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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16, 15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, de la festividad de un apóstol, de San Marcos, donde se nos envía a predicar a todo el mundo la Buena Noticia, acudo al comentario realizado por el Papa Francisco, en la homilía del 3 de abril de 2016: “… Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy… el camino que el Maestro resucitado nos indica es de una sola vía, va en una única dirección: salir de nosotros mismos, salir para dar testimonio de la fuerza sanadora del mayor que nos ha conquistado. Vemos ante nosotros una humanidad continuamente herida y temerosa, que tiene las cicatrices del dolor y de la incertidumbre. Ante el sufrido grito de misericordia y de paz, escuchamos hoy la invitación esperanzadora que Jesús dirige a cada uno de nosotros: “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Toda enfermedad puede encontrar en la misericordia de Dios una ayuda eficaz. … ser apóstoles de misericordia significa tocar y acariciar sus llagas, presentes también hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos y hermanas suyos. Al curar estas heridas, confesamos a Jesús, lo hacemos presente y vivo; permitimos a otros que toquen su misericordia y que lo reconozcan como “Señor y Dios”… esta es la misión que se nos confía. Muchas personas piden ser escuchadas y comprendidas. El Evangelio de la misericordia, para anunciarlo y escribirlo en la vida, busca personas con el corazón paciente y abierto, “buenos samaritanos” que conocen la compasión y el silencio ante el misterio del hermano y de la hermana; pide siervos generosos y alegres que aman gratuitamente sin pretender nada a cambio… Ser portadores de su paz: esta es la misión confiada a su iglesia en el día de Pascua. Hemos nacido en Cristo como instrumentos de reconciliación, para llevar a todos el perdón del Padre, para revelar su rostro de amor único en los signos de la misericordia.”

Que tengas un buen día y puedas ser instrumento del Señor para transmitir por todas partes la fuerza del Evangelio y con tu vida, seguir escribiendo paginas del amor de Dios a todos los hombres.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 3, 1-8: Tenéis que nacer de nuevo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 3,1-8: Tenéis que nacer de nuevo.

Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo:
– «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.»
Jesús le contestó:
– «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.»
Nicodemo le pregunta:
– «¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? »
Jesús le contestó:
– «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tenéis que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy aparece el encuentro del Señor con Nicodemo y el tema central que se plantea es: La necesidad de nacer de nuevo.

¿Es esto posible? ¿Qué quiere decir esto?

Esto significa que nuestros criterios pueden estar movidos por el hombre viejo y necesitan una transformación o un cambio, cuando la actuación es del hombre viejo, decimos también, según la carne. Vivimos según la carne cuando nuestros criterios coinciden con los que mueven el mundo. ¿Cómo podemos saber si nosotros participamos de ellos? ¡Examinando lo que hay detrás de las decisiones, pequeñas o grandes, que tomamos en nuestra vida! A veces podemos comprobar que hay un enorme abismo entre lo que decimos creer y lo que, de hecho, mueve nuestra vida. El espíritu de nuestro mundo como no estemos alerta nos puede influir más de lo que pensamos, casi sin darnos cuenta podemos estar anhelando el prestigio, el interés, la comodidad, el poder… Por eso, los cristianos algunas veces dejamos mucho que desear y en medio de nuestro mundo no somos luz, porque nos mueven los mismos criterios que los que no han conocido al Señor o no creen, valoramos con los mismos criterios del mundo, así que el Papa Francisco no para de advertirnos que no nos dejemos mundanizar.

Hay una manera “nueva” de vivir, el hombre nuevo, la manera según el Espíritu. Vivimos según el Espíritu cuando descansamos en el Señor, cuando aprendo a querer lo que Dios quiere, cuando busco su voluntad, cuando aprendo a morir a mi yo y no llevo obsesivamente el control de mi mismo, cuando no busco mis intereses. Lo propio del Espíritu es actuar como el viento, que sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.

El mensaje de hoy podría resumirse con esta exhortación: ¡Aprendamos a vivir en el Espíritu! Es el fruto de la resurrección de Jesús. Vivamos con los mismos sentimientos y criterios que nuestro Señor. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20,19-31: Paz a vosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,19-31: Paz a vosotros.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
-Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
-¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Para la meditación del Pasaje evangélico voy a acudir a textos de los últimos Papas. El Papa Francisco en la homilia del 27 de abril de 2014: “En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo Resucitado… las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaias, escribe a los cristianos: “Sus heridas nos han curado”.”

El Papa San Juan Pablo II, el 7 de abril de 2002, también comentaba este pasaje evangélico:

“¡Paz a vosotros!. Así se dirige Jesús a los Apóstoles en el pasaje evangélico de este domingo con el que concluye la octava de Pascua. Es un saludo que encuentra en nuestro corazón, en estas horas, un eco particularmente profundo… La Paz es don de Dios… La liturgia de hoy nos invita a encontrar en la Misericordia divina el manantial de la auténtica paz que nos ofrece Cristo Resucitado. Las llagas del Señor resucitado y glorioso constituyen el signo permanente del amor misericordioso de Dios a la humanidad. De ellas se irradia una luz espiritual, que ilumina las conciencias e infunde en los corazones consuelo y esperanza.

Jesús, ¡en ti confío!, repetimos en esta hora complicada y difícil, sabiendo que necesitamos esa Misericordia divina que hace medio siglo el Señor manifestó con tanta generosidad a santa Faustina Kowalska.

Alli donde son más arduas las pruebas y las dificultades, más insistente ha de ser la invocación al Señor resucitado y más ferviente la imploración del don de su Espíritu, manantial de amor y de paz.”

Que tengas un feliz domingo, feliz día del Señor. Feliz Pascua de Resurrección. Feliz Domingo de la Misericordia Divina. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 21, 1-14: Aquella noche no cogieron nada.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 21,1-14: Aquella noche no cogieron nada.

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
-Me voy a pescar.
Ellos contestaban:
-Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
-Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron:
-No.
El les dice:
-Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
-Es el Señor.
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
-Vamos, almorzad.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como los discípulos han pasado toda la noche sin pescar nada, se les apareció el Señor volviendo a invitarles a confiar en su palabra y que echaran las redes de nuevo, que se fiaran de Él. Así es nuestra vida. Sin Cristo somos como esos pescadores con las redes vacías. Sólo cuando obedecemos al Señor experimentamos lo que es vivir. Toda una noche bregando y nada, sin embargo por Ti, volveré a echar las redes, me fío de tus indicaciones, obedezco y el Señor cumple sus palabras. No hay nada más hermoso que ser amigos de Jesús. Este es el Señor que anunciamos: un Dios que se hizo hombre y que, por tanto, conoce en carne propia todo lo humano, un Dios que ha sufrido por nosotros, que está vivo y es cercano a cada uno.

Otro aspecto importante que nos enseña este pasaje nos llega a través de la imagen de la red. San Juan apunta que, a pesar de haber capturado tantos pescados, no se rompió la red. En la Iglesia, los cristianos formamos parte de la misma red por nuestro bautismo, somos una familia. Dejemos que la red del Evangelio envuelva nuestra vida por medio de la caridad.

Hemos podido ver como el Señor a orillas del lago Tiberíades se hace el encontradizo con los discípulos, y a nosotros, hoy, siempre nos aguardas en el Sagrario, continuamente podremos acercarnos y pasar un ratico junto a quien tanto nos ama.
Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24, 35-48: Vosotros sois testigos de esto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
– «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo:
– «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– «¿Tenéis ahí algo de comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
– «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
-«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio tenemos el testimonio de los discípulos como lo reconocieron al partir el pan. La importancia de la Eucaristía para el discípulo, necesaria para el seguimiento del Señor, “sin Mí no podéis hacer nada” –nos dice el Señor- se nos entrega como alimento para que tengamos vida y vida en plenitud.

También nos aparece el Señor resucitado comunicando la paz, la paz que sana de verdad los corazones, sana todas las heridas, curando y reparando. Al encontrarse con los discípulos vuelve a interrogarlos: ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior? Cuanta paciencia tuvo que tener con sus discípulos. Los pobres hombres, a pesar de estar con el Maestro, parece que no se enteraban demasiado. Y el Señor intentando hacerles comprender: ¿Tampoco vosotros sois capaces de entender? ¿Por qué estáis tan asustados y tenéis esas dudas en vuestro corazón?

También hoy el Señor tiene que ser paciente con nosotros ya que nos ocurre algo parecido. No acertamos a reconocer al Resucitado en la vida de cada día, nos cuesta ver y entender su voluntad, nos cuesta sentirle presente en los detalles de cada jornada. ¿Motivos? Seguro que encontramos muchos: la prisa con que vivimos, que nos hace difícil el ser conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y en nosotros mismos; la flaqueza de nuestra fe; la cantidad de cosas que hacemos y lo poco que cuidamos la escucha de la Palabra y la oración; lo fragmentado que está nuestro corazón por la cantidad de piezas que componen el puzle de nuestra vida.

Al igual que los primeros discípulos, necesitamos que el Resucitado nos abra la mente para comprender las Escrituras. Y eso parece que pide el vivir siempre abierto al Espíritu, en actitud de dejarse sorprender cada día, dispuesto a aprender, a dejarse seducir cada día por Jesús. Termina el Evangelio de hoy invitándonos a ser testigos. A mostrarle a Él con nuestra forma de vivir.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24, 13-35: Lo reconocieron al partir el pan.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
-«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
-«¿Eres tú el único forastero de Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó:
-«¿Qué?
Ellos le contestaron:
-«Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»
Entonces Jesús les dijo:
– «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, el hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
– «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
– «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Nos encontramos hoy con el Evangelio de los discípulos de Emaus. Emaus es el símbolo del fracaso, de la dispersión, de la desilusión. Estos dos discípulos que se van de Jerusalén son una imagen de todos aquellos que se habían ilusionado con el Señor y que ahora, por la dificultad de la Cruz, no ven otro camino que la huida, la retirada.

Llama mucho la atención como es el Señor el que se hace el “encontradizo”, salió al pasó, se puso a escucharles, les dejo que se vaciaran de todo el dolor retenido, que grande el Señor que no abandona a los que abandonan y que busca mostrar su rostro a los que ya le daban la espalda.

El Señor se acerca y les explica las Escrituras. Hace camino con ellos, recorre a su lado la senda interior que lleva de la oscuridad a la luz y de la desolación a la esperanza. Cambia la tristeza en alegría.

Lo reconocieron al partir el pan. ¡Quédate conmigo, Señor; no me dejes! Te digo así como los de Emaús, en los momentos que experimento tu paz, tu amor, tu misericordia y tu consuelo. Nos podemos encontrar con Él en la Eucaristia, en la visita al Sagrario, en su Palabra, disfrazado en el otro, con aquel que seguro me encontrare hoy y será para mi una oportunidad para amar y servir. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20,11-18: He visto al Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,11-18: He visto al Señor.

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
– «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta:
– «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
– «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
– «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice:
– «¡María!»
Ella se vuelve y le dice:
– «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice:
– «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.”»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
– «He visto al Señor y ha dicho esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

María Magdalena, al encontrar el sepulcro vacío, piensa en lo más lógico, han robado el cuerpo del Señor, llama mucho la atención como el Señor tiene que ir fortaleciendo la fe de los discípulos, ellos fueron los que más dificultades pusieron para aceptar la resurrección de Ntro. Señor.

María Magdalena no reconoció enseguida a Jesús, creía que se trataba del jardinero. María Magdalena nos enseña que quien busca al Señor con sinceridad de corazón lo encuentra. María Magdalena le reconoce cuando Jesús pronuncia su nombre: “María”. Es la experiencia personal de la fe. Ella experimento en su vida que Cristo cambia la existencia de quien lo acoge y nos hace ver que sólo quien se reviste de Cristo en su corazón, palabras y obras, puede decir realmente que se ha encontrado con el Señor. El que vive con Cristo es una criatura nueva.

Fijémonos en los santos, una vez que se decidieron a seguir a Cristo, su vida cambió. Si Cristo no hubiera resucitado nuestra vida sería muy distinta, difícil mantener la esperanza ante la adversidad.

Jesús se le revela a María Magdalena y le entrega una misión, la envía como evangelizadora, como anunciadora de la gran noticia: “Esta vivo, resucitó yo lo he visto”. Es pues necesario que cada uno de nosotros, como María Magdalena también mostremos lo grande que ha estado el Señor con nosotros. No podemos callar: ¡Cristo está vivo! Esto significa que la muerte y el pecado han sido vencidos, que el poder de Dios guía nuestra vida, y que si vivimos y morimos con Él reinaremos. ¡Aleluya! Ha triunfado el amor sobre la muerte. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 28, 8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 28,8-15: Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
– «Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo:
– «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
– «Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.»
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos invita a la alegría, a vencer nuestros miedos, las mujeres tras el encuentro con el Resucitado se les dio la misión de comunicar a los demás dicha experiencia, llevando la Buena Noticia. El Señor continua saliéndonos al encuentro, para decirnos: “No tengáis miedo”. Su presencia y compañía nos libera de todos nuestros miedos. Cristo está vivo. Ha vencido a la muerte, ha vencido el pecado, ha vencido el poder del mal. El amor triunfa, es más fuerte que la muerte. Su victoria nos da confianza, libertad y alegría.

La convicción de que Cristo está conmigo, de que me acompaña en todo momento debe ayudarme a vivir con gran esperanza.

Por ello, los cristianos estamos llamados más que nunca a mostrar con nuestra vida, con nuestras palabras que Cristo verdaderamente ha resucitado, que vive en nosotros, que nuestra vida está unida a la de él. Que nuestra fe no se queda en unas ideas, ni en un conocimiento por verdadero que sea, sino que puedo encontrarme con Él en la oración, en los sacramentos… que me sigue saliendo al encuentro hoy . Nada detendrá este anuncio… Jesús está vivo y es Señor. Nuestra vida de fe es ya vivir con el Señor. El Señor está vivo y con él, están vivas todas nuestras esperanzas y anhelos. El mal no tiene la última palabra sobre nuestra vida, sino que la fe en Cristo Salvador nos dice que el amor de Dios es el que vence.

Que tengas un buen día. Feliz Pascua de Resurrección.

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Sábado Santo. Dios guarda silencio

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Sábado Santo, primera dificultad que se me presenta es que no encuentro el Evangelio del día, no tenemos celebraciones litúrgicas, no se permiten. Dios guarda silencio. No es fácil vivir un día como hoy, sin embargo para mucha gente es casi lo normal el no escuchar a Dios en su día a día. Hoy, la Iglesia no se separa del sepulcro del Señor, meditando su Pasión y su Muerte.

Hoy, el cristiano que reza con la liturgia de las horas escucha la Homilía Antigua sobre el Sábado Santo que la Iglesia lee en el Oficio de Lectura: “Hoy hay un gran silencio en la tierra. Un gran silencio y soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra se ha estremecido y se ha quedado inmóvil porque Dios se ha dormido en la carne y ha resucitado a los que dormían desde hace siglos. Dios ha muerto en la carne y ha despertado a los del abismo”.

En el Sábado Santo hemos de compartir los cristianos muchas cosas: La soledad de su Madre, no solo la soledad, también su inmenso dolor, imagínate a una madre que acaba de pasar por la perdida de su hijo querido, es fácil hacernos una idea del inmenso dolor, sufrimiento, ella que lo acompañó hasta la cruz, que pudo experimentar el dolor del sufrimiento del inocente, el abandono de los suyos, como el miedo se hizo presa de sus discípulos, como aparentemente triunfó el mal; Los sentimientos, tristeza y esperanzas de los discípulos de Jesús, podemos verlo en los discípulos de Emaus, como iban sin esperanza, todo se había venido abajo, ; El dolor de los arrepentidos por la muerte del Señor, el mismo Pedro lloró amargamente después de su encuentro con el Señor y tener tan cercanas sus negaciones y cobardía; La angustia de cuantos viven sin la luz de la presencia de Dios en sus vidas. Resulta difícil ponerte en el lugar de quien busca y no logra tener fe. ¿Dónde fundamentar la esperanza? ¿Cómo encajar el dolor y sufrimiento del inocente? Son tantos los interrogantes que me resulta muy difícil asumir su pellejo ante un mundo sin Dios. En otra ocasión que el Señor estaba dormido y los discípulos sintieron miedo por la tempestad, el Señor le recriminó con la pregunta ¿Por qué habéis dudado?. Hoy es también un día para esperar en el Señor, Él siempre cumple su Palabra, sus promesas se realizan. Confía y ama.
Que tengas un buen día.

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VIERNES SANTO. PASION Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Viernes Santo, la Iglesia conmemora la Pasión del Señor y la liturgia revive los acontecimientos que van desde su condena hasta la crucifixión. A fin de apreciar de una manera más intensa los dolores de nuestro Redentor, la Iglesia nos recomienda vivir hoy en penitencia, ayuno, oración y permanecer cerca de Cristo, que sufrió para reparar nuestra infidelidad. Hoy nos acercamos al misterio de nuestra salvación, a través de la pasión según el evangelista San Juan. Su amor llegó a su máxima manifestación en la cruz. Por amor dio su carne y su sangre por nosotros. Cristo crucificado es la prueba más grande de que Dios nos ama. Jesús nos ama “hasta el fin”. En Él, Dios nos ofrece, de manera misteriosa y gratuita, su amor. En Él, cada uno es amado, con un amor personal, apasionado, fiel… sin límites. La muerte de Cristo en la cruz da a nuestra vida un nuevo horizonte y una orientación decisiva. Creer en Cristo es poner en el centro el amor, es responder al don del amor de Dios. La muerte de Cristo en la cruz nos invita a vivir la vida como una entrega para los demás.
Sólo el Evangelio de San Juan se para en el detalle y nos especifica que la Madre de Jesús con las otras mujeres y el discípulo amado “estaban junto a la cruz”. Estaban allí, como siervos ante su Señor. La Madre de Jesús está presente en la hora que finalmente “ha llegado”. Por esto, aquél que permanece fiel al Señor en su suerte es el discípulo amado. Y aquí el Señor nos lo entrega todo, también a su madre.

Que tengas un buen día.