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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2, 36-40: Hablaba del niño a todos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2, 36-40: Hablaba del niño a todos.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la continuación del pasaje de la purificación de María y la presentación del Niño en el templo, aunque hoy, se resalta el encuentro con la profetisa Ana, que había vivido muchos años esperando al Salvador, habla del Niño y da gloria a Dios, mujer sencilla que a la muerte de su marido decide consagrarse al templo, rezando, haciendo de su vida una ofrenda.

El Niño que ha nacido de María es el Salvador. Así lo proclama Ana en el templo. La Palabra de Dios que permanece para siempre se ha hecho carne, y sacia las esperanzas de un pueblo. De la misma manera que Ana comenzó a hablar de Jesús, nosotros los cristianos estamos llamados a compartir la alegría que el Señor es una realidad en nuestras vidas, lo grande que esta siendo y como esta obrando. No debemos quedarnos con esta buena noticia para nosotros solos, los que viven a nuestro alrededor están clamando que les mostremos la ternura de Dios, quien ha tenido la dicha de encontrarse con el Salvador, debe anunciarlo a los demás, no tengamos miedo de anunciar lo grande que esta siendo Dios en nuestra vida. Al encontrarnos ya cerca del fin de año, y en el día tan mariano como es el sábado, encomendémonos a la Santísima Virgen María que nos ayude a comprender que lo que queda al final de la vida es lo que hayamos entregado a su Hijo, y que haga posible que nos dejemos iluminar día a día y en todas las circunstancias por Él.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2, 22-35: Los días de su purificación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2, 22-35: Los días de su purificación.

Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos encontramos con el pasaje de la purificación de María Santísima y la presentación del Niño al Templo. Uno de los misterios que se nos ofrece a la contemplación en el rezo del santo rosario. María que fue preservada del pecado, se nos presenta cumpliendo con la tradición de acudir al templo para la purificación, nos recuerda el mismo gesto que años después tendrá su Hijo, al inicio de su vida pública, cuando aparece en la cola de los pecadores, como uno más, para recibir el bautismo de purificación en el Jordán. Hay aquí una llamada a aprender de la humildad de la familia de Nazaret. No querían los padres escapar a ningún precepto de la ley de Moisés. Simplemente amaban a Dios con toda el alma y querían darle gusto hasta en los mínimos detalles. No se sentían obligados, obedecían por puro amor.

Otro punto para la meditación nos lo da la ofrenda realizada. La ley prescribía el sacrificio de un cordero para las familias con recursos económicos, o un par de tórtolas si eran pobres. La familia de Nazaret presentaba un par de tórtolas o dos pichones, nos esta hablando que se encontraban dentro del grupo de los humildes y sencillos.

Otro punto, es el bien que puede sacar el Señor cuando intentamos responder a la tradición heredada y las llenamos de espiritualidad, se nos escapa de nuestras previsiones, pero todo bien repercute en la extensión del Reino. Dios siempre saca bien, en la medida que somos fieles a la Palabra, fieles al Señor, podemos ser fuente de bendiciones para los demás. Aunque no sea esa nuestra intención, podemos cambiar la vida de otras personas, con el testimonio, con las buenas acciones de cada día, como le sucedió a Simeón cuando la Virgen y San José acudieron al Templo siendo fieles a la tradición de Moisés, fueron instrumento de Dios para el encuentro con Simeón y la profetisa Ana.

Que al igual que Simeón deseemos recibir al Señor y no decaigamos en la búsqueda, en la entrega de lo que somos, de nuestra persona, de nuestro corazón y de nuestro tiempo, para poder ser instrumento suyo, e irradiarlo, transparentarlo y mostrarlo como nuestro Salvador.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 2, 13-18: Herodes mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 2, 13-18: Herodes mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores.

Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo». Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el pasaje del sacrificio de los niños de Belén ordenado por Herodes. Celebramos hoy la fiesta de los santos inocentes. Que difícil nos resulta encajar en el espíritu de la Navidad donde el misterio nos habla de alianza de amor, de ternura, bondad y misericordia de Dios. ¿Dónde poner el sufrimiento?, y mucho menos, cuando hablamos del sufrimiento de niños, cuando el que sufre es inocente. El sufrimiento nos suscita siempre multitud de interrogantes, y muchas veces puede que nos atrevamos a interrogar a todo un Dios. ¿Por qué no evita tanto dolor aparentemente inútil? ¿Si Él todo lo puede porque permite el sufrimiento del inocente?

El dolor es un misterio y, sin embargo, el cristiano no esta hecho de otra carne y puede verse como el Señor en la noche de Getsemaní, clamando: “aparta de mí este cáliz”. Puede pasar por situaciones límite, donde crea que ya no puede más. Sin embargo, el verdadero creyente no duda de Dios, sino aprende a confiar en quien tanto lo ama, y como el Señor, también clama: “no se haga lo que yo quiero”, que se haga su voluntad, se sabe en las manos amorosas de Dios.

Difícil entender el sufrimiento sin mirar a Cristo en la Cruz, el más grande de los inocentes, aprendió sufriendo a obedecer, el camino de la redención pasa por abrazar la Cruz. Desde entonces el dolor tiene un nuevo sentido, sólo comprensible, junto a Él. El Señor no modificó las leyes de la creación: quiso ser un hombre como nosotros. No se lo evitó a sí mismo. Él quiso pasar hambre, y compartió nuestras fatigas y penas. Su alma experimentó todas la amarguras: la indiferencia, la ingratitud, la traición, la calumnia, la infamante muerte de cruz, y cargó con los pecados de la humanidad.

El dolor –pequeño o grande-, aceptado y ofrecido al Señor, produce paz y serenidad; cuando no se acepta, el alma sufre muchísimo y cae en rebeldía, y se manifiesta en forma de tristeza y mal humor. Que distinto quien se abraza a su Cruz, al final, más pronto que tarde, termina encontrándose con Cristo, y la Cruz deja de ser una carga para ser la escalera para el cielo,-como manifestaba Santa Teresa- se transforma en camino de salvación, purifica nuestro ser, nuestra entrega, nuestro amor.

Hoy, en la festividad de los santos inocentes, cómo no recordar a tantos inocentes e indefensos que siguen sufriendo. Ya sean los no nacidos, (el numero de abortos sigue creciendo), nuestra cultura de muerte se afianza entre nosotros, esta dando lugar a que el descarte acampe a sus anchas, y se legislen leyes que van incluso en contra del mismo ser humano, cuantos atentados a los derechos de las personas, violación de la justicia, de la verdad, …, por primar los intereses económicos antes que los derechos de las personas, llegamos a envenenar el lenguaje para que no parezca lo que en definitiva se esta haciendo: la muerte de un inocente y con este nuevo modo de comunicarnos aprendemos a dulcificar las acciones, especialistas en maquillaje, por ejemplo: IVE, o lo que se quiere expresar con estas siglas: Interrupción Voluntaria del Embarazo, como si después de realizado se pudiese volver a seguir con el proceso, no se interrumpe, se ejecuta a un inocente, o como se denomina ahora: “la muerte digna”, y parece que le estamos otorgando todo un derecho y lo elevamos al rango de la dignidad. (incluso algunas voces se levantan en su defensa con que nadie te obliga…-¡no ironicen con estas cuestiones!- resulta que en los países donde ya llevan unos años funcionando dichas leyes, al final, se silencia y ni se escucha la opinión del interesado, un pinchazo y un problema menos). Estamos generando tal confusión que al mal lo llamamos bien y lo ofrecemos como un derecho. ¡Cuantos Herodes nos esta dando este progresismo! Al final, los personajes históricos de Herodes y de Hitler van a quedar como meros aprendices, aficionados poco más o menos, la historia nos juzgará, y mientras, nuestro silencio se hace cómplice.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar(Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2, 22-40: Para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2, 22-40: Para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor.

Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El domingo después de la natividad del Señor celebramos la solemnidad de la Sagrada Familia, nuestra mirada se dirige a la Familia de Nazaret: María, José y el Niño.

El Papa Francisco nos comenta el pasaje evangélico de hoy en el ángelus del 31 diciembre de 2017: “El Evangelio dice: «Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor», como requería la ley de Moisés. Los padres de Jesús van al templo para confirmar que el hijo pertenece a Dios y que ellos son los custodios de su vida pero no son los propietarios. Y esto nos hace reflexionar. Todos los padres son custodios de la vida de los hijos, pero no propietarios y deben ayudarlos a crecer, a madurar. […] El relato evangélico de hoy refiere que María y José, «cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía —dice el Evangelio— y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él». Una gran alegría de la familia es el crecimiento de los hijos, […] esta es la misión a la que está orientada la familia: crear las condiciones favorables para el crecimiento armónico y pleno de los hijos, con el fin de que puedan vivir una vida buena, digna de Dios y constructiva para el mundo.”

La familia es ciertamente una gracia de Dios, que deja traslucir lo que Él mismo es: Amor. Y ha querido hacer así de la familia un lugar particular del amor, la propia liturgia de hoy, en la segunda lectura de los Colosenses, se nos presentan todos unos puntos que nos podrían servir para evaluarnos de vez en cuando, ver como vivimos la llamada a la santidad en la familia. ¿Qué tal llevamos estas indicaciones paulinas?, S. Pablo invita a ponernos el uniforme de:
Misericordia
Bondad
Humildad.
Dulzura, amabilidad.
Comprensión
Colocando a Cristo en el centro, que la Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.
Perdonando , construyendo paz
Por encima de todo, el amor.
Sed agradecidos
Orantes: dadle gracias de corazón, con salmos , himnos
Todo lo que realices, sea todo en nombre de Jesús.

Recuerda que Dios quiso nacer y crecer en una familia humana. De este modo, la consagró como camino primero y ordinario de su encuentro con la humanidad. Encomienda tu familia a la familia de Nazaret, aprende en su escuela de amor, da muchas gracias por formar parte de tu familia, agradece al Señor a los padres que te ha regalado, reza por ellos, encomienda a tus hijos, son un don de Dios, recuerda que se te han sido confiados pero que no te pertenecen, ten presente que la familia es una gracia de Dios, que deja traslucir lo que él mismo es: Amor. Orad juntos, para que no os falte la iluminación de la fe y la gracia en el camino hacia la santidad.

Es domingo, día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 10, 17-22: El que persevere hasta el final, se salvará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 10, 17-22: El que persevere hasta el final, se salvará.

Dijo Jesús a sus discípulos: Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán. Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la fiesta de San Esteban, el primero de los mártires. El Papa Emérito Benedicto XVI dedicó una de las audiencias, concretamente, la del 10 de enero de 2007 a S. Esteban: “[…]La historia de san Esteban nos da varias lecciones. Por ejemplo, nos enseña que el compromiso social de la caridad no se debe separar nunca del anuncio valiente de la fe. Era uno de los siete que se encargaban sobre todo de la caridad. Pero la caridad no se podía separar del anuncio. De este modo, con la caridad, anuncia a Cristo crucificado, hasta el punto de aceptar incluso el martirio. Esta es la primera lección que podemos aprender de san Esteban: la caridad y el anuncio van siempre juntos.

San Esteban sobre todo nos habla de Cristo, de Cristo crucificado y resucitado como centro de la historia y de nuestra vida. Podemos comprender que la cruz ocupa siempre un lugar central en la vida de la Iglesia y también en nuestra vida personal. En la historia de la Iglesia no faltará nunca la pasión, la persecución. Y precisamente la persecución se convierte, según la famosa frase de Tertuliano, en fuente de misión para los nuevos cristianos. Cito sus palabras: «Nosotros nos multiplicamos cada vez que somos segados por vosotros: la sangre de los cristianos es una semilla”[…] Pero también en nuestra vida la cruz, que no faltará nunca, se convierte en bendición. Y aceptando la cruz, sabiendo que se convierte en bendición y es bendición, aprendemos la alegría del cristiano incluso en los momentos de dificultad. El valor del testimonio es insustituible, pues el Evangelio lleva a él y de él se alimenta la Iglesia.

Que san Esteban nos enseñe a aprender estas lecciones; que nos enseñe a amar la cruz, puesto que es el camino por el que Cristo se hace siempre presente entre nosotros. El relato del martirio de San Esteban hace eco a la pasión y muerte de Cristo. Poco antes de morir apedreado por sus enemigos, Esteban repite casi literalmente su intercesión por aquellos que le están haciendo tanto daño. Él supo orar por sus perseguidores, por eso nos muestra el camino de llegar a amar a nuestros enemigos. «Señor, no les tengas en cuenta esta pecado». Esta es la novedad del Evangelio hace al hombre capaz de orar y amar a quien los destruye.”

En el Evangelio de hoy se nos advierte sobre la persecución. Y la razón es porque “como no sois del mundo, por eso os odia el mundo”. Cuando el mundo es enemigo de Dios es casi lo más normal que el discípulo de Cristo sufra también de esa mal aversión. Hay muchas situaciones que se nos presentan y que nos agobian, que pueden quitarnos la tranquilidad interior: incomprensiones, injurias, malentendidos, difamaciones… pero Jesús es categórico: si somos fieles, el Espíritu Santo actuará y vendrá la paz. Mira al Portal, mira a Jesús, conviértete en testigo, y notarás que el Príncipe de la paz te devuelve la paz. La misma paz que en la Nochebuena proclamaba el ángel a los pastores, esa paz que surge al adentramos en la oración y contemplar a Dios en lo más humilde…, esa misma paz que el mundo nunca podrá dar hasta que reconozca a Cristo como su Señor y Rey.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1, 1-5.9-14: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1, 1-5.9-14: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el prologo del evangelista de altos vuelos por la grandeza de su pensamiento, me estoy refiriendo al evangelista San Juan, al cual, se le representa con un águila. En su prologo nos presenta allí mismo, que el Verbo es Dios y, nos resalta varias veces, y de distintas formas que : “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”.

Dios viene a salvarnos y algunos de los hombres -no todos- , viven al margen de su regalo, parece como si no necesitaran su salvación. Hoy da la sensación que Dios queda para algunas personas para el campo de lo intimo, de su espiritualidad, o vida interior, en definitiva, arrinconado al ámbito de lo privado y para el campo personal, molesta cada vez mas que tenga alguna incidencia en lo publico y esto va generando tendencia a vivir al margen de Dios. Muy leve la influencia cultural, a lo sumo, se contenta con mostrar la pluralidad de religiones, sectas,… y la gran confusión creada en el campo de la transcendencia, se puede construir uno su vida, su escala de valores y no tener hueco para Dios.

Se vive con mucha indiferencia ante la fe, los mismos cristianos estamos cayendo en una relajación grandísima, en las exhortaciones de los últimos Papas nos advierten ante los peligros del relativismo, de la moral descuidada y nos advierten de las tentaciones de la mundanidad, de vivir atrapados con el espíritu del mundo, de preferir la tiniebla a la luz, de no buscar la verdad, eligiendo la muerte en vez de la vida y sufriendo las consecuencias de dicha elección, cayendo en el vacío existencial, ¡cuántas vidas rotas!, atrapadas en tantas modernas esclavitudes, cuántos infiernos en nuestra tierra.

“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Dios se hace hombre para hacer al ser humano participe de su propia divinidad, desde la noche de Belén, la humanidad recibe el inmenso regalo del Dios con nosotros, en la fragilidad y debilidad del Niño, nos pide nuestros cuidados, demanda nuestra respuesta a su amor, tiene sed de nuestro amor, desde el principio sufrió la inhospitalidad y sigue esperando nuestra acogida para que tengamos vida. “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres”. Encomiéndate a la Santísima Virgen para que igual que Ella, podamos acoger el misterio que estamos celebrando, y podamos recibir su Palabra, y nos dejemos salvar por ella. Feliz Navidad y que el niño Dios inunde toda tu existencia colmándola de gozo, amor y paz.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1, 67-79: Bendito sea el Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1, 67-79: Bendito sea el Señor.

Entonces Zacarías, su padre, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo:
«Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación
por el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio nos encontramos el Benedictus o canto de Zacarias, quien recuperado el habla, bendice a Dios por el cumplimiento de sus promesas.

La primera parte del Benedictus es un himno de bendición y acción de gracias a Dios, y la segunda es una visión esperanzadora del futuro, gracias a la intervención del precursor, que abre paso al Mesías ya inminente.

El Benedictus es un canto de optimismo y de alegre esperanza, gracias a la presencia del Dios redentor que ama al hombre.

El Papa Benedicto XVI, en la Audiencia General del 29 de agosto de 2012 comenta este cántico: “el nacimiento del Bautista está marcado por la oración: el canto de alegría, de alabanza y de acción de gracias que Zacarías eleva al Señor y que rezamos cada mañana en Laudes, el «Benedictus», exalta la acción de Dios en la historia e indica proféticamente la misión de su hijo Juan: preceder al Hijo de Dios hecho carne para prepararle los caminos. Toda la vida del Precursor de Jesús está alimentada por la relación con Dios, en especial el período transcurrido en regiones desiertas; las regiones desiertas que son lugar de tentación, pero también lugar donde el hombre siente su propia pobreza porque se ve privado de apoyos y seguridades materiales, y comprende que el único punto de referencia firme es Dios mismo.”

Cuando estemos tentados de pesimismo, hemos de recordar que Dios ama al hombre.
Hoy concluye el Adviento, el tiempo de la espera. El Señor que tiene todo en sus manos, baja realmente hasta cada uno para mostrarnos su amor. ¡Dios con nosotros! que nace y nos pide el establo de nuestro corazón. No espera hallar grandezas o perfección, sólo nos pide las pajas de nuestra voluntad para recibirlo. Pequeño, dependiente, necesitado, débil… sólo podemos amarle. Dejemos todas las distracciones y recibamos esa luz de Dios que viene a iluminar nuestra vida. Dejemos que su humildad nos cambie. Sintamos su gracia salvadora que se nos entrega personalmente. Dios nos ama.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

 

NATIVIDAD DEL SEÑOR.

EVANGELIO DE MEDIANOCHE:
Lc 2, 1-14: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.

Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada. En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio que se nos ofrece en la liturgia de medianoche nos enmarca o contextualiza el motivo del desplazamiento de José y Maria a Belen, el decreto de empadronamiento, y las dificultades que se encontraron, no tenían sitio, no lo acogieron, el Pan de Vida, el alimento que sacia el hambre del corazón del hombre vino a nacer en un pesebre, en un comedero, un depósito, cuenco, receptáculo para el alimento y nos narra el nacimiento de Ntro. Señor: “dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre” y escuchamos de boca del ángel la razón más fuerte de nuestra alegría: “os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”.

Para acercarnos al misterio que estamos celebrando voy a tomar las palabras de S. Juan Pablo II, dadas en el año del Jubileo del 2000 en la celebración de la Navidad: “Hoy el Verbo se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros. “hoy”. En esta noche el tiempo se abre a lo eterno, porque tú, Oh Cristo, has nacido entre nosotros surgiendo de lo alto. Has venido a la luz del regazo de una mujer bendita entre todas, tú, el “hijo del Altisimo”. Tu santidad ha santificado de una vez para siempre nuestro tiempo: los días, los siglos, los milenios. Con tu nacimiento has hecho del tiempo un “hoy” de salvación.”

“No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida”(San León Magno).
“La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”.

Feliz Navidad y que el niño Dios inunde toda tu existencia colmándola de gozo, amor y paz.
¡Feliz y santa Navidad!
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1, 57-66: La mano del Señor estaba con él.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1, 57-66: La mano del Señor estaba con él.

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se nos presenta el nacimiento de Juan, nos habla de la proximidad de la Navidad. ¡El Señor está cerca!; ¡preparémonos! Ante la cercanía de la Navidad es una llamada fuerte a poner todo lo que este de nuestra parte, nuestra vigilancia, nuestra espera gozosa, la alegría de su cercanía, el gozo del misterio del Dios con nosotros que nos diviniza, para prepararnos a recibir al Señor.

El Papa Francisco nos comenta este pasaje evangélico en el ángelus del 24 de junio de 2018: “Todo el evento del nacimiento de Juan Bautista está rodeado por un alegre sentido de asombro, de sorpresa, de gratitud. Asombro, sorpresa, gratitud. La gente fue invadida por un santo temor a Dios «y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas».

Hermanos y hermanas, el pueblo fiel intuye que ha sucedido algo grande, incluso humilde y escondido y se pregunta «¿Qué será este niño?». El pueblo fiel de Dios es capaz de vivir la fe con alegría, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Vemos a aquella gente que hablaba bien de esta cosa maravillosa, de este milagro del nacimiento de Juan, y lo hacía con alegría, estaba contenta, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. […] Preguntémonos cada uno de nosotros en un examen de conciencia: ¿cómo es mi fe? ¿es alegre? ¿está abierta a las sorpresas de Dios? Porque Dios es el Dios de las sorpresas”.

La vida de Juan Bautista nos enseña las virtudes que necesitamos para recibir al Señor; fundamentalmente, la humildad de corazón. Juan se reconoce instrumento de Dios para cumplir su vocación, su misión. Buscando sólo la gloria de Dios. “Conviene que él crezca y yo disminuya” -decía el Precursor-.

Muy importante estar atentos al paso de Dios en nuestras vidas. Vigilantes para dejarnos sorprender por Nuestro Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 1, 46-56: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 1, 46-56: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con ella unos tres meses y volvió a su casa.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio del hoy nos presenta la oración de la Bienaventurada Virgen María, el Magnificat, acudo a la Audiencia General del Papa Benedicto XVI, del 15 febrero de 2006, que nos ofrece toda una catequesis sobre esta importantísima oración: “hoy reflexionaremos sobre el Cántico con el que se concluye idealmente toda celebración de las Vísperas:  el Magníficat.

Es un canto que revela con acierto la espiritualidad de los anawim bíblicos, es decir, de los fieles que se reconocían «pobres» […] En efecto, todo el Magníficat, […] está marcado por esta «humildad», en griego tapeinosis, que indica una situación de humildad y pobreza concreta.

El primer movimiento del cántico mariano es una especie de voz solista que se eleva hacia el cielo para llegar hasta el Señor. Escuchamos precisamente la voz de la Virgen que habla así de su Salvador, que ha hecho obras grandes en su alma y en su cuerpo. En efecto, conviene notar que el cántico está compuesto en primera persona:  «Mi alma… Mi espíritu… Mi Salvador… Me felicitarán… Ha hecho obras grandes por mí…». Así pues, el alma de la oración es la celebración de la gracia divina, que ha irrumpido en el corazón y en la existencia de María, convirtiéndola en la Madre del Señor.

La estructura íntima de su canto orante es, por consiguiente, la alabanza, la acción de gracias, la alegría, fruto de la gratitud. Pero este testimonio personal no es solitario e intimista, puramente individualista, porque la Virgen Madre es consciente de que tiene una misión que desempeñar en favor de la humanidad y de que su historia personal se inserta en la historia de la salvación. Así puede decir:  «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Con esta alabanza al Señor, la Virgen se hace portavoz de todas las criaturas redimidas, que, en su «fiat» y así en la figura de Jesús nacido de la Virgen, encuentran la misericordia de Dios.

 En este punto se desarrolla el segundo movimiento poético y espiritual del Magníficat. Tiene una índole más coral, como si a la voz de María se uniera la de la comunidad de los fieles que celebran las sorprendentes elecciones de Dios […]:  «Hace proezas…; dispersa a los soberbios…; derriba del trono a los poderosos…; enaltece a los humildes…; a los hambrientos los colma de bienes…; a los ricos los despide vacíos…; auxilia a Israel».

En estas siete acciones divinas es evidente el «estilo» en el que el Señor de la historia inspira su comportamiento:  se pone de parte de los últimos. Su proyecto a menudo está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan «los soberbios, los poderosos y los ricos». Con todo, está previsto que su fuerza secreta se revele al final, para mostrar quiénes son los verdaderos predilectos de Dios:  «Los que le temen», fieles a su palabra, «los humildes, los que tienen hambre, Israel su siervo», es decir, la comunidad del pueblo de Dios que, como María, está formada por los que son «pobres», puros y sencillos de corazón. Se trata del «pequeño rebaño», invitado a no temer, porque al Padre le ha complacido darle su reino (cf. Lc 12, 32). Así, este cántico nos invita a unirnos a este pequeño rebaño, a ser realmente miembros del pueblo de Dios con pureza y sencillez de corazón, con amor a Dios.

 Acojamos ahora la invitación que nos dirige san Ambrosio en su comentario al texto del Magníficat. Dice este gran doctor de la Iglesia:  «Cada uno debe tener el alma de María para proclamar la grandeza del Señor, cada uno debe tener el espíritu de María para alegrarse en Dios. Aunque, según la carne, sólo hay una madre de Cristo, según la fe todas las almas engendran a Cristo, pues cada una acoge en sí al Verbo de Dios… El alma de María proclama la grandeza del Señor, y su espíritu se alegra en Dios, porque, consagrada con el alma y el espíritu al Padre y al Hijo, adora con devoto afecto a un solo Dios, del que todo proviene, y a un solo Señor, en virtud del cual existen todas las cosas» (Esposizione del Vangelo secondo Luca, 2, 26-27:  SAEMO, XI, Milán-Roma 1978, p. 169).

[…] Así el santo doctor, interpretando las palabras de la Virgen misma, nos invita a hacer que el Señor encuentre una morada en nuestra alma y en nuestra vida. No sólo debemos llevarlo en nuestro corazón; también debemos llevarlo al mundo, de forma que también nosotros podamos engendrar a Cristo para nuestros tiempos. Pidamos al Señor que nos ayude a alabarlo con el espíritu y el alma de María, y a llevar de nuevo a Cristo a nuestro mundo.”

Que tengas un buen día y junto con María demos gracias al Señor de tantas gracias recibidas diariamente.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1, 39-45: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1, 39-45: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

En aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la visita de María a su prima Santa Isabel. En el rezo del Rosario es el segundo misterio de los gozosos donde meditamos la Encarnación del Hijo de Dios. En el pasaje evangélico finaliza con una nueva bienaventuranza dirigida a María: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. La fe de María está en el origen de la fe de la iglesia. Recordemos que los Padres de la iglesia afirmaban que María concibió no sólo físicamente a Jesús en su cuerpo, sino también en su espíritu y en su corazón. “concibió antes en su corazón que en su seno” -decía San Agustín-.

Es la mujer del “Hágase”. Es la que acepta la voluntad de Dios, la que con su vida hizo realidad: “aquí estoy para hacer tu voluntad”. Quiso hacer de su vida una entrega al plan de Dios, quería lo que Dios quisiese. Deseaba hacer lo que le agradaba, “que se cumpla en mí su palabra”.

María es modelo para crecer en la fe, ella cuando no entendía nos enseña a guardar y meditar en el corazón, nos enseña a confiar incluso cuando no entendamos o comprendamos. Podemos apreciar en el Evangelio como el Señor respondiendo a una mujer que bendice a su madre por haberlo llevado en sus extrañas, dirá que la verdadera dicha consiste en creer en la palabra de Dios y en practicarla.

La fe es un don de Dios, que hemos de pedírselo al Señor y junto con los apóstoles decirle: “Señor, auméntanos la fe”, o con el padre que acudía al Señor para interceder por la curación de su joven enfermo: “Señor, yo creo, pero aumenta mi fe”.

Por medio de María, Dios nos muestra su ternura y misericordia. A Ella le podemos confiar nuestras necesidades y preocupaciones. María también nos enseña a entregarle nuestra voluntad a Dios, a no querer afirmar nuestros deseos, por muy importantes que nos parezcan, sino a dejar todo en manos del Señor. Imitemos la bondad y disposición de María para ayudar a los demás. María, se puso al servicio de su prima, nos está mostrando que nuestra fe se materializa en la entrega a los demás por amor, haciendo de nuestra vida un servicio. Podemos ver en su entrega sin reservas, una entrega total, una donación de si misma, como expresaría San Ignacio, con un amor tan grande que se materializa en el servicio, en todo amar y servir. Con prontitud acudió a servir.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.