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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,16-21: Los pastores contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,16-21: Los pastores contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

A los ocho días del nacimiento de nuestro Señor se nos invita a contemplar a nuestra madre, la Santísima Virgen María, madre de Dios y madre nuestra. María es la que nos ha dado a Cristo, nuestro Salvador. Para profundizar en el misterio de la maternidad de María recurro a algunos subrayados de la homilía pronunciada el 1 de enero de 2017 por el Papa Francisco:

“María es la mujer que sabe conservar, es decir proteger, custodiar en su corazón el paso de Dios en la vida de su Pueblo. Desde sus entrañas aprendió a escuchar el latir del corazón de su Hijo y eso le enseñó, a lo largo de toda su vida, a descubrir el palpitar de Dios en la historia. […] En María, el Verbo Eterno no sólo se hizo carne sino que aprendió a reconocer la ternura maternal de Dios. Con María, el Niño-Dios aprendió a escuchar los anhelos, las angustias, los gozos y las esperanzas del Pueblo de la promesa. Con ella se descubrió a sí mismo Hijo del santo Pueblo fiel de Dios.

En los evangelios María aparece como mujer de pocas palabras, sin grandes discursos ni protagonismos pero con una mirada atenta que sabe custodiar la vida y la misión de su Hijo y, por tanto, de todo lo amado por Él. Ha sabido custodiar los albores de la primera comunidad cristiana, y así aprendió a ser madre de una multitud. Ella se ha acercado en las situaciones más diversas para sembrar esperanza. […] Donde hay madre, hay ternura. Y María con su maternidad nos muestra que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, nos enseña que no es necesario maltratar a otros para sentirse importantes. Y desde siempre el santo Pueblo fiel de Dios la ha reconocido y saludado como la Santa Madre de Dios.

Celebrar la maternidad de María como Madre de Dios y madre nuestra, al comenzar un nuevo año, significa recordar una certeza que acompañará nuestros días: somos un pueblo con Madre, no somos huérfanos.

[…] Comenzar el año haciendo memoria de la bondad de Dios en el rostro maternal de María, en el rostro maternal de la Iglesia, en los rostros de nuestras madres, nos protege de la corrosiva enfermedad de «la orfandad espiritual»[…] Jesucristo en el momento de mayor entrega de su vida, en la cruz, no quiso guardarse nada para sí y entregando su vida nos entregó también a su Madre. Le dijo a María: aquí está tu Hijo, aquí están tus hijos. Y nosotros queremos recibirla en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros pueblos. Queremos encontrarnos con su mirada maternal. Esa mirada que nos libra de la orfandad; esa mirada que nos recuerda que somos hermanos: que yo te pertenezco, que tú me perteneces, que somos de la misma carne. Esa mirada que nos enseña que tenemos que aprender a cuidar la vida de la misma manera y con la misma ternura con la que ella la ha cuidado: sembrando esperanza, sembrando pertenencia, sembrando fraternidad.

También, unida a esta solemnidad, se celebra la Jornada Mundial de la Paz, en el mensaje del Papa Francisco para este año, pone en el centro de la misión de los discípulos de Cristo el dar la paz: “Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz” que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana.”

Con todos mis mejores deseos para ti, que el Señor te conceda todo lo que la primera lectura de hoy nos presenta, que tengas un feliz y santo 2019.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos volvemos a encontrar con el pasaje evangélico proclamado en la misa del día de Navidad, el evangelista San Juan nos resalta varias veces y de distinta forma: “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Cómo no hacerse la pregunta: ¿Cómo es mi acogida a su Palabra? ¿Como acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por Él, me dejo abrazar por Él? Su Amor no es amado, continuamos anteponiendo otras cosas, realidades,… Dios continua sin ser lo más importante en la vida de muchísima gente, no lo conocen, no lo reciben, es ignorado, y a veces, atacado, parece como que no tiene cabida en nuestras vidas, “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. No tenían tiempo para Él, nuestro Salvador viene a compartir nuestra naturaleza humana y no le dejamos espacio en nuestro corazón. ¡Que paciencia y que amor más grande! Sigue queriendo hacer alianza con el hombre, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, nacido pobre y frágil en medio de nosotros, mendiga -por decirlo así- nuestro amor e infunde su paz en nuestros corazones, llenándolos de esperanza.

San Juan intenta dejar claro que ese niño es Dios y estaba desde el principio actuando en esta historia, historia de salvación, donde en un momento muy concreto irrumpe mostrándonos cuanto nos ama Dios. Y sucede el gran misterio, Dios se abaja para elevar al hombre, el creador se hace criatura para darnos y entregarnos su gran amor y de esa manera dignificar a la criatura.

Os invito en este día, final del año, a sacar un tiempo donde detenernos y hacer un examen de los días que se nos han entregado para crecer en el amor. Tiempo para traer a la memoria lo vivido, para aprender a releerlos en la presencia de Dios, para ver los acontecimientos con la mirada del Sumo Bien y renovar la esperanza en quien tanto nos ama. -“para los que aman al Señor todo ocurre para bien”-, dando gracias a Dios siempre y en todo momento. No sólo es tiempo de examen, sino también de acción de gracias. Todo es un regalo de su inmenso amor y nos haría un inmenso bien iniciar este nuevo año con renovadas esperanzas, venciendo los miedos, creciendo en confianza, unidos más a Él, iluminados por la fe y buscando su voluntad.

Que tengas un buen día, aprovecho para felicitarte y desearte los mejores deseos para este nuevo año que pronto comenzaremos. Un feliz y santo 2019.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu)sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,41-52: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,41-52: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
-«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
-« ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la Fiesta de la Sagrada Familia y se nos invita a contemplar a la Sagrada Familia de Nazaret. Dios quiso nacer en una familia humana, el Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 27 de diciembre de 2009, profundiza en la familia fuente de revelación de Dios: “los pastores de Belén, en cuanto recibieron el anuncio del ángel, acudieron a toda prisa, y encontraron “a María y a José, y al niño acostado en el pesebre”[…] Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, no sólo encontraron al Niño Jesús, sino también a una pequeña familia: madre, padre e hijo recién nacido. Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana y, por eso, la familia humana se ha convertido en icono de Dios. Dios es Trinidad, es comunión de amor, y la familia es, con toda la diferencia que existe entre el Misterio de Dios y su criatura humana, una expresión que refleja el Misterio insondable del Dios amor. El hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, en el matrimonio llegan a ser en “una sola carne”, es decir, una comunión de amor que engendra nueva vida. En cierto sentido, la familia humana es icono de la Trinidad por el amor interpersonal y por la fecundidad del amor. […] la familia es la mejor escuela donde se aprende a vivir aquellos valores que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos. También en ella se comparten las penas y las alegrías, sintiéndose todos arropados por el cariño que reina en casa por el mero hecho de ser miembros de la misma familia. Pido a Dios que en vuestros hogares se respire siempre ese amor de total entrega y fidelidad que Jesús trajo al mundo con su nacimiento, alimentándolo y fortaleciéndolo con la oración cotidiana, la práctica constante de las virtudes, la recíproca comprensión y el respeto mutuo.”

Y traigo para concluir, la oración, que el Papa Francisco propuso el 29 de Diciembre de 2013, a la Sagrada Familia:

“Jesús, María y José, en vosotros contemplamos el esplendor del verdadero amor, a vosotros, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret, que el próximo Sínodo de los Obispos haga tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José, escuchad, acoged nuestra súplica.”

Feliz Domingo, feliz día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 2,22-35: Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 2,22-35: Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor.

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, corno dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:
– «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy, nos encontramos con la presentación del Niño al Templo. Celebramos un misterio de la vida de Cristo, vinculado al precepto de la ley de Moises que prescribía a los padres, cuarenta días después del nacimiento del primogénito, que subieran al Templo de Jerusalén para ofrecer a su hijo al Señor y para la purificación ritual de la madre. También María y José cumplen con esta tradición, sin embargo, como diría el Papa Benedicto XVI, “en ese momento es Dios mismo quien presenta a su Hijo Unigénito a los hombres, mediante las palabras del anciano Simeón y de la profetisa Ana. En efecto, Simeón proclama que Jesús es la “salvación” de la humanidad, la “luz” de todas las naciones y “signo de contradicción”, porque desvelara las intenciones de los corazones.”

En la homilía del Papa Benedicto XVI del 2 de febrero de 2006 profundiza en el ofrecimiento de María: “A María una espada del dolor le traspasará su alma inmaculada, mostrando así que su papel en la historia de la salvación no termina en el misterio de la Encarnación, sino que se completa con la amorosa y dolorosa participación en la muerte y resurrección de su Hijo. Al llevar a su Hijo a Jerusalén, la Virgen Madre lo ofrece a Dios como verdadero Cordero que quita el pecado del mundo; lo pone en manos de Simeón y Ana como anuncio de redención; lo presenta a todos como luz para avanzar por el camino seguro de la verdad y del amor.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 2,13-18: Herodes mandó matar a todos los niños en Belén.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 2,13-18: Herodes mandó matar a todos los niños en Belén.

Después que los Magos se fueron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por el profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció tanto que mandó matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años, conforme a la información que había recibido de los Magos. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías:
Se ha escuchado en Ramá un clamor, un gran llanto y lamento: es Raquel que llora por sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos la fiesta de los santos inocentes, con motivo de esta fiesta, el Papa Francisco, les dirigió a los obispos una carta, el 28 de diciembre de 2016, acudo a ella, poniendo algunos subrayados que nos ayuden a nuestra meditación: “Hoy, día de los Santos Inocentes, mientras continúan resonando en nuestros corazones las palabras del ángel a los pastores: «Os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador», […] Durante estos días podemos experimentar cómo la liturgia nos toma de la mano y nos conduce al corazón de la Navidad, nos introduce en el Misterio y nos lleva paulatinamente a la fuente de la alegría cristiana.[…] La Navidad, mal que nos pese, viene acompañada también del llanto. Los evangelistas no se permitieron disfrazar la realidad para hacerla más creíble o apetecible. No se permitieron realizar un discurso «bonito» pero irreal. […] Al contrario, nos anuncian el nacimiento del Hijo de Dios también envuelto en una tragedia de dolor. Citando al profeta Jeremías, el evangelista Mateo lo presenta con gran crudeza: «En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos». Es el gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la tiranía y ansia de poder desenfrenada de Herodes.
Un gemido que hoy también podemos seguir escuchando, que nos llega al alma y que no podemos ni queremos ignorar ni callar. Hoy en nuestros pueblos, lamentablemente –y lo escribo con profundo dolor–, se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes.

Contemplar el pesebre es también contemplar este llanto, es también aprender a escuchar lo que acontece a su alrededor y tener un corazón sensible y abierto al dolor del prójimo, más especialmente cuando se trata de niños, y también es tener la capacidad de asumir que hoy se sigue escribiendo ese triste capítulo de la historia. Contemplar el pesebre aislándolo de la vida que lo circunda sería hacer de la Navidad una linda fabula que nos generaría buenos sentimientos pero nos privaría de la fuerza creadora de la Buena Noticia que el Verbo Encarnado nos quiere regalar. Y la tentación existe.

[…] Hoy también a nosotros, Pastores, se nos pide lo mismo, que seamos hombres capaces de escuchar y no ser sordos a la voz del Padre, y así poder ser más sensibles a la realidad que nos rodea. Hoy, teniendo como modelo a san José, estamos invitados a no dejar que nos roben la alegría. Estamos invitados a custodiarla de los Herodes de nuestros días. Y al igual que san José, necesitamos coraje para asumir esta realidad, para levantarnos y tomarla entre las manos. El coraje de protegerla de los nuevos Herodes de nuestros días,[…] Escuchemos el llanto y el gemir de estos niños[…] La alegría cristiana no es una alegría que se construye al margen de la realidad, ignorándola o haciendo como si no existiese. La alegría cristiana nace de una llamada –la misma que tuvo san José– a tomar y cuidar la vida, especialmente la de los santos inocentes de hoy. La Navidad es un tiempo que nos interpela a custodiar la vida y ayudarla a nacer y crecer; […] No nos dejemos robar la alegría, cuidémosla y ayudémosla a crecer.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 20,2-8: El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 20,2-8: El otro discípulo corría más que Pedro y llegó primero al sepulcro.

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
– «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy, segundo día de la octava de la Navidad, honramos la memoria de San Juan, amigo del Señor, el Papa Emérito Benedicto XVI, en una catequesis de la audiencia general del 5 de julio de 2006, nos acerca a Juan, como “el discípulo predilecto”: “El discípulo a quien Jesús amaba” fue el primero en reconocer al “Señor” y en indicárselo a Pedro. Dentro de la Iglesia de Jerusalén, Juan ocupó un puesto importante en la dirección del primer grupo de cristianos. De hecho, Pablo lo incluye entre los que llama las “columnas” de esa comunidad .[…] Según la tradición, Juan es “el discípulo predilecto”, que en el cuarto evangelio se recuesta sobre el pecho del Maestro durante la última Cena, se encuentra al pie de la cruz junto a la Madre de Jesús y, por último, es testigo tanto de la tumba vacía como de la presencia del Resucitado. […] Que el Señor nos ayude a entrar en la escuela de san Juan para aprender la gran lección del amor, de manera que nos sintamos amados por Cristo “hasta el extremo” y gastemos nuestra vida por él.”

El pasaje de su Evangelio que hoy la liturgia nos entrega nos ayuda a contemplar la Navidad desde la perspectiva de la Resurrección del Señor. En efecto, Juan, llegado al sepulcro vacío, «vio y creyó». Confiados en el testimonio de los Apóstoles, nosotros nos vemos movidos en cada Navidad a “ver” y “creer”.

Pedro y Juan “corren” juntos hacia el sepulcro, pero el texto nos dice que Juan «corrió más aprisa que Pedro, y llegó antes al sepulcro». Los Padres de la Iglesia vieron en esa carrera hacia el sepulcro vacío una exhortación a la única competición legítima entre los creyentes: la competición en busca de Cristo. También nosotros, si buscamos al Señor con sencillez y sinceridad de corazón, lo encontraremos, más aún, será Él quien saldrá a nuestro encuentro; se dejará reconocer, nos llamará por nuestro nombre, es decir, nos hará entrar en la intimidad de su amor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 10,17-22: El que persevere hasta el final se salvará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 10,17-22: El que persevere hasta el final se salvará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
– «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos hoy la fiesta de S. Esteban, el primero de los mártires. El Papa Emérito Benedicto XVI dedicó una de las audiencias, concretamente, la del 10 de enero de 2007 a S. Esteban: “[…] La historia de san Esteban nos da varias lecciones. Por ejemplo, nos enseña que el compromiso social de la caridad no se debe separar nunca del anuncio valiente de la fe. Era uno de los siete que se encargaban sobre todo de la caridad. Pero la caridad no se podía separar del anuncio. De este modo, con la caridad, anuncia a Cristo crucificado, hasta el punto de aceptar incluso el martirio. Esta es la primera lección que podemos aprender de san Esteban: la caridad y el anuncio van siempre juntos.

San Esteban sobre todo nos habla de Cristo, de Cristo crucificado y resucitado como centro de la historia y de nuestra vida. Podemos comprender que la cruz ocupa siempre un lugar central en la vida de la Iglesia y también en nuestra vida personal. En la historia de la Iglesia no faltará nunca la pasión, la persecución. Y precisamente la persecución se convierte, según la famosa frase de Tertuliano, en fuente de misión para los nuevos cristianos. Cito sus palabras: “Nosotros nos multiplicamos cada vez que somos segados por vosotros: la sangre de los cristianos es una semilla”[…] Pero también en nuestra vida la cruz, que no faltará nunca, se convierte en bendición. Y aceptando la cruz, sabiendo que se convierte en bendición y es bendición, aprendemos la alegría del cristiano incluso en los momentos de dificultad. El valor del testimonio es insustituible, pues el Evangelio lleva a él y de él se alimenta la Iglesia.

Que san Esteban nos enseñe a aprender estas lecciones; que nos enseñe a amar la cruz, puesto que es el camino por el que Cristo se hace siempre presente entre nosotros. El relato del martirio de S. Esteban hace eco a la pasión y muerte de Cristo. Poco antes de morir apedreado por sus enemigos, Esteban repite casi literalmente su intercesión por aquellos que le están haciendo tanto daño. Él supo orar por sus perseguidores, por eso nos muestra el camino de llegar a amar a nuestros enemigos. “Señor, no les tengas en cuenta esta pecado”. Esta es la novedad del Evangelio hace al hombre capaz de orar y amar a quien los destruye.”

En el Evangelio de hoy se nos habla de la persecución. Y la razón es porque “como no sois del mundo, por eso os odia el mundo”. Cuando el mundo es enemigo de Dios es casi lo más normal que el discípulo de Cristo sufra también de esa mal aversión. Pero además de autenticidad, es una oportunidad de fidelidad. “El que persevere hasta el final se salvara”. “Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros”. Efectivamente, hay muchas situaciones que se nos presentan y que nos agobian, que pueden quitarnos la tranquilidad interior: incomprensiones, injurias, malentendidos, difamaciones… pero Jesús es categórico: si somos fieles, el Espíritu Santo actuará y vendrá la paz. Mira al Portal, mira a Jesús, conviértete en testigo, y notarás que el Príncipe de la paz te devuelve la paz. La misma paz que en la Nochebuena proclamaba el ángel a los pastores, esa paz que surge al adentramos en la oración y contemplar a Dios en lo más humilde…, esa misma paz que el mundo nunca podrá dar hasta que reconozca a Cristo como su Señor y Rey… Aprenderás también a mirar con más simpatía a Esteban, porque aprenderás de él a ser mártir y ver la gloria de Dios donde otros ven amargura.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1,1-18: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Éste es de quien dije:
“El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés,
la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás:
Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En la liturgia que vivimos en la celebración de medianoche, en el Evangelio, se nos daban la razón más fuerte de nuestra alegría, en el mensaje del ángel: “No temáis, pues he aquí que os traigo una buena nueva, que será de grande alegría para todo el pueblo: os ha nacido, hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor”.

Para acercarnos al misterio que estamos celebrando voy a tomar las palabras de San Juan Pablo II, dadas en el año del Jubileo del 2000 en la celebración de la Navidad: “Hoy el Verbo se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros, “hoy”. En esta noche el tiempo se abre a lo eterno, porque tú, Oh Cristo, has nacido entre nosotros surgiendo de lo alto. Has venido a la luz del regazo de una mujer bendita entre todas, tú, el “hijo del Altísimo”. Tu santidad ha santificado de una vez para siempre nuestro tiempo: los días, los siglos, los milenios. Con tu nacimiento has hecho del tiempo un “hoy” de salvación.”

En el pasaje evangélico de la misa del día, el evangelista Juan, nos resalta varias veces y de distinta forma: “al mundo vino y no lo conocieron…, no lo recibieron… prefirieron las tinieblas a la luz…”. Cómo no hacerse la pregunta: ¿Cómo es mi acogida a su Palabra?, “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Si queremos celebrar la verdadera Navidad, contemplemos a Dios Niño, la señal de Dios es que Él se hace pequeño, contemplemos su humildad, se anonada para divinizarnos, se encarna y nos muestra la ternura, la bondad y reclama nuestro amor. Dios, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, con la sencillez, haciendo concreto el amor de Dios por nosotros. ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por Él, me dejo abrazar por Él? ¡Cuánta necesidad de ternura tiene el mundo de hoy! ¡Que paciencia más grande tiene Dios con los humanos! Su Amor no es amado, continuamos anteponiendo otras cosas, realidades,… Dios continua sin ser lo más importante en la vida de muchísima gente, no lo conocen, no lo reciben, es ignorado, y a veces, atacado, parece como que no tiene cabida en nuestras vidas, “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. No tenían tiempo para Él, nuestro Salvador viene a compartir nuestra naturaleza humana y no le dejamos espacio en nuestro corazón. ¡Qué paciencia y qué amor más grande! Sigue queriendo hacer alianza con el hombre, enamorado de nosotros, nos atrae con su ternura, nacido pobre y frágil en medio de nosotros, mendiga -por decirlo así- nuestro amor e infunde su paz en nuestros corazones, llenándolos de esperanza.

Encomiéndate a la Santísima Virgen para que igual que ella, podamos acoger el misterio que estamos celebrando, y podamos recibir su Palabra. Feliz Navidad y que el niño Dios inunde toda tu existencia colmándola de gozo, amor y paz.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,67-79: Nos visitará el sol que nace de lo alto.

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
«Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en la sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio nos encontramos el Benedictus o cántico de Zacarias, quien recuperado el habla, bendice a Dios por el cumplimiento de sus promesas. El Benedictus, al igual que el Magnificat, se repite cada día en la oración de la Iglesia, en la liturgia de las horas, en laudes y vísperas, respectivamente.

La primera parte del Benedictus es un himno de bendición y acción de gracias a Dios, y la segunda es una visión esperanzadora del futuro, gracias a la intervención del precursor, que abre paso al Mesías ya inminente.

El Papa S. Juan Pablo II en la audiencia del 1 de octubre de 2003 realiza una catequesis sobre el Benedictus: “Nos hallamos ante una bendición que proclama las acciones salvíficas y la liberación ofrecida por el Señor a su pueblo. Es, pues, una lectura “profética” de la historia, o sea, el descubrimiento del sentido íntimo y profundo de todos los acontecimientos humanos, guiados por la mano oculta pero operante del Señor, que se entrelaza con la más débil e incierta del hombre. […]“Nos visitará el sol que nace de lo alto”. La expresión, a primera vista paradójica porque une “lo alto” con el “nacer”, es, en realidad, significativa. […] En la tradición bíblica ambas imágenes tienen un valor mesiánico. […] con Cristo aparece la luz que ilumina a toda criatura y florece la vida, como dirá el evangelista san Juan uniendo precisamente estas dos realidades:  “En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres”.

Hoy concluye el Adviento, el tiempo de la espera. ¿Estamos preparados para la llegada del Señor? ¡Dios con nosotros! Dios que nace y nos reclama nuestra acogida. No quiere nuestras cosas, quiere que le entreguemos nuestro corazón, que Él pueda habitarlo, colmarlo y saciarlo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

visitación

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,39-45: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído! porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, -recientemente proclamado en la liturgia- todavía lo tenemos en la memoria, escuchado en estos días pasados, ¿qué querrá decirnos el Señor?, ¿Como es nuestra acogida para con los demás? ¿Cómo es nuestra relación con la Santísima Virgen?, ¿le abrimos nuestro corazón?, ¿aprendemos de Ella?, ¿acudimos a la escuela de María? ¿cómo repercute su humildad, ternura, silencio, entrega…en nuestra vida?

María nos ayuda a vivir este tiempo tan especial y cercano a la Navidad, nos enseña a abrirnos a la venida del Señor. En Ella resplandece la iniciativa divina, de un Dios que nos ama primero. Dios entra sin imponerse, espera una respuesta libre y generosa. Entra con el amor inmenso de quien ofrece la salvación y quiere ser acogido por amor. La respuesta de María a la invitación de Dios, es una respuesta TOTAL. Su absoluta disponibilidad al plan de Dios pasa por la entrega y se materializa en el servicio. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo. Podemos ver su entrega sin reservas, entrega total, donación de si misma, como expresaría S. Ignacio, con un amor tan grande que se materializa en el servicio, en todo amar y servir. Con prontitud acudió a servir. Y es piropeada como “bendita”, y también llamada “dichosa” por haber creído. María nos ayuda a creer, a fiarnos de Dios, a desear hacer su voluntad, al valor de lo pequeño, -nada es pequeño para quien tanto nos ama-, a no reservarnos nada, a entregarle nuestra pobreza, a entregarle los dones recibidos, a desear y querer solo hacer la voluntad de Dios, a ponernos en sus manos, a dejarnos hacer, a querer lo que Dios quiera, a colaborar con su obra de Salvación. A vivir dichosos, alegres, gozosos, con esperanza, porque Dios no defrauda, porque Dios cumple sus promesas.

Es domingo, día del Señor, que tengas un buen día, que lo recorras desde la entrega, servicio y dándote por amor.

Feliz domingo.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.