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EVANGELIO DEL DÍA Mc 6, 45-52: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 6, 45-52: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.

Enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Entró en la barca con ellos y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos a los discípulos que sobresalen por no entender lo ocurrido con los panes, -así concluye el pasaje evangélico- y nos presenta el pasaje de cómo Jesús camina sobre las aguas.

Un punto para nuestra reflexión lo tenemos en los discípulos, en sus miedos, gracias a no habernos ocultado sus torpezas para comprender nos podemos sentir más cercanos a ellos, por su humanidad, debilidad, no eran perfectos pero en su pequeñez mostraron la grandeza de la salvación.

Otro punto, lo tenemos en las palabras del Señor: – «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» También hoy nos las dirige el Señor a cada uno ¡NO TENGAS MIEDO! Una invitación fuerte a vencer todos nuestros fantasmas, no estamos solos, nos acompaña, nos ayuda, nos protege, solo se nos pide creer y confiar. Este “no tengáis miedo” va dirigido cantidad de veces por Dios Padre en el Antiguo Testamento, y por Dios Hijo otras tantas en el Nuevo Testamento a los llamados a realizar alguna misión. Y hoy nos interpela a nosotros.

En los encuentros de la juventud el Papa San Juan Pablo II una de las invitaciones que iba repitiendo en las diversas partes del mundo era el NO TENGAIS MIEDO, hoy Cristo nos invita a permanecer en su amor y a ser fuertes ante las dificultades. Porque Él está con nosotros y sólo con Él seremos capaces de vencer los vientos más fuertes que arrecien contra nuestra barca.

Las palabras del Señor nos estimulan: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.». También hoy se hacen realidad y nos reclaman ser acogidas nos las dirige el Señor a cada uno en los momentos por los que estamos pasando, ante la enfermedad, ante la fragilidad del puesto de trabajo, ante la soledad, la incomprensión… NO TENGAS MIEDO. Una invitación fuerte a vencer todos nuestras turbaciones, desasosiegos, ansiedades, sentir su cercanía, su presencia, no estamos solos, nos acompaña, nos ayuda, nos protege, solo se nos pide creer y confiar.

El sábado veneramos de una manera especial a la Santísima Virgen María, acudimos a la escuela de María, buscamos su protección y su ayuda para crecer en el amor y en el seguimiento de su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 34-44: Jesús vio una multitud y se compadeció

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6, 34-44: Jesús vio una multitud y se compadeció.

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta a Jesús como el Pan de vida. Nos encontramos en tiempo de Navidad, y hemos dado un gran salto, desde contemplar a todo un Dios hecho Niño, a mirarlo ayer en el inicio de su vida publica, hemos dado un salto de más de treinta años, y hoy dentro de la MANIFESTACIÓN de Dios en los milagros.

En el inicio del pasaje evangélico nos describe el corazón del Señor : “le dio lastima…porque andaban como ovejas sin pastor”. Nos muestra su sufrimiento cuando observa la gran desorientación y confusión por la que pasa alguna gente, el poder del mal, las heridas del pecado, falsos ídolos a los que se encadenan y adoran, y les reclaman su tiempo, su libertad y su ser. El Señor no se desentiende de esta situación por la que pasa su gente.¿Cómo ser portadores de esperanza ante tantas malaventuranzas? ¿cómo sanar tantas heridas? Estamos llamados a saciar tantas hambres generadas hoy: por soledades, por vacíos, por angustias, miedos, fracasos… “Consolad, consolad a mi pueblo” -nos sigue repitiendo en boca del profeta-, “habladles al corazón, consolad a mi pueblo”.

Un punto en el que podemos detenernos en nuestra meditación es la petición realizada por Ntro. Señor a sus discípulos para que ponga lo poco que tienen como condición necesaria para realizar el milagro. Todo un Dios nos pide nuestra colaboración, nos sigue sorprendiendo que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don y en el amor no hay nada pequeño, el amor lo hace grande y es que el Señor siempre hace el milagro. Lo más grande, es que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. ¡Que grande que es Dios!.
Que tengas un buen día.

J.A.M.(Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 4,12-17.23-25: Recorría …, enseñando … y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 4,12-17.23-25: Recorría …, enseñando … y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftali, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Trasjordania.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy inicia Jesús su ministerio a partir del arresto de Juan el Bautista. Comienza la manifestación del Mesías no sólo a los judíos, sino también a los paganos. La Salvación es para todos. Desde aquí la urgencia del envío que después realizara a sus discípulos: “Id al mundo entero”.

Al principio de su vida publica comienza con el anuncio del Reino y lo primero que uno experimenta, es que, para poder acogerlo, lo mínimo, es descubrir que necesitamos realizar algunas modificaciones en nuestra vida, para poder acoger lo que el Señor nos va proponiendo, para aceptar su programa, uno observa…,que hay cosas que nos estorban, que muchas veces son un obstáculo, que nos dificultan el seguimiento, es normal que después de detenerse un poco y experimentar el bien que le vendría a uno un cambio en su vida, casi lo normal es que aspire por la necesidad que comienza a sentir de lo que se esta perdiendo. Urge un cambio. S. Agustín clamaba muchas veces, con esta oración, casi a modo de jaculatoria: “¡Conviérteme, Señor y me convertiré a ti!. Sin ti, nada puedo”.

En este primer día después de la solemnidad de la Epifanía lo que más resuena es la llamada a la conversión, llamada a cambiar de mentalidad y de conducta. Se nos invita a creer en Dios y amarlo amando al prójimo. Es importante entender que la conversión no es algo que sucede en nuestras vidas de una vez por todas, sino que es un proceso que se inicia cuando nos adherimos a la enseñanza del Evangelio y decidimos comenzar a vivir de acuerdo con éste. Este proceso de conversión durará toda la vida y nos llevará a experimentar la plenitud del amor de Dios. Por ello esta invitación a convertirnos es siempre válida y actual. No importa en qué estado de conversión estés… siempre podremos responder con mayor generosidad a Dios. Pero sin olvidar lo que el Señor les dirá a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Pero con Él y con la ayuda de su gracia, lo podemos todo. ¡Animo! No dejes para mañana lo que puedas empezar hoy. ¡Animo! Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mt 2,1-12: Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.

EVANGELIO DEL DÍA
Mt 2,1-12: Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría.

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
– «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y , venimos a adorarlo.»
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
– «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.»»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
– «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La fiesta litúrgica de hoy, conocida popularmente como el día de Reyes, es Epifanía del Señor. Epifanía es una palabra griega que significa manifestación de la divinidad. Epifanía es la fiesta de Cristo luz de los pueblos. La Salvación es para todos, el misterio también ha sido revelado a los gentiles. Hoy, sin duda, la Iglesia se le recuerda cómo debe reflejar la luz de Cristo para todos los pueblos. Ella misma se convierte en estrella que anuncia la presencia del Rey que salva a todos los hombres y que quiere reunirlos bajo la luz de una misma fe y de un idéntico amor. Ningún miembro del Cuerpo de Cristo está dispensado de anunciar el evangelio a los que lo desconocen. El mandato último de Cristo fue muy claro: «Id a todos los pueblos». La misión apremia.

Aquellos magos se dejaron sorprender por las inspiraciones que Dios infunde en el corazón, y para nosotros son una llamada a colocarnos en busquedad y aprendamos a dejarnos sorprender por Dios cada día y en cada momento. Se pusieron en camino, -auténticos peregrinos-, y experimentaron como sus caminos no eran los caminos de Dios, humanamente se acercaron al palacio, lo cual era lo más normal, ya que iban buscando a un rey, pero en vez del palacio lo encontraron en el pesebre, camino de humildad, sencillez… se va repitiendo en la escuela de la Navidad constantemente, el camino a recorrer que nos acerca al mismísimo Dios es un camino humilde – Aprender de Mí que soy manso y humilde- les invitara más tarde a sus discípulos.

También esos magos se alegraron al volver a encontrar la estrella. Dice S. Buenaventura comentando este pasaje que la estrella que nos guía es triple: La Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio, que debemos conocer bien. Una estrella que esta siempre arriba para que la miremos y encontremos la justa dirección, que es María, nuestra Madre. Y una estrella interior personal, que son las gracias del Espíritu Santo. Con estas ayudas encontraremos en todo momento el camino que conduce a Belén, hasta Jesús.

Otra gran lección de los Magos es que adoraron y le ofrecieron sus presentes: incienso como a Dios, mirra como a hombre y oro como a rey, -dice S. León Magno-.

Le traen dones, pero el más importante es el de su corazón sincero. Recibirán en paga la luz de la fe. Igual que los magos, nosotros para encontrarnos con Él, es necesario que también le entreguemos nuestros dones. El Señor no necesita de lo que podamos darle, es que nosotros, para encontrarlo, necesitamos poner a sus pies cuanto somos y cuanto de valor tenemos. El mejor regalo que Dios Niño nos hace cuando le dejamos que se acerque al portal de nuestra vida. Acoge el gran regalo que nos hace, el mismo se nos da. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1, 43-51: «Ven y verás»

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1, 43-51: «Ven y verás»

Al día siguiente, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme». Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe le contestó: «Ven y verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con los pasajes vocacionales, en Felipe ,nos aparece la invitación al seguimiento. Cristo se hace presente, cercano a cada uno. Así lo hizo Natanael, unas pocas palabras de Jesús le bastaron para comprender nítidamente que valía la pena cambiar su vida por el seguimiento radical del Señor; al encontrarse con Cristo se llenó de entusiasmo y se decidió a ir tras Él.

El Evangelio de hoy es comentado por el Papa Benedicto XVI en la catequesis que realizó de los apóstoles, concretamente en la Audiencia General del 4 de octubre de 2006: “ A este Natanael Felipe le comunicó que había encontrado a «ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas:  Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Como sabemos, Natanael le manifestó un prejuicio más bien fuerte:  «¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.[…] La historia de Natanael nos sugiere otra reflexión:  en nuestra relación con Jesús no debemos contentarnos sólo con palabras. Felipe, en su réplica, dirige a Natanael una invitación significativa:  «Ven y lo verás».

Nuestro conocimiento de Jesús necesita sobre todo una experiencia viva […] nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús. […] Volviendo a la escena de vocación, el evangelista nos refiere que, cuando Jesús ve a Natanael acercarse, exclama:  «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Se trata de un elogio que recuerda el texto de un salmo:  «Dichoso el hombre… en cuyo espíritu no hay fraude», pero que suscita la curiosidad de Natanael, que replica asombrado:  «¿De qué me conoces?”. La respuesta de Jesús no es inmediatamente comprensible. Le dice:  «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». No sabemos qué había sucedido bajo esa higuera. Es evidente que se trata de un momento decisivo en la vida de Natanael.

Él se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús, se siente comprendido y llega a la conclusión:  este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente. Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo:  «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». En ella se da un primer e importante paso en el itinerario de adhesión a Jesús.”

Otro punto importante, es aprender a ser conscientes del gran tesoro que portamos y del cual nuestro mundo anda falto. «Ven y verás.», importante nuestro testimonio para poder acompañar, que nuestra vida refleje lo que proclaman nuestros labios, que nuestro comportamiento interrogue: ¿Qué les mueve a proceder así?… Hasta hacerse apetecible, que inspire en el interlocutor una concepción de perdida, yo no quiero privarme de la salvación que nos trae el Señor. Y poder clamar como los paisanos de la samaritana: ya no por lo que nos has dicho sino porque lo hemos experimentado, lo hemos visto y oído. ¡Ánimo! Gran misión se nos encomienda, acompañantes que lleven al encuentro con el Dios vivo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1, 35-42: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1, 35-42: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús.

Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y veréis». Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con las primeras vocaciones de los apóstoles, nos muestra la gozosa experiencia que viven los primeros discípulos del Señor, entre ellos se encuentra el discípulo Andrés, aprender como comunica su experiencia rapidísimamente, “hemos encontrado al Mesías”, no puede ocultarla, se hace instrumento de encuentro con el Señor, “lo llevo a Jesús”. Todos necesitamos testigos que nos acerquen al Señor, tenemos la responsabilidad de testimoniar que Jesucristo no es un mero recuerdo histórico, no es una figura del pasado, sino que esta VIVO. “Ningún otro puede salvar, y bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos”. En Cristo esta la razón de nuestra fe y el fundamento de nuestra esperanza.

Tenemos la gran dicha de contar con la catequesis dada por el Papa Francisco, comentando este mismo pasaje evangélico, lo hizo en el ángelus del 14 de enero de 2018: “El relato del Evangelio indica las características esenciales del itinerario de fe. Hay un itinerario de fe, que es el itinerario de los discípulos de todos los tiempos, también del nuestro, a partir de la pregunta que Jesús dirige a los discípulos que, animados por Juan Bautista, comienzan a seguirle: “¿Qué buscáis?”. […] Cada uno de nosotros, como ser humano, está en búsqueda: búsqueda de felicidad, búsqueda de amor, de una vida buena y plena. Dios Padre nos ha dado todo esto en su Hijo Jesús.

En esta búsqueda, es fundamental el papel de un verdadero testigo: de una persona que ha hecho antes el camino y ha encontrado al Señor. En el Evangelio, Juan Bautista es ese testigo. Por eso pudo orientar a sus discípulos hacia Jesús, que los involucra en una nueva experiencia diciendo: “Venid y veréis”. Y aquellos dos no pudieron olvidar la belleza de este encuentro, hasta el punto que el Evangelista anota incluso la hora: “Eran alrededor de las cuatro de la tarde”. Solo un encuentro personal con Jesús genera un camino de fe y de discipulado. […] La vida de fe consiste en el deseo de estar con el Señor y en una búsqueda continua del lugar donde Él habita. Esto significa que estamos llamados a superar una religiosidad rutinaria y descontada, reavivando el encuentro con Jesús en la oración, en la meditación de la Palabra de Dios y frecuentando los sacramentos para estar con Él y dar fruto gracias a Él, a su ayuda, a su gracia.

Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, seguir a Jesús: este es el camino. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, seguir a Jesús.”

La experiencia se sigue repitiendo en todos aquellos que sienten la llamada del Señor, cuantos santos son testigos de ello, por ejemplo el mismo San Francisco, herido de amor, iba por las calles y plazas, por las villas y bosques gritando: «El Amor no está siendo amado». Urge comunicar lo grande que el Señor esta y ha estado con nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA Jn 1,1-18: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA
Jn 1,1-18: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

En el principio existía el Verbo,
y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo,
y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él,
y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre,
ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón,
sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria como del Unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Volvemos a encontrarnos con el mismo Evangelio del día de Navidad. Se nos brinda la oportunidad de contemplar el Misterio de la Encarnación de Cristo, adentrarnos en la declaración de amor que es la Navidad. Todo un Dios que por amor a nosotros hace todo lo que hace, para que tengamos vida y vida en plenitud.

En el ángelus del 5 de enero de 2020, el Papa Francisco, nos comenta las lecturas de este domingo: “En este segundo domingo de la Navidad, las lecturas bíblicas nos ayudan a alargar la mirada, para tomar una conciencia plena del significado del nacimiento de Jesús.

El comienzo del Evangelio de San Juan nos muestra una impactante novedad: el Verbo eterno, el Hijo de Dios, «se hizo carne». No sólo vino a vivir entre la gente, sino que se convirtió en uno del pueblo, ¡uno de nosotros! […] El Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos a nosotros, hombres, hijos de Dios. Por eso el Hijo eterno se hizo carne: para introducirnos en su relación filial con el Padre.

Así pues, hermanos y hermanas, mientras continuamos contemplando el admirable signo del belén, la liturgia de hoy nos dice que el Evangelio de Cristo no es una fábula, ni un mito, ni un cuento moralizante, no. El Evangelio de Cristo es la plena revelación del plan de Dios, el plan de Dios para el hombre y el mundo. Es un mensaje a la vez sencillo y grandioso, que nos lleva a preguntarnos: ¿qué plan concreto tiene el Señor para mí, actualizando aún hoy su nacimiento entre nosotros?

Es el apóstol Pablo quien nos sugiere la respuesta: «[Dios] nos ha elegido […] para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor» (v. 4). Este es el significado de la Navidad. Si el Señor sigue viniendo entre nosotros, si sigue dándonos el don de su Palabra, es para que cada uno de nosotros pueda responder a esta llamada: ser santos en el amor. La santidad pertenece a Dios, es comunión con Él, transparencia de su infinita bondad. La santidad es guardar el don que Dios nos ha dado. Simplemente esto: guardar la gratuidad. En esto consiste ser santo. Por tanto, quien acepta la santidad en sí mismo como un don de gracia, no puede dejar de traducirla en acciones concretas en la vida cotidiana. Este don, esta gracia que Dios me ha dado, la traduzco en una acción concreta en la vida cotidiana, en el encuentro con los demás. Esta caridad, esta misericordia hacia el prójimo, reflejo del amor de Dios, al mismo tiempo purifica nuestro corazón y nos dispone al perdón, haciéndonos “inmaculados” día tras día. Pero inmaculados no en el sentido de que yo elimino una mancha: inmaculados en el sentido de que Dios entra en nosotros, el don, la gratuidad de Dios entra en nosotros y nosotros lo guardamos y lo damos a los demás.
Que la Virgen María nos ayude a acoger con alegría y gratitud el diseño divino de amor realizado en Jesucristo.”

Con el prólogo de San Juan, este admirable texto expresa, en forma de himno, el misterio de la Encarnación donde se nos invita a contemplar con humildad el Misterio de la Navidad, que nos continúa hablando al corazón, el Niño de Belén nos revela y nos comunica el verdadero «rostro» de Dios, bueno y fiel, que nos ama y no nos abandona, es Dios con nosotros.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1 , 19-28: El testimonio de Juan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1 , 19-28: El testimonio de Juan.

Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?». Él confesó y no negó; confesó: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el pasaje del Evangelio de hoy volvemos a encontrarnos con S. Juan Bautista nos prepara para el inicio de la vida publica de Ntro. Señor, destaca de manera fuerte la gran humildad con la que se presenta, no soy el Mesías, y también, la urgencia a TESTIMONIAR.

La Gloria de Juan Bautista fue anunciar al pueblo a Jesucristo. El Mesías esta presente pero no es reconocido. Dar testimonio de Jesucristo, “el desconocido”, en medio de un mundo que lo necesita a gritos. -(aunque a veces, ni él mismo lo sepa)-

A un mundo lejos de Dios le hace mucha falta, muchísimo , y esto va a demandar a aquellos que tienen experiencia de la presencia de Dios en sus vidas, ellos pueden manifestar que Dios esta muy vivo y sigue obrando, y pueden hablar de lo grande que Dios ha estado y sigue estando en sus vidas.

El testimonio siempre interroga, ¿Dónde radica la fuerza que mueve a esta persona? ¿Por qué vive, actúa, se comporta así? Y se puede hacer apetecible cuando en medio de nuestras cruces sobresale el gozo y la alegría del espíritu, que solo y únicamente la da, Nuestro Señor. ¡Ánimo! Como San Juan Bautista estás llamado a dar testimonio de lo grande que esta el Señor en ti.

El Papa Benedicto XVI le dedicó una catequesis a Juan Bautista, en la audiencia general del 29 de agosto de 2012: “el Bautista no se limita a predicar la penitencia, la conversión, sino que, reconociendo a Jesús como «el Cordero de Dios» que vino a quitar el pecado del mundo, tiene la profunda humildad de mostrar en Jesús al verdadero Enviado de Dios, poniéndose a un lado para que Cristo pueda crecer, ser escuchado y seguido. Como último acto, el Bautista testimonia con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin ceder o retroceder, cumpliendo su misión hasta las últimas consecuencias. […] Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios.[…] Que san Juan Bautista interceda por nosotros, a fin de que sepamos conservar siempre el primado de Dios en nuestra vida.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,16-21: María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,16-21: María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la solemnidad de María, madre de Dios, tenemos la gran dicha de iniciar el año de la mano de nuestra Madre. Al igual que los pastores de Belén, se nos invita a poner la mirada fija en María y en el Niño que tiene en sus brazos. María nos enseña a acoger en la fe y en la oración la salvación que Dios quiere derramar sobre nosotros. La Virgen nos hace entender como vivir la Navidad, nos indica el verdadero modo de recibir el don de Dios, nos enseña a conservar en el corazón y a meditar confiando, a corresponder a la invitación de Dios con gran disponibilidad, aprendiendo de su SI, con su HAGASE, con querer que se cumpliese la voluntad de Dios sobre Ella. María nos bendice y lo hace mostrándonos a quien es la fuente de toda bendición. “La iglesia nos recuerda que María es la primera destinataria de esta bendición. Se cumple en Ella”. (P. Francisco, ángelus 1 enero 2015). “Jesucristo es la bendición para todo hombre y para toda la humanidad.” (P. Francisco, en el mismo ángelus).

Unido a este primer día del año celebramos también la jornada de la paz. Cristo es el príncipe de la paz y también él es nuestra paz. El mensaje del Papa Francisco de este año nos invita a custodiar a los demás, a construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad, el lema que lleva es: “La cultura del cuidado como camino de paz”. “¿Quienes son los que trabajan por la paz? Todos aquellos que, día a día, tratan de vencer el mal con el bien, con la fuerza de la verdad, con las armas de la oración y del perdón, con el trabajo honesto y bien hecho, con la investigación científica al servicio de la vida, con las obras de misericordia corporales y espirituales” (P. Francisco, ángelus 1 enero de 2013)

¡Feliz año para todos!. Con todos mis mejores deseos para ti, que el Señor te conceda todo lo que la primera lectura de la eucaristía de hoy nos presenta, (Números 6, 24-26: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”) que tengas un feliz y santo 2021.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

luz-vida

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1, 1-5. 9-16: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1, 1-5. 9-16: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla.
En el principio existía el Verbo,
y el Verbo estaba junto a Dios,
y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo,
y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre,
viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de él,
y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa,
y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron,
les dio poder de ser hijos de Dios,
a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre,
ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria como del Unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije:
el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí,
porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido,
gracia tras gracia.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos volvemos a encontrar con el pasaje evangélico proclamado en la misa del día de Navidad, el evangelista San Juan nos resalta varias veces y de distinta forma: “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Cómo no hacerse la pregunta:¿Como acogemos la ternura de Dios? Su Amor no es amado, continuamos anteponiendo otras cosas, realidades,… Dios continua sin ser lo más importante en la vida de muchísima gente, no lo conocen, no lo reciben, es ignorado, y a veces, atacado, parece como que no tiene cabida en nuestras vidas. “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. No tenían tiempo para Él, nuestro Salvador viene a compartir nuestra naturaleza humana y no le dejamos espacio en nuestro corazón. ¡Que paciencia y que amor más grande! Sigue queriendo hacer alianza con el hombre, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, nacido pobre y frágil en medio de nosotros, mendiga -por decirlo así- nuestro amor e infunde su paz en nuestros corazones, llenándolos de esperanza.

San Juan intenta dejar claro que ese niño es Dios y estaba desde el principio actuando en esta historia, historia de salvación, donde en un momento muy concreto irrumpe mostrándonos cuanto nos ama Dios. Y sucede el gran misterio, Dios se abaja para elevar al hombre, el creador se hace criatura para darnos y entregarnos su gran amor y de esa manera dignificar a la criatura. Viene a llenar nuestras vidas, viene en nuestra ayuda, viene a salvarnos, se nos da como regalo para que nuestra vida sea una entrega, una ofrenda, para que descubramos la alegría de su amor. Para que nos dejemos amar, para que experimentemos el gozo de las pequeñas cosas, el camino de la humildad y la sencillez.

Os invito en este día, final del año, a sacar un tiempo donde detenernos y hacer un examen de los días que se nos han entregado para crecer en el amor. Tiempo para traer a la memoria lo vivido, para aprender a releerlos en la presencia de Dios, para ver los acontecimientos con la mirada del Sumo Bien y renovar la esperanza en quien tanto nos ama, dando gracias a Dios siempre y en todo momento. No sólo es tiempo de examen, sino también de acción de gracias. Todo es un regalo de su inmenso amor y nos haría un inmenso bien iniciar este nuevo año con renovadas esperanzas, venciendo los miedos, creciendo en confianza, unidos más a Él, iluminados por la fe y buscando su voluntad.

Que tengas un buen día, aprovecho para felicitarte y desearte los mejores deseos para este nuevo año que pronto comenzaremos. Un feliz y santo 2021.
J.A.M.(Chechu), sacerdote.