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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En la liturgia que vivimos en la celebración de medianoche, en el Evangelio, se nos daban la razón más fuerte de nuestra alegría, en el mensaje del ángel: “No temáis, pues he aquí que os traigo una buena nueva, que será de grande alegría para todo el pueblo: os ha nacido, hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor”.

Para acercarnos al misterio que estamos celebrando voy a tomar las palabras de San Juan Pablo II, dadas en el año del Jubileo del 2000 en la celebración de la Navidad: “Hoy el Verbo se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros, “hoy”. En esta noche el tiempo se abre a lo eterno, porque tú, Oh Cristo, has nacido entre nosotros surgiendo de lo alto. Has venido a la luz del regazo de una mujer bendita entre todas, tú, el “hijo del Altísimo”. Tu santidad ha santificado de una vez para siempre nuestro tiempo: los días, los siglos, los milenios. Con tu nacimiento has hecho del tiempo un “hoy” de salvación.”

En el pasaje evangélico de la misa del día, el evangelista Juan, nos resalta varias veces y de distinta forma: “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Cómo no hacerse la pregunta: ¿Cómo es mi acogida a su Palabra?, “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos a Dios Niño, la señal de Dios es que Él se hace pequeño, contemplemos su humildad, se anonada para divinizarnos, se encarna y nos muestra la ternura, la bondad y reclama nuestro amor. Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, con la sencillez, haciendo concreto el amor de Dios por nosotros. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por Él, me dejo abrazar por Él? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! ¡Que paciencia más grande tiene Dios con los humanos! Su Amor no es amado, continuamos anteponiendo otras cosas, realidades,… Dios continua sin ser lo más importante en la vida de muchísima gente, no lo conocen, no lo reciben, es ignorado, y a veces, atacado, parece como que no tiene cabida en nuestras vidas, “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. No tenían tiempo para Él, nuestro Salvador viene a compartir nuestra naturaleza humana y no le dejamos espacio en nuestro corazón. ¡Qué paciencia y qué amor más grande! Sigue queriendo hacer alianza con el hombre, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, nacido pobre y frágil en medio de nosotros, mendiga -por decirlo así- nuestro amor e infunde su paz en nuestros corazones, llenándolos de esperanza.

Encomiéndate a la Santísima Virgen para que igual que ella, podamos acoger el misterio que estamos celebrando, y podamos recibir su Palabra. Feliz Navidad y que el niño Dios inunde toda tu existencia colmándola de gozo, amor y paz.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto.

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en la sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio nos encontramos el Benedictus o cántico de Zacarias, quien recuperado el habla, bendice a Dios por el cumplimiento de sus promesas. El Benedictus, al igual que el Magnificat, se repite cada día en la oración de la Iglesia, en la liturgia de las horas, en laudes y vísperas, respectivamente.

La primera parte del Benedictus es un himno de bendición y acción de gracias a Dios, y la segunda es una visión esperanzadora del futuro, gracias a la intervención del precursor, que abre paso al Mesías ya inminente.

El Papa S. Juan Pablo II en la audiencia del 1 de octubre de 2003 realiza una catequesis sobre el Benedictus: “Nos hallamos ante una bendición que proclama las acciones salvíficas y la liberación ofrecida por el Señor a su pueblo. Es, pues, una lectura “profética” de la historia, o sea, el descubrimiento del sentido íntimo y profundo de todos los acontecimientos humanos, guiados por la mano oculta pero operante del Señor, que se entrelaza con la más débil e incierta del hombre. […]“Nos visitará el sol que nace de lo alto”. La expresión, a primera vista paradójica porque une “lo alto” con el “nacer”, es, en realidad, significativa. […] En la tradición bíblica ambas imágenes tienen un valor mesiánico. […] con Cristo aparece la luz que ilumina a toda criatura y florece la vida, como dirá el evangelista san Juan uniendo precisamente estas dos realidades:  “En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres”.

Hoy concluye el Adviento, el tiempo de la espera. ¿Estamos preparados para la llegada del Señor? ¡Dios con nosotros! Dios que nace y nos reclama nuestra acogida. No quiere nuestras cosas, quiere que le entreguemos nuestro corazón, que Él pueda habitarlo, colmarlo y saciarlo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, -recientemente proclamado en la liturgia- todavía lo tenemos en la memoria, escuchado en estos días pasados, ¿qué querrá decirnos el Señor?, ¿Como es nuestra acogida para con los demás? ¿Cómo es nuestra relación con la Santísima Virgen?, ¿le abrimos nuestro corazón?, ¿aprendemos de Ella?, ¿acudimos a la escuela de María? ¿cómo repercute su humildad, ternura, silencio, entrega…en nuestra vida?

María nos ayuda a vivir este tiempo tan especial y cercano a la Navidad, nos enseña a abrirnos a la venida del Señor. En Ella resplandece la iniciativa divina, de un Dios que nos ama primero. Dios entra sin imponerse, espera una respuesta libre y generosa. Entra con el amor inmenso de quien ofrece la salvación y quiere ser acogido por amor. La respuesta de María a la invitación de Dios, es una respuesta TOTAL. Su absoluta disponibilidad al plan de Dios pasa por la entrega y se materializa en el servicio. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo. Podemos ver su entrega sin reservas, entrega total, donación de si misma, como expresaría S. Ignacio, con un amor tan grande que se materializa en el servicio, en todo amar y servir. Con prontitud acudió a servir. Y es piropeada como “bendita”, y también llamada “dichosa” por haber creído. María nos ayuda a creer, a fiarnos de Dios, a desear hacer su voluntad, al valor de lo pequeño, -nada es pequeño para quien tanto nos ama-, a no reservarnos nada, a entregarle nuestra pobreza, a entregarle los dones recibidos, a desear y querer solo hacer la voluntad de Dios, a ponernos en sus manos, a dejarnos hacer, a querer lo que Dios quiera, a colaborar con su obra de Salvación. A vivir dichosos, alegres, gozosos, con esperanza, porque Dios no defrauda, porque Dios cumple sus promesas.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día, que lo recorras desde la entrega, servicio y dándote por amor.

Feliz domingo.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,46-56: Proclama mi alma la grandeza del Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,46-56: Proclama mi alma la grandeza del Señor.

En aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
– como lo había prometido a nuestros padres –
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos encontramos hoy con la oración de la Santísima Virgen María, donde resuenan muchos ecos bíblicos, cantando la grandeza de Dios y su predilección por los pobres y los más humildes.
El canto de María recoge la fe del pueblo elegido, de sus aspiraciones, fiado en las promesas de Dios hechas a los patriarcas y su descendencia.

La Santísima Virgen María nos presenta todo un canto de liberación mesiánica, donde los pobres, los olvidados, los humildes, los hambrientos los protagonistas de la historia de Dios, donde son preferidos a los soberbios, a los poderosos y a los ricos de este mundo.

El Dios con entrañas de misericordia que nos presenta la Santísima Virgen María: “la misericordia del Señor llega a sus fieles de generación en generación”. El nuevo orden de Dios no se puede compaginar con ninguna situación de opresión e indignidad humana.

En este himno se transparenta la interioridad de María, canta las cosas grandes que Dios ha hecho. Dios es el Salvador y es fiel a sus promesas. Maria confiesa su misma experiencia de Dios: “ha hecho en mí cosas grandes”. Expresa los sentimientos más profundos de la oración: alabanza a Dios, gratitud, fe, confianza, humildad, reconocimiento de la misericordia divina. El Magnificat es la oración por excelencia de la Santísima Virgen Maria, el canto de los tiempos mesiánicos. Es el cantico que la iglesia como esposa de Cristo recita diariamente en la liturgia de vísperas y en otros muchos momentos de devoción tanto personal como comunitaria, la iglesia lo considera como “cantico de acción de gracias” por la plenitud de las gracias derramadas en la economía de la salvación.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-45: ¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-45: ¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la visita de María a su prima Santa Isabel. El Papa Emérito, Benedicto XVI, nos comentó este pasaje en el ángelus del 23 de diciembre de 2012: “Las dos mujeres, ambas embarazadas, encarnan, en efecto, la espera y el Esperado. La anciana Isabel simboliza a Israel que espera al Mesías, mientras que la joven María lleva en sí la realización de tal espera, para beneficio de toda la humanidad. En las dos mujeres se encuentran y se reconocen, ante todo, los frutos de su seno, Juan y Cristo. […]Isabel, acogiendo a María, reconoce que se está realizando la promesa de Dios a la humanidad y exclama: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?»[…] El que está por nacer, Juan, exulta de alegría ante María, Arca de la nueva Alianza, que lleva en su seno a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

La escena de la Visitación expresa también la belleza de la acogida: donde hay acogida recíproca, escucha, espacio para el otro, allí está Dios y la alegría que viene de Él. En el tiempo de Navidad imitemos a María, visitando a cuantos viven en dificultad, en especial a los enfermos, los presos, los ancianos y los niños. E imitemos también a Isabel que acoge al huésped como a Dios mismo: sin desearlo, no conoceremos nunca al Señor; sin esperarlo, no lo encontraremos; sin buscarlo, no lo encontraremos. Con la misma alegría de María que va deprisa donde Isabel, también nosotros vayamos al encuentro del Señor que viene. Oremos para que todos los hombres busquen a Dios, descubriendo que es Dios mismo quien viene antes a visitarnos. A María, Arca de la Nueva y Eterna Alianza, confiamos nuestro corazón, para que lo haga digno de acoger la visita de Dios en el misterio de su Nacimiento.”

Con María y en María podremos aprender a buscar la voluntad de Dios. Ella es la que con su vida hizo realidad: “aquí estoy para hacer tu voluntad”. Quiso hacer de su vida una entrega al plan de Dios, quería lo que Dios quisiese. Deseaba hacer lo que le agradaba, “que se cumpla en mí su palabra”.

María es modelo para crecer en la fe, ella cuando no entendía nos enseña a guardar y meditar en el corazón, nos enseña a confiar incluso cuando no entendamos o comprendamos. Podemos apreciar en el Evangelio como el Señor respondiendo a una mujer que bendice a su madre por haberlo llevado en sus extrañas, dirá que la verdadera dicha consiste en creer en la palabra de Dios y en practicarla.

María también nos enseña a entregarle nuestra voluntad a Dios, a no querer afirmar nuestros deseos, por muy importantes que nos parezcan, sino a dejar todo en manos del Señor. Imitemos la bondad y disposición de María para ayudar a los demás. María, se puso al servicio de su prima. Importante el vivir para servir, siempre es un reflejo de la grandeza del amor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy contiene una página bellísima de la Santísima Virgen, pasaje muchas veces leído, proclamado y meditado. En las celebraciones marianas, en las fiestas de la Virgen, novenas… a veces, puede ocurrir que pasemos por encima, que nos digamos: este ya me lo sé; y evitar de esta forma que nos sorprenda el Espíritu Santo, porque podemos caer en el campo de las ideas y no adentrarnos en la experiencia de fe.

Hoy contemplamos esta escena impresionante de la Anunciación. Dios, siempre fiel a sus promesas, a través del ángel Gabriel hace saber a María que es la escogida para traer al Salvador al mundo, Dios se ha fijado en la Virgen María: llena de gracia; El Papa Francisco en el ángelus del 8 de diciembre de 2017 profundiza en este nombre dado por Dios a la Bienaventurada María: “está llena de la presencia de Dios […] María solía escuchar a Dios y transcurrir su tiempo con Él. La Palabra de Dios era su secreto: cercana a su corazón […] Permaneciendo con Dios, dialogando con Él en toda circunstancia”, el Señor está con Ella, humilde, sencilla, disponible ante la voluntad de Dios, generosa. Dios tiene sus planes para Ella, como para ti y para mí, pero Él espera la cooperación libre y amorosa de cada uno para llevarlos a término. María nos da ejemplo de ello: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» . No es tan sólo un sí al mensaje del ángel; es un ponerse en todo en las manos de Dios, un abandonarse confiadamente a su providencia entrañable, un decir sí a dejar hacer al Señor ahora y en todas las circunstancias de su vida. De la respuesta de María, así como de nuestra respuesta a lo que Dios nos pide — decía un santo— « dependen muchas cosas grandes».

Nos estamos preparando para celebrar la fiesta de Navidad. La mejor manera de hacerlo es acudir a la escuela de María, -como le gustaba mencionar al Papa San Juan Pablo II- permanecer cerca de María, contemplando su vida y procurando aprender de Ella y con Ella, para poder acoger al Señor con un corazón como el suyo. Que María nos sostenga en la escucha generosa de Dios en este período de Adviento.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,5-25: No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,5-25: No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan.

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada. Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo:
– «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»
Zacarías replicó al ángel:
– «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»
El ángel le contestó:
– «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»
El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo:
– «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos habla de la visita del ángel Gabriel a Zacarías. El primer mensaje del ángel de Dios a Zacarías es: “¡No temas!”. Sigue siendo el mismo mensaje que los ángeles siguen repitiendo de parte de Dios a toda la humanidad, después del triunfo de la Resurrección, son las mismas palabras, en el amor no cabe el miedo.
Inmediatamente después, el ángel dice: “¡Tu oración ha sido escuchada!”.

Dios no hace oídos sordos al sufrimiento de nadie…, ya desde el principio del Antiguo Testamento la misión de Moisés surge porque Dios ha oído el clamor de su pueblo, y lo escoge para una misión, hoy sigue escuchando atentamente nuestro dolor y el sufrimiento de todo ser humano, y sigue contando con cada uno de nosotros para seguir paliando tantas heridas provocadas por el pecado.

A través de Zacarías se nos revela un gran mensaje, no podemos dudar de Dios, su amor por nosotros no falla. Zacarías se sorprende y duda del poder de Dios, quiere garantías: ¿cómo estaré seguro de eso? Veía sus dificultades, se veía viejo y su mujer de edad avanzada. Olvidaba que para Dios nada hay imposible. Por no haber creído se quedó mudo hasta el nacimiento de su hijo. Es verdad que todo tiene consecuencias, pero el mayor perjudicado siempre es uno mismo, recuerda las palabras dichas a S. Pedro: ¿Por qué has dudado?, cuantas veces nuestra falta de confianza, nuestras dudas, terminan enfriándonos y nos aportamos del gran tesoro que nos aporta el don de la fe. Que sea un día para crecer en confianza.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 1,18-24: José, su esposo, que era justo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 1,18-24: José, su esposo, que era justo.

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
– «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:
«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy destaca de una forma especial a S. José, se nos presenta como hombre justo, el Papa Francisco en la homilia de Santa Marta del 18 de diciembre de 2017: “[…] las dudas de este hombre, su dolor y su sufrimiento, -referido a S. José- mientras en torno a él comenzaban las murmuraciones. […] él no comprendió, si bien sabía que María era “una mujer de Dios”, razón por la cual había decidido “dejarla en silencio”, sin acusarla públicamente, hasta que intervino el Señor mediante el ángel que se le apareció en sueños y que le explicó que el niño “generado en Ella” provenía “del Espíritu Santo”. De este modo José “creyó y obedeció”.[…] En el Evangelio no hay ninguna palabra dicha por José. El hombre del silencio, de la obediencia silenciosa”.“José toma en sus manos este misterio y ayuda: con su silencio, con su trabajo, hasta el momento en que Dios lo llama a sí.”

Por eso sin comprender los hechos, decide despedir a María en secreto, antes que poder herir a la persona que tanto amaba, si José hubiese sido justo según la justicia de los escribas, hubiera tenido que denunciar a María, y la pena para ella hubiera sido la muerte por apedreamiento, sin embargo José es el hombre de la Palabra de Dios, destaca porque no se defiende pero sobre todo, destaca por su obediencia. No se defiende, lee los acontecimientos de su vida y busca agradar a Dios. Que gran testimonio el de José, que aunque llegó a considerar la posibilidad de renunciar a María y repudiarla, pensó hacerlo en secreto para no ponerla en evidencia. Vive abierto a las inspiraciones que vienen de Dios. Lo que Dios quiere de cada uno , nos lo va descubriendo mediante los acontecimientos más sencillos de la vida, por la lectura de la Escritura… Estemos abiertos a las peticiones interiores que nos hace el Espíritu Santo. No nos quedemos en nuestros planes egoístas o de cortas miras. El Señor no sólo nos da a conocer lo que nos pide, sino que nos capacita para llevarlo a feliz termino, y como San José que no teme cambiar sus planes para hacer lo que el ángel le decía. No se dedico a juzgar los planes de Dios por difícil que pudieran parecerle de creer. Simplemente escucha las inspiraciones del Espíritu Santo y es generosos en su respuesta. Que el ejemplo de San José nos ayude a prepararnos a celebrar santamente la Navidad.

También hoy celebramos la memoria de Ntra. Sra. de la O (Expectación, Esperanza) nadie mejor que la Santísima Virgen supo esperar y confiar en la Palabra de Dios, le pedimos a Ella que nos ayude a cada uno de nosotros a ser hombres de esperanza porque nos apoyamos en quien es el autor de ella, Nuestro Salvador. Que tengas un buen día y felicidades a todas las que celebráis vuestro santo y que la Santísima Virgen os proteja y os cuide.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 1,1-17: Genealogía de Jesucristo, hijo de David.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 1,1-17: Genealogía de Jesucristo, hijo de David.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac,Isaac a Jacob,Jacob a Judá y a sus hermanos.Judá engendró, de Tamar, a Farés y a Zará,Farés a Esrón,Esrón a Aram,Aram a Aminadab,Aminadab a Naasón,
Naasón a Salmón,Salmón engendró, de Rahab, a Booz;
Booz engendró, de Rut, a Obed;
Obed a Jesé,Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón,
Salomón a Roboam,Roboam a Abías,Abías a Asaf,Asaf a Josafat,
Josafat a Joram,Joram a Ozías,
Ozías a Joatán,Joatán a Acaz,
Acaz a Ezequías,Ezequías engendró a Manasés,
Manasés a Amós,Amós a Josías;
Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel,Salatiel a Zorobabel,
Zorobabel a Abiud,Abiud a Eliaquín,Eliaquín a Azor,
Azor a Sadoc,Sadoc a Aquirn,
Aquím a Eliud,Eliud a Eleazar,
Eleazar a Matán,Matán a Jacob;
y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos llama mucho la atención que todos los años ante la cercanía de la Navidad se nos ponga la genealogía de Jesús. Nos parece un evangelio difícil. ¿Por qué esta enumeración de nombres tan raros para nosotros? ¿qué nos puede enseñar esta lista tan grande? ¿Por qué tanta insistencia en mostrarnos su vinculación humana?

La Genealogía de Jesús quiere indicarnos que él es el Mesías anunciado desde Abraham y que es verdaderamente humano. Dios se mete en nuestra historia, se hace hombre, se encarna para tomar parte de las realidades humanas y desde ahí proponer un estilo de vida. Dios no es una idea es una persona encarnada, por ello el cristianismo no es una filosofía sino un estilo de vida.

En la sociedad patriarcal de los judíos, las genealogías traían a menudo nombres de hombres. Sorprende el que Mateo coloque a cinco mujeres entre los descendientes de Jesús: Tamar, Raab, Ruth, la mujer de Urías y María. ¿Por qué Mateo escoge precisamente a estas cuatro mujeres como compañeras de María? A ninguna reina, a ninguna matriarca, a ninguna de las mujeres luchadoras del Éxodo: ¿Por qué? Es ésta la pregunta que el Evangelio de Mateo nos deja en la cabeza.

En la vida de las cuatro mujeres compañeras de María hay algo anormal. Las cuatro son extranjeras, concebirán a sus hijos fuera de los patrones normales y no cumplirán con las exigencias de las leyes de pureza del tiempo de Jesús.
Tamar, una Cananea, viuda, se viste de prostituta para obligar al patriarca Judá a que sea fiel a la ley y a que le dé un hijo.
Raab, una Cananea de Jericó, era una prostituta que ayudó a los Israelitas a entrar en la Tierra Prometida.
Ruth, una Moabita, viuda y pobre, optó por quedarse al lado de Noemí y adherir al Pueblo de Dios.
Betsabé, una Hitita, mujer de Urías, fue seducida, violentada y quedó embarazada por el rey David, quien, además mandó matar a su marido. La forma de actuar de estas cuatro mujeres estaba en desacuerdo con las normas tradicionales.

«Engendrar», en el lenguaje bíblico, significa transmitir no sólo el propio ser, sino la propia manera de ser y de comportarse.
El cálculo de 3 x 14 generaciones tiene un significado simbólico.
Tres es el número de la divinidad.
Catorce es el doble de siete.
Siete es el número de la perfección.
Al prepararnos a celebrar la encarnación de Cristo, creemos en la humanización de Dios para la divinización del hombre; pues el Hijo de Dios se hace hombre para que el hombre se convierta en hijo de Dios.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 3,10-18: La gente preguntaba a Juan: ¿Entonces, qué hacemos?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 3,10-18: La gente preguntaba a Juan: ¿Entonces, qué hacemos?

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
-¿Entonces, qué hacemos?
El contestó:
-El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:
-Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
-¿Qué hacemos nosotros?
El les contestó:
-No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
-Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos encontramos en el Domingo denominado de la alegría, Domingo Gaudete, Domingo de Gozo. Pero no se refiere a una alegría cualquiera, ni pasajera, la alegría que nos presenta, es aquella que nadie puede arrebatarnos y es la que se fundamenta en el Señor, saberse acogidos y amados por Dios, es la que viene de la cercanía de Dios, de su presencia en nuestra vida. Hoy en la liturgia resuena la invitación del apóstol san Pablo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres… el Señor esta cerca”. Pablo nos indica las condiciones para ser “misioneros de la alegría”: La fuente de la verdadera alegría es la relación con Dios, por eso, importante nuestro trato con Él, rezar con perseverancia; el agradecimiento, reconocer los beneficios que nos viene de Dios, su amor misericordioso, su paciencia, su bondad, dar siempre gracias a Dios, por su ternura, por mostrarnos el amor del Padre, por su consuelo… -son tantas cosas-.

El Papa Francisco en el ángelus del 13 de diciembre de 2015 nos comenta este pasaje evangélico: “En el Evangelio de hoy hay una pregunta que se repite tres veces: «¿Qué cosa tenemos que hacer?». Se la dirigen a Juan el Bautista tres categorías de personas: primero, la multitud en general; segundo, los publicanos, es decir los cobradores de impuestos; y tercero, algunos soldados. Cada uno de estos grupos pregunta al profeta qué debe hacer para realizar la conversión que él está predicando. A la pregunta de la multitud Juan responde que compartan los bienes de primera necesidad. […] Después, al segundo grupo, al de los cobradores de los impuestos les dice que no exijan nada más que la suma debida. ¿Qué quiere decir esto? No pedir sobornos. Es claro el Bautista. Y al tercer grupo, a los soldados les pide no extorsionar a nadie y de contentarse con su salario. Son las respuestas a las tres preguntas de estos grupos. Tres respuestas para un idéntico camino de conversión que se manifiesta en compromisos concretos de justicia y de solidaridad. Es el camino que Jesús indica en toda su predicación: el camino del amor real en favor del prójimo.

[…] Dios no excluye a nadie de la posibilidad de salvarse. Él está —se puede decir— ansioso por usar misericordia, usarla hacia todos, acoger a cada uno en el tierno abrazo de la reconciliación y el perdón.

Esta pregunta —¿qué tenemos que hacer?— la sentimos también nuestra. La liturgia de hoy nos repite, con las palabras de Juan, que es preciso convertirse, es necesario cambiar dirección de marcha y tomar el camino de la justicia, la solidaridad, la sobriedad: son los valores imprescindibles de una existencia plenamente humana y auténticamente cristiana. ¡Convertíos! Es la síntesis del mensaje del Bautista. […] Quien se convierte y se acerca al Señor experimenta la alegría. El profeta Sofonías nos dice hoy: «Alégrate hija de Sión», dirigido a Jerusalén; y el apóstol Pablo exhorta así a los cristianos filipenses: «Alegraos siempre en el Señor». Hoy se necesita valentía para hablar de alegría, ¡se necesita sobre todo fe! El mundo se ve acosado por muchos problemas, el futuro gravado por incógnitas y temores. Y sin embargo el cristiano es una persona alegre, y su alegría no es algo superficial y efímero, sino profunda y estable, porque es un don del Señor que llena la vida. Nuestra alegría deriva de la certeza que «el Señor está cerca». Está cerca con su ternura, su misericordia, su perdón y su amor.”

Que tengas un buen día. Es domingo, el día del Señor.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.