Jn 1, 1-5.9-14: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba;  el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy nos encontramos con el prologo del evangelista de altos vuelos por la grandeza de su pensamiento, me estoy refiriendo al evangelista S. Juan, al cual,  se le representa con un águila. En su prologo nos presenta allí mismo, que el Verbo es Dios y, nos resalta varias veces, y de distintas formas que : “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Dios viene a salvarnos y algunos de los hombres -no todos- , viven al margen de su regalo, parece como si no necesitaran su salvación, hoy da la sensación que Dios queda para algunas personas para el campo de lo intimo, de su espiritualidad, o vida interior, en definitiva,  arrinconado al ámbito de lo privado y para el campo personal, molesta cada vez mas que tenga alguna incidencia en lo publico y esto va generando tendencia a vivir al margen de Dios, muy leve la influencia cultural, a lo sumo, se contenta con mostrar la pluralidad de religiones, sectas,… y la gran confusión creada en el campo de la transcendencia,  se puede construir uno su vida, su escala de valores y no tener hueco para Dios. Se vive con mucha indiferencia ante la fe, los mismos cristianos estamos cayendo en una relajación grandísima, en las exhortaciones de los últimos Papas nos advierten ante los peligros del relativismo, de la moral descuidada y nos advierten de las tentaciones de la mundanidad, de vivir atrapados con el espíritu del mundo, de preferir la tiniebla a la luz, de no buscar la verdad, eligiendo la muerte en vez de la vida y sufriendo las consecuencias de dicha elección, cayendo en el vacío existencial, ¡cuantas vidas rotas!, atrapadas en tantas modernas esclavitudes, cuantos infiernos en nuestra tierra. “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Dios se hace hombre para hacer al ser humano participe de su propia divinidad, desde la noche de Belén, la humanidad recibe el inmenso regalo del Dios con nosotros, en la fragilidad y debilidad del Niño, nos pide nuestros cuidados, demanda nuestra respuesta a su amor, tiene sed de nuestro amor, desde el principio sufrió la inhospitalidad y sigue esperando nuestra acogida para que tengamos vida. “En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres”. Encomiéndate a la Santísima Virgen para que igual que Ella, podamos acoger el misterio que estamos celebrando, y podamos recibir su Palabra, y nos dejemos salvar por ella. Feliz Navidad y que el niño Dios inunde toda tu existencia colmándola de gozo, amor y paz.
Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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