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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 8, 1-3: Acompañado por los Doce, y por algunas mujeres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 8, 1-3: Acompañado por los Doce, y por algunas mujeres.

Después de esto iba él caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos señala en que consistía la actividad que llenaba la vida del Señor: la predicación, la comunicación del Reino, la proclamación y el anuncio de la Buena Noticia. Aunque su jornada solía ser muy intensa no solo por la predicación, también le solían llevar los enfermos, lisiados y todos los que padecían algún tipo de mal, para que los sanara y les devolviera la salud, también dedicaba un tiempo especial para fortalecer el grupo de sus discípulos, aunque a veces, ni siquiera le dejaban tiempo ni para comer, estaba dedicado plenamente a servir y acoger a todo el que lo necesitaba, de vez en cuando se retiraba a un lugar apartado para orar.

Otro de los temas que nos resalta el pasaje evangélico es el papel de la mujer, al Señor también le acompañaban algunas mujeres e incluso se nos refieren los nombres de las mujeres que seguían a Jesús: María Magdalena, Juana, Susana…, ellas no tenían miedo de mostrarse seguidoras del Maestro y no les importaba el rechazo por parte de los líderes del pueblo. Estas mujeres estaban agradecidas con el Señor por el gran bien que habían recibido de Él. Una vez que se dejaron tocar por la gracia y por el amor redentor de Cristo se transformaron en auténticas apóstoles, en seguidoras valientes. Ellas permanecieron fieles al Señor aun cuando todos los apóstoles huyeron ante la sombra de la cruz. Toda una invitación a permanecer perseverando al lado del Señor. El mundo necesita discípulos de Cristo que no escatimen tiempo ni energía para servir al Evangelio. Se necesitan hombres y mujeres que respondan generosamente a la misión y compartan el tesoro precioso de la fe con todas las personas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 7, 36-48.50: Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 7, 36-48.50: Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho.

Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora». Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». Él contestó: «Dímelo, Maestro». «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?». Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó más». Y él le dijo: «Has juzgado rectamente». Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados». Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?». Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la gran lección dada al fariseo al juzgar a la mujer pecadora. Nos pode delante dos actitudes ante Dios. Uno con una actitud autosuficiente, eso le dificultad alcanzar el reino de Dios e incluso recibir el favor de Dios, que ya cree poseer; y la otra por su postura humilde, su arrepentimiento, su amor, consigue el perdón y el don de Dios. El amor y el perdón se implican mutuamente, como nos recuerda la Sagrada Escritura: “el amor cubre multitud de pecados” (1 Pe 4,8).

Ante Dios todos somos deudores y todos hemos recibido el perdón desde la gratuidad. Es necesario comenzar por reconocernos pecadores, necesitados y no merecedores del mismo.

Tenemos el comentario a este pasaje evangélico realizado por el Papa Francisco en la homilía del 16 junio 2013: “Jesús encuentra a una mujer pecadora durante una comida en casa de un fariseo, suscitando el escándalo de los presentes: Jesús deja que se acerque una pecadora, e incluso le perdona los pecados, diciendo: «Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». […] Jesús acoge, ama, levanta, anima, perdona y da nuevamente la fuerza para caminar, devuelve la vida. Vemos en todo el Evangelio cómo Jesús trae con gestos y palabras la vida de Dios que transforma. Es la experiencia de la mujer que unge los pies del Señor con perfume: se siente comprendida, amada, y responde con un gesto de amor, se deja tocar por la misericordia de Dios y obtiene el perdón, comienza una vida nueva.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 7, 31-35: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 7, 31-35: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación?

«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes? Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: “Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado” Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: “Tiene un demonio”; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta la comparación entre el proceder de Juan Bautista y el Señor, siendo estilos muy diferentes, distintos, ambos coincidieron en el anuncio del reino de Dios, sin embargo, vemos como cuando uno no quiere abrirse a la gracia, busca cien mil excusas para justificarse y retrasar la posibilidad de su conversión. Ambos fueron criticados, que si Juan Bautista por su austeridad y penitencia, le acusan que esta endemoniado, y a Ntro. Señor, por su naturalidad, cercanía que es un comilón y borracho. En definitiva, quejas, excusas, lamentaciones, justificarse ante uno mismo para tranquilizar la conciencia, y no acoger la invitación al cambio, a la transformación… no os suena, el estilo de los que se quejan de todo, pero luego no mueven un dedo para que se produzca un cambio, con la crítica, se dan por satisfechos pero lo que es hacer, hacer, no va con ellos.

Ambos fueron rechazados, son como chiquillos caprichosos que rechazan el mensaje de Dios, vino Juan el Bautista, austero profeta del desierto y es criticado de un estrafalario, un pobre loco. Juan el Bautista fue juzgado de modo erróneo por la gente. Pero él nunca se desanimó ante la dificultad o la oposición y no dejó de realizar su misión, de invitar a la conversión y de preparar el camino al Señor. El Bautista señaló con su vida austera y radical cómo seguir al Señor. Fue fiel al plan de Dios y a su misión.

El proceder de Ntro. Señor bastante opuesto al de su primo Juan, el Señor anuncia la Buena Noticia del banquete del Reino, la fiesta de la misericordia de Dios, haciendo una vida normal, y es rechazado, despreciado, le gusta la convivencia, amigo de pecadores, sin embargo, aquella gente se decía : ¿qué se puede esperar de Él?

En el fondo nos plantea nuestras negativas a acoger a Dios en nuestra vida, nuestras resistencias a la conversión, sería bueno analizar nuestras quejas, ver nuestras justificaciones, el por qué de nuestras dificultades, con mucha frecuencia somos sordos a la voz de Dios, ciegos para acoger su luz e impermeables al espíritu de amor, y encima nos justificamos con cantidad de pretextos intentando engañarnos a nosotros mismos, pareciéndonos normal nuestra dureza de corazón y nuestro descontento, viviendo más bien “quejabanzas” que “bienaventuranzas”. Que el Señor nos ayude a no poner muchas dificultades para nuestra conversión y pidámosle como San Agustin: “Convierteme Señor para que me convierta”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Ahi tienes a tu madre

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 19,25-27: El discípulo recibió a María.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 19,25-27: El discípulo recibió a María.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy una fiesta de la Santísima Virgen Maria, aunque en la tradición del pueblo fiel, se suele celebrar el viernes anterior al domingo de Ramos, pero la liturgia nos pone la Virgen al pie de la Cruz, si ayer la liturgia nos llevaba a elevar al Hijo del hombre, ponerlo en el sitio que le corresponde, hoy nos presenta a su Madre y nuestra Madre entregada desde la sede de la cruz para todo discípulo, no quedamos nadie huérfano, ni tampoco sin su intercesión, sin su ayuda.

Acudo para las pistas de meditación de hoy a una reflexión del Papa Benedicto XVI impartidas en la homilía del 15 de septiembre de 2008: “Ayer celebramos la Cruz de Cristo, instrumento de nuestra salvación, que nos revela en toda su plenitud la misericordia de nuestro Dios. En efecto, la Cruz es donde se manifiesta de manera perfecta la compasión de Dios con nuestro mundo. Hoy, al celebrar la memoria de Nuestra Señora de los Dolores, contemplamos a María que comparte la compasión de su Hijo por los pecadores. […] Al pie de la Cruz se cumple la profecía de Simeón de que su corazón de madre sería traspasado por el suplicio infligido al Inocente, nacido de su carne. Igual que Jesús lloró, también María ciertamente lloró ante el cuerpo lacerado de su Hijo. Sin embargo, su discreción nos impide medir el abismo de su dolor; la hondura de esta aflicción queda solamente sugerida por el símbolo tradicional de las siete espadas. Se puede decir, como de su Hijo Jesús, que este sufrimiento la ha guiado también a Ella a la perfección, para hacerla capaz de asumir la nueva misión espiritual que su Hijo le encomienda poco antes de expirar: convertirse en la Madre de Cristo en sus miembros. En esta hora, a través de la figura del discípulo a quien amaba, Jesús presenta a cada uno de sus discípulos a su Madre, diciéndole: “Ahí tienes a tu hijo”.[…] María ama a cada uno de sus hijos, prestando una atención particular a quienes, como su Hijo en la hora de su Pasión, están sumidos en el dolor; los ama simplemente porque son sus hijos, según la voluntad de Cristo en la Cruz.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3, 13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3, 13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la Exaltación de la Cruz. A no tener miedo de mirar la Cruz para poder encontrarnos con el crucificado, a abrazar la Cruz para que sea el Señor quien nos ayude a llevar nuestra cruz de cada día, a dejar que ella nos pode y nos ayude a crecer en el amor, a que se convierta en escalera para el cielo, no hay cristiano sin cruz, ni cruz sin Cristo. Nos invita el Evangelio a elevar al Hijo del hombre. Tiene que ocupar su puesto, estar en el centro de nuestras vidas. Tiene que ser glorificado, es nuestro Salvador. Para adentrarnos en el misterio de la Cruz cito unas palabras del Papa Francisco dichas en el Via Crucis: » La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal en el mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal y se queda en silencio. En realidad, Dios ha hablado y respondido; y su respuesta es la Cruz de Cristo. Una palabra que es amor, misericordia, perdón.

Y es también Juicio. Dios nos juzga amándonos, si recibo su amor me salvo, si lo rechazo me condeno. No por Él sino por mí mismo, porque Dios no condena sino que ama y salva.

La palabra de la Cruz es la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y alrededor nuestro. Los cristianos tienen que responder al mal con el bien tomando sobre sí mismos la Cruz como Jesús […] caminemos juntos en la vía de la Cruz, caminemos llevando en el corazón esta palabra de amor y de perdón. Caminemos esperando la resurrección de Jesús que nos ama tanto, que es todo amor.»

En la misa celebrada en Santa Marta el viernes 14 de septiembre del 2018, fiesta de la exaltación de la santa cruz, el Papa Francisco dijo: “Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la cruz del Señor, la santa cruz, que es el signo del cristiano […] La cruz de Jesús debe ser para nosotros la atracción: miradla, porque es la fuerza para continuar adelante”. El Papa Francisco en el ángelus del 3 de septiembre de 2017 advierte de la doble tentación: un Cristo sin cruz o la cruz sin Cristo: “Está la tentación de querer seguir a un Cristo sin cruz, es más, de enseñar a Dios el camino justo […] Pero Jesús nos recuerda que su vía es la vía del amor, y no existe el verdadero amor sin sacrificio de sí mismo. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visión de este mundo, sino a ser cada vez más conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar siempre a contracorriente y cuesta arriba. Jesús completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabiduría siempre válida, porque desafían la mentalidad y los comportamientos egocéntricos. Él exhorta: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará». En esta paradoja está contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla de que solo el amor da sentido y felicidad a la vida.[…] nos ayude a no tener miedo de la cruz, pero con Jesús crucificado, no una cruz sin Jesús, la cruz con Jesús, es decir la cruz de sufrir por el amor de Dios y de los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrección.”

Exaltar la Cruz, es exaltar el amor de Dios por nosotros, es exaltar la victoria del amor y de la misericordia sobre el pecado, el egoísmo y la muerte. En la Cruz Jesús proclama la SED de que le amemos, se nos ofrece para que seamos dichosos. ¿cómo no corresponder a quién tanto nos amó y nos ama?.

Que tengas un buen día. De manera especial al pueblo que sirvo que la tiene de patrona, felicidades a los caravaqueños que tienen el privilegio y el honor de celebrar sus fiestas en su honor, y desde su mas tierna infancia se les impone la Cruz y aprenden a mirar al crucificado en la sede del mayor amor y la viven como señal de victoria y camino para el cielo. Feliz día de la exaltación de la Cruz.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 18, 21-35: Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 18, 21-35: Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo?

Acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos propone el ejercicio de perdonar de corazón. Comparto una catequesis dada por San Juan Pablo II donde insistía en la experiencia de acoger el perdón para poder perdonar: “Cristo nos ha enseñado a perdonar. Muchas veces y de varios modos Él ha hablado de perdón. Cuando Pedro le preguntó cuántas veces habría de perdonar a su prójimo, “¿Hasta siete veces?” Jesús contestó que debía perdonar “hasta setenta veces siete”. En la practica, esto quiere decir siempre: efectivamente, el número “setenta” por “siete” es simbólico, y significa, más que una cantidad determinada una cantidad incalculable, infinita. Al responder a la pregunta sobre cómo es necesario orar, Cristo pronunció aquellas magnificas palabras dirigidas al Padre: “Padre nuestro que estás en los cielos”; y entre las peticiones que componen esta oración, la última habla de perdón: “Perdónanos nuestras deudas, como nosotros las perdonamos, a quienes son culpables con relación a nosotros. Finalmente, Cristo mismo confirmó la verdad de estas palabras en la Cruz, cuando, dirigiéndose al Padre, suplicó: ¡Perdónalos!, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Juan Pablo II, 21 octubre 1981)

En el ángelus del 17 de septiembre del 2017 contamos con la catequesis dada por el Papa Francisco sobre este mismo pasaje evangélico: “El pasaje del Evangelio de este domingo nos ofrece una enseñanza sobre el perdón, que no niega el mal sufrido sino que reconoce que el ser humano, creado a imagen de Dios, siempre es más grande que el mal que comete. […] Y lo confirma contando la parábola del rey misericordioso y del siervo despiadado, en la que muestra la incoherencia de aquel que primero ha sido perdonado y después se niega a perdonar. […] Desde nuestro bautismo Dios nos ha perdonado, perdonándonos una deuda insoluta: el pecado original. Pero, aquella es la primera vez. Después, con una misericordia sin límites, Él nos perdona todos los pecados en cuanto mostramos incluso solo una pequeña señal de arrepentimiento. Dios es así: misericordioso. Cuando estamos tentados de cerrar nuestro corazón a quien nos ha ofendido y nos pide perdón, recordemos las palabras del Padre celestial al siervo despiadado: «siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No deberías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?». Cualquiera que haya experimentado la alegría, la paz y la libertad interior que viene al ser perdonado puede abrirse a la posibilidad de perdonar a su vez.”

El perdón va muy unido al amor, ya San Pablo en su himno de la caridad, cuando concreta que es el amor nos resalta que “no lleva cuenta del mal”, solo el amor puede transformar y vencer el mal a fuerza de bien. Es una gracia que hemos de pedírsela al Señor, humanamente nos vemos incapacitados para perdonar, para amar, solo su amor es posible de realizar esa transformación en nosotros.

Recuerda que es domingo, el día del Señor, día consagrado a Él, feliz domingo y mis mejores deseos para hoy, que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: El nombre de la virgen era María.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: El nombre de la virgen era María.

En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos encontramos con el misterio de la Anunciación. Vemos como la Santísima Virgen escucha con el corazón e interioriza. El Papa Benedicto XVI, nos comenta esta pasaje evangélico en la homilia del 25 de marzo de 2006 : “A ella se dirigió el anuncio angélico; ella lo acogió y, cuando desde lo más hondo del corazón respondió:  «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra», en ese momento el Verbo eterno comenzó a existir como ser humano en el tiempo.

De generación en generación sigue vivo el asombro ante este misterio inefable. San Agustín, imaginando que se dirigía al ángel de la Anunciación, pregunta:  «¿Dime, oh ángel, por qué ha sucedido esto en María?». La respuesta, dice el mensajero, está contenida en las mismas palabras del saludo:  «Alégrate, llena de gracia». De hecho, el ángel, «entrando en su presencia», no la llama por su nombre terreno, María, sino por su nombre divino, tal como Dios la ve y la califica desde siempre:  «Llena de gracia (gratia plena)», que en el original griego es «llena de gracia», y la gracia no es más que el amor de Dios; por eso, en definitiva, podríamos traducir esa palabra así:  «amada» por Dios. […] lo primero que hizo María después de acoger el mensaje del ángel  fue ir «con prontitud» a casa de su prima Isabel para prestarle su servicio. La iniciativa de la Virgen brotó de una caridad auténtica, humilde y valiente, movida por la fe en la palabra de Dios y por el impulso interior del Espíritu Santo. Quien ama se olvida de sí mismo y se pone al servicio del prójimo.”

“Celebramos hoy la fiesta del «Nombre de María». […] María, la Madre del Señor, recibió del pueblo fiel el título de «Abogada», pues es nuestra abogada ante Dios. Desde las bodas de Caná la conocemos como la mujer benigna, llena de solicitud materna y de amor, la mujer que percibe las necesidades ajenas y, para ayudar, las lleva ante el Señor.

Hoy hemos escuchado en el evangelio cómo el Señor la entrega como Madre al discípulo predilecto y, en él, a todos nosotros. En todas las épocas los cristianos han acogido con gratitud este testamento de Jesús, y junto a la Madre han encontrado siempre la seguridad y la confiada esperanza que nos llenan de gozo en Dios y en nuestra fe en él.

Acojamos también nosotros a María como la estrella de nuestra vida, que nos introduce en la gran familia de Dios. Sí, el que cree nunca está solo.” (Homilía, P. Benedicto XVI, 12 Septiembre 2006)

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6, 39-42: No está el discípulo sobre su maestro.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6, 39-42: No está el discípulo sobre su maestro.

Les dijo también una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta una parábola para señalar a sus discípulos el camino a seguir para vivir sabiamente. El Papa Francisco nos comenta este pasaje evangélico en el ángelus del 3 de marzo de 2019: “Con la pregunta: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego?», quiere subrayar que un guía no puede ser ciego, sino que debe ver bien, es decir, debe poseer la sabiduría para guiar con sabiduría, de lo contrario corre el peligro de perjudicar a las personas que dependen de él. Así, Jesús llama la atención de aquellos que tienen responsabilidades educativas o de mando: los pastores de almas, las autoridades públicas, los legisladores, los maestros, los padres, exhortándoles a que sean conscientes de su delicado papel y a discernir siempre el camino acertado para conducir a las personas. […] En el pasaje de hoy encontramos otra frase significativa, que nos exhorta a no ser presuntuosos e hipócritas. Dice así: «¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?». Muchas veces, lo sabemos, es más fácil o más cómodo percibir y condenar los defectos y los pecados de los demás, sin darnos cuenta de los nuestros con la misma claridad. Siempre escondemos nuestros defectos, también a nosotros mismos; en cambio, es fácil ver los defectos de los demás. La tentación es ser indulgente con uno mismo ―manga ancha con uno mismo― y duro con los demás.[…] Pensemos un poco en esta enseñanza de Jesús y preguntémonos: ¿Hablo mal de los demás? ¿Trato siempre de ensuciar a los demás? ¿Es más fácil para mí ver los defectos de otras personas que los míos? Y tratemos de corregirnos al menos un poco: nos hará bien a todos.”

Necesitamos unos ojos que aprenda a mirar como somos mirados por el Señor. Se nos invita a ser intransigentes con el pecado, comenzando por el nuestro propio, e indulgentes con las personas. El juicio sobre los demás no nos toca a nosotros, sino a Dios. En amar se resume toda la ley de Cristo. Con amor, amabilidad y comprensión hemos de excusar los defectos ajenos y valorar en los demás sus cualidades. Tengamos en cuenta que también nosotros tenemos fallos, no olvidemos nunca que nuestros hermanos tienen que soportar con paciencia nuestros defectos, seamos un poco más humildes y comprensivos con los que nos rodean.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,27-38: Amad a vuestros enemigos, haced el bien…

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,27-38: Amad a vuestros enemigos, haced el bien…

En cambio, a vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos exhorta a amar, amar al que no te ama, amar, incluso al que te desea mal, amar a tu enemigo, haced el bien, bendecid, orad… y nos regala una regla de vida: “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”. Mirando a Cristo y este derramando su sangre por amor a nosotros, contemplando hasta donde llega su amor por cada uno, no podemos conformarnos con amar solo a los que nos aman, ¿que hay de extraordinario en saludar al que te saluda, en corresponder al que te aprecia, en amar al que te corresponde? Eso lo hacen, -incluso- , los que no han conocido el amor de Dios; el discípulo, el seguidor de Cristo, el cristiano esta invitado a acoger el amor de Dios, a dejar que ese amor de Cristo transforme su corazón, viviendo y experimentando la fuerza de cambio en su misma vida y llegando a ofrecer la vida, incluso con el amor más grande, perdonando, ese es el camino que vence el mal. Sin embargo, por las solas fuerzas uno experimenta que es incapaz, humanamente hablando, imposible, por eso, necesitamos estar muy unidos a Él, para que nos ayude a amar como Él nos ama, aprendiendo a dar con gratuidad sin esperar recibir nada, experimentando la grandeza de la gratuidad, constantemente renovados y llamados a crecer en su amor, a no cansarnos de vencer el mal a fuerza de bien, aprendiendo a ser misericordiosos como Él y a no cansarnos de perdonar.

El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de febrero de 2007, abordó este pasaje evangélico: “¿Cual es el sentido de esas (se refiere: esa manera de amar al que no te ama) palabras? ¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios: es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede “desequilibrar” el mundo del mal hacia el bien, a partir del pequeño y decisivo “mundo” que es el corazón del hombre.
Con razón, esta página evangélica se considera la “charta magna” de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse ante el mal, sino en responder al mal con el bien, rompiendo de este modo la cadena de la injusticia. Así, se comprende que para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad.
El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”[…] La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los “pequeños”, que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida”.

Podríamos afirmar que humanamente imposible, sin embargo, con la ayuda del Señor podemos abrirnos a su amor y con la fuerza de su amor superar las heridas del mal, no llevar cuentas de él, venciendo el odio a fuerza de poner más comprensión, no entrando en la cadena de la ofensa, venciendo el mal a fuerza de bien, lo importante para todo cristiano, para todo discípulo del Señor es crecer en su amor, configurarnos con Él, en la medida que crezcamos en el amor a los que nos rodean, con aquellos que compartimos nuestra vida, estaremos en el amor de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,20-26: Bienaventurados vosotros cuando…

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,20-26: Bienaventurados vosotros cuando…

Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece las bienaventuranzas de San Lucas con sus respectivas lamentaciones o maldiciones. En las Bienaventuranzas se nos pone delante el programa del Reino, cuando el hombre empieza a mirar y a vivir a través de Dios, cuando camina con Jesús, entonces vive con nuevos criterios. Las bienaventuranzas son un compendio del Evangelio, es la carta magna, el programa de vida y el cuestionario de examen al que constantemente tenemos que remitirnos. El Señor es el primero que hace vida la propuesta de dicha y de felicidad, su ejemplo nos ayuda a seguirle, es el Señor nuestra única fuerza.

Contamos con la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI en el ángelus del 14 de febrero de 2010: “Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, dice: “Dichosos […] ¿Por qué los proclama dichosos? Porque la justicia de Dios hará que sean saciados, que se alegren, que sean resarcidos de toda acusación falsa, en una palabra, porque ya desde ahora los acoge en su reino. Las bienaventuranzas se basan en el hecho de que existe una justicia divina, que enaltece a quien ha sido humillado injustamente y humilla a quien se ha enaltecido. De hecho, el evangelista San Lucas, después de los cuatro «dichosos vosotros», añade cuatro amonestaciones: «Ay de vosotros, los ricos… Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados… Ay de vosotros, los que ahora reís» y «Ay si todo el mundo habla bien de vosotros», porque, como afirma Jesús, la situación se invertirá, los últimos serán primeros y los primeros últimos”. […] Jesús no propone una revolución de tipo social y político, sino la del amor, que ya ha realizado con su cruz y su resurrección. En ellas se fundan las bienaventuranzas, que proponen el nuevo horizonte de justicia, inaugurado por la Pascua, gracias al cual podemos ser justos y construir un mundo mejor.”

Me voy a detener en el último “Ay” del pasaje evangélico¡Ay de mí!. “¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros!”. A todos nos gusta quedar bien, que nos calienten el oído con alabanzas a nuestra persona, -es muy humano-, pero es una gran tentación, podemos creernos que el mérito es nuestro, y eso dificultaría la humildad y posibilitaría la vanagloria, el orgullo, pecados de soberbia. Y si algún don poseemos que seguro que serán varios los que hemos recibido, hemos de darle gloria a Dios y no robársela. No debo permitir que el halago sea el motor de mi actuación. Debe estar fundada en una base firme de humildad y de afán de servicio al prójimo y a Dios. El afán del apóstol debe ser dar gloria a Dios, nunca buscar el aplauso de los demás.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.