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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,18-22: A vino nuevo, odres nuevos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,18-22: A vino nuevo, odres nuevos.

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús:
-«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»
Jesús les contestó:
-«¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día si que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy cuestiona el proceder de los discípulos del Señor y profundiza sobre una práctica de piedad, aborda el tema del ayuno. Contamos con el comentario hecho por el Papa Francisco a este pasaje evangélico, realizado en la Misa matutina, en la capilla de Santa Marta, justamente, el 5 de septiembre de 2014: “Recordándole que Juan y sus discípulos ayunan, le hacen una pregunta: «Pero tú que eres tan amigo de Juan, y tus discípulos que son amigos, que parecen ser justos, ¿por qué no hacéis lo mismo?». Pregunta a la que «Jesús responde hablando de dos cosas: nos habla de fiesta y nos habla de novedad».[…] «nos habla de fiesta, fiesta esponsal, y dice: ¡pero estamos en tiempo de fiesta! Hay algo nuevo aquí, ¡hay una fiesta! Algo que era anticuado y algo que se renueva, que se hace nuevo». […] «A la novedad, novedad; a vino nuevo, odres nuevos».[…]«el Evangelio es novedad, el Evangelio es fiesta. Y solamente se puede vivir plenamente el Evangelio en un corazón gozoso y en un corazón renovado». […] Que el Señor —concluyó— «nos dé la gracia de no permanecer prisioneros, nos dé la gracia de la alegría y de la libertad que nos trae la novedad del Evangelio».

En el pasaje evangélico de hoy el Señor pone el acento en acoger su doctrina con espíritu nuevo, que no perdamos la capacidad de dejarnos sorprender por Dios, Dios hace nuevas todas las cosas. No es un menosprecio al ayuno, en otras ocasiones, resalta el Señor el ayuno como una gran arma de nuestra fe, ya que nos permite acercarnos a Dios, nos prepara para el combate contra el enemigo, Él mismo, Ntro. Señor, antes de comenzar su vida pública, se retiro al desierto y estuvo bastante tiempo en ayuno, con su obrar nos esta potenciando lo valiosísimo que es y la importancia que Él le da al ayuno. A sus discípulos cuando vinieron derrotados, desilusionados y con la experiencia de fracaso por no haber podido liberar a unos endemoniados, el Señor, les advirtió que esos solo salen con ayuno y oración.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,29-34: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,29-34: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
–«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo:
–«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
«Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.»
Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta el encuentro entre el Señor y Juan el Bautista, a las orillas del rio Jordán. Es Juan quien señala a Jesús a la gente, no se anuncia a sí mismo, reconoce al Salvador, descubre al que quita el pecado, lo denomina “Cordero de Dios“, ya que entregará su vida para la remisión de los pecados, derramará su sangre en la cruz por amor a ti, el único que puede liberarte, asumir y quitarte la herida del mal y el pecado.

También, es importante destacar el testimonio de Juan: Testimoniar, dar razón de nuestra fe. El Señor es confesado públicamente por Juan el Bautista. El cristiano hoy, como Juan Bautista entonces, ha de vivir para señalar la presencia de Dios en el mundo. El hombre de Dios tiene necesidad de Dios en su vida y necesitamos que como Juan nos muestren a Jesús. Necesitamos ver la presencia de Dios, a través de personas que nos descubran al Señor en nuestra vida, que nos lo hagan cercano, creíble, próximo. Cuando experimentamos la salvación que nos trae el encuentro con el Señor, sentimos la imperiosa necesidad de anunciarlo a los demás. No podemos callar, ni ocultar tanto amor. El Señor es presentado por Juan como el Cordero de Dios. En la celebración de la Santa Misa antes de participar en la comunión, el sacerdote nos presenta la Hostia Sagrada con las palabras de Juan: “Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. El Cordero, en la Biblia, es el símbolo del ser inocente, que no puede hacer daño a nadie, sino solo recibirlo. Jesús, es el inocente que sufre. El Señor no vino a darnos doctas explicaciones del dolor, sino que vino a tomarlo, silenciosamente sobre sí.

En el Evangelio de hoy contamos con la reflexión del Papa Francisco, lo podemos encontrar en el ángelus de 19 de enero de 2014, nos comenta dicho pasaje: “El evangelio nos presenta la escena del encuentro entre Jesús y Juan el Bautista, a orillas del río Jordán. Quien lo relata es el testigo ocular, Juan evangelista, quien antes de ser discípulo de Jesús era discípulo del Bautista, junto a su hermano Santiago, con Simón y Andrés, todos de Galilea, todos pescadores. El Bautista, por lo tanto, ve a Jesús que avanza entre la multitud e, inspirado desde lo alto, reconoce en Él al enviado de Dios, por ello lo indica con estas palabras: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»… ¿Qué significa para la iglesia, para nosotros, hoy, ser discípulo de Jesús Cordero de Dios? Significa poner en el sitio de la malicia, la inocencia; en el lugar de la fuerza, el amor; en el lugar de la soberbia, la humildad; en el lugar del prestigio, el servicio. Es un buen trabajo… Ser discípulos del Cordero quiere decir no asumir actitudes de cerrazón, sino proponer el Evangelio a todos, testimoniando con nuestra vida que seguir a Jesús nos hace más libres y más alegres”.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Vive y celebra tu fe, es domingo.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,13-17: No he venido a llamar justos, sino a los pecadores.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,13-17: No he venido a llamar justos, sino a los pecadores.

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
-«Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos. Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos:
-«¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo:
-«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la llamada de San Mateo, fue el Señor el que se hizo el encontradizo con Levi y le invito a seguirle. La iniciativa siempre es del Señor. Se cumple lo que Jesús recordara a los apóstoles: “He sido yo el que os ha elegido”. Todo cristiano es invitado también por Nuestro Señor al seguimiento.

El Papa Benedicto XVI dedica el ángelus 8 de junio de 2008: “la vocación de Mateo, de profesión «publicano», es decir, recaudador de impuestos por cuenta de la autoridad imperial romana; por eso mismo, los judíos lo consideraban un pecador público. Después de llamarlo precisamente mientras estaba sentado en el banco de los impuestos —ilustra bien esta escena un celebérrimo cuadro de Caravaggio—, Jesús fue a su casa con los discípulos y se sentó a la mesa junto con otros publicanos. A los fariseos escandalizados, les respondió:  «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. (…) No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». El evangelista san Mateo, siempre atento al nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, en este momento pone en los labios de Jesús la profecía de Oseas:  «Id y aprended lo que significa:  «Misericordia quiero y no sacrificios»”.

Otro detalle es que no excluye a nadie para su seguimiento, esto escandalizo a muchos de sus paisanos, ya que no estaba bien visto, simplemente por su trabajo ya se suponía muchas cosas, desde ser colaborador del extranjero, pero seguro que ha amasado dinero injustamente, en el relato de la vocación de Mateo en otro evangelista, el mismo reconoce que “si de alguien se ha aprovechado le restituirá cuatro veces más”. Lo cual reconoce, no son infundadas las acusaciones hacia su persona, pero lo que sorprende es que eso no es motivo para que el Señor se acerque a él y le ayude a transformar y cambiar su vida. Y mucho que la cambio, pronto se percata que tiene que devolver todo lo robado o adquirido injustamente, y esto con creces. Acoger al Señor en la vida de uno es dejarse hacer por Él, con lo cual la transformación se va haciendo visible casi sin darnos cuenta en el día a día, pero el sello de su espíritu y la mirada de fe ante los acontecimientos irradia esa luz que no es nuestra y que ilumina nuestra existencia.

Impresionante las palabras que el Señor nos hace, “no necesitan medico los sanos sino los enfermos”. Con lo cual nadie puede sentirse excluido, ¿quién puede decir que no necesita a este medico? De cuantas cosas tiene que sanarnos el Señor. Si hoy el Señor te dijera ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Qué le dirías? Entrégale al Señor tus sufrimientos para que Él te sane y cure. Recuerda que hoy es sábado y es un día muy especial para honrar a nuestra madre la Santísima Virgen María, en la escuela de María podemos buscar, acoger, formarnos, vivir nuestra vocación, dejarnos sanar y curar por su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,1-12: Llegaron cuatro llevando un paralítico.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,1-12: Llegaron cuatro llevando un paralítico.

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
-«Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
-«Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
-«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico «tus pecados quedan perdonados» o decirle «levántate, coge la camilla y echa a andar»? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados … »
Entonces le dijo al paralítico:
-«Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla -y vete a tu casa. »
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
-«Nunca hemos visto una cosa igual.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación del paralitico, a mí me ayuda ver el proceder de las personas que portaban al enfermo, ellos tuvieron que superar varios obstáculos para acercarse a Jesús: subieron al enfermo en su camilla hasta el techo de aquella casa, tuvieron que levantar tejas, hacer un boquete y descender al enfermo. El Señor valoró mucho la actitud de aquellas personas. Viendo el esfuerzo realizado para llegar al encuentro con el Señor uno aprende la lección de la insistencia, perseverancia, esfuerzo, constancia… para hacer el bien, se requiere constancia para vencer las dificultades. Los hombres que cargaron al paralítico acercaron a su amigo enfermo a Jesús. Hagamos nosotros lo mismo. Que nuestro testimonio, obrar y acciones lleve a muchos hasta Cristo.

Para nuestra meditación de hoy os recomiendo la catequesis dada en el ángelus, del 19 de febrero de 2006, por el Papa Benedicto XVI donde reflexiona sobre el pasaje evangélico: “El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí. En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero: «Tus pecados quedan perdonados», y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade:  «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa», y lo sana completamente. El mensaje es claro: el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse. […] la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paralítico, a quien sólo Jesús puede curar verdaderamente. […] Sólo el amor de Dios puede renovar el corazón del hombre, y la humanidad paralizada sólo puede levantarse y caminar si sana en el corazón. El amor de Dios es la verdadera fuerza que renueva al mundo.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,40-45: Quiero, queda limpio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,40-45: Quiero, queda limpio.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:
-«Si quieres, puedes limpiarme.»
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo:
-«Quiero, queda limpio.»
La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente:
-«No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.»
Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con un leproso. Me sigue sorprendiendo la manera con la que se dirige al Señor su petición, su necesidad: “Si quieres”, si te parece bien, le solicita permiso al Señor, es de una delicadeza extrema, poniendo su suplica en sus manos: “Si quieres”. Pero a la misma vez con la confianza extrema sabiendo que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y que por lo tanto para Él “todo” es posible, aunque no todo lo que le pedimos nos conviene. Ojalá que nuestra oración sea siempre: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mi salvación”.

Acudo a la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI dicha en el ángelus del 12 de febrero de 2012 donde comenta este mismo pasaje evangélico: “Mientras Jesús estaba predicando por las aldeas de Galilea, un leproso se le acercó y le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme». Jesús no evita el contacto con este hombre; más aún, impulsado por una íntima participación en su condición, extiende su mano y lo toca —superando la prohibición legal—, y le dice: «Quiero, queda limpio». En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y arruina nuestras relaciones. En aquel contacto entre la mano de Jesús y el leproso queda derribada toda barrera entre Dios y la impureza humana, entre lo sagrado y su opuesto, no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso más que el más contagioso y horrible. Jesús tomó sobre sí nuestras enfermedades, se convirtió en «leproso» para que nosotros fuéramos purificados.[…] A través de su Madre es siempre Jesús quien sale a nuestro encuentro para liberarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. ¡Dejémonos tocar y purificar por él, y seamos misericordiosos con nuestros hermanos!”

Hoy, celebramos la memoria de San Fulgencio, uno de los cuatro Santos cartageneros, nació en Cartagena en torno al año 540, fue obispo de Écija, gran orador, fue considerado un hombre sabio y declarado doctor de la Iglesia por Pio IX, es patrón de nuestra diócesis y desde el siglo XVI, patrón del Seminario Mayor que lleva su nombre. En la catedral de Murcia, a las 11:00 h. Se celebrará la eucaristía que se iniciara con la procesión claustral por el interior, se portaran las reliquias del santo y se celebrará la misa por el rito hispano-mozárabe.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,29-39: Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,29-39: Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Símón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:
-«Todo el mundo te busca.»
Él les respondió:
-«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta en un primer momento la curación de la suegra de Pedro y después, nos resalta como el Señor “Se levanto de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar”. Dos actitudes a desarrollar: CURAR y ORAR.

Ante la misión de sanar, curar, aliviar, ayudar, consolar… el Señor nos esta mostrando el estilo que deben poseer sus seguidores, en una palabra ,como debemos actuar los cristianos, siendo fuente de bendición para los demás, aquella mujer al ser curada se puso a servir, entendió la misión de servir, de la entrega, de dar lo mejor de uno mismo, recién sacada de su postración le agradeció la curación con el servicio, nuestra vida encuentra su sentido cuando nos lleva al servicio de los demás.

La importancia de la oración en la vida del cristiano, nos lo muestra el Señor en su manera de proceder, ni siquiera el cansancio de una jornada intensa no le impidió a Jesús disponerse desde muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, para hacer oración. Así obraba el Señor: oraba con frecuencia, en la soledad, en lo secreto, alejado del tumulto. Es frecuente contemplarlo en los evangelios retirándose a orar, incluso en distintos momentos del día, les pedía a sus discípulos que hay que orar siempre.

El Papa Benedicto XVI nos presenta toda una catequesis sobre este pasaje evangélico, en la homilía del 5 de febrero de 2006: “En este episodio aparece simbólicamente toda la misión de Jesús. Jesús, viniendo del Padre, llega a la casa de la humanidad, a nuestra tierra, y encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideologías, las idolatrías, el olvido de Dios. El Señor nos da su mano, nos levanta y nos cura. Y lo hace en todos los siglos; nos toma de la mano con su palabra, y así disipa la niebla de las ideologías, de las idolatrías. Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absolución en el sacramento de la Reconciliación. Nos da la capacidad de levantarnos, de estar de pie delante de Dios y delante de los hombres. Y precisamente con este contenido de la liturgia dominical el Señor se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de sí mismo.

Pero también la segunda parte de este episodio es importante; esta mujer, recién curada, se pone a servirlos, dice el evangelio. Inmediatamente comienza a trabajar, a estar a disposición de los demás,[…] Volvamos al evangelio:  Jesús duerme en casa de Pedro, pero a primeras horas de la mañana, cuando todavía reina la oscuridad, se levanta, sale, busca un lugar desierto y se pone a orar. Aquí aparece el verdadero centro del misterio de Jesús. Jesús está en coloquio con el Padre y eleva su alma humana en comunión con la persona del Hijo, de modo que la humanidad del Hijo, unida a él, habla en el diálogo trinitario con el Padre; y así hace posible también para nosotros la verdadera oración. En la liturgia, Jesús ora con nosotros, nosotros oramos con Jesús, y así entramos en contacto real con Dios, entramos en el misterio del amor eterno de la santísima Trinidad.

Jesús habla con el Padre; esta es la fuente y el centro de todas las actividades de Jesús; vemos cómo su predicación, las curaciones, los milagros y, por último, la Pasión salen de este centro, de su ser con el Padre. Y así este evangelio nos enseña el centro de la fe y de nuestra vida, es decir, la primacía de Dios. Donde no hay Dios, tampoco se respeta al hombre. Sólo si el esplendor de Dios se refleja en el rostro del hombre, el hombre, imagen de Dios, está protegido con una dignidad que luego nadie puede violar. […] sólo Dios es la redención del hombre. Y la historia del siglo pasado nos muestra cómo en los Estados donde se suprimió a Dios, no sólo se destruyó la economía, sino que se destruyeron sobre todo las almas. Las destrucciones morales, las destrucciones de la dignidad del hombre son las destrucciones fundamentales, y la renovación sólo puede venir de la vuelta a Dios, o sea, del reconocimiento de la centralidad de Dios. […] El texto evangélico, con su continuación, confirma esto con fuerza. Los Apóstoles dicen a Jesús:  vuelve, todos te buscan. Y él dice:  no, debo ir a las otras aldeas para anunciar a Dios y expulsar los demonios, las fuerzas del mal; para eso he venido. Jesús no vino para traer las comodidades de la vida, sino para traer la condición fundamental de nuestra dignidad, para traernos el anuncio de Dios, la presencia de Dios, y para vencer así a las fuerzas del mal. Con gran claridad nos indica esta prioridad:  no he venido para curar —aunque lo hago, pero como signo—; he venido para reconciliaros con Dios. Dios es nuestro creador, Dios nos ha dado la vida, nuestra dignidad:  a él, sobre todo, debemos dirigirnos.”

Hoy puede ser un buen día para disfrutar, saborear y pasar un tiempo con quien tanto nos ama y estar con el Señor un ratico de adoración, agradeciéndole tanto, y descansando en Él.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,21-28: Enseñaba con autoridad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,21-28: Enseñaba con autoridad.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
-« ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
-«Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
-«¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando y sanando, sus contemporáneos estaban asombrados porque su manera de enseñar no era a la que estaban acostumbrados, nos resalta que enseñaba con autoridad, autoridad que no es Imposición, autoridad que tiene que ver con autenticidad, por la coherencia, en ello radica su fuerza.

También, el Evangelio de hoy nos presenta una curación, el evangelista nos resalta que dicha curación ocurre en sábado, esto le va a ocasionar multitud de dificultades, será acusado de quebrantar la Ley. En el ángelus del 8 de febrero de 2015 el Papa Francisco profundiza en ambos temas: Predicar y curar: “Esta es la actividad principal de Jesús en su vida pública. Con la predicación anuncia el reino de Dios, y con la curación demuestra que está cerca, que el reino de Dios está en medio de nosotros. […] -varias veces en los evangelios, Jesús- cura a una multitud de personas afectadas por todo tipo de enfermedades: físicas, psíquicas y espirituales. Jesús, que vino al mundo para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres, muestra una predilección particular por quienes están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Así, Él se revela médico, tanto de las almas como de los cuerpos, buen samaritano del hombre. Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. […] La obra salvífica de Cristo no termina con su persona y en el arco de su vida terrena; prosigue mediante la Iglesia, sacramento del amor y de la ternura de Dios por los hombres. Enviando en misión a sus discípulos, Jesús les confiere un doble mandato: anunciar el Evangelio de la salvación y curar a los enfermos. Fiel a esta enseñanza, la Iglesia ha considerado siempre la asistencia a los enfermos parte integrante de su misión. […] Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo. […] Por lo tanto, cada uno de nosotros está llamado a llevar la luz de la palabra de Dios y la fuerza de la gracia a quienes sufren y a cuantos los asisten, familiares, médicos y enfermeros, para que el servicio al enfermo se preste cada vez más con humanidad, con entrega generosa, con amor evangélico y con ternura. La Iglesia madre, mediante nuestras manos, acaricia nuestros sufrimientos y cura nuestras heridas, y lo hace con ternura de madre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu, )sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1,14-20: Convertíos y creed en el Evangelio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1,14-20: Convertíos y creed en el Evangelio.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
-«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:
-«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Después de la festividad del Bautismo de nuestro Señor comenzamos con el tiempo ordinario y en el Evangelio de hoy nos encontramos con dos partes bien diferenciadas: Una primera de llamada a la conversión con la predicación inaugural de Jesús y una segunda parte con la narración de las cuatro primeras vocaciones.

Con la llamada a la conversión, nos expresa el Señor que desea y busca nuestro bien, desde allí nos ofrece la invitación a cambiar, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Esta cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia, que tenemos huellas, semillas… del Reino. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación.

Con los relatos vocacionales de los cuatro primeros discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que el Señor continua invitando hoy, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Primeramente: “Venid conmigo”, esta invitación a estar con Él es prioritaria, es importante tener experiencia del Dios vivo, necesitamos encontrar nuestro descanso en el Señor, necesitamos apoyarnos más en Él, la importancia de la vida de oración, crecer en intimidad con Él, que nos iría muchísimo mejor si contáramos cada vez más con Él, no hacer nada sin Él, sabiendo lo que en más de una ocasión les recordó a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Todo con Él, por Él y nada sin Él. Buscando siempre su gloria y hacerlo amar. Y después la misión, igual que el examen realizado a San Pedro: ¿Me amas? Y después el “apacienta mis corderos”, pues en este pasaje, después de la experiencia de amor del Dios vivo y de su encuentro con Él, viene la misión: “pescadores de hombres”, no es cuestión de proselitismo, más bien mostrarle a los demás la fuente de nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra esperanza, nuestra fuerza, el sentido de nuestra existencia, mostrar a quien puede saciar todas las necesidades por las que pasa el ser humano. Si conocieras el don de Dios, tú mismo se lo reclamarías.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 3,13-17: Se presentó a Juan para que lo bautizara.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 3,13-17: Se presentó a Juan para que lo bautizara.

En aquel tiempo, fue Jesús de Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba, disuadirlo, diciéndole:
-«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?»
Jesús le contestó:
-«Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere. »
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía:
-«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el domingo después de la Epifanía celebramos el Bautismo de Jesús, y con esta solemnidad concluimos el tiempo de navidad.

El bautismo de Jesús en el Jordán es anticipación de su bautismo de sangre en la Cruz. El bautismo fue su primera manifestación pública, después de casi treinta años de vida oculta en Nazaret. El Papa San Juan Pablo II en los misterios luminosos del Rosario, la primera meditación que nos pone es el pasaje que estamos celebrando hoy, el bautismo de Ntro. Señor en el Jordán, confieso que siempre me ha impresionado contemplar a Jesús haciendo cola como un pecador más, todo un Dios entremezclado con los que nada cuenta, con los marginados, sin querer privilegios, con paciencia, sabiendo esperar su turno, me impresiona este Dios que rompe todos los esquemas de este mundo, que no quiere privilegios, no busca honores, le da igual que lo confundan con un pecador más, pasando como uno de tantos, mezclado entre los pecadores. Toda una lección magistral sobre la humildad, si su Encarnación es posible por abrazarse a la humildad, durante toda su vida pedía a sus discípulos que aprendieran de Él que es manso y humilde, este es el camino que nos trae la paz, que vence al pecado.

Otro punto para nuestra meditación es el encuentro del Señor con Juan, vemos como trata de disuadirlo, Él es el Santo no necesita un bautismo de purificación. Sin embargo, aprovecha el Señor para hacernos una llamada, lo importante en la vida de cualquier persona es hacer la voluntad de Dios, eso fue lo que le manifestó a Juan: “está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere”.

Hoy es un gran día para renovar nuestro bautismo y darle muchas gracias al Señor por el gran regalo que nos ha hecho, introduciéndonos en su familia, la de los hijos de Dios. El Papa Francisco nos insiste que todo cristiano debe conocer el día de su bautismo y festejar este día reafirmando nuestra adhesión a Jesús, con el compromiso de vivir como cristianos, miembros de la Iglesia, y de una humanidad nueva, en la cual todos somos hermanos.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,12-16: Si quieres puedes limpiarme.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,12-16: Si quieres puedes limpiarme.

Una vez, estando Jesús en un pueblo, se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús cayó rostro a tierra y le suplicó:
– Señor, si quieres puedes limpiarme.
Y Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo:
– Quiero, queda limpio.
Y en seguida le dejó la lepra. Jesús le recomendó que no lo dijera a nadie, y añadió:
– Ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés para que les conste.
Se hablaba de él cada vez más, y acudía mucha gente a oírle y a que los curara de sus enfermedades. Pero él solía retirarse a despoblado para orar.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy es el del leproso sanado, comienzo poniendo la mirada en el proceder de este enfermo, destacar la delicadeza y la manera de dirigirse al Señor, no se ve con ningún derecho, no exige, no impone, nos esta enseñando a como dirigirnos al Señor, como puede ser nuestra oración, siempre desde la confianza, planteando nuestras necesidades, pero poniéndolo siempre en manos del Señor, dirigiéndonos siempre sin exigencias, aprendiendo a confiar y abandonándonos a su voluntad: “Si quieres”. Sabiendo y no dudando, que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y subrayando, que para Él,“todo es posible”, aunque no todo lo que le presentamos en nuestras suplicas nos conviene, y a veces, buscando nuestro bien parece que ignora nuestra petición; pero al mismo tiempo es la actitud de aquel que sabe que Dios no solo es todopoderoso, sino que quiere lo que a nosotros nos hace bien, porque Él si sabe lo que nos hace bien. De esta manera tengo la confianza de pedir todo cuanto quiero pero al mismo tiempo, me pongo en sus manos, para que Él me dé lo que sabe que será bueno para mí y para que el Reino de los cielos crezca en el mundo. Ojalá que tu oración siempre sea: “Señor, si quieres, dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mi salvación”.

El Papa Benedicto XVI nos ofrece toda una catequesis del pasaje evangélico de hoy en el ángelus del 12 de febrero de 2012: “«Quiero, queda limpio». En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y arruina nuestras relaciones. En aquel contacto entre la mano de Jesús y el leproso queda derribada toda barrera entre Dios y la impureza humana, entre lo sagrado y su opuesto, no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso más que el más contagioso y horrible. Jesús tomó sobre sí nuestras enfermedades, se convirtió en «leproso» para que nosotros fuéramos purificados.”

Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Águilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.