EVANGELIO DEL DÍA Lc 10, 1-9: La mies es abundante y los obreros pocos; rogad…

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EVANGELIO DEL DÍA
Lc 10, 1-9: La mies es abundante y los obreros pocos; rogad…

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos el envío de los setenta y dos, la importancia de la oración y las advertencias para la misión. Me voy ayudar del comentario del Papa Benedicto sobre este pasaje en la catequesis del mensaje para la Jornada Mundial de la Misión 2007, pongo algunos subrayados del texto: “[…] En la ardua labor de evangelización nos sostiene y acompaña la certeza de que él, el Dueño de la mies, está con nosotros y guía sin cesar a su pueblo. Cristo es la fuente inagotable de la misión de la Iglesia. […] Ante el avance de la cultura secularizada, que a veces parece penetrar cada vez más en las sociedades occidentales, considerando además la crisis de la familia, la disminución de las vocaciones y el progresivo envejecimiento del clero, esas Iglesias corren el peligro de encerrarse en sí mismas, de mirar con poca esperanza al futuro y de disminuir su esfuerzo misionero. Pero este es precisamente el momento de abrirse con confianza a la Providencia de Dios, que nunca abandona a su pueblo y que, con la fuerza del Espíritu Santo, lo guía hacia el cumplimiento de su plan eterno de salvación.

[…] «La Iglesia es misionera por su propia naturaleza —escribe Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris missio—, ya que el mandato de Cristo no es algo contingente y externo, sino que alcanza al corazón mismo de la Iglesia. Por esto, toda la Iglesia y cada Iglesia es enviada a las gentes. […] La Iglesia no puede eximirse de esta misión universal; para ella constituye una obligación. Dado que Cristo encomendó el mandato misionero en primer lugar a Pedro y a los Apóstoles, ese mandato hoy compete ante todo al Sucesor de Pedro, que la divina Providencia ha elegido como fundamento visible de la unidad de la Iglesia, y a los obispos, directamente responsables de la evangelización, sea como miembros del Colegio episcopal, sea como pastores de las Iglesias particulares.

[…] Queridos hermanos y hermanas, verdaderamente el mandato misionero encomendado por Cristo a los Apóstoles nos compromete a todos. […] Con todo, no conviene olvidar que la primera y principal aportación que debemos dar a la acción misionera de la Iglesia es la oración. «La mies es mucha —dice el Señor— y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies». «Orad, pues venerables hermanos y amados hijos, orad más y más, y sin cesar. No dejéis de llevar vuestro pensamiento y vuestra preocupación hacia las inmensas necesidades espirituales de tantos pueblos todavía tan alejados de la verdadera fe, o bien tan privados de socorros para perseverar en ella» (Fidei donum, 13).”

Celebramos hoy la festividad de San Cirilo y San Metodio, eran dos hermanos. Son los grandes apóstoles de los paises eslavos. Nacieron en Tesalonica, Grecia. Hermanos en la sangre y en la fe. Constituyen un ejemplo clásico de lo que hoy se indica con el término “inculturación”, ellos crearon signos propios para traducir del griego a la lengua eslava los libros sagrados, tenían muy asumido que cada pueblo debe hacer que penetre en su propia cultura el mensaje revelado y expresar la verdad salvífica con su lenguaje propio. Eso le supuso un trabajo de “traducción” muy arduo, pues exigía encontrar términos adecuados para volver a proponer, sin traicionar las Sagradas Escrituras, y asumir toda la riqueza de la Palabra revelada.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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