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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,14-29: Juan le decía que no le era lícito…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,14-29: Juan le decía que no le era lícito…

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:
-«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.»
Otros decían:
-«Es Elías.»
Otros:
-«Es un profeta como los antiguos.»
Herodes, al oírlo, decia:
-«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
-«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»
Y le juró:
-«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre:
-«¿Qué le pido?»
La madre le contestó:
-«La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
-«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la dramática muerte de Juan el Bautista, muere por ser fiel a los mandamientos de Dios, defensor y testigo de la verdad, no cede ante lo políticamente correcto, no dicen lo que la inmensa mayoría le gustaría escuchar, no se amilana ante los poderes de su tiempo. S. Beda, monje del siglo IX, en una de sus homilias, dice: “San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad”. “Así, al no callar la verdad, murió por Cristo, que es la Verdad. Precisamente por el amor a la verdad no admitió componendas y no tuvo miedo de dirigir palabras fuertes a quien había perdido el camino de Dios.” (Benedicto XVI, Audiencia General, 29 agosto 2012).

No todo es relativo, ante el mal nunca aliarse, ser testigos de la verdad aun asumiendo el sufrimiento que pueda ocasionar por ir contra el espíritu del mundo. El cristiano tiene declarada la guerra al mal, va contracorriente, y esta llamado a ser dichoso en medio de la persecución, por amor al Señor. “El amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas. La Vida cristiana exige, por decirlo así, el “martirio” de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, la valentía de dejar que Cristo crezca en nosotros, que sea Cristo quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones.” (Benedicto XVI, Audiencia General, 29 agosto 2012).

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,7-13: Llamada, misión y envío.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,7-13: Llamada, misión y envío.

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:
-«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta la llamada de los Doce y el envío a la misión. Fueron llamados y enviados por Ntro. Señor: “Ellos salieron a predicar la conversión”. Es importante dejarle hueco a Dios, que Él ilumine nuestra realidad, nos ayude a saber priorizar, a dar plenitud a nuestra existencia, a colmarla de gozo, dicha y esperanza. En palabras del Papa Francisco: “No es lo mismo caminar con el Señor que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo solo desde la razón, No es lo mismo”.

Otro punto para nuestra meditación es la manera con la que el Señor les indica como deben realizar la misión: deben ir ligeros de equipaje, sin apegos materiales que les impidan la agilidad requerida para el camino, confiados plenamente en el poder de Dios que les da la energía espiritual necesaria. Que su única riqueza, fuerza y apoyo sea el Señor.

El Señor no cesa de seguir llamando, no deja de invitarnos a su seguimiento, pidamos a Él que nos ayude, para que no seamos sordos a su llamada, sino que cumplamos fiel y generosamente la tarea que nos ha encomendado en la misión para la cual nos llamó. Que nuestro Señor Jesucristo, quien nos llama a todos los miembros de su Iglesia, a cada cual con una vocación específica, a proclamar la Buena Noticia del Reino de Dios con el testimonio de nuestra vida, nos ayude a realizarla con la fuerza de su Espíritu.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6,1-6: No pudo hacer allí ningún milagro.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6,1-6: No pudo hacer allí ningún milagro.

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
-« ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía:
-«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor entre los suyos, entre sus paisanos, con sus vecinos de toda la vida, y eso, que en principio podría considerarse una ventaja para llegar al corazón de ellos, resulta que pasa a ser desfavorable, comentaban: si lo conocemos desde pequeño, si es el hijo de María y conocemos a sus parientes, y resulta que en vez de ser una ayuda, les dificulta acogerlo y no fue aceptado, ni creído. Llega a decir el Evangelio que no pudo hacer milagros, por la falta de fe de aquellos oyentes. Dirá entonces Jesús una frase célebre, que ha pasado al decir popular: nadie es profeta en su tierra, ni en su casa, ni entre su gente.

Y nosotros, ¿nos dejamos sorprender por el Señor?, ¿vivimos en su presencia?, ¿tenemos sed de Él?, ¿lo buscamos?, ¿acogemos su Palabra?, ¿sabemos descubrir a Dios detrás de todo lo que sucede? O nos puede pasar como a sus vecinos, el trato con lo sagrado nos vacuna , y podamos perder la admiración ante el misterio, que la cotidianidad nos haga pasar sin sensibilidad ante los sacramentos, que no percibamos su rostro, ni tengamos hambre y sed de su alimento y su Palabra, que dejemos de sorprendernos y admirarnos del gran regalo de su amor .

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 5,21-43: No temas; basta que tengas fe.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 5,21-43: No temas; basta que tengas fe.

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
-«Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacia doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que habla salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando:
-«¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron:
-«Ves como te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado? “»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo:
-«Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
-«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
-«No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo:
-«¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
-«Talitha qum» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la curación que realiza el Señor en favor de dos mujeres: la hija de uno de los jefes de la sinagoga, y una mujer que sufría de hemorragia.

El Papa emérito Benedicto XVI comentó este pasaje evangélico en el ángelus del 1 de julio de 2012 y nos señala que: “Hay dos niveles de lectura; el puramente físico: Jesús se inclina ante el sufrimiento humano y cura el cuerpo; y el espiritual: Jesús vino a sanar el corazón del hombre, a dar la salvación y pide fe en él. En el primer episodio, ante la noticia de que la hija de Jairo había muerto, Jesús le dice al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe», lo lleva con él donde estaba la niña y exclama: «Contigo hablo, niña, levántate». Y esta se levantó y se puso a caminar. […] El segundo episodio, el de la mujer que sufría hemorragias, pone también de manifiesto cómo Jesús vino a liberar al ser humano en su totalidad. De hecho, el milagro se realiza en dos fases: en la primera se produce la curación física, que está íntimamente relacionada con la curación más profunda, la que da la gracia de Dios a quien se abre a él con fe. Jesús dice a la mujer: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».”

El Papa Francisco también aborda el pasaje evangélico en el ángelus del 28 de junio de 2015 y se centra en la fuerza y poder de la fe: “«No temas, basta que tengas fe». Dan ánimo estas palabras de Jesús, y también nos las dice a nosotros muchas veces: «No temas, basta que tengas fe». […] Estos dos episodios —una curación y una resurrección— tienen un único centro: la fe. El mensaje es claro, y se puede resumir en una pregunta: ¿creemos que Jesús nos puede curar y nos puede despertar de la muerte? Todo el Evangelio está escrito a la luz de esta fe: Jesús ha resucitado, ha vencido la muerte, y por su victoria también nosotros resucitaremos. […] Jesús es el Señor, Jesús tiene poder sobre el mal y sobre la muerte, y quiere llevarnos a la casa del Padre, donde reina la vida. […] Cualquier persona desesperada y cansada hasta la muerte, si confía en Jesús y en su amor puede volver a vivir. […] La fe es una fuerza de vida, da plenitud a nuestra humanidad; y quien cree en Cristo se debe reconocer porque promueve la vida en toda situación, para hacer experimentar a todos, especialmente a los más débiles, el amor de Dios que libera y salva.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 5,1-20: Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 5,1-20: Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago en la región de los Gerasenos.
Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en las tumbas, un hombre poseído de espíritu inmundo -ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo.
Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.
Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello:
-¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.
Porque Jesús le estaba diciendo:
-Espíritu inmundo, sal de este hombre.
Jesús le preguntó:
-¿Cómo te llamas?
El respondió:
-Me llamo Legión, porque somos muchos.
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte.
Los espíritus le rogaron:
-Déjanos ir y meternos en los cerdos.
El se lo permitió.
Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago.
Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en el campo. Y la gente fue a ver qué había pasado.
Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio.
Se quedaron espantados.
Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos.
Ellos le rogaban que se marchase de su país.
Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía.
Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
-Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia.
El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la curación de un endemoniado, el encuentro con un hombre poseído, esta curación tiene lugar en tierra de paganos, en la región de Gerasa. El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 8 de julio de 2012, da toda una catequesis sobre los milagros: “los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad.[…] Por tanto, parece que Jesús —como se dice— se da a sí mismo[…] El Señor se presenta siempre liberando de los males que les oprimen.” Este encuentro con el endemoniado resalta el poder salvador del Señor que vence la fuerzas del mal. Sin embargo, el Señor sufre la incomprensión y después de haber actuado haciendo un bien, le piden que se marche. Es vista su actuación como perjudicial para ellos, fueron muchos los animales que se precipitaran por el acantilado, parece ser, que era una gran multitud, varios de cientos, mas bien, miles, que se ahogan en el mar, es normal que aquella gente en vez de alegrarse por lo sucedido, les ocurre que tienen miedo, han perdido los cerdos, piensan que no les conviene, que así perdían dinero, y le dicen que se vaya. Se aferran a los bienes económicos, les impiden valorar la acción realizada.

Otro punto, para nuestra reflexión son las indicaciones dadas por el Señor al que ha sido sanado, se le encarga que proclame ante la gente la misericordia de Dios. “Cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo”, buena recomendación, que comience por su familia y después entre sus vecinos, se le invita a evangelizar partiendo de las maravillas que ha hecho en su propia vida, partiendo de su experiencia comunique y contagie su testimonio, alabe y muestre lo grande que el Señor ha obrado. Le esta dando las claves para evangelizar.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 4,21-30: En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en el pueblo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 4,21-30: En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en el pueblo.

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:
-Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían:
-¿No es éste el hijo de José?
Y Jesús les dijo:
-Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm.
Y añadió:
-Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Comienza el Evangelio en la sinagoga, con las mismas palabras con que concluíamos el domingo pasado: “Hoy se ha cumplido estas Escrituras que acabáis de oir”. La Palabra de Dios se cumple hoy y siempre. Cielo y tierra pasarán – nos dice la Sagrada Escritura- pero mi palabra permanece, no pasarán. Es tremenda la confianza a la que nos invita la propia Palabra de Dios. El hoy de Dios es siempre tiempo de salvación. El hoy de Dios nos abre a la esperanza. Dios no hace discriminación de personas y la oferta de salvación es para todos. Tiene que llegar a todos los corazones.

El pasaje evangélico nos muestra el desenlace de la escena de la sinagoga de Nazaret. Es difícil explicar el cambio que dan los oyentes –aunque no nos debe extrañar-, el ser humano se resiste a la verdad, nadie quiere ser engañado, pero maquillamos la verdad, muchas veces nos resulta dura, la verdad nos compromete, nos hace tomar partido, nos puede llevar a ir contracorriente, en un mundo donde se quiere arrinconar a Dios, donde se quiere llevar al ámbito de lo privado, como si Dios no se hubiese encarnado, los paisanos de Jesús, ponen dificultades para aceptar al Mesías en uno tan cercano a ellos, reconocen que es uno de los suyos, les resulta familiar, pero si es el hijo de María, el hijo del carpintero. Hoy nos pasa un tanto de lo mismo, en el día a día nos cuesta descubrir la presencia de Dios, el “a mí me lo hicisteis”, se nos escapa muchas veces, nos cuesta ver que nos sigue saliendo al encuentro, y por eso en el texto observamos el cambio tan radical desde la aprobación, admiración a su persona, a toda palabra que sale de su boca, a esa transformación, al odio mortal hacia Jesús, no encajaron bien que Él no ha sido enviado solo a los judíos. El pueblo escogido se resiste a ampliar las fronteras. El Señor experimenta la no acogida, el rechazo, la incapacidad de obrar milagros, percibe como cierran el corazón a su predicación. El Señor no se impone, siempre solicita permiso, Si quieres, sígueme.

Es el día del Señor, feliz domingo y que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA : Lc 2,22-32: Todo primogénito varón será consagrado al Señor.

EVANGELIO DEL DÍA :
Lc 2,22-32: Todo primogénito varón será consagrado al Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
–«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos acerca al relato de cuando presentaron al Señor en el templo, para ayuda de nuestra meditación de hoy, acudimos a las palabras del Papa Francisco tomadas del ángelus del 2 de febrero de 2014:
“Hoy celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En esta fecha se celebra también la jornada de la vida consagrada, que recuerda la importancia que tienen para la Iglesia quienes acogieron la vocación a seguir a Jesús de cerca por el camino de los consejos evangélicos. El Evangelio de hoy relata que, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al Niño al templo para ofrecerlo y consagrarlo a Dios, como lo prescribe la Ley judía. Este episodio evangélico constituye también una imagen de la entrega de la propia vida por parte de aquellos que, por un don de Dios, asumen los rasgos típicos de Jesús virgen, pobre y obediente.

Esta entrega de sí mismos a Dios se refiere a todo cristiano, porque todos estamos consagrados a Él mediante el Bautismo. Todos estamos llamados a ofrecernos al Padre con Jesús y como Jesús, haciendo de nuestra vida un don generoso, en la familia, en el trabajo, en el servicio a la Iglesia, en las obras de misericordia.”

En la fiesta que celebramos, María y José acuden con el niño Jesús al templo de Jerusalén para cumplir la doble prescripción de la ley mosaica: presentación del primogénito varón al Señor y purificación de la madre a los cuarenta días del parto. Los padres de Jesús obedecen la ley de Moisés, cumplen con sus tradiciones. En esta fiesta celebramos la consagración del niño Jesús. Es por esto que la Iglesia unida a esta fiesta desde el año 1997 el beato Juan Pablo II quiso unir la celebración de la “Jornada de la Vida Consagrada”. También nosotros, a ejemplo de Cristo, estamos llamados a consagrar lo mejor de nuestras vidas a Dios. Hemos de abrirle nuestra vida y ofrecerle lo mejor de nosotros mismos, buscar su voluntad y que lo que hagamos sea agradable, queriendo lo que él quiere, para dejarle entrar en todo nuestro ser. Sólo así nuestra vida cristiana se hará auténtica y se llenará de sentido; de esta forma el amor a Dios se convertirá en la raíz de todos nuestros actos y en el primer criterio para nuestras decisiones. Fijémonos en la Virgen, ella vino al templo con Jesús en los brazos para presentarlo al Padre.
Hoy es una buena ocasión para darle gracias al Señor por la vocación de especial consagración. Estas personas nos dan testimonio de que el gran tesoro de la vida es Dios. También podemos pedir al Señor que siga bendiciendo nuestras comunidades con nuevas vocaciones a los distintos carismas y agradecer a todos los religiosos y religiosas de vida contemplativa que muchas veces elevan sus oraciones por cada uno de nosotros, nos mantienen y sostienen con sus suplicas. Nos hacen ver que nosotros también debemos dejar nuestra rutina diaria en busca de la oración y del encuentro con Dios. Pidamos hoy por las vocaciones, roguemos para que haya más hombres y mujeres que sigan a Cristo.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 4,26-34: El reino de Dios se parece…

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 4,26-34: El reino de Dios se parece…

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también:
-« ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando y recurre al uso del genero literario de las parábolas, concretamente, nos presenta dos: la semilla que crece sola y el grano de mostaza.

El Papa Benedicto XVI nos comenta este pasaje evangélico: “En la primera parábola la atención se centra en el dinamismo de la siembra: la semilla que se echa en la tierra, tanto si el agricultor duerme como si está despierto, brota y crece por sí misma. El hombre siembra con la confianza de que su trabajo no será infructuoso. Lo que sostiene al agricultor en su trabajo diario es precisamente la confianza en la fuerza de la semilla y en la bondad de la tierra. Esta parábola se refiere al misterio de la creación y de la redención, de la obra fecunda de Dios en la historia. Él es el Señor del Reino; el hombre es su humilde colaborador, que contempla y se alegra de la acción creadora divina y espera pacientemente sus frutos. La cosecha final nos hace pensar en la intervención conclusiva de Dios al final de los tiempos, cuando él realizará plenamente su reino. Ahora es el tiempo de la siembra, y el Señor asegura su crecimiento. Todo cristiano, por tanto, sabe bien que debe hacer todo lo que esté a su alcance, pero que el resultado final depende de Dios: esta convicción lo sostiene en el trabajo diario, especialmente en las situaciones difíciles. A este propósito escribe san Ignacio de Loyola: «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios»

La segunda parábola utiliza también la imagen de la siembra. Aquí, sin embargo, se trata de una semilla específica, el grano de mostaza, considerada la más pequeña de todas las semillas. Pero, a pesar de su pequeñez, está llena de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el terreno, de salir a la luz del sol y de crecer hasta llegar a ser «más alta que las demás hortalizas»: la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su potencia. Así es el reino de Dios: una realidad humanamente pequeña, compuesta por los pobres de corazón, por los que no confían sólo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quienes no son importantes a los ojos del mundo; y, sin embargo, precisamente a través de ellos irrumpe la fuerza de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante.

La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa bien el misterio del reino de Dios. En las dos parábolas de hoy ese misterio representa un «crecimiento» y un «contraste»: el crecimiento que se realiza gracias al dinamismo presente en la semilla misma y el contraste que existe entre la pequeñez de la semilla y la grandeza de lo que produce. El mensaje es claro: el reino de Dios, aunque requiere nuestra colaboración, es ante todo don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras. Nuestra pequeña fuerza, aparentemente impotente ante los problemas del mundo, si se suma a la de Dios no teme obstáculos, porque la victoria del Señor es segura. Es el milagro del amor de Dios, que hace germinar y crecer todas las semillas de bien diseminadas en la tierra. Y la experiencia de este milagro de amor nos hace ser optimistas, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y el mal con que nos encontramos. La semilla brota y crece, porque la hace crecer el amor de Dios. Que la Virgen María, que acogió como «tierra buena» la semilla de la Palabra divina, fortalezca en nosotros esta fe y esta esperanza.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 4,21-25: La medida que uséis la usarán con vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 4,21-25: La medida que uséis la usarán con vosotros.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre:
-«¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Les dijo también:
-«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy comienza planteándonos una pregunta: ¿Se trae el candil para esconderlo? ¡No podemos esconder nuestra fe en Cristo!. Igual que otras tantas realidades, la fe no se puede ocultar, porque nos configura, nos transforma y se irradia en la vida. Estamos llamados a ser luz para los demás. Todas nuestras obras y acciones son reflejo de que creemos y de como es nuestra fe. El Papa Francisco, en el ángelus, del 9 de febrero de 2014, aborda el tema de ser luz: “¡Qué hermosa misión la de dar luz al mundo! Es una misión que tenemos nosotros. ¡Es hermosa! Es también muy bello conservar la luz que recibimos de Jesús, custodiarla, conservarla. El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva luz, que siempre da luz. Una luz que no es suya, sino que es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano sólo de nombre, que no lleva la luz, una vida sin sentido. Pero yo os quisiera preguntar ahora: ¿cómo queréis vivir? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Encendida o apagada? ¿Cómo queréis vivir? [la gente responde: ¡Encendida!] ¡Lámpara encendida! Es precisamente Dios quien nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.”

En el pasaje evangélico también nos presenta una posible regla de vida, una fórmula que es de gran importancia: “La medida que uséis la usarán con vosotros”, tratar a los demás como queremos ser tratados. No hace falta pensar mucho para descubrir cómo quisiéramos que nos trataran los demás, cómo nos gustaría que pensaran de nosotros, qué cosas nos gustaría que dijeran de nosotros, qué querríamos que los demás hicieran por nosotros,… No nos dice que hagamos a los demás lo mismo que los demás nos hacen, sino que nos insiste en hacer a los demás lo que quisiéramos que hicieran por nosotros. Si esto ya nos parece mucho, no lo es todo. Hasta amar al que no te ama, incluso amar a quien te desea el mal. Hay que hacer todo movidos por el amor a Dios. Sólo el amor a Dios nos da la fuerza para amar, solo Él puede capacitarnos para amar, como Él nos ama.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar.

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar:
-«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»
Y añadió:
-«El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo:
-«A vosotros se os han comunicado los secretos del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y los perdonen.”»
Y añadió:
-«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La parábola del sembrador, tenemos la explicación de la misma dada por Nuestro Señor. Aquí debería detenerme ya que es una de las parábolas que nos la explica Él, el mismo nos hace pensar en que tierra le estoy ofreciendo yo al Señor. Pero para la ayuda de nuestra meditación voy a recurrir al Papa Francisco, que en el ángelus, del 13 de julio 2014, comentó este pasaje evangélico: “la parábola del sembrador, que sin guardarse nada arroja su semilla en todo tipo de terreno. […] Jesús no se limitó a presentar la parábola, también la explicó a sus discípulos. La semilla que cayó en el camino indica a quienes escuchan el anuncio del reino de Dios pero no lo acogen; así llega el Maligno y se lo lleva. El Maligno, en efecto, no quiere que la semilla del Evangelio germine en el corazón de los hombres. Esta es la primera comparación. La segunda es la de la semilla que cayó sobre las piedras: ella representa a las personas que escuchan la Palabra de Dios y la acogen inmediatamente, pero con superficialidad, porque no tienen raíces y son inconstantes; y cuando llegan las dificultades y las tribulaciones, estas personas se desaniman enseguida. El tercer caso es el de la semilla que cayó entre las zarzas: Jesús explica que se refiere a las personas que escuchan la Palabra pero, a causa de las preocupaciones mundanas y de la seducción de la riqueza, se ahoga. Por último, la semilla que cayó en terreno fértil representa a quienes escuchan la Palabra, la acogen, la custodian y la comprenden, y la semilla da fruto. El modelo perfecto de esta tierra buena es la Virgen María.

Esta parábola habla hoy a cada uno de nosotros, como hablaba a quienes escuchaban a Jesús hace dos mil años. Nos recuerda que nosotros somos el terreno donde el Señor arroja incansablemente la semilla de su Palabra y de su amor. ¿Con qué disposición la acogemos? […] Y nos hará bien no olvidar que también nosotros somos sembradores. Dios siembra semilla buena, y también aquí podemos plantearnos la pregunta: ¿qué tipo de semilla sale de nuestro corazón y de nuestra boca? Nuestras palabras pueden hacer mucho bien y también mucho mal; pueden curar y pueden herir; pueden alentar y pueden deprimir. Recordadlo: lo que cuenta no es lo que entra, sino lo que sale de la boca y del corazón.

Que la Virgen nos enseñe, con su ejemplo, a acoger la Palabra, custodiarla y hacerla fructificar en nosotros y en los demás.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.