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EVANGELIO DEL DÍA Lc 4,24-30: Ningún profeta es aceptado en su pueblo.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 4,24-30: Ningún profeta es aceptado en su pueblo.

Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta al Señor sintiendo el rechazo de los suyos, y nos encontramos con el famoso dicho: “ningún profeta es aceptado en su pueblo”, no fue acogido. El pasaje nos resalta que el Señor: “Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino”. No les dio el gustazo de permitirles que le robaran el Evangelio, el Papa Francisco, insiste constantemente y nos esta demandando a los cristianos que no permitamos al espíritu de este mundo que nos robe la esperanza, no le dejemos que nos robe la alegría que nos da la fe, que igual que Ntro. Señor sepamos abrirnos paso con la fuerza de la Palabra, la perseverancia y siguiendo el camino de agradar a Dios, buscando siempre lo que le agrada e intentado entrar en su voluntad.

Contamos con la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 8 de julio de 2012 sobre este pasaje evangélico: “«Nadie es profeta en su patria», es decir, ningún profeta es bien recibido entre las personas que lo vieron crecer. De hecho, Jesús, después de dejar Nazaret, cuando tenía cerca de treinta años, y de predicar y obrar curaciones desde hacía algún tiempo en otras partes, regresó una vez a su pueblo y se puso a enseñar en la sinagoga. Sus conciudadanos «quedaban asombrados» por su sabiduría y, dado que lo conocían como el «hijo de María», el «carpintero» que había vivido en medio de ellos, en lugar de acogerlo con fe se escandalizaban de él. Este hecho es comprensible, porque la familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina. A ellos les resulta difícil creer que este carpintero sea Hijo de Dios. Jesús mismo les pone como ejemplo la experiencia de los profetas de Israel, que precisamente en su patria habían sido objeto de desprecio, y se identifica con ellos. Debido a esta cerrazón espiritual, Jesús no pudo realizar en Nazaret «ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos». De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad. Orígenes escribe: «Así como para los cuerpos hay una atracción natural de unos hacia otros, como el imán al hierro, así esa fe ejerce una atracción sobre el poder divino».

[…] Aunque sabe que ningún profeta es bien recibido en su patria, sin embargo la cerrazón de corazón de su gente le resulta oscura, impenetrable: ¿Cómo es posible que no reconozcan la luz de la Verdad? ¿Por qué no se abren a la bondad de Dios, que quiso compartir nuestra humanidad? De hecho, el hombre Jesús de Nazaret es la transparencia de Dios, en él Dios habita plenamente. […] Quien entendió verdaderamente esta realidad es la Virgen María, bienaventurada porque creyó. María no se escandalizó de su Hijo: su asombro por él está lleno de fe, lleno de amor y de alegría, al verlo tan humano y a la vez tan divino. Así pues, aprendamos de ella, nuestra Madre en la fe, a reconocer en la humanidad de Cristo la revelación perfecta de Dios.”

Nos encontramos en un tiempo propicio, tiempo de gracia, tiempo favorable para intensificar nuestro encuentro con el Señor. No desaprovechemos esta oportunidad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Jn 2, 13-25: Los echó a todos del templo.

EVANGELIO DEL DÍA
Jn 2, 13-25: Los echó a todos del templo.

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?». Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba a ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el episodio de la expulsión de los vendedores del templo, con este gesto nos invita también a nosotros a dejarnos purificar por el Señor. “También dentro de nosotros hay suciedad, hay pecados de egoísmo, de soberbia, de orgullo, de codicia, de envidia, de celos… ¡tantos pecados! […] Y pedir al Señor que así como limpió el Templo, venga a limpiar el alma.” (P. Francisco, 8 marzo 2015).

Confieso que me cuesta contemplar a Jesús con este proceder colérico, Él , que es el príncipe de la paz, que acariciaba a los niños, que se compadecía de los enfermos, que llamó bienaventurados a los pacíficos, que nos ofrecía el mandamiento nuevo en el amor a Dios y al prójimo, en amar incluso a quien te desea mal, en no llevar cuentas del mal, en vencer el mal a fuerza de bien, que nos pedía rezar por los que nos persiguen y por nuestros enemigos, llegando incluso a entregar su vida , enseñándonos a perdonar, buscar siempre un motivo para justificar al otro: “no saben lo que hacen”. Su vida y su mensaje “chirria” con este proceder, ¿cómo interpretar entonces este gesto de Jesús? Llama la atención que atente contra los puestos de los cambistas, expulse los animales, pero no se ve que utilice el látigo contra las personas. Con lo cual, toma más fuerza que pudiese ser un signo profético. “El evangelista ofrece la clave de lectura de este significativo episodio en el versículo de un salmo:  «El celo por tu casa me devora». A Jesús lo «devora» este «celo» por la «casa de Dios», utilizada con un fin diferente de aquel para el que estaba destinada. (Benedicto XVI, homilía 19 marzo 2006). “En realidad, es imposible interpretar a Jesús como violento: la violencia es contraria al reino de Dios, es un instrumento del anticristo. La violencia nunca sirve a la humanidad, más aún, la deshumaniza.” (Benedicto XVI, ángelus 11 marzo 2012). “¿Vosotros sabéis cuál es el látigo de Jesús para limpiar nuestra alma? La misericordia. Abrid el corazón a la misericordia de Jesús. Decid: «Jesús, mira cuánta suciedad. Ven, limpia. Limpia con tu misericordia, con tus palabras dulces; limpia con tus caricias».” (P. Francisco, homilia 8 marzo 2015).

Concluye el pasaje: “Jesús no se confiaba a ellos, porque los conocía a todos… sabía lo que hay dentro de cada hombre”. Él nos conoce, muchísimo mejor que nosotros mismos. Nos dice el texto que Jesús no se fiaba de ellos. Comentando este pasaje evangélico el Papa Francisco en la homilía del 8 de marzo de 2015 dice: “Nosotros no podemos engañar a Jesús: Él nos conoce por dentro. No se fiaba. Él, Jesús, no se fiaba. Y esta puede ser una buena pregunta en la mitad de la Cuaresma: ¿Puede fiarse Jesús de mí? ¿Puede fiarse Jesús de mí, o tengo una doble cara? ¿Me presento como católico, como uno cercano a la Iglesia, y luego vivo como un pagano? «Pero Jesús no lo sabe, nadie va a contárselo». Él lo sabe. «Él no tenía necesidad de que alguien diese testimonio; Él, en efecto, conocía lo que había en el hombre». Jesús conoce todo lo que está dentro de nuestro corazón: no podemos engañar a Jesús. No podemos, ante Él, aparentar ser santos, y cerrar los ojos, actuar así, y luego llevar una vida que no es la que Él quiere. Y Él lo sabe. Y todos sabemos el nombre que Jesús daba a estos con doble cara: hipócritas.

Nos hará bien, hoy, entrar en nuestro corazón y mirar a Jesús. Decirle: «Señor, mira, hay cosas buenas, pero también hay cosas no buenas. Jesús, ¿te fías de mí? Soy pecador…». Esto no asusta a Jesús. Si tú le dices: «Soy un pecador», no se asusta. Lo que a Él lo aleja es la doble cara: mostrarse justo para cubrir el pecado oculto. «Pero yo voy a la iglesia, todos los domingos, y yo…». Sí, podemos decir todo esto. Pero si tu corazón no es justo, si tú no vives la justicia, si tú no amas a los que necesitan amor, si tú no vives según el espíritu de las bienaventuranzas, no eres católico. Eres hipócrita. Primero: ¿Puede Jesús fiarse de mí? En la oración, preguntémosle: Señor, ¿Tú te fías de mí?”

Es domingo, día del Señor, día eucarístico donde nos alimentamos de la presencia de Cristo a través de su cuerpo como pan de vida. No podemos crecer en el amor por nuestras solas fuerzas, es muy importante dejarnos amar por el Señor, y encontrar la vida en aquel que nos la da.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 15, 1-3.11–32: Se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 15, 1-3.11–32: Se le echó al cuello y lo cubrió de besos.

Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Este le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”. Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Entonces él respondió a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”. Él le dijo: “Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola conocida por la del hijo pródigo. Aunque lo que más nos revela es como es el corazón de Dios, podría denominarse también la del Padre misericordioso. Es la acogida gratuita y verdadera de su amor. Es su manifestación de que “El Padre Dios es Amor”. Nos espera, no para recriminarnos, sino para abrazarnos y colmarnos de besos. El Señor no se cansa de perdonarnos – nos recuerda el Papa Francisco- nos perdona siempre, está deseoso de renovar su alianza contigo, nos invita a acoger su amor y dejar que Él realice su obra en nosotros, llevando su amor, aprendiendo a ser comprensivos, perdonadores y misericordiosos con nuestros hermanos. Así participaremos y compartiremos con Dios y con los demás la fiesta gozosa del perdón y su Misericordia .

El Papa Francisco nos presenta la catequesis sobre este pasaje evangélico en la Audiencia General del 11 de mayo de 2016, la cual , comparto casi íntegramente: “Queremos reflexionar hoy sobre la parábola del Padre misericordioso. Ella habla de un padre y de sus dos hijos, y nos hace conocer la misericordia infinita de Dios. Partamos desde el final, es decir de la alegría del corazón del Padre, que dice: «Celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado». Con estas palabras el padre interrumpió al hijo menor en el momento en el que estaba confesando su culpa: «Ya no merezco ser llamado hijo tuyo…». […] La acogida del hijo que regresa se describe de un modo conmovedor: «Estaba él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó». Cuánta ternura; lo vio cuando él estaba todavía lejos: ¿qué significa esto? Que el padre subía a la terraza continuamente para mirar el camino y ver si el hijo regresaba; ese hijo que había hecho de todo, pero el padre lo esperaba. ¡Cuán bonita es la ternura del padre! La misericordia del padre es desbordante, incondicional, y se manifiesta incluso antes de que el hijo hable. Cierto, el hijo sabe que se ha equivocado y lo reconoce: «He pecado… trátame como a uno de tus jornaleros». Pero estas palabras se disuelven ante el perdón del padre. El abrazo y el beso de su papá le hacen comprender que siempre ha sido considerado hijo, a pesar de todo. Es importante esta enseñanza de Jesús: nuestra condición de hijos de Dios es fruto del amor del corazón del Padre; no depende de nuestros méritos o de nuestras acciones, y, por lo tanto, nadie nos la puede quitar, ni siquiera el diablo. Nadie puede quitarnos esta dignidad.

Esta palabra de Jesús nos alienta a no desesperar jamás. […] En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré nunca de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en la situación más fea de la vida, Dios me espera, Dios quiere abrazarme, Dios me espera.

En la parábola hay otro hijo, el mayor; también él necesita descubrir la misericordia del padre. Él ha estado siempre en casa, ¡pero es tan distinto del padre! A sus palabras le falta ternura: «Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya… y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo…». Vemos el desprecio: no dice nunca «padre», no dice nunca «hermano», piensa sólo en sí mismo, hace alarde de haber permanecido siempre junto al padre y de haberlo servido; sin embargo, nunca ha vivido con alegría esta cercanía. Y ahora acusa al padre de no haberle dado nunca un cabrito para tener una fiesta. ¡Pobre padre! Un hijo se había marchado, y el otro nunca había sido verdaderamente cercano. El sufrimiento del padre es como el sufrimiento de Dios, el sufrimiento de Jesús cuando nosotros nos alejamos o porque nos marchamos lejos o porque estamos cerca sin ser cercanos.

El hijo mayor, también él necesita misericordia. Los justos, los que se creen justos, también ellos necesitan misericordia. Este hijo nos representa a nosotros cuando nos preguntamos si vale la pena hacer tanto si luego no recibimos nada a cambio. […] Este Evangelio nos enseña que todos necesitamos entrar en la casa del Padre y participar en su alegría, en su fiesta de la misericordia y de la fraternidad. Hermanos y hermanas, ¡abramos nuestro corazón, para ser «misericordiosos como el Padre»!”

Es sábado, día especial, consagrado a Ntra. Madre, día para contemplar a la Santísima Virgen Maria, que Ella nos ayude a perdonar, a no llevar cuentas del mal, a crecer en el amor perdonando, a permanecer al pie de la Cruz, a contemplar a su Hijo dando la vida y justificándonos: “no saben lo que hacen”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 21,33-43: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 21,33-43: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: Escuchad otra parábola: «Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo”. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”. Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La parábola evangélica de hoy es la de los viñadores homicidas es todo un compendio de la historia de la salvación humana por Dios. Se trata de una invitación del Señor a dar frutos según Dios, puesto que se nos ha confiado la viña, el Reino. Así como a los viñadores les fue enviado el hijo del dueño del viñedo, Dios Padre nos envía a cada uno a su Hijo. Y yo, ¿qué hago con Jesús? ¿Qué lugar le doy en mi vida? ¿He llegado alguna vez a echarlo de la viña de mi corazón? ¿Cómo estoy correspondiendo al amor de Dios? El Padre nos envía a su Hijo con gran amor, esperando que le respetemos, que acojamos sus enseñanzas, que obedezcamos su voz. También hoy sigue siendo objeto de rechazo, su cruz es despreciada y sus mandamientos olvidados. El mundo no comprende al cristiano porque no conoce a Dios. Hemos de estar alertas porque el modo de pensar y de vivir actual puede tocarnos y, de hecho, nos influye. Estamos en el mundo y corremos el riesgo de ser absorbidos por él. Ya nos advierte el Papa Francisco: “cuidado con mundanizarnos”.

Tenemos la gran dicha de contar con la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI sobre este pasaje evangélico, concretamente, en el ángelus del 2 de octubre del 2011 : “la parábola de los viñadores infieles, a los que un hombre confió su viña para que la cultivaran y recogieran los frutos. El propietario de la viña representa a Dios mismo, mientras que la viña simboliza a su pueblo, así como la vida que él nos da para que, con su gracia y nuestro compromiso, hagamos el bien. San Agustín comenta que «Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores». Dios tiene un proyecto para sus amigos, pero por desgracia la respuesta del hombre a menudo se orienta a la infidelidad, que se traduce en rechazo. El orgullo y el egoísmo impiden reconocer y acoger incluso el don más valioso de Dios: su Hijo unigénito. En efecto, cuando «les mandó a su hijo —escribe el evangelista Mateo— … [los labradores] agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron». Dios se pone en nuestras manos, acepta hacerse misterio insondable de debilidad y manifiesta su omnipotencia en la fidelidad a un designio de amor, que al final prevé también el justo castigo para los malvados.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”. Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”. Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”. Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”. Abrahán le dijo: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del rico y el pobre Lázaro. Podemos pasar de largo pensando que como yo no nado en la abundancia esta enseñanza se dirige a otros, yo no soy rico, ya me gustaría, pero si mi situación es complicada, me las veo y me las deseo para afrontar los pagos, tengo mis dificultades para llegar a final de mes, cuanto desearía andar sobradamente en el tema económico, descansar y desentenderme , sin embargo, puedo albergar actitudes de rico, poner mis seguridades en lo material y mi corazón encontrarse lejos de Dios.

Otro punto para la reflexión, es que todos tenemos muy cerca de nosotros a un Lázaro que puede necesitar de nuestra intervención: familias humildes que pasan apuros, gente sin trabajo, enfermos, ancianos abandonados, personas con algunas adiciones que los mantienen esclavos –alcohol, drogas, juego-, marginados que necesitan una mano amiga. Si les cerramos nuestro corazón, ¿podemos quedarnos tranquilos? Los cristianos no debemos quedarnos en ser espectadores en nuestro mundo, estamos llamados a llevar el amor de Dios, y mucho menos , desentendernos ante las necesidades de los que nos pueden necesitar. Los cristianos tenemos la posibilidad de servir, amar al Señor en el necesitado, recordemos las palabras de Ntro. Señor: “a mi me lo hicisteis”. ¿Cuándo fue Señor? Cuando a uno de estos pequeños le hicisteis algo, a mi me lo hicisteis. Recordar la parábola del Juicio final. Tuve hambre, sed, estuve enfermo… Tenemos la oportunidad de tocar, curar, amar al Señor en nuestros hermanos que nos necesitan. Dios sale a nuestro encuentro con el que nos necesita, procura estar muy atento para descubrir su presencia entre nosotros y poder servirle.

La conclusión del pasaje evangélico es una invitación a la escucha, igual que la experiencia del Tabor: “Escuchadle”, es una invitación a acoger la Palabra de Dios, se nos recomienda escuchar a los profetas. “Que escuchen a los profetas”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 20, 17-28: El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 20, 17-28: El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.

En aquel tiempo, Mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará». Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el anuncio de la pasión por el mismo Señor. Varias veces el Señor aprovecha para enseñarles y queriendo advertirles para cuando llegue el momento de la prueba no se escandalicen.

También nos encontramos con la petición de los primeros puestos por parte de la madre de Santiago y Juan. Como madre es normal que solicitara para sus hijos lo que creía que era lo mejor, sin embargo, el Señor tiene que corregirla haciéndole ver que no sabe lo que esta pidiendo, como tantas veces nos ocurre a nosotros, que pensamos muchas veces humanamente hablando y tendría que corregirnos el Señor con la misma palabras que le dijo a San Pedro: “Tu piensas como los hombres no como Dios”. Sin embargo el Señor no pierde esta ocasión para aprovechar y enseñar a sus discípulos; Les invita a un modo de actuar muy distinto: “sabéis que los jefes…No será así entre vosotros. El que quiera ser grande sea vuestro servidor”. Para el creyente, para el seguidor de Cristo, si en algo tiene que destacar es en el servicio, cuanto mayor responsabilidad más entrega se le esta demandando.

El Papa Francisco en la homilía realizada el 20 de septiembre de 2015, nos expresa: «¿Quién es el más importante? […] La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta. […] Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos. […] ¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás. […] Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar.[…] Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve a los otros; pero tenemos que cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve de los otros. […] Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar de costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». […] nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas.»

Una vez más vuelve el Señor a invitarnos a aprender de Él: “Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por todos”.

Seguro que se nos presentarán muchas ocasiones hoy donde podremos poner en practica ese dicho: “vivir para servir y no servir para vivir”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA Mt 23, 1-12: No hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

EVANGELIO DEL DIA
Mt 23, 1-12: No hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Entonces Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame rabbí. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar rabbí, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la exhortación realizada a los fariseos, el Señor les da una serie de advertencias, indicaciones y observaciones que nos vienen bien a nosotros, la primera precaución a no imitar el mal, “no hagáis lo que ellos hacen”, el bien es imitable pero la falta de coherencia, la palabrería que no se termina de materializar en acciones, que se desmiente con el obrar, solo nos muestra una falta de coherencia, y la carencia de bien tiene que ser una llamada para combatir el mal, no para plagiar o copiar.

Otra advertencia, y nadie estamos libres, ya que es muy fácil caer en mendigar reconocimientos, “todo lo que hacen es para que los vea la gente”, “les gustan los primeros puestos”, “que les hagan reverencias”, buscar reconocimientos, alabanzas, la gloria de este mundo, nada más lejos del proceder de Ntro. Señor, todo un ataque al espíritu de nuestro mundo, nuestra relación con el Señor nos debe hacer crecer no en los criterios o valores a los que nuestra sociedad aspira, en cambio, nuestro crecimiento debe ir en buscar el agrado de Dios, eso lleva un camino de humildad, “el que se humilla será enaltecido”, y un camino de entrega, servicio, de donación, una ofrenda de uno mismo por amor, hasta llegar a hacer de nuestra vida una ofrenda grata a Él,- a Dios-.

Durante esta Cuaresma podemos ejercitarnos por poner en práctica esta unidad de vida viviendo en todo de acuerdo con la voluntad de Dios, purificando las intenciones, revisando las actitudes, de modo que vayan encaminadas únicamente a la gloria de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 6,36-38: La medida con que midiereis se os medirá.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 6,36-38: La medida con que midiereis se os medirá.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy concluye con una máxima: “La medida que uséis, la usaran con vosotros”. Esto ya nos debería de servir para sacar lo mejor de nosotros mismos. Si pusiéramos en funcionamiento esta regla, intentaríamos -aunque fuera egoístamente hablando- excedernos en generosidad, entrega, donación, bondad, comprensión, estima, aprecio, valoración, y un largo etcétera, ya que a todos nos gusta que se nos tenga en cuenta, nos quieran y comprendan. Nuestra medida, seguro que seria generosa, aunque fuera pensando en lo que nos repercute.

El pasaje de hoy me invita a la compasión y misericordia para con el prójimo que por alguna circunstancia me ofenda. La compasión de Dios, nos tiene que impulsar a vivir la misericordia para con los otros. Y es que una ofensa no se resuelve con otra. La única y verdadera solución es la caridad. Jesucristo nos enseño con su misma vida “que nadie ama más que aquel que da la vida” y su vida fue una entrega por amor. Enseñándonos así el camino del amor y siendo ejemplo de cómo se ama; allí está la medida, ese es nuestro parámetro. Contemplemos el proceder del Señor.

El Evangelio nos pide a gritos una conversión; de lo contrario es imposible cumplir la consigna del Señor: no juzguéis, dad, perdonad. Si experimentamos ese perdón de Dios, podemos comenzar a perdonar con el amor con que hemos sido perdonados por el Señor. El Señor nos invita a responder con amor ante la ofensa. Si hay amor por el prójimo, entonces estamos cerca de Dios y Él vive en nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 9,2-10: Este es mi Hijo, el amado. Escuchadlo

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 9,2-10: Este es mi Hijo, el amado. Escuchadlo

Seis días más tarde Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la Transfiguración, justo después de anunciar a los discípulos su pasión, y ellos no comprender nada, incluso escandalizarse con la cruz, con el sufrimiento y la muerte, es cuando decide invitar a Pedro, Santiago y Juan, para que le acompañen a un monte alto, allí vivieron una experiencia que les impresionó, podríamos calificarla de una experiencia grandiosa, fuerte e intensa, hasta tal punto, de no pensar en ellos y exclamar: Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Contemplando la divinidad del Señor. Toda una pedagogía por parte del Señor al adelantarles su gloria, los prepara para afrontar el escándalo de la cruz. Y en dicha experiencia volvieron a escuchar la voz del Padre: “Esté es mi Hijo amado; escuchadlo”. Toda una recomendación y de una manera especial para este tiempo de cuaresma: Escuchad al Señor. Acoger su Palabra, dejarla actuar en nuestra vida, dicha Palabra es viva y eficaz, nos transforma y lleva su acción en cada uno de nosotros. ¡Escuchad! ¡Escuchad! Acogedla y dejar que obre en nosotros.

Para la meditación del pasaje de hoy, acudo al ángelus del 1 de marzo de 2015 del Papa Francisco: “En este segundo domingo de Cuaresma, la Iglesia nos indica la meta de este itinerario de conversión, es decir, la participación en la gloria de Cristo […] El pasaje evangélico narra el acontecimiento de la Transfiguración […] está en camino hacia Jerusalén, donde se cumplirán las profecías del “Siervo de Dios” y se consumará su sacrificio redentor. La multitud no entendía esto […] pensaban que el Mesias seria un liberador del dominio de los romanos, un liberador de la Patria, y esta perspectiva de Jesús no les gusta y lo abandonan. Incluso los Apóstoles no entienden […] ¡no comprenden! Jesús entonces toma la decisión de mostrar a Pedro, Santiago y Juan una anticipación de su gloria, la que tendrá después de su resurrección, para confirmarlos en la fe y alentarlos a seguirlo por la senda de la prueba, por el camino de la Cruz. Y, así, sobre un monte alto, inmerso en la oración, se transfigura delante de ellos: su rostro y toda su persona irradian una luz resplandeciente. Los tres discípulos están asustados, mientras una nube los envuelve y desde lo alto resuena la voz del Padre: “Esté es mi Hijo amado; escuchadlo” […] La consigna para los discípulos y para nosotros es esta: “¡Escuchadlo!”. Escuchad a Jesús. Él es el Salvador: seguidlo. Escuchar a Cristo, lleva a asumir la lógica de su misterio pascual, ponerse en camino con El para hacer de la propia vida un don de amor para los demás, en dócil obediencia a la voluntad de Dios, con una actitud de desapego de las cosas mundanas y de libertad interior. Es necesario, en otras palabras, estar dispuestos a “perder la propia vida”, entregándola a fin de que todos los hombres se salven: así, nos encontraremos con la felicidad eterna. El camino de Jesús nos lleva siempre a la felicidad, ¡no lo olvidéis! El camino de Jesús nos lleva siempre a la felicidad. Habrá siempre una cruz en medio, pruebas, pero al final nos lleva siempre a la felicidad. Jesús no nos engaña, nos prometió la felicidad y nos la dará si vamos por sus caminos.

Con Pedro, Santiago y Juan subamos también nosotros hoy al monte de la Transfiguración y permanezcamos en contemplación del rostro de Jesús, para acoger su mensaje y traducirlo en nuestra vida; para que también nosotros podamos ser transfigurados por el Amor. En realidad, el amor es capaz de transfigurar todo. ¡El amor transfigura todo! ¿Creéis en esto?”

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), Sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen.

EVANGELIO DEL DIA
Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen.

Dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos hace una llamada a amar incluso a los enemigos. Nos encontramos en la Cuaresma, tiempo propicio para crecer en el amor. ¡Que difícil! amar a quien no te quiere. Sin embargo tenemos el testimonio de tantos santos, con su vida ellos nos lo hacen creíble y podemos ver que se puede, pero decimos, claro ellos son santos, como si fueran de otra madera y solo para unos pocos, incluso así, sabemos que es un don que tenemos que pedirle al Señor-.

En el Evangelio de hoy nos encontramos en el marco de las Bienaventuranzas y vemos como el Señor nos recuerda que el amor es más exigente y no se conforma solo con lo que la ley mandaba. El amor esta llamado a crecer sin limites, nos recuerda S. Pablo en el bello himno de la caridad. En ese crecer sin limites lleva a dar un paso y vence el mal a fuerza de bien, a aquel que te desea mal logra ganártelo, intenta que quien actúa como enemigo pueda pasar a ser amigo. Digo más, no te conformes con amigo, es tu hermano, aunque él no lo sepa. El amor es capaz de generar vida donde solo se siembra muerte, es el milagro del amor.

“Rezad por los que os persiguen”. Y dice bien, rezad,… rezad es el primer paso, poner el nombre ante el Señor de aquel que te cuesta aceptar, tal y como es ,o porque contigo se ha portado no muy bien, para que el Señor toque su corazón, ponga su mano, nos capacite también a nosotros para poder irradiar su amor, humanamente es imposible, o lo hace Él , ya que para Él nada hay imposible, pero nos lo tiene que regalar, importantísimo la oración, es una de las armas que tenemos para vencer a nuestro hombre viejo.

Poniendo siempre nuestra mirada en el amor que Dios nos tiene. “hace salir el sol sobre los buenos y malos”. Imitando la bondad de Dios, pidiéndole que sea su amor el que nos ayude a nosotros a amar como somos amados. “Si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis?. Estamos llamados a amar como nos ama el Señor. Hasta dar la vida y perdonando.

Este mismo pasaje evangélico es comentado por el Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de febrero de 2007: “El evangelio […] contiene una de las expresiones más típicas y fuertes de la predicación de Jesús:  «Amad a vuestros enemigos». […] Pero, ¿cuál es el sentido de esas palabras? ¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este «plus» viene de Dios:  es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede «desequilibrar» el mundo del mal hacia el bien, […] Con razón, esta página evangélica se considera la charta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal —según una falsa interpretación de «presentar la otra mejilla»—, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. […] El amor a los enemigos constituye el núcleo de la «revolución cristiana», […] La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los «pequeños», que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida.”

Hoy, sábado, la liturgia nos invita a poner nuestra mirada en la Santísima Virgen, a acudir a la escuela de María, a recorrer este itinerario de la Cuaresma dejándonos guiar por Ella.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.