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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8,11-13: ¿Por qué esta generación reclama un signo?

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo. Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
-«¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.»
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con los contemporáneos del Señor demandándole señales, “le pidieron un signo del cielo”. Lo habían visto hacer milagros, le sorprendía su manera de hablar, no era como los maestros de la época, en Él se daba coherencia entre lo que decía y lo que hacía, coherencia de vida, de ahí su autoridad, sin embargo, le demandan signos.

Nadie estamos libres de esta tentación. Cuando pedimos al Señor que nos obedezca a nuestras suplicas y nos cuesta aceptar sus planes en nuestra vida, cuando rechazamos nuestra historia y nos cuesta ver que es una historia de amor y de salvación la que el Señor va llevando con cada uno de nosotros. Cuando nos resulta difícil aceptar que los planes de Dios no coincidan con nuestros planes. Siempre pensamos que nosotros haríamos las cosas de otra manera, casi seguro, sin sufrimiento, sin esfuerzo, sin cruz, con que facilidad elegimos un cristianismo sin cruz.

Poner a prueba al Señor es la tentación de los fariseos, pero de esa actitud, no andamos libres ninguno. Sin embargo el signo que iba a dar del reino mesiánico será el menos esperado: la humillación. El amor de Dios al hombre, hasta el punto de la entrega en la cruz. Desde entonces el amor y la cruz serán las señales del cristiano ante el mundo. Amor y entrega, amor y dar la vida, amor y ofrecimiento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,17.20-26: Dichosos…; ¡ay de vosotros,…!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,17.20-26: Dichosos…; ¡ay de vosotros,…!

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, le dijo:

-Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
-Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
-Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
-Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre.
Alegraos ese día y saltad de gozo: porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero,
¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo!
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!
¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta las bienaventuranzas según la versión de S. Lucas. Nos presenta cuatro bienaventuranzas seguidas de otras cuatro advertencias o llamadas de atención. En las bienaventuranzas trastoca el espíritu del mundo, son toda una inversión de los criterios humanos con respecto a la plenitud, la dicha, la felicidad. Declara el Señor “dichosos” a los que para el mundo no cuentan: pobres, los que tienen hambre, los que lloran, los que sufren, los perseguidos a causa de su fidelidad a Dios, y proclama como dignos de lástima y amenazados de maldición a los que atesoran, a los ricos, los saciados, los que ríen, los que son aplaudidos y alabados por los demás. El primero que las hizo vida y las propone para sus discípulos, para todo aquel que quiere recorrer su mismo camino, es vivir ya aquí los valores del Reino y alcanzar la felicidad en plenitud.

El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 30 de enero 2011, las comentó: “Jesús, nuevo Moisés, «se sienta en la “cátedra” del monte» y proclama «bienaventurados» […] No se trata de una nueva ideología, sino de una enseñanza que viene de lo alto y toca la condición humana, precisamente la que el Señor, al encarnarse, quiso asumir, para salvarla. Por eso, «el Sermón de la montaña está dirigido a todo el mundo, en el presente y en el futuro y sólo se puede entender y vivir siguiendo a Jesús, caminando con él». Las Bienaventuranzas son un nuevo programa de vida, para liberarse de los falsos valores del mundo y abrirse a los verdaderos bienes, presentes y futuros. En efecto, cuando Dios consuela, sacia el hambre de justicia y enjuga las lágrimas de los que lloran, significa que, además de recompensar a cada uno de modo sensible, abre el reino de los cielos.”

Las Bienaventuranzas nos colocan delante del mismo Señor, Él las hizo vida y son las condiciones necesarias para ser seguidor suyo, es llamada por algunos como la Carta Magna o Constitucional para la ciudadanía evangélica, son el programa de vida y el cuestionario de examen al que constantemente hemos de remitirnos para ver si vamos por el buen camino. No es algo inalcanzable, es todo un camino de santidad, en la exhortación apostólica del Papa Francisco, “Gaudete et exultate”, en el capitulo tercero, que nos habla de ir contracorriente, nos comenta cada una de las bienaventuranzas, comenzando con la palabra “Felices”. Podríamos meditar este capitulo en nuestra oración. “Sólo podemos vivirlas si el Espíritu Santo nos invade con toda su potencia y nos libera de la debilidad del egoísmo, de la comodidad, del orgullo. Volvamos a escuchar a Jesús, con todo el amor y el respeto que merece el Maestro. Permitámosle que nos golpee con sus palabras, que nos desafíe, que nos interpele a un cambio real de vida. De otro modo, la santidad será solo palabras” (G.E. nº 65- 66)

Es Domingo, día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 8, 1-10: ¿Cuántos panes tenéis?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 8, 1-10: ¿Cuántos panes tenéis?

Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
–Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.
Le replicaron sus discípulos:
–¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?
El les preguntó:
–¿Cuántos panes tenéis?
Ellos contestaron:
–Siete.
Mandó que la gente se sentara en el suelo: tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces: Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil.
Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy me produce una inmensa alegría contemplar a Ntro. Señor Jesús atento a las necesidades de la multitud, nos señala el texto, que sintió compasión de ellos y no quería despedirlos en ayunas. Después de considerar en su corazón cómo algunos habían venido desde lejos a buscarlo, mandó a la gente que se sentara, luego, un pequeño detalle para hacer el milagro quiere contar con lo insignificante que podían aportar los discípulos, ¿qué podían ser siete panes para esa gran multitud?, seguro que pensarían que con esto no tenemos ni para comenzar, con esto no podemos hacer nada, sin embargo, el Señor se valió de ese poco para hacer el milagro. El Señor no nos pide hacer milagros, sino simplemente poner a disposición lo que somos y lo poco que podemos aportar, si quien salva es Él, quien realiza la obra es Él, sin embargo, quiere contar con nuestra colaboración, nos ofrece la oportunidad de ofrecernos, Él es el que nos enseña a mirar a los otros con una mirada distinta. Nos invita a mirar con el corazón, la compasión compromete todo, -dice el Papa Francisco-, la compasión implica, acerca, no mira desde lejos, “Dios tuvo compasión, se acercó a nosotros en su hijo y nos restituyó a todos en la dignidad de hijos de Dios. Nos ha recreado a todos.” (P. Francisco, misa matutina, 19 septiembre 2017). El Señor nos impulsa a partirnos, repartirnos con el mismo espíritu vivido en la Eucaristía para los demás y, por tanto, a ser ejemplo de entrega, caridad y oración.

Hoy, sábado, día consagrado a María, que podamos aprender de Ella a detectar las necesidades de los que nos rodean y que el Señor nos dé la gracia de tener compasión frente a tanta gente que sufre, nos dé la gracia de acercarnos y la gracia de llevarlos de la mano en el lugar digno que Dios quiere para ellos.

Feliz sábado y que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete».

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,31-37: «Effetá», esto es: «Ábrete».

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
-«Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían:
-«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación de un sordo con dificultades para hablar. Es posible que pensemos solo en la enfermedad física, pero algo de sordos para las cosas del Espíritu tenemos todos, quizás en las cosas de Dios, muchas veces no oímos, nos da miedo enterarnos, quizás tenga el Señor que intervenir fuertemente también con nosotros para acoger su Palabra y para que lleguemos a ser portadores de su mensaje para los demás. En el comentario hecho por el servicio Bíblico Latinoamericano me he encontrado esta reflexión que nos puede ayudar para la profundización del pasaje evangélico: “Ser sordo y mudo es el colmo de la incomunicación. El sordomudo vive prácticamente en otro mundo. Es un mundo de silencio permanente que nada puede romper. Precisamente porque está totalmente aislado, porque no se puede comunicar con los demás, el sordomudo se sitúa al margen de la comunidad humana. Carece de presencia real porque no puede ni recibir ni emitir palabra. En nuestro mundo hay sordomudos físicos. Nacen con ese defecto. Pero desgraciadamente hay otros muchos que han sido hechos sordomudos por los mismos hombres. La sociedad les ha declarado sordomudos cuando en la práctica les ha negado la palabra y les ha dejado de dirigir la palabra. Son los marginados, los que no cuentan para nada ni para nadie […] El Evangelio de hoy nos cuenta la curación de un mudo. Devolviéndole la palabra, Jesús le permite integrarse de nuevo en su familia, en su pueblo. Pero los efectos de la curación son mayores. El mudo no sólo puede hablar. Dedica su hablar a proclamar la maravilla que Dios, a través de Jesús, ha hecho con él. El mejor apostolado que podemos hacer los cristianos es devolver la palabra a los que no la tienen. Así sabrán y proclamarán que ellos también son hijos de Dios.”

Dios nos sigue hablando en el hoy de cada día, nos habla a través de los acontecimientos, a través de nuestros hermanos, en la creación, en la bondad que nos rodea… y especialmente, en su Palabra. Pide, ruega que te espabile el oído y puedas acoger su Palabra. Necesitamos ponernos a la escucha para detectar su presencia, me viene a la memoria el Salmo 94, muchas veces rezado al comienzo de la jornada, el invitatorio: “¡Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón!” Este es mi anhelo, que el Señor nos ayude para abrir el oído a Él, que nos dejemos sorprender, que nos conceda poderlo percibir presente en nuestra jornada.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 10,1-9: ¡Poneos en camino!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 10,1-9: ¡Poneos en camino!

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
-La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el envío de los setenta y dos discípulos. La llamada se universaliza, se hace extensible la invitación a todos los pueblos. En el Evangelio de hoy, el Señor les da las claves para la misión:

Importancia de la oración, “Rogad al Dueño…” No vamos por cuenta propia, somos enviados, importante mantener, perseverar en su amor, para que podamos realizar lo que Dios quiere y no caer en el peligro de buscarnos a nosotros mismos, y trabajar simplemente por mis ideas, mis gustos, mis proyectos. Entrar en la dinámica del discernimiento para querer lo que Dios quiere, cuando Dios quiere y como Dios quiere (es el estilo y las palabras de algunos santos que nos han precedido).

Destacar también el estilo, las formas, las actitudes. Con humildad y con medios pobres. Somos portadores de un gran tesoro, Cristo el Señor, pero con toda nuestra humanidad y debilidad, pequeñez y torpeza. “NO llevéis…”, no poner toda la fuerza en las estructuras, en los medios, en las cosas,… subrayando la gratuidad, en otro evangelista paralelo al pasaje que estamos acercándonos en la meditación, nos invita a “Dad gratis lo que gratis habéis recibido”.

Mensajeros de Salvación, de paz. “Desead la paz…” El Señor es el príncipe de la Paz. Él es nuestra paz. Anunciar la paz de Dios es anunciar el encuentro con el Dios vivo. El Señor que ha triunfado sobre el mal, sobre el pecado. Nos hace participes de su misma misión.

Y preparados para los contratiempos. Tenemos que contar con las dificultades de la misión, aunque el Señor esta presente, no nos deja, nos acompaña, va por delante, también abunda los enemigos de su espíritu, los que le plantan cara, es bueno tener presente que el príncipe de este mundo, “anda como león rugiente buscando a quién devorar”, siempre sus ataques serán una oportunidad para crecer en el amor, nos deben ayudar para purificar nuestra entrega, disponibilidad, y agarrarnos más fuertemente al Señor para no sucumbir en sus ataques. “Dichosos cuando os persigan…estad alegres…” Nos lo expresa hoy “os envío como corderos en medio de lobos”.

Nuestra misión, hoy como ayer, es ser mensajeros de la paz y bendición para el hombre y el mundo, la que nos trae el Señor.
Celebramos hoy la festividad de san Cirilo, monje, y san Metodio, obispo, hermanos nacidos en Tesalónica, que enviados a Moravia por el obispo Focio de Constantinopla para predicar la fe cristiana, allí crearon signos propios para traducir del griego a la lengua eslava los libros sagrados. En un posterior viaje a Roma, Cirilo, que antes se llamaba Constantino, enfermó, y habiendo profesado como monje, descansó en el Señor en este día. Metodio, constituido obispo de Sirmium por el papa Adriano II, evangelizó la región de Panonia, y en todas las dificultades que soportó fue siempre ayudado por los Pontífices Romanos; ambos fueron declarados patronos de Europa. Solicitemos su intercesión para rogar al Dueño de la Mies por todos los ciudadanos europeos para que acojamos y no rechacemos a Dios en nuestras vidas.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,14-23: Le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,14-23: Le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
-«Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo:
-«¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina.»
Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió:
-«Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso sobre las tradiciones fariseas. Me llama la atención la solicitud de los discípulos, esperan a que despida a la gente, y ya en el grupo más reducido, en la intimidad, le piden que les explique la enseñanza. Tienen hambre por entender, quieren conocer lo que el Señor les está diciendo, les da igual mostrar su ignorancia, aunque una vez más, les recuerde lo tardos que son para entender: “seguís sin entender”. Cuando con humildad muestran sus carencias, el Señor con inmensa paciencia aprovecha para explicarles y detenerse en detalles, concretando y llevando a sus vidas lo que quiere decir sus palabras. De dentro del corazón del hombre salen las maldades y eso es lo que hace al hombre impuro. De dentro salen los pensamientos, las acciones, y todo eso puede ir sembrando la semilla buena o la semilla que genere mal. Son nuestras obras las que delatan la enfermedad o sanación de nuestro corazón.

Cuando uno se acerca al Señor descubre lo lejos que se encuentra de amar como Él nos ama, lo mucho que necesitamos que Él ponga su mano sobre nosotros y nos purifique, de entregarle nuestros pecados para que Él nos ayude a que nuestra vida le pueda ser grata y agradable a sus ojos, que podamos entrar en las sendas de su voluntad.

Ante este pasaje evangélico me trae a la memoria el salmo 51(50) conocido como el “miserere”, quiero terminar con algunos versículos del mismo Salmo haciéndolos oración:

“Hazme oír el gozo y la alegría,…Aparta de mi pecado tu vista, borra en mi toda culpa. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 7,1-13: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó:
-«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Y añadió:
-«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte”; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: “Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor hace suyas las palabras del profeta Isaías: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan esta vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. Nos plantea el tema de la falsa religiosidad. El peligro de sustituir la fe por ritos convencionales. El Señor advierte de un grave peligro: “Dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”. Nadie estamos libre de tranquilizar nuestra conciencia por observar determinadas reglas, costumbres, conformándonos simplemente con cumplir algo externo, sin embargo, estamos llamados a crecer en el amor, y nuestras expresiones deben ser expresión concreta de ese ejercicio de amor, si continuamos con nuestra dureza de corazón, con nuestro orgullo y juzgando, pensando que somos mejores que los que nos rodean. ¡Algo esta fallando!, no funciona, no es bueno.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico, en el ángelus del 30 de agosto del 2015: “El Evangelio de este domingo presenta una disputa entre Jesús y algunos fariseos y escribas. La discusión se refiere al valor de la «tradición de los antepasados» […] Los interlocutores aplicaban tales normas de manera muy escrupulosa y las presentaban como expresión de auténtica religiosidad. Por eso recriminan a Jesús y a sus discípulos la transgresión de éstas, en particular las que se refieren a la purificación exterior del cuerpo. La respuesta de Jesús tiene la fuerza de un pronunciamiento profético: «Dejáis a un lado el mandamiento de Dios —dice— para aferraros a la tradición de los hombres». […] Pero ¡atención! Con estas palabras, Jesús quiere ponernos en guardia también a nosotros, hoy, del pensar que la observancia exterior de la ley sea suficiente para ser buenos cristianos. […] La observancia literal de los preceptos es algo estéril si no cambia el corazón y no se traduce en actitudes concretas: abrirse al encuentro con Dios y a su Palabra, buscar la justicia y la paz, socorrer a los pobres, a los débiles, a los oprimidos. […] es el corazón el que expresa nuestras intenciones, nuestras elecciones y el deseo de hacerlo todo por amor de Dios. Las actitudes exteriores son la consecuencia de lo que hemos decidido en el corazón y no al revés: con actitudes exteriores, si el corazón no cambia, no somos verdaderos cristianos. […] Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y convertirse. Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor —todo es doble, una doble vida—, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer sólo el corazón sincero y purificado.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor sanando, muchos buscaban a Jesús para quedar sanos, con sólo tocar a Jesús los enfermos sanaban. Jesús anhela curarnos y darnos la vida plena. ¡La gracia de Cristo transforma y renueva al hombre mediante su amor! ¿Creemos realmente que el Señor puede hacer esto con nosotros? También hoy podemos encontrarnos con Él, mediante la oración, en los sacramentos, el Señor nos prometió que estaría siempre con nosotros, no estamos solos, nos dijo: “Yo estaré con vosotros siempre”. Redescubramos hoy el valor de los sacramentos y la oración en nuestra vida para poder vivir en su presencia. Todos estamos faltos de que el Señor ilumine nuestras vidas, las colme y nos cure, y la mayor herida son nuestros pecados.

También hoy celebramos una festividad de la Bienaventurada Virgen María, bajo la advocación de Ntra. Señora de Lourdes, donde se celebra también la Jornada Mundial del enfermo. “en la gruta de Massabielle, la Virgen manifestó la ternura de Dios hacia los que sufren.[…]Al aparecerse a Bernardita como la Inmaculada Concepción, María santísima vino para recordar al mundo moderno la primacía de la gracia divina, más fuerte que el pecado y la muerte, pues corría el riesgo de olvidarla. Y el lugar de su aparición, la gruta de Massabielle, en Lourdes, se ha convertido en un punto de atracción para todo el pueblo de Dios,  especialmente para todos los que se sienten oprimidos y sufren en el cuerpo y en el espíritu. “Venid a mí todos los que estáis cansados y fatigados, y yo os aliviaré” (Mt 11, 28), dijo Jesús. En Lourdes sigue repitiendo esta invitación, con la mediación materna de María, a todos los que acuden allí con confianza. […] a los pies de la Virgen Inmaculada. A ella, con profunda fe, queremos presentarle nuestra condición humana, nuestras enfermedades, signo de la necesidad que todos tenemos, mientras estamos en camino en esta peregrinación terrena, de que su Hijo Jesucristo nos salve.

Que María mantenga viva nuestra esperanza, para que, fieles a la enseñanza de Cristo, renovemos el compromiso de aliviar a los hermanos en sus enfermedades.  Que  el Señor haga que nadie se  sienta  solo y abandonado en los momentos de necesidad, sino que, al contrario, afronte, incluso la enfermedad, con dignidad humana. Con estos sentimientos,  os  imparto  de corazón la bendición apostólica a todos vosotros, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios.” (Discurso Benedicto XVI, a los enfermos y agentes sanitarios, 11 febrero 2006).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 5,1-11: No temas: desde ahora serás pescador de hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 5,1-11: No temas: desde ahora serás pescador de hombres.

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
-Rema mar adentro y echad las redes para pescar.
Simón contestó:
-Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo:
-Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
-No temas: desde ahora serás pescador de hombres.
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la llamada de los primeros discípulos de Jesús. El Señor se presenta solicitando a Pedro que lo acoja en su barca, “le pidió que la apartara un poco de tierra”, le solicita colaboración, le pide ayuda para poder predicar a la gente que se agolpaba para escuchar la Palabra, muchas veces se presenta mendigando nuestra respuesta, tiene sed de nuestro amor, sigue contando con nosotros; después invita a Pedro a “remar mar adentro”, toda una invitación a salir de las seguridades, a salir de las comodidades, a abandonar la orilla, a dejar lo que se domina, a romper con la monotonía…, en definitiva, a ponerse en las manos de Dios, a dejarse guiar, a no posicionarse, a fiarse de Él. Después le invita a echar las redes, es cuando Pedro le abre su corazón y le dice que han pasado toda la noche bregando y no han conseguido nada, no ha tenido éxito en la pesca, ha vivido un fracaso, el esfuerzo y trabajo de toda una noche y sin consecuencias, nada, nada, ¡Cuantas veces les diría el Señor a sus discípulos: “sin Mí no podéis hacer nada”!, y llega un momento en el que uno experimenta su propia pequeñez, su limitación, a veces, hasta su fracaso. Los fracasos, no deben llevarnos al desánimo, al contrario son siempre un reto, una llamada a no poner las fuerzas en nuestras personas y crecer en confianza en quien lleva a feliz termino siempre su obra, no estamos abandonados, no estamos solos, el Señor nos acompaña en nuestro peregrinar, y como a Pedro, también se nos invita a confiar en su Palabra, Pedro experimentó que por fiarse y confiar en el Señor, fue testigo de una pesca inmensa donde necesito la ayuda de sus compañeros, ya que habían conseguido tal cantidad de peces que estaban apunto de reventarse las redes y las barcas casi se hundían por la grandiosidad de la pesca. Y cuando uno experimenta en su propia vida lo grande que ha estado y está el Señor, el paso siguiente y sin pretenderlo, es ser instrumento suyo, contagiar la alegría de su amor y hacer de puente de encuentro entre los hombres y Dios.

El Papa Francisco comenta el pasaje evangelio, en el ángelus, del 7 de febrero de 2016: “Frente a este evento extraordinario, los pescadores se asombraron. Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un pecador». Ese signo prodigioso le convenció de que Jesús no es sólo un maestro formidable, cuya palabra es verdadera y poderosa, sino que Él es el Señor, es la manifestación de Dios. Y esta cercana presencia despierta en Pedro un fuerte sentido de la propia mezquindad e indignidad. Desde un punto de vista humano, piensa que debe haber distancia entre el pecador y el Santo. En verdad, precisamente su condición de pecador requiere que el Señor no se aleje de él, de la misma forma en la que un médico no se puede alejar de quien está enfermo.

La respuesta de Jesús a Simón Pedro es tranquilizadora y decidida: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Y de nuevo el pescador de Galilea, poniendo su confianza en esta palabra, deja todo y sigue a Aquel que se ha convertido en su Maestro y Señor. Y así hicieron también Santiago y Juan, compañeros de trabajo de Simón. Esta es la lógica que guía la misión de Jesús y la misión de la Iglesia: ir a buscar, «pescar» a los hombres y las mujeres, no para hacer proselitismo, sino para restituir a todos la plena dignidad y libertad, mediante el perdón de los pecados. Esto es lo esencial del cristianismo: difundir el amor regenerante y gratuito de Dios, con actitud de acogida y de misericordia hacia todos, para que cada uno puede encontrar la ternura de Dios y tener plenitud de vida. […] El Evangelio de hoy nos interpela: ¿sabemos fiarnos verdaderamente de la palabra del Señor? ¿O nos dejamos desanimar por nuestros fracasos?”

Es domingo, el día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,30-34: Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,30-34: Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
-«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos al Señor llevando a sus discípulos a un lugar apartado para reponer sus fuerzas. Se preocupa para que descansen. De esta forma nos enseña a conjugar el trabajo con la oración, el quehacer con los momentos de renovación personal. El cristiano sabe tomar el descanso como una oportunidad de renovación interior. Nadie mejor que el Señor conoce y comprende nuestros cansancios y desalientos. Hemos de aprender a fortalecernos junto a Él. Escuchemos su voz que nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados”.

Tenemos la dicha que este mismo pasaje es comentado por el Papa Francisco, en el ángelus del 19 de julio de 2015: “El Evangelio de hoy nos dice que los Apóstoles, tras la experiencia de la misión, regresaron contentos pero también cansados. Y Jesús, lleno de comprensión, quiso darles un poco de alivio; y es así que los lleva a un lugar desierto, a un sitio apartado para que descansaran un poco […] «Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas». Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. […] Estos dos verbos, ver y tener compasión, configuran a Jesús como buen Pastor. Incluso su compasión, no es solamente un sentimiento humano, sino que es la conmoción del Mesías en quien se hizo carne la ternura de Dios.”

En el pasaje evangélico se nos resalta que la gente se fue corriendo para alcanzar a Jesús. ¿Y nosotros? ¿Buscamos al Señor de la misma manera?

Hoy sábado, día especial para acudir a la escuela de María, Ella nos puede ayudar a estar atentos a las necesidades de los que nos rodean, que María Santísima nos ayuda a tener un corazón compasivo y colmado de la ternura de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.