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EVANGELIO DEL DÍA: MATEO 13, 44-52: El reino de los cielos se parece a…

EVANGELIO DEL DÍA:
MATEO 13, 44-52: El reino de los cielos se parece a…

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con las parábolas del Reino. Una imagen, una enseñanza, un secreto de vida. Esta vez el Señor nos habla del Reino de Dios como un tesoro escondido, una perla preciosa y la red de pesca.

El Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús. Es Él el tesoro escondido, es Él la perla de gran valor. Él es el descubrimiento fundamental, que puede dar un giro decisivo a nuestra vida, llenándola de significado. “Quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús: ¡este es el gran tesoro!” (P. Francisco, Ángelus 27 julio de 2014). Quien tiene a Dios es realmente rico, esa es la verdadera perla. Cuanto más nos dejemos tocar por el amor de Dios en la vida sacramental, en la vida de oración, en la vida de trabajo, en el tiempo libre, tanto más podremos comprender que, si hemos encontrado la verdadera perla, todo lo demás pasa a un segundo, tercer, cuarto… orden. El amor de Dios no nos quita nada y nos lo da todo -como decía el Papa Benedicto XVI-, colma todas las ansias y deseos del ser humano. Es en en el encuentro con el Dios vivo, donde experimentas que te habla al corazón y te cambia la vida.

Otro punto de las parábolas del pasaje evangélico es que para llegar a este tesoro nos exige arriesgar, entregarlo todo, no reservarse nada, “lo vendieron todo” para poder adquirir algo mayor, dejarlo todo por amor a Él, entonces es cuando puedes cambiar efectivamente de tipo de vida, o bien seguir haciendo lo que hacías antes pero tú eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que da sabor, lo que da luz a todo, incluso a las fatigas, al sufrimiento y también a la muerte. No se puede mantener oculto este gran tesoro, porque se transparenta en cada palabra, en cada gesto, incluso en los más sencillos y cotidianos: se trasluce el amor que Dios nos ha donado a través de Jesús.

Hoy también celebramos a los abuelos de Jesús. Una antigua tradición atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El nombre de Ana significa “gracia, amor, plegaria” y Joaquín el nombre significa “el hombre a quién Dios levanta”. Desde los primeros tiempos de la iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad. Todo lo que se conoce de ellos, incluso sus nombres, procede de la literatura apócrifa. Sufrieron mucho por no tener descendencia, suplicaron verse libres de las afrentas y que retirase de ellos la maldición de la esterilidad y prometiéndole dedicar su descendencia si Dios lo veía bien concederle entregársela a su servicio. Esta historia se repite con frecuencia en el Antiguo Testamento, se parece a la concepción de Samuel, cuya madre se llamaba también Ana.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día. Felicidades a todos los que celebráis vuestro santo, tanto a las Anas, como a los que lleváis el nombre de Joaquín, os encomendaremos en nuestras oraciones y pondremos por intercesora a la Bienaventurada Virgen María, para que nos ayude a testimoniar con valentía, con las palabras y los gestos cotidianos, la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios, es decir el amor que el Padre nos ha donado mediante Jesús.

Que tengáis un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 20,20-28: No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 20,20-28: No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
-¿«Qué deseas?»
Ella contestó:
-«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó:
-«No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? »
Contestaron:
-«Lo somos.»
Él les dijo:
-«Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo hablan oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
-«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta de un apóstol, patrón de España, cuyo sepulcro se encuentra en Galicia. Según la tradición su afán por las almas le llevó hasta final de la tierra, del mundo conocido. Por esa misma tradición se dice que entro por nuestra diócesis por el puerto de Cartagena, experimentó la dificultad de la aceptación del mensaje en sus oyentes y pidió la ayuda a la Virgen María, una noche cerca de los muros de la ciudad de Zaragoza, junto al río Ebro, pidió luz para saber si debía quedarse o huir y de pronto se vio venir un resplandor del cielo, sobre la columna, se le apareció la Virgen María, se apareció en carne mortal para darle ánimos y recibió el aviso de erigir una iglesia en ese lugar, la actual Basílica del Pilar, consagrada a la Santísima Virgen María.

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la súplica de la madre de los hijos de Zebedeo (–Santiago y Juan-) le pidió al Señor lo más grande que se puede desear: el cielo. Y como cualquier madre le presenta los deseos mas grandes para sus hijos, para ellos lo mejor. Aunque, como nos ocurre muchas veces a nosotros, a veces, no sabemos pedir lo que nos conviene, o pensamos demasiado humanamente y necesitamos ser corregidos por el Señor, para que nuestros mismos deseos se parezcan, cada vez más, a la voluntad de Dios.

A Santiago y Juan, se les invito a “beber el cáliz que yo he de beber”, -el discípulo no es más que el maestro-, también hoy, se nos invita a cargar con la cruz como condición para el seguimiento, no hay otro manera de seguirle sino abrazando la cruz y ofreciéndosela para que Él saque lo mejor, nos pode y nos capacite para crecer en su amor. El Señor nos invita también a vivir en actitud de servicio a los demás, según el ejemplo de Cristo que no vino a ser servido sino a servir. Esto implica hacer de nuestra vida una ofrenda, una entrega, con una disponibilidad sin límites que pasa por el servicio desinteresado al prójimo, buscando el bien del otro, sirviendo a todos con verdadero amor. Dios nos creó para Él. Nuestra vida es para Él. Estamos aquí en la tierra para amarlo y servirlo, eso nos puede hacer verdaderamente felices ya en esta tierra.

El Papa Benedicto XVI dedicó unas catequesis a los apóstoles y en la Audencia General del 21 junio del 2006, la dedico a Santiago el Mayor: “El nombre Santiago es la traducción de Iákobos, trasliteración griega del nombre del célebre patriarca Jacob. El apóstol así llamado es hermano de Juan, […] Este Santiago, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida.

[…] Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí:  en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.

Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera:  tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.

Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, «por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan”.[…]

Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela.

[…] Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas:  la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la «barca» de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.

Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: MATEO 13, 18-23: Oíd lo que significa la parábola del sembrador.

EVANGELIO DEL DÍA:
MATEO 13, 18-23: Oíd lo que significa la parábola del sembrador.

Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe. Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy -hace pocos domingos lo escuchábamos-, nos aparecía el Señor hablándonos en este genero literario de las parábolas, y concretamente, con el pasaje evangélico de hoy, nos encontramos con la explicación sobre la parábola dada por Ntro. Señor Jesús, Él mismo nos aclara el significado, enseña los distintos tipos de terreno, y las dificultades para que la semilla pueda crecer y dar fruto.

Traigo para nuestra meditación la catequesis dada por el Papa Francisco en el Ángelus del 16 de julio de 2017, donde nos comenta este pasaje evangélico: “El sembrador es Jesús. Notamos que, con esta imagen. Él se presenta como uno que no se impone, sino que se propone; no nos atrae conquistándonos, sino donándose: echa la semilla. Él esparce con paciencia y generosidad su Palabra… por ello la parábola se refiere sobre todo a nosotros: habla efectivamente del terreno más que del sembrador. Jesús efectúa , por así decir una “radiografía espiritual” de nuestro corazón, que es el terreno sobre el cual cae la semilla de la Palabra. Nuestro corazón, como un terreno, puede ser bueno y entonces la Palabra da fruto -y mucho- pero puede ser también duro, impermeable. Ello ocurre cuando oímos la Palabra, pero nos es indiferente, precisamente como una calle: no entra. Entre el terreno bueno y la calle, el asfalto (nos encontramos con un margen de posibilidades de terreno) … un terreno pedregoso es un terreno “donde no hay mucha tierra”, por lo que la semilla germina, pero no consigue echar raíces profundas. Así es el corazón superficial, que acoge al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero no persevera, se cansa y no “despega” nunca. Es un corazón sin profundidad, donde las piedras de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien acoge al Señor solo cuando le apetece, no da fruto. Está… el terreno espinoso, lleno de zarzas que asfixian las plantas buenas. ¿Que representan estas zarzas? La preocupación del mundo y la seducción de la riqueza”… las zarzas son los vicios que se pelean con Dios, que asfixian su presencia: sobre todo los Idolos de la riqueza mundana, el vivir ávidamente, para sí mismos, por el tener y el poder. Si cultivamos estas zarzas, asfixiamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer a su pequeñas o grandes zarzas, los vicios que habitan en su corazón… hay que arrancarlos, o la Palabra no dará fruto, la semilla no se desarrollará… Preguntémonos si nuestro corazón está abierto a acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Preguntémonos si nuestras piedras de la pereza son todavía numerosas y grandes; individuemos y llamemos por nombre a las zarzas de los vicios. Encontremos el valor de hacer una buena recuperación del suelo, una bonita recuperación de nuestro corazón, llevando al Señor en la Confesión y en la oración nuestras piedras y nuestras zarzas…”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: JUAN 15,1-8: Sin mí no podéis hacer nada.

EVANGELIO DEL DIA:
JUAN 15,1-8: Sin mí no podéis hacer nada.

Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la necesidad de estar unidos al Señor y lo hace a través de la imagen de la vid. Nos comenta este pasaje el Papa Benedicto XVI en el Regina Caeli del 6 de mayo de 2012: “«Si el fruto que debemos producir es el amor, una condición previa es precisamente este “permanecer”, que tiene que ver profundamente con esa fe que no se aparta del Señor». Es indispensable permanecer siempre unidos a Jesús, depender de él, porque sin él no podemos hacer nada. […] Queridos amigos, cada uno de nosotros es como un sarmiento, que sólo vive si hace crecer cada día con la oración, con la participación en los sacramentos y con la caridad, su unión con el Señor. Y quien ama a Jesús, la vid verdadera, produce frutos de fe para una abundante cosecha espiritual. Supliquemos a la Madre de Dios que permanezcamos firmemente injertados en Jesús y que toda nuestra acción tenga en él su principio y su realización.”

Hoy celebramos la festividad de una santa, proclamada por San Juan Pablo II en el año 2000 copatrona de Europa, fue viuda y también fundadora, nos referimos a Santa Brigida. En la Audencia del 27 octubre de 2010 el papa Emérito Benedicto XVI nos ensalza su figura y su mensaje porque tiene mucho que enseñar –todavía hoy- a la Iglesia y al mundo. Estuvo casada y nos ayuda a apreciar una autentica “espiritualidad conyugal”: los esposos cristianos pueden recorrer un camino de santidad. Y el segundo periodo es cuando queda viuda donde intensifico su unión con el Señor a través de la oración, la penitencia y las obras de caridad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: JUAN 20,1-2.11-18: He visto al Señor y ha dicho esto.

EVANGELIO DEL DÍA:
JUAN 20,1-2.11-18: He visto al Señor y ha dicho esto.

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”». María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor consolando a María, le da un mensaje para los Apóstoles, la hace apóstol de los apóstoles. ¡He visto al Señor!, y a continuación les contó todo lo que había sucedido. Nos imaginamos la alegría con que María pronunciaría estas palabras: ¡He visto al Señor! Todos estamos llamados a comunicar lo grande que el Señor actúa y hace por nosotros. No podemos, ni debemos acallar su obra en nosotros, se nos invita a reconocer su paso en nuestras vidas y a ser agradecidos.

Celebramos la fiesta de Santa María Magdalena, denominada la apóstol de los apóstoles, contamos con una catequesis impartida en la Audiencia General por el Papa Francisco sobre Santa María Magdalena, la realizada el 17 de mayo del 2017: “la primera en ver a Jesús resucitado: María Magdalena. […] El Evangelio describe a la Magdalena destacando enseguida que no era una mujer de entusiasmos fáciles. De hecho, después de la primera visita al sepulcro, ella vuelve decepcionada al lugar donde los discípulos se escondían; cuenta que la piedra fue movida de la entrada al sepulcro, y su primera hipótesis es la más sencilla que se puede formular: alguien ha robado el cuerpo de Jesús. Así el primer anuncio que María lleva no es el de la resurrección, sino un robo que alguien desconocido ha perpetrado, mientras toda Jerusalén dormía.

Después los Evangelios cuentan un segundo viaje de Magdalena hacia el sepulcro de Jesús. ¡Era cabezota! Fue, volvió… ¡porque no se convencía! Esta vez su paso es lento, muy pesado. María sufre doblemente: ante todo por la muerte de Jesús, y después por la inexplicable desaparición de su cuerpo.

Es mientras ella se arrodilla cerca de la tumba, con los ojos llenos de lágrimas, que Dios la sorprende de la forma más inesperada. El evangelista Juan subraya cuánto es persistente su ceguera: no se da cuenta de la presencia de dos ángeles que le preguntan, y tampoco sospecha viendo al hombre a sus espaldas, que ella pensaba que era el guardián del jardín. Y sin embargo descubre el acontecimiento más asombroso de la historia humana cuando finalmente es llamada por su nombre: «¡María!». […] Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios. A cada uno de nosotros Dios nos llama por el propio nombre: nos conoce por el nombre, nos mira, nos espera, nos perdona, tiene paciencia con nosotros. […] Y Jesús la llama, «¡María!»: la revolución de su vida, la revolución destinada a transformar la existencia de cada hombre y mujer, comienza con un nombre que resuena en el jardín del sepulcro vacío. […] hay un Dios cercano a nosotros que nos llama por nuestro nombre y nos dice: “¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!”. Esto es bonito.

[…] ella es enviada a llevar el anuncio a los hermanos. Y así esa mujer, que antes de encontrar a Jesús estaba a merced del maligno, ahora se ha convertido en apóstol de la nueva y más grande esperanza. Su intercesión nos ayude a vivir también a nosotros esta experiencia: en la hora del llanto y del abandono, escuchar a Jesús Resucitado que nos llama por nuestro nombre, y con el corazón lleno de alegría ir y anunciar: «¡He visto al Señor!». ¡He cambiado de vida porque he visto al Señor! Ahora soy distinto que antes, soy otra persona. He cambiado porque he visto al Señor. Esta es nuestra fuerza y esta es nuestra esperanza.”

En nuestra diócesis tenemos dos parroquias con la titularidad dedicada a Santa María Magdalena; una, en Cehegin y la otra, en Ceuti, esta última es donde comencé mis primeros pasos de párroco, ¡cuántos buenos recuerdos! Y cuantos nombres grabados en el corazón que formaban la gran familia parroquial, hoy , un recuerdo en mis oraciones para y por ellos. Y os encomendaré en mis oraciones a los fieles de Cehegín, a los de Ceutí, a los de los Torraos (que celebran las fiestas en su honor) y tantas hermandades que la tienen como titular y patrona, que Santa María Magdalena nos ayude a dejarnos transformar por el Señor, la que se le perdonó mucho porque grande fue su amor y la que comunicó lo que “había visto…” dio testimonio en primera persona, apóstol de los apóstoles.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 12, 38-42: Aquí hay uno que es más que…

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 12, 38-42: Aquí hay uno que es más que…

Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo». Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta al Señor manifestando que delante de ellos “hay alguien más grande”, no suele ser el estilo de Ntro. Señor, siempre ha pedido que guardaran silencio para no confundir con la idea de mesianismo reinante entre sus paisanos, sin embargo, ahora, ante la terquedad de su corazón, reclama que estén atentos al signo de su muerte y resurrección, que su anonadamiento, su abajarse, su pasar haciendo el bien, su encarnación, su estilo humilde… “Aquí hay alguien más grande…” “Aquí… en este momento… en el ahora de mi vida…”. Cristo me habla. En cada instante nos jugamos algo muy importante: nuestra santidad, nuestra fidelidad a la Iglesia, nuestra caridad. Cada día que Dios nos concede es un aquí y ahora maravilloso para amar, para seguir las inspiraciones del Espíritu Santo. No nos olvidemos que junto a nosotros va alguien más grande: es Jesús, nuestro Señor, nuestro Redentor, nos acompaña, nos escucha, nos sostiene.

Algunos escribas y fariseos pidieron al Señor una señal y Él les contestó recriminándoles su incredulidad y su estrechez de criterio, resaltando que la conversión se ha de basar en “algo más que Jonás” y que la sabiduría auténtica tiene “algo más” que la de Salomón. Jesús les está diciendo que Él mismo es la señal. Jonás fue el signo para la conversión de esa ciudad perversa que era Nínive, a nosotros se nos ha enviado una señal mucho más grande de la cual Jonás solamente era figura. Se nos ha enviado a Cristo, Cristo que se ha hecho hombre para que cambiemos nuestro corazón cerrado.

El Papa Francisco realiza una catequesis sobre Jonás en la Audiencia General del 18 de enero de 2017, muy interesante, nos acerca a este profeta un poco atípico: “En la Sagrada Escritura, entre los profetas de Israel, despunta una figura un poco anómala, un profeta que intenta evadirse de la llamada del Señor rechazando ponerse al servicio del plan divino de salvación. Se trata del profeta Jonás, de quién se narra la historia en un pequeño libro de sólo cuatro capítulos, una especie de parábola portadora de una gran enseñanza, la de la misericordia de Dios que perdona.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 13,24-43: Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre.

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 13,24-43: Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre.

Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”». Les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas». Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo». Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presentan tres de las grandes parábolas, nos vamos a detener en la primera la del trigo y la cizaña, que igual que la del sembrador, también contamos con la explicación de Ntro Señor.

Un tema que nos plantea la parábola de la cizaña es el problema del mal, el mal no es obra de Dios, la parábola utiliza la imagen de la noche, refiriéndose al mundo de las tinieblas, el mal que hay en el mundo no proviene de Dios, sino de su enemigo, el Maligno. Es curioso, el maligno va de noche a sembrar la cizaña, en la oscuridad, en la confusión; él va donde no hay luz para sembrar la cizaña. Este enemigo es astuto: ha sembrado el mal en medio del bien, de tal modo que es imposible a nosotros poder separarlo sin dañar; pero Dios, al final, podrá hacerlo.

Ante dicha situación creada por el mal la respuesta es la gran PACIENCIA de ese sembrador, que nos sorprende, Dios sabe esperar para permitir que lo bueno en nosotros crezca, Él mira el “campo” de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Qué hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él. Sin embargo, la paciencia evangélica no es indiferencia al mal; no se puede crear confusión entre bien y mal.

También nos llama a la precaución, al cuidado ante el mal que busca desanimarnos, quitarnos la paz y la esperanza de la victoria final de la vida sobre la muerte; y a la vez nos reta al CRECIMIENTO como el grano de mostaza o la levadura. En otras palabras, en la construcción de nuestra felicidad y la de nuestros hermanos, en la construcción del Reino, tenemos que aceptar vivir en la tensión eterna entre lo que queremos y debemos ser y lo que alcanzamos a realizar; recordando siempre que el cristianismo es un camino que toca toda la vida; que nunca podemos decir: «ya soy plenamente cristiano» sino hasta que alcancemos el encuentro definitivo con el Señor. Debemos estar en proceso constante de conversión. ¡Es la perspectiva de la esperanza! Dios sigue obrando y puede ayudarnos a vencer el mal y transformarlo sacando el bien en cada uno de nosotros, como decía S. Agustin: “Convierteme para que me convierta”. Si somos hijos de un Padre tan grande y bueno, ¡tratemos de parecernos a él! Este era el objetivo que el Señor se proponía con su predicación. En efecto, decía a quienes lo escuchaban: «Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto».

Y concluimos con la suplica realizada a la Bienaventurada Virgen Maria por el Papa Francisco en el ángelus que aborda este pasaje evangelico: “La Virgen María nos ayude a percibir en la realidad que nos rodea no solo la suciedad y el mal, sino también el bien y lo bonito; a desenmascarar la obra de Satanás, pero sobre todo a confiar en la acción de Dios que fecunda la historia.” (Angelus, 23 julio 2017).

Es domingo, el día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DIA: MATEO 12,14-21: Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco.

EVANGELIO DEL DIA:
MATEO 12,14-21: Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco.

Al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos describe el actuar del Mesías: “No voceará, ni clamará; no se oirá en las calles su voz; La caña cascada no la quebrará; ni apagará el pabilo que aún humea”. Se nos invita a fijar nuestros ojos en el Señor, aprender de Él, no se impone, no utiliza la violencia, sus armas son siempre las del mandamiento nuevo, es el amor quien debe triunfar e implantar el derecho y la justicia. Responder con violencia es caer en la espiral de generar más violencia, solo lleva a más muerte. Cuando ponemos nuestra mirada en Jesús, el Principe de la Paz, nos dice que el: “corazón humano es el verdadero campo de batalla donde se enfrenta, la violencia y la paz”. Nos estimula a que nos dejemos bendecir con su gracia, para que “el corazón de piedra” endurecido por la violencia, se convierta en “corazón de carne” que acoja la misericordia y el perdón divino. Es el amor el primer mandamiento, pero no cualquier amor, se nos invita a los cristianos a amar como Él nos ama, “como yo os he amado”. Amar hasta dar la vida y esta entrega por amor, abierta al perdón, “la caña cascada no la quebrará”, nos enseña a esperar, siempre hay otra oportunidad, es paciente, no ha venido a condenar sino a salvar, su misericordia es eterna y es paciente, aguarda con amor para encender de nuevo la llama del amor en nuestro corazón. No da a nadie por perdido.

Miremos al Señor y dejémonos mirar por Él y con las palabras del P. Francisco: “Dejar que la mirada de Jesús entre en mí. Sentiremos tantas cosas: sentiremos el amor, quizás no sintamos nada… o estaremos bloqueados allí, sentiremos vergüenza. Pero dejar que la mirada de Jesús llegue. La misma mirada con la que miraba en la cena, aquella noche, a los suyos. Señor tú conoces, tú sabes todo”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: MATEO 12,1-8: “Quiero misericordia y no sacrificio”

EVANGELIO DEL DÍA:
MATEO 12,1-8: “Quiero misericordia y no sacrificio”

En aquel tiempo atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas. Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado». Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos da una norma de conducta muy sencilla: la compasión. Y un corazón sin compasión es un corazón autosuficiente, que va adelante sostenido por su propio egoísmo, que se vuelve fuerte sólo con ideologías, que solo se mira a si mismo, que se engríe con el orgullo y la prepotencia. En los corazones duros no puede entrar el Señor; en los corazones ideológicos no puede entrar el Señor. El Señor entra en los corazones que se asemejan al suyo, en los que están abiertos a la conversión, en los corazones que son misericordiosos, en los corazones sensibles a las necesidades de los que le rodean, en los corazones abiertos al perdón, en los corazones que no llevan cuentas del mal. Dios es el único que puede juzgar en lo profundo de los corazones. A nosotros nos toca rezar, dar ejemplo, quizá un consejo y seguir adelante, pero como cristianos no deberíamos permitirnos ni siquiera el pensar mal de nadie. Dios nos trata con grandeza de corazón, con bondad, con piedad… y nosotros, ¿no podemos hacer lo mismo con los demás? Contemplemos a Cristo en la cruz. ¡Él es amor, es compasión! Vivamos con generosidad, con grandeza de corazón como Jesús.

En el Evangelio de hoy, nos demanda: «Misericordia quiero y no sacrificio». Tendríamos que repetírnoslo muchas veces, para grabarlo en nuestro corazón: Dios, rico en misericordia, nos quiere misericordiosos. «¡Qué cercano está Dios de quien confiesa su misericordia! Sí; Dios no anda lejos de los contritos de corazón» (San Agustín). ¡Y qué lejos estás de Dios cuando permites que tu corazón se endurezca como una piedra!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: MATEO 12, 46-50: El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

EVANGELIO DEL DÍA:
MATEO 12, 46-50: El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

Estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo». Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy, celebramos una memoria de nuestra madre la Santísima Virgen María, bajo la advocación del Carmelo, varias veces a lo largo del año, la propia liturgia nos acerca a la escuela de María, de ella y con ella tenemos que dejarnos hacer y aprender mucho. El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 16 de julio de 2006 nos explica: “día en que la liturgia recuerda a Nuestra Señora la Virgen del Carmen. El Carmelo, alto monte situado en la costa oriental del mar Mediterráneo, precisamente a la altura de Galilea, tiene en sus laderas numerosas grutas naturales, predilectas por los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, que en el siglo IX antes de Cristo defendió valerosamente contra la contaminación de los cultos idólatras la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose precisamente en la figura de Elías, surgió la Orden contemplativa de los «carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo Edith Stein). Los carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, indicándola como modelo de oración, de contemplación y de entrega a Dios.

En efecto, María, fue la primera que creyó y experimentó, de modo insuperable, que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente su Palabra, «llegó felizmente al santo monte», y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo encomendar hoy a todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo y, de modo especial, a las de la Orden del Carmen, […] Que María ayude a todos los cristianos a encontrar a Dios en el silencio de la oración.”

En el Evangelio de hoy, nos sorprende la pregunta: «¿Quién es mi madre?». Parece en un primer momento que el Señor tenga una actitud despectiva hacia su madre, nada más lejano de la realidad. No es así. Lo que el Señor quiere dejar claro aquí es que ante sus ojos —¡ojos de Dios!— el valor decisivo de la persona se encuentra en la acogida de la voluntad de Dios. Y nadie como la Santísima Virgen Maria realizó el plan de Dios en su vida, con su HAGASE, con su disponibilidad al plan de Dios, con el deseo y el querer realizar la voluntad del Padre, con su SI sin condiciones. Necesitamos acudir a la escuela de Maria para dejarnos modelar por el Señor y entrar en su voluntad, aprendiendo el camino de la sencillez, de la humildad, del dejarnos hacer.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.