás tan distante de nosotros, yo soy un mísero»: No, no dice así, sino simplemente «Padre», con toda la sencillez, como los niños se dirigen al padre.” (Audiencia General, 12 diciembre 2018)

“Oren así: «Padre, que estás en el cielo». «Padre»: esa hermosa palabra para decir. Podemos quedarnos todo el tiempo de la oración solo con esa palabra: «Padre». Y sentir que tenemos un padre: no un padre autoritario o un padrastro. No: un padre. El cristiano se dirige a Dios llamándolo por encima de todo «Padre». […] Rezar. La oración cambia la realidad, no la olvidemos. O cambia las cosas o cambia nuestros corazones, pero siempre cambia.” (AG, 9 enero 2019)

“Las invocaciones del «Padre Nuestro» son siete, fácilmente divisibles en dos subgrupos. Las tres primeras tienen el «Tú» de Dios Padre en el centro; las otras cuatro tienen en el centro el «nosotros» y nuestras necesidades humanas. En la primera parte, Jesús nos hace entrar en sus deseos, todos dirigidos al Padre: «Santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad»; en la segunda es Él quien entra en nosotros y se hace intérprete de nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de los pecados, la ayuda en la tentación y la liberación del mal. […] En esta petición —la primera, ¡Santificado sea tu nombre!— se siente toda la admiración de Jesús por la belleza y la grandeza del Padre, y el deseo de que todos lo reconozcan y lo amen por lo que realmente es. Y al mismo tiempo, está la súplica de que su nombre sea santificado en nosotros, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en el mundo entero. Es Dios quien nos santifica, quien nos transforma con su amor, pero al mismo tiempo también somos nosotros quienes, a través de nuestro testimonio, manifestamos la santidad de Dios en el mundo, haciendo presente su nombre.” (Audiencia General, 27 febrero 2019)

“la segunda invocación con la que nos dirigimos a Dios es «venga a nosotros tu Reino». […] repite con insistencia el cristiano cuando reza el «Padre nuestro». Jesús ha venido. Pero el mundo todavía está marcado por el pecado, poblado por tanta gente que sufre, por personas que no se reconcilian y no perdonan, por guerras y por tantas formas de explotación; […] «¡Venga a nosotros tu Reino!». Que es como decir: «¡Padre, te necesitamos!, ¡Jesús te necesitamos! ¡Necesitamos que en todas partes y para siempre seas Señor entre nosotros!». «Venga a nosotros tu Reino, ven en medio de nosotros». (Audiencia General, 6 marzo 2019)

“«Hágase tu voluntad». […] ¿Cuál es la voluntad de Dios encarnada en Jesús?: Buscar y salvar lo que está perdido.” (AG, 20 marzo 2019)

“ Después de pedir a Dios el pan de cada día, la oración del Padre Nuestro entra en el campo de nuestras relaciones con los demás. Jesús nos enseña a pedirle al Padre: «Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores». Como necesitamos el pan, así necesitamos el perdón. Y esto cada día. […] ante Dios, todos somos pecadores, y tenemos razones para golpearnos el pecho […] Si quieres engañarte, di que no tienes pecados: así te engañas.” (AG, 10 abril 2019)

“es propio del hombre ser deudor ante Dios: de Él hemos recibido todo, en términos de naturaleza y gracia. Nuestra vida no solo fue deseada, sino amada por Dios. Realmente no hay espacio para la presunción cuando unimos las manos para orar.[…] El que reza aprende a decir “gracias”. Y nosotros muchas veces nos olvidamos de decir “gracias”, somos egoístas. El que reza aprende a decir “gracias” y le pide a Dios que sea benévolo con él o con ella. Por mucho que nos esforcemos, siempre hay una deuda inagotable con Dios, que nunca podremos pagar: Él nos ama infinitamente más de lo que nosotros lo amamos. Y luego, por mucho que nos comprometamos a vivir de acuerdo con las enseñanzas cristianas, en nuestras vidas siempre habrá algo por lo que pedir perdón: pensemos en los días pasados perezosamente, en  los momentos en que el rencor ha ocupado nuestro corazón y así sucesivamente… Son experiencias desafortunadamente, no escasas, las que nos hace implorar: “Señor, Padre, perdona nuestras ofensas”. Así pedimos perdón a Dios.

[…] Dios le da a cada cristiano la gracia de escribir una historia de bien en la vida de sus hermanos, especialmente de aquellos que han hecho algo desagradable e incorrecto. Con una palabra, un abrazo, una sonrisa, podemos transmitir a los demás lo más precioso que hemos recibido ¿Qué es lo más precioso que hemos recibido? El perdón, que debemos ser capaces de dar a los demás.” (Audiencia General,24 abril 2019)

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 6,1-6.16-18: Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos invita a actuar para agradar a Dios sin buscar el aplauso de los hombres. Tu Padre que “ve en lo secreto”. Si tuviéramos presente esta indicación del Señor nos debería ayudar a vivir en la presencia de Dios, no para que sea el miedo el motor de nuestras acciones, más bien, todo lo contrario, para motivarnos a crecer en el amor, buscar lo que agrada a Dios, queriendo corresponder a su amor, sabiendo que nos invita a hacerlo por Él y no esperando la paga de nuestras obras, el amor solo busca agradar al amado y ese es el motor que le mueve a obrar, no tiene otro interés. Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Busquemos que nuestra caridad y servicio sean por amor.

Otro de los puntos para nuestra reflexión es la llamada a la generosidad. Es verdad que estamos llamados constantemente a dar, -limosna, a hacer oración y ejercitar el ayuno-, mejor dicho a darnos nosotros mismos, pero hemos de cuidar como lo hacemos porque no basta en dar, hay que saber dar. Podemos herir al dar, podemos humillar, hemos de ponernos en el lugar del que recibe y engrandecer al que nos posibilita el poder dar o darnos. Cosa que me hace recordar una frase que se atribuye a San Vicente de Paúl: “hacer el bien no es difícil; lo difícil es hacer bien el bien”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy continua con el “Sermón de la montaña”, hoy, se nos reclama todo un milagro, unas páginas muy difíciles de hacerlas vida, amar a los que no nos aman, orar por los que nos desean mal, esto, humanamente es imposible, ¡Cuánto necesitamos la gracia de Dios! Solo Él puede cambiar nuestro corazón, solo el amor de Dios puede lograr que nuestro corazón se vaya pareciendo al suyo, solo con la ayuda de su gracia podremos llegar a amar a nuestros enemigos, pero de entrada, es todo un reto, por cierto, nada fácil, es muy grande.

Acudo para la reflexión a las palabras del Papa Francisco, en la homilía, del 19 de febrero de 2017, donde comenta este mismo pasaje evangélico:
“Lo dice Jesús, no lo digo yo: “Amad a vuestros enemigos” ¿Yo tengo que amar a ese?-Sí- No puedo- reza para que puedas- . “Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen” ¿Rezad por los que me han hecho mal? – Sí, para que cambie de vida, para que el Señor lo perdone. […] Yo os sugiero comenzar por lo poco. Todos tenemos enemigos; todos sabemos que ese o esa habla mal de mí. Os sugiero: tómate un minuto, dirígete a Dios Padre: “Ese o esa es tu hijo, es tu hija: cambia su corazón. Bendícelo, bendícela”. Esto se llama rezar por los que no nos quieren, por los enemigos. Se puede hacer con sencillez. Quizá el rencor permanece; quizá el rencor permanece en nosotros, pero nosotros estamos haciendo el esfuerzo de ir en el camino de este Dios que es así de bueno, misericordioso, santo y perfecto que hace salir su sol sobre malos y buenos: es para todos, es bueno para todos. Debemos ser bueno con todos. Y rezar por los que no son buenos, por todos.”

También, tenemos para nuestra meditación la reflexión del Papa Emérito, Benedicto XVI, en el Ángelus del 18 de febrero de 2007, donde comenta este pasaje:«¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios: es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede “desequilibrar” el mundo del mal hacia el bien, a partir del pequeño y decisivo “mundo” que es el corazón del hombre».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,38-42: No hagáis frente al que os agravia.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,38-42: No hagáis frente al que os agravia.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy ante la ley del talión: “Ojo por ojo…” nos indica el camino de vencer la espiral del mal, “no hagáis frente al que os agravia”, no consiste en rendirse ante el mal, sino de responder al mal con el bien, afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

Acudo para la reflexión a las palabras del Papa Francisco en la homilía del 19 de febrero de 2017, donde comenta este pasaje evangélico: “ Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pues yo os digo: no resistáis al mal”. Es decir nada de venganza. Si yo tengo en el corazón el rencor por algo que alguien me ha hecho y quiero vengarme, esto me aleja del camino hacia la santidad. Nada de venganza. ¡Me la has hecho: me la pagarás! ¿Esto es cristiano? No. “Me la pagarás” no entra en el lenguaje de un cristiano. Nada de venganza, nada de rencor. “¡Pero ese me hace la vida imposible!”…”¡Esa vecina de allí habla mal de mí todos los días! También yo hablaré mal de ella…” NO. ¿Que dice el Señor? “Reza por ella” “¿Pero por esa debo rezar yo? Si, reza por ella. Es el camino del perdón, del olvidar las ofensas. ¿Te dan una bofetada en la mejilla derecha? Ponle también la otra. Al mal se vence con el bien, el pecado se vence con esta generosidad, con esta fuerza. El rencor es feo. Todos sabemos que no es algo pequeño. Las grandes guerras, nosotros vemos en los telediarios, en los periódicos, esta masacre de gente, de niños…¡Cuanto odio!, pero es el mismo odio -¡es lo mismo!- que tú tienes en tu corazón por ese, por esa o por aquel pariente tuyo o por tu suegra o por ese otro, lo mismo. Esto es mas grande, pero es lo mismo. El rencor, las ganas de vengarme: “¡Me la pagaras!, esto no es cristiano. “Sed santos como Dios es santo”, “sed perfectos como perfecto es vuestro Padre”, “que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. Es bueno. Dios da sus bienes a todos. “Pero si ese habla mal de mí, si ese me la ha liado gorda, si ese me ha…”. Perdonar. En mi corazón. Este es el camino de la santidad; y esto aleja de las guerras. Si todos los hombres y las mujeres del mundo aprendieran esto, no habría guerras, no habría. La guerra empieza aquí, en la amargura, en el rencor, en las ganas de venganza, de hacerla pagar.”

Acudo también a las palabras del Papa Emérito, Benedicto XVI, al comentar este mismo pasaje: «Esta página evangélica se considera la carta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal —según una falsa interpretación de “presentar la otra mejilla”—, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.

El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”, revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los “pequeños”, que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida» (Benedicto XVI, 18 de febrero de 2007)

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.