EVANGELIO DEL DÍA: Mt 17,10-13: Se refería a Juan el Bautista.

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EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 17,10-13: Se refería a Juan el Bautista.

Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les contestó:
-«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La lectura del Evangelio de hoy nos introduce en el diálogo de Jesús con sus discípulos después de la transfiguración. Aparece como figura principal y gira en torno a Elías. ¿Pero quién es Elías? ¿Por qué habla así nuestro Señor?

Vamos a ayudarnos para conocerlo de la explicación dada por el Papa Emérito, siendo Papa nos presentó la figura del profeta Elías en una de sus catequesis, en la Audiencia del 15 de junio de 2011: «Elías, suscitado por Dios para llevar al pueblo a la conversión. Su nombre significa «el Señor es mi Dios» y en consonancia con este nombre se desarrolla su vida, consagrada totalmente a suscitar en el pueblo el reconocimiento del Señor como único Dios. […] Donde Dios desaparece, el hombre cae en la esclavitud de idolatrías, como han mostrado, en nuestro tiempo, los regímenes totalitarios, y como muestran también diversas formas de nihilismo, que hacen al hombre dependiente de ídolos, de idolatrías; lo esclavizan. Segundo. El objetivo primario de la oración es la conversión: el fuego de Dios que transforma nuestro corazón y nos hace capaces de ver a Dios y así de vivir según Dios y de vivir para el otro. Y el tercer punto. Los Padres nos dicen que también esta historia de un profeta es profética, si —dicen— es sombra del futuro, del futuro Cristo; es un paso en el camino hacia Cristo. Y nos dicen que aquí vemos el verdadero fuego de Dios: el amor que guía al Señor hasta la cruz, hasta el don total de sí. La verdadera adoración de Dios, entonces, es darse a sí mismo a Dios y a los hombres, la verdadera adoración es el amor. Y la verdadera adoración de Dios no destruye, sino que renueva, transforma. Ciertamente, el fuego de Dios, el fuego del amor quema, transforma, purifica, pero precisamente así no destruye, sino que crea la verdad de nuestro ser, recrea nuestro corazón. Y así realmente vivos por la gracia del fuego del Espíritu Santo, del amor de Dios, somos adoradores en espíritu y en verdad. Gracias.».

Elías descubrió que Dios le hablaba en la brisa suave . ¿No es esta la experiencia del cristiano que se prepara a la Navidad? ¿No se presenta así también la figura humilde del Niño Jesús en medio del silencio y la sencillez?

Que tengas un buen día, hoy sábado, recuerda de una forma más especial a Nuestra Madre que tiene mucho que ver con el Adviento y que nos puede ayudar a esperar y confiar en el Señor. Buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Jesús Aguilar Mondéjar
Jesús Aguilar Mondéjar

Consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Cartagena.

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