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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;el que coma de este pan vivirá para siempre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.”
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio continuamos con la proclamación del capitulo seis de S. Juan: el discurso del Pan de Vida. En el pasaje de hoy invitaría a ahondar, penetrar y profundizar en dos puntos: Por una parte, la fe; y por otra, la importancia de la comunión.

El regalo de la fe: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre…”. La fe es un “don”, todo es don de Dios; si podemos entender que todo es don de Dios, ¡Cuanta felicidad habrá en nuestro corazón!. El Señor es nuestra fuerza. Es el Señor quien nos sale al encuentro, “os he elegido”, quien lleva la iniciativa, quien me invita, quien quiera contar con cada uno de nosotros. “El que cree tiene vida eterna”, como ilumina y transforma nuestras vidas. En palabras del Papa Francisco, en Regina Coeli, 14 de abril de 2013: “Su fe -discípulos- se basaba en una experiencia tan fuerte y personal de Cristo muerto y resucitado, que no tenían miedo de nada ni de nadie, e incluso veían las persecuciones como un motivo de honor que les permitía seguir las huellas de Jesús y asemejarse a Él, dando testimonio con la vida.”

El otro punto para nuestra reflexión es la Eucaristía. En palabras del Papa Francisco en la homilia del 3 de noviembre de 2017, comenta este pasaje: “En el Evangelio, Jesús fortalece nuestra esperanza, cuando dice: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”. Estas palabras remiten al sacrificio de Cristo en la Cruz. Él aceptó la muerte para salvar a los hombres que el Padre le había entregado y que estaban muertos en la esclavitud del pecado. Jesús se hizo nuestro hermano y compartió nuestra condición hasta la muerte; con su amor rompió el yugo de la muerte y nos abrió las puertas de la vida. Con su cuerpo y su sangre nos alimenta y nos une a su amor fiel, que lleva en sí la esperanza de la victoria definitiva del bien sobre el mal, sobre el sufrimiento y sobre la muerte.”

Que descubramos su Presencia Real en el Sacramento. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan-6-35-40

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,35-40: El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. -dice el Señor-

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre:’que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con el discurso del Pan de vida. Comienza el pasaje con el ofrecimiento e invitación a acudir al Señor, se ofrece a saciar todos los deseos y aspiraciones del corazón del hombre. “El que viene a mi…”, conocerlo, amarlo, de tenerlo como Señor, Dios pone en el corazón del hombre el deseo de Él, pero es la libertad del ser humano el que puede abrir su corazón a su Palabra o ponerle resistencia, lógicamente la opción que tomemos tendrá consecuencias, para bien, o para carencias en nuestras vidas.

S. Agustin comenta este pasaje evangélico: “No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Ésta es la mejor recomendación de la humildad. La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios. Por eso, “al que venga a Mí no lo arrojaré fuera”. ¿Por qué? “No he venido a hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió”. Yo he venido humilde, yo he venido a enseñar la humildad, yo soy el maestro de la humildad. El que se llega a Mí se incorpora a Mí; el que se llega a Mí será humilde, porque no hace su voluntad, sino la de Dios.” (Tratado sobre el Evangelio de San Juan).
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu) sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con una parte del discurso sobre el “pan de vida”. Se presenta el Señor como el Pan que da la Vida al mundo, y después de hablarles de las excelencias de alimentarse de él, los discípulos le pidieron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Acudo para la profundización del pasaje a algunos subrayados recogidos del angelus del 18 de junio de 2017, del Papa Francisco: “En la Eucaristía Jesús se acerca a nosotros, para alimentar en nosotros la fe, la esperanza y la caridad; para consolarnos en las pruebas; para sostenernos en el compromiso por la justicia y la paz… alimentarnos con Jesús Eucaristía significa también abandonarnos con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de acoger a Jesús en lugar del propio “yo”. De esta forma, el amor gratuito recibido por Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo alimenta el amor por Dios y por los hermanos y las hermanas que encontramos en el camino de cada día. Alimentados con el Cuerpo de Cristo, nosotros nos hacemos cada vez más y concretamente el Cuerpo místico de Cristo. Nos lo recuerda el apóstol Pablo: “La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan”.

El Señor quiso quedarse con nosotros todos los días, siempre, no nos ha dejado solos, y se nos da como alimento, alimento que sacia toda la sed y el hambre que tiene el corazón del hombre, las ansias de dicha, de plenitud, de felicidad, solo el Señor puede colmar nuestras aspiraciones, quiso ser nuestro alimento y se encuentra en presencia de amor en ese trozo de pan. Que podamos confesar nuestra fe: “Yo creo, adoro, espero y te amo”.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Juan-6-22-29

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,22-29: Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde hablan comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta en una primera parte, el interés que muestran sus paisanos por Jesús, andaban buscándolo, “en busca de Jesús”, después, serán reprendidos por las motivaciones -no todas son validas- de dicha búsqueda. Podemos detenernos un momento: ¿Se da en mí también una inquietud por acercarme, saber más, conocerlo, descubrirlo, aprender, relacionarme?, ¿Estoy en búsqueda? ¿Me dejo sorprender? ¿Lo necesito?… Es bueno saber en que punto me encuentro, ¿soy discípulo? ¿soy seguidor de…? ¿Cual es mi estado con respecto a Jesús? Nos dice el pasaje, que la gente encontró por fin a Jesús, “en la otra orilla”. Esto también nos tiene que hacer pensar, muchas veces en mi mundanidad es muy difícil que me pueda encontrar con Jesús, exige un salir de mi comodidad, de mi rutina, de mis ruidos, de mi ego,… y de tantas situaciones, para estar dispuesto a ir a la otra orilla, donde su Palabra es importante, donde la esperanza y la caridad se hacen compañeras de camino, donde el amor transforma y se hace entrega, generosidad, encuentro con el otro, servicio, amabilidad, bondad, comprensión, paciencia… y allí se empieza a vislumbrar al Señor.

Otro punto para la meditación: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna”. No trabajes, no vivas, no te desgastes, en lo que se acaba. Importante saber distinguir que es importante, qué transciende y qué es caduco. Dios nos regala el don del tiempo, éste es una oportunidad preciosa para hacer el bien, para ganar la vida eterna. Pide luz al Espíritu Santo para que te enseñe a emplear sabiamente tu vida, pregúntale qué hacer con el tiempo que ahora tienes y qué quiere Él para ti. Trabajemos por lo que merece la pena y llena una vida de plenitud y después la vida eterna. Eso no significa desentenderse de las realidades temporales, sino más bien transformarlas para que nos ayuden a trabajar por el Reino del Señor y para nosotros crecer en configuración con Él, hasta llegar a tener los mismos sentimientos y el mismo corazón. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 24,35-48: Vosotros sois testigos de esto.

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
– «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo:
– «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– «¿Tenéis ahí algo de comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo:
– «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
-«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Vosotros sois testigos de esto.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

           En el Evangelio de hoy tomaremos para nuestra reflexión algunos puntos dados por el Papa Francisco en la homilía del 24 de abril de 2014:

          «El mismo Señor se aparece en la sala y les dice: “Paz a ustedes”. Varios sentimientos irrumpen en el corazón de los discípulos: miedo, sorpresa, duda y, por fin, alegría. Una alegría tan grande que por esta alegría “no alcanzaban a creer”. Estaban atónitos, pasmados, y Jesús, casi esbozando una sonrisa, les pide algo de comer y comienza a explicarles, despacio, la Escritura, abriendo su entendimiento para que puedan comprenderla. Es el momento del estupor, del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo, “no es para tanto”. Es más fácil creer en un fantasma que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un nigromante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte. Es más fácil una idea, una imaginación, que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y ¡vaya a saber a qué cosas te invita!  Ese proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. Es como si “destiláramos” la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría… Y nosotros también.» -hasta aquí las palabras del Papa-

         Seguimos con los pasajes de las apariciones, el encuentro con el Dios vivo, con el Dios que ha salido victorioso ante el enfrentamiento con el mal, el Dios que nos sorprende, el Dios que nos colma de alegría, el Dios que nos ama y vence los miedos, el Dios que nos trae la paz… Se nos invita a vencer la incredulidad y a ser testigos de dicho acontecimiento, que Cristo esta vivo y si lo acoges, podrás experimentar por ti mismo, que el Señor siempre transforma la tristeza en alegría, que colma de gozo la existencia y nos renueva en la esperanza. También hoy, podemos notar la caricia de Dios, ante la experiencia de su presencia…. Y no podemos ocultarla y sin pretenderlo lo mas natural es testimoniarlo a Él. Casi sin darnos cuenta,  mostramos sus acciones, lo grande que actúa, como nos está cambiando y transformando.

            Es domingo, día del Señor, día oportuno para acoger las Escrituras, día favorable para celebrar la fe, día consagrado a nuestro Dios. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote:
– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos hace una gran promesa: “El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”… el Señor nos promete su presencia en nosotros. Presencia que nos desborda, presencia de amor, presencia que se hace acogida, importante guardar su Palabra y permitir que su Espíritu haga morada en mí. Suena fácil, pero sé que el término “guardar” exige, por lo menos tres tareas de mi parte: conocer la Palabra, cumplirla y custodiarla, es decir, conocer para amar, desde ese amor desear configurarte con el amado, deseo de buscar lo que le agrada y quitar o eliminar lo que nos pueda separar. Estas tareas no serán posibles si la persona no se abre con sencillez y humildad al Espíritu Santo.

También se nos va presentando al Espíritu Santo que nos capacitara para amar, que viene en nuestra ayuda, ya que es el amor lo que ha de fundamentar mi vida y todos mis actos. En el amor puedo descubrir el del Padre celestial; el amor le da crecimiento a mi fe en Jesucristo, vitaliza la esperanza y se une al amor del Espíritu Santo para vivir la caridad aplicando en todo las palabras del Señor. Espíritu Santo que nos ira recordando y enseñando todo. Nuestro Defensor.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar, sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14, 6-14: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,6-14: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
– «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy comienza con otra definición de Nuestro Señor: YO SOY el camino, y la verdad , y la vida. Aprendamos de Felipe a mostrarle al Señor nuestras carencias para permitirle que venga en nuestra ayuda y le demos la oportunidad que nos forme y se nos revele. Como les sucedió a los apóstoles, Cristo se acerca a nosotros, camina siempre a nuestro lado: Él es nuestra fuerza, nuestro alimento, nuestra luz…

La verdadera y gran esperanza de nuestras vidas es Dios. Sólo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día en un mundo que por naturaleza es imperfecto.
Confiemos en Jesús siempre y recordemos que la verdadera esperanza en Él no se debe reservar para sí mismo, sino que se ha de contagiar a los demás.

Hoy litúrgicamente celebramos la fiesta de dos apóstoles S. Felipe y Santiago, pero permitirme que me centre más en las fiestas que celebramos en el pueblo al que sirvo, ya que también hoy miramos al árbol de la vida, que es la Santísima Cruz, y mi meditación la voy a realizar un poco por aquí: Nosotros recordamos con mucho cariño y veneración la Santa Cruz, porque en ella murió nuestro Redentor Jesucristo, y allí Cristo pagó nuestras inmensas deudas con Dios y nos consiguió la salvación.

La Cruz es signo de esperanza, desde ella el Señor sigue ofreciendo su perdón. En la Cruz muere Jesús proclamando su SED de que le amemos. El Señor nos reclama a cada uno que nos quiere a nosotros, que desea que acojamos su amor, se nos ofrece para que seamos dichosos, para que todos nuestros anhelos sean colmados. ¿Cómo no amar a quién tanto nos amó? . Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 6, 30-35: Yo soy el pan de la vida.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 6,30-35: Yo soy el pan de la vida.

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:
– «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”»
Jesús les replicó:
– «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
– «Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos la petición realizada por los discípulos al Señor: “Señor, danos siempre de ese pan”. Y el Señor se nos revela como el pan de vida, otra de las grandes definiciones dadas por Nuestro Señor, cuando emplea el YO SOY…

El corazón del ser humano se encuentra con hambre de verdad, con sed de felicidad, con ansias de plenitud. Y sólo Dios puede esta hambre, solo con Jesucristo podremos calmar nuestra sed. S. Agustín expresa lo que fue motivo de su experiencia: “Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón esta inquieto y sin sosiego, mientras no descanse en Ti”.

Otro punto de nuestra meditación debe de ser la Eucaristía. Adentrarnos en el gran misterio de amor, se ha querido quedar con nosotros siempre. ¿Creemos en este amor loco de Jesús por nosotros? Renovemos nuestra fe y amor, cada vez que nos encontremos delante del Santísimo Sacramento. No permitamos que la rutina, la inconsciencia o la superficialidad erosionen nuestra fe. Manifestemos al Señor, con detalles externos, que creemos en su presencia en las especies del pan y del vino. Que nuestras genuflexiones, posturas y comportamientos den muestras del gran amor que le tenemos. Pidamos al Espíritu Santo que nos incremente la fe. No debo olvidar que te quisiste quedar con nosotros en la Eucaristía, como presencia de amor y para ser nuestro alimento. Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5, 13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,13-16: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero sí la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Celebramos la festividad de San Isidoro, doctor de la iglesia, uno de los cuatro hermanos, santos cartageneros, fue sucesor de su hermano Leandro en la sede de Sevilla, destaco por su erudición en sus escritos, trabajo con celo por la fe católica.

El Evangelio de hoy lo encontramos después de las bienaventuranzas y el Señor expone la grandeza de la misión, ser luz, iluminar con nuestra vida, se nos pide un testimonio, ser testigos de quien es la Luz, el Señor afirmó de si mismo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Que los hombres al ver las obras de los que deseamos seguir al Señor, den gloria al Padre, les lleven al encuentro de quien puede dar sentido y plenitud a sus vidas.

Que tengas un buen día.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 16, 15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 16,15-20: Proclamad el Evangelio a toda la creación.

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, de la festividad de un apóstol, de San Marcos, donde se nos envía a predicar a todo el mundo la Buena Noticia, acudo al comentario realizado por el Papa Francisco, en la homilía del 3 de abril de 2016: “… Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy… el camino que el Maestro resucitado nos indica es de una sola vía, va en una única dirección: salir de nosotros mismos, salir para dar testimonio de la fuerza sanadora del mayor que nos ha conquistado. Vemos ante nosotros una humanidad continuamente herida y temerosa, que tiene las cicatrices del dolor y de la incertidumbre. Ante el sufrido grito de misericordia y de paz, escuchamos hoy la invitación esperanzadora que Jesús dirige a cada uno de nosotros: “como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. Toda enfermedad puede encontrar en la misericordia de Dios una ayuda eficaz. … ser apóstoles de misericordia significa tocar y acariciar sus llagas, presentes también hoy en el cuerpo y en el alma de muchos hermanos y hermanas suyos. Al curar estas heridas, confesamos a Jesús, lo hacemos presente y vivo; permitimos a otros que toquen su misericordia y que lo reconozcan como “Señor y Dios”… esta es la misión que se nos confía. Muchas personas piden ser escuchadas y comprendidas. El Evangelio de la misericordia, para anunciarlo y escribirlo en la vida, busca personas con el corazón paciente y abierto, “buenos samaritanos” que conocen la compasión y el silencio ante el misterio del hermano y de la hermana; pide siervos generosos y alegres que aman gratuitamente sin pretender nada a cambio… Ser portadores de su paz: esta es la misión confiada a su iglesia en el día de Pascua. Hemos nacido en Cristo como instrumentos de reconciliación, para llevar a todos el perdón del Padre, para revelar su rostro de amor único en los signos de la misericordia.”

Que tengas un buen día y puedas ser instrumento del Señor para transmitir por todas partes la fuerza del Evangelio y con tu vida, seguir escribiendo paginas del amor de Dios a todos los hombres.