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EVANGELIO DEL DÍA Lc 12, 35-38: Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 12, 35-38: Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola de los siervos que esperan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Nos exhorta a la vigilancia, se trata de la vigilancia del corazón, el amor mantiene el corazón alerta, lo mismo que el del enamorado que vive pensando en la persona que ama, que el de la madre que vela el sueño y la salud de su hijo enfermo. El amor llena de esperanza la vigilancia, abre el corazón al bien, tiene la seguridad que se encontrará con el amado, la espera ha merecido la pena.

El Papa Francisco en la audiencia general del 24 de abril de 2013 nos presenta una catequesis sobre el Credo que profesamos y concretamente aborda la venida del Señor. Y lo hace de la mano de tres textos evangélicos que nos ayudan a entrar en este misterio: el de las diez vírgenes, el de los talentos y el del juicio final. Los tres forman parte del discurso de Jesús sobre el final de los tiempos y afirma que: “El tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo. Lo que se nos pide es que estemos preparados al encuentro —preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús—, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos! […] Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerle en los pobres y en los pequeños; para que nos empleemos en el bien y estemos vigilantes en la oración y en el amor. Que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos y fieles.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 10,1-9: La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 10,1-9: La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el envío de los setenta y dos discípulos, nos presenta las condiciones de los enviados, ir delante del Señor, con la llamada a ponerse en camino, necesitados de la fuerza de la oración, “rogad” contando con el Señor para llevar a buen fin la misión encomendada. Advirtiéndoles que no va a ser fácil, “como corderos en medio de lobos”, pero recordando la bienaventuranza de ser instrumentos de paz, llevando su paz a las gentes, “paz a esta casa” y acompañados con los signos de bendición, portando la salvación, liberación y curación a los que el Señor ponga en nuestro peregrinar, siendo bendición para los demás.

Celebramos hoy la festividad de San Lucas, que ha pasado como el evangelista de la misericordia. Ninguno como él ha resaltado el amor de Jesús por los pecadores, quien declara que ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido, relata el perdón a la mujer pecadora, el alojamiento en casa de un pecador como Zaqueo, la mirada de Jesús que transforma el corazón de Pedro después de las negaciones, la promesa del Reino al ladrón arrepentido, la oración por los que le crucifican y le insultan en el Calvario. Nos ha mostrado que Dios no deja a nadie por perdido. San Lucas fue discípulo fiel de San Pablo quién lo describe como «Lucas, el médico muy amado». Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, Lucas se incluye en los viajes de San Pablo: «fuimos a… navegamos a…”

En su evangelio demuestra una gran estimación por la mujer. Nos presenta a Jesús acercándose al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura. Insiste en que el Amor de Dios no tiene limites, su evangelio narra los hechos de la infancia de Jesús, es el que más nos resalta a la Santísima Virgen María. Lucas escribe para el mundo de los gentiles. Según la tradición murió mártir en Acaya.

Tal día como hoy, nuestro obispo, venía a este mundo. Podemos felicitarle de la mejor manera que podemos hacer los cristianos , desde nuestra oración de intercesión y poniendo su ministerio en las manos del Señor, solicitando la ayuda del Señor y poniéndolo bajo la protección de la Bienaventurada Virgen María. ¡Felicidades!

Y para todos los que seguís estas meditaciones, mis mejores deseos y que tengáis un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 10, 35-45: El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 10, 35-45: El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos.

Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la petición de la madre de los Zebedeos, es muy comprensible que solicitará lo que creía que era lo mejor: desear los primeros puestos, querer que sus hijos se encuentren al lado de Ntro. Señor. Sin embargo, se encuentran con la corrección dada por Jesús: “no sabéis lo que pedís”; cuantas veces, tiene el Señor que corregirnos ya que nuestras peticiones son elevadas a él con un espíritu influenciado por lo que se presenta como bueno en nuestro mundo, buscando los valores que no coinciden con los del reino, y tiene el Señor que corregirnos igual que lo hizo en su día a S. Pedro, “tú piensas como los hombres, no como Dios”. Necesitamos ir purificando nuestros deseos, lo primero pertenecer a Dios, ofrecernos a Él, de entregarle lo que somos, nuestras capacidades, nuestros proyectos, nuestras ilusiones, ver la verdad de nuestro corazón y dejarnos sanar por quien puede purificar nuestros pensamientos, deseos y acciones.

“¿Queréis beber el cáliz que yo he de beber?”, otra vez nos recuerda que el camino pasa por la cruz, por la entrega, no pretendamos una vida cómoda, sin dificultades, ni incomprensiones. Recuerda: Dichosos si os persiguen por mi causa, el discípulo no es mas que el Maestro. Ojalá podamos decirle al Señor como los dos hermanos: Si, estamos dispuestos. Si, queremos beber el cáliz que nos ofreces. Si, queremos ser todo tuyo. Es desde el amor donde se entiende la misión, y brota siempre de un corazón transformado por el amor de Dios. Desde allí se puede afrontar grandes dificultades, tensiones, combates, ir contracorriente… El espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, para que no nos gane la batalla el mal, la lógica de Dios es siempre otra, “sus planes, no son nuestros planes, sus caminos no son nuestros caminos”.

Y otro punto para nuestra meditación del pasaje evangélico de hoy es la invitación al servicio, vivir para servir, quien quiera ser grande que sirva. Amar y servir, lo que da sentido a cualquier vocación, sea consagrado o sea en la vida matrimonial, es el amor que se hace entrega y donación.

Es Domingo, el día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 8-12: El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 8-12: El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Os digo, pues: todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos alienta a dar la cara por el Señor. Confiar en Dios, tener fe en Dios o creer en él, implica tener la seguridad de que Dios nos acompaña. Cuando nuestro ambiente cultural tiende a encerrar la fe en el campo de lo privado, el pasaje de hoy, nos invita a manifestar nuestro amor por el Señor.

Contamos siempre con la presencia y cercanía de Dios, que no nos deja y viene siempre en nuestra ayuda. «el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir». Aunque nos advierte sobre la gravedad de pecar contra el Espíritu Santo para que tomemos conciencia del mal que nos hacemos, sigue alentándonos a la confianza que él nos sigue instruyendo y pondrá sus palabras en los que se dejan conducir por él.

Ante la blasfema contra el Espíritu Santo es rotundo: “no se le perdonará” da la impresión como si el Señor encontrara limites a su perdón, pero nada más lejos de la realidad, sin embargo, nos encontramos con el tema de la libertad, siempre cuenta con la respuesta del otro, si no acogemos su amor, si rechazamos, si lo negamos, Él no va a cambiar nuestra respuesta. Por eso, nos dice que hay pecados que ni Dios perdonará.

El Papa Francisco en el ángelus del 10 de junio de 2018 afirma rotundamente que: “El único pecado imperdonable es el pecado contra el Espíritu Santo, porque parte de la cerrazón del corazón a la misericordia de Dios que actúa en Jesús”. Da la impresión como si el Señor encontrara limites a su perdón, nada más lejos de la realidad, sin embargo siempre cuenta con la respuesta del otro, si no acogemos su amor, si rechazamos, si lo negamos. Si no dejamos a Dios ser Dios, no va a ir en contra de nuestra voluntad. El Espíritu Santo, que Dios ha derramado en nuestros corazones, tiene la misión de ofrecernos el perdón, el arrepentimiento y la renovación que Cristo logró para nosotros mediante su entrega en la Cruz y mediante su Resurrección. Si alguien rechaza al Espíritu Santo, ¿cómo podrá ser perdonado? Si en verdad queremos dar un auténtico testimonio de nuestra fe, dejémonos poseer y, guiar por el Espíritu Santo, para que Él sea quien dé testimonio de Jesucristo desde nosotros ante cualquier persona que nos pida razón de nuestra esperanza.

Hoy también se puede celebrar la memoria de Santa Margarita María Alacoque, virgen, monja de la orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vida de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. En el oficio de lectura del día nos encontramos una carta de Santa Margarita donde nos habla del sagrado corazón como una fuente inagotable, que no desea otra cosa que derramarse en el corazón de los humildes… de él manan sin cesar tres arroyos: el primero es el de la misericordia para con los pecadores… el segundo es el de la caridad… del tercer arroyo mana el amor y la luz…por encima de todo, conservad la paz del corazón, que es el mayor tesoro. Para conservarla, nada ayuda tanto como el renunciar a la propia voluntad y poner la voluntad del Corazón divino en lugar de la nuestra, de manera que sea ella la que haga en lugar nuestro todo lo que contribuye a su gloria, y nosotros, llenos de gozo, nos sometamos a él y confiemos en él totalmente.

Y como cada sábado, día especialmente consagrado a la Bienaventurada Virgen María, día donde ponemos nuestros ojos en ella, donde queremos aprender con ella el seguimiento y el amor a su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,25-30: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,25-30: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy contemplamos a Ntro. Señor Jesús dirigiéndose al Padre en oración, y en una oración de acción de gracias: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños». En el evangelio hemos escuchado estas palabras: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». El Señor se nos ofrece, se nos brinda, nos invita a acudir a Él para vivir en plenitud y nos muestra el camino de la humildad. Comentando este pasaje evangélico en la homilía pronunciada en Asís, el Papa Francisco, afirmó que : “quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que sólo él, y no el mundo, nos puede dar”. (4 octubre 2013).

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (Exhort. Ap. Evangelii Gaudium,1).

Contamos con la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI sobre este mismo pasaje evangélico en el ángelus del 3 de Julio de 2011: “Jesús promete que dará a todos «descanso», pero pone una condición: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». ¿En qué consiste este «yugo», que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar alivia? El «yugo» de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos. El verdadero remedio para las heridas de la humanidad —sea las materiales, como el hambre y las injusticias, sea las psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar— es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para ganar posiciones de poder cada vez mayor, para asegurarse el éxito a toda costa. También por respeto al medio ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los últimos siglos y adoptar una razonable «mansedumbre». Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la norma del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, es la que puede asegurar un futuro digno del hombre.”

Celebramos hoy la fiesta de Santa Teresa de Jesús, Virgen y Doctora de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI dedicó una audiencia general a ella, destacó algunos subrayados de la audiencia del 2 de febrero de 2011: “Nace en Ávila, España, en 1515 […] en el seno de una familia numerosa, con nueve hermanos y tres hermanas. […] hablará de sus lecturas de la infancia y afirmará que en ellas descubrió la verdad, que resume en dos principios fundamentales: por un lado «el hecho de que todo lo que pertenece al mundo de aquí, pasa»; y, por otro, que sólo Dios es «para siempre, siempre, siempre»[…] Al quedar huérfana de madre a los 12 años, pide a la santísima Virgen que le haga de madre .[…] A la edad de 20 años, entra en el monasterio carmelita de la Encarnación, también en Ávila; en la vida religiosa toma el nombre de Teresa de Jesús. Tres años después, enferma gravemente; tanto que permanece cuatro días en coma, aparentemente muerta. Incluso en la lucha contra sus enfermedades la santa ve el combate contra las debilidades y las resistencias a la llamada de Dios. […] El descubrimiento fortuito de la estatua de «un Cristo muy llagado» marca profundamente su vida. […] Paralelamente a la maduración de su interioridad, la santa comienza a desarrollar concretamente el ideal de reforma de la Orden carmelita: en 1562 funda en Ávila, […] En los años sucesivos prosigue las fundaciones de nuevos Carmelos, en total diecisiete. Es fundamental el encuentro con san Juan de la Cruz, con quien, en 1568, constituye en Duruelo, cerca de Ávila, el primer convento de Carmelitas Descalzos. En 1580 obtiene de Roma la erección como provincia autónoma para sus Carmelos reformados, punto de partida de la Orden religiosa de los Carmelitas Descalzos.[…] mientras se encuentra camino de regreso a Ávila, muere la noche del 15 de octubre en Alba de Tormes, repitiendo humildemente dos expresiones: «Al final, muero como hija de la Iglesia» y «Ya es hora, Esposo mío, de que nos veamos». Una existencia consumida dentro de España, pero entregada por toda la Iglesia. Beatificada en 1614 por el Papa Pablo V y canonizada por Gregorio xv en 1622, el siervo de Dios Pablo VI la proclama «doctora de la Iglesia» en 1970.

[…] Entre sus principales obras hay que recordar ante todo la autobiografía, titulada Libro de la vida, que ella llama Libro de las misericordias del Señor. […] Es una lectura que fascina, porque la santa no sólo cuenta, sino que muestra que revive la experiencia profunda de su relación con Dios. […] No es fácil resumir en pocas palabras la profunda y articulada espiritualidad teresiana”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 11,47-54: ¡Ay de vosotros, …vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 11,47-54: ¡Ay de vosotros, …vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!

¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis mausoleos. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!». Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con los famosos ¡Ay!, ellos exhortan a la conversión, llaman al cambio del corazón, nos pone delante los males, los pecados, denunciando para buscar el cambio y la salvación de todos, nos aparece el Señor reprendiendo a los doctores de la ley por sus actitudes con los demás. Seremos examinados de amor, -nos recuerdan los santos-, nos ponen delante el mandamiento nuevo, es el termómetro que mide nuestras acciones para con nuestro prójimo, con aquel que comparto mi vida, mi tiempo, en definitiva con el que convivo y transcurre mi peregrinar por este mundo. ¿has amado? ¿has servido? ¿has mejorado la vida de los que te rodean? ¿has aportado el amor de Dios entre los que el Señor pone en tu camino? Dios quiere interpelar nuestro corazón para enseñarnos a amar como Él nos ama. De forma indirecta nos enseña que debemos poner todos nuestros talentos al servicio de los demás y que la verdadera caridad se alegra por el triunfo ajeno, alaba cuanto de bueno y virtuoso hay en los otros, silencia los errores y destaca los aciertos de los demás, así como sus logros y éxitos.

En palabras del Papa Francisco: «Si nuestra oración que se dirige a Dios no se transforma en amor hacia el hermano de nada sirve rezar; de nada sirve tanta religiosidad si no está animada al menos por igual fe y caridad; de nada sirve cuidar las apariencias, porque Dios mira el alma y el corazón y detesta la hipocresía.» (Homilía de S.S. Francisco, 29 de abril de 2017).
Por último, contemplemos la fortaleza de nuestro Señor frente a la oposición y el rechazo. Aprendamos de él a ser fieles y perseverantes en el testimonio y apostolado.
El anhelo del Señor es que nadie se pierda, sino que todos nos encontremos con Él y recibamos la salvación.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11, 42-46: Pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto es lo que había que practicar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 11, 42-46: Pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto es lo que había que practicar.

Dijo el Señor: ¡ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la ley: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros». Y él dijo: «¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor denuncia varias actitudes a los fariseos. “¡Ay de vosotros, fariseos,…”. Nos vuelve a recordar que la ley tiene como único fin ayudarnos a vivir de acuerdo al amor. Cada uno de los mandamientos expresan el deseo de Dios de que el hombre crezca y madure en el amor.

El Papa Benedicto XVI en el ángelus del 8 de junio de 2008 nos recuerda a los cristianos lo central de nuestra fe: “una expresión del profeta Oseas, que Jesús retoma en el Evangelio: “Quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos” […] Esta palabra de Dios nos ha llegado, a través de los Evangelios, como una de las síntesis de todo el mensaje cristiano: la verdadera religión consiste en el amor a Dios y al prójimo. Esto es lo que da valor al culto y a la practica de los preceptos”. Sin embargo cuando la ley se convierte en fin en sí misma deja de expresar el deseo del legislador y se convierte en un yugo difícil de llevar.

“Cuando un cristiano se convierte en discípulo de la ideología, ha perdido la fe y ya no es discípulo de Jesús”, -palabras del Papa Francisco-están dichas en la Misa Matutina de Sta Marta del 17 de octubre 2013: «En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas». Se corre el riesgo de hacer al cristiano «discípulo de esta actitud de pensamiento» antes que «discípulo de Jesús». […] La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente.[…] una enfermedad grave ésta de los cristianos ideólogos»; su «actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad».[…] «cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio». Y él mismo es «un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús».[…] «permanecer humildes» a fin de no transformarse en personas cerradas «que cierran el camino al Señor» -hasta aquí las palabras del Papa Francisco- .

“¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas”. Ninguno estamos libres de esta corrección, ya que solemos utilizar distinto rasero para medir, depende si se trata de mí, o allegados, o hablamos de otros, con que facilidad exigimos a los demás y, sin embargo, con nosotros solemos ser muy permisivos, comprensivos, y terminamos justificándonos y no viendo nuestras faltas. ¡Cuidado!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 11, 27-28 Bienaventurado el vientre que te llevó.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 11, 27-28
Bienaventurado el vientre que te llevó.

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:
«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo:
«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la fascinación que despertaba Ntro. Señor y vemos a toda una mujer, de forma espontánea, elogia a la Madre del Señor: “Dichoso el vientre que te llevó…”. Y es que la grandeza de María está en ser la madre del Hijo de Dios en cuanto que, además de ser Dios ha querido ser hombre. Las palabras de Jesús, como en otras ocasiones resultan misteriosas. Parece que rechaza el piropo de aquella mujer. Pero en realidad lo que hace es elevar el sentido profundo de aquellas palabras. El Papa Benedicto XVI en la homilía del 13 de mayo de 2010 hace referencia a este pasaje evangélico: “El entusiasmo que suscitaba su sabiduría y su poder salvador en la gente de su tiempo era tal que una mujer en medio de la multitud —como hemos oído en el Evangelio— exclamó: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”. A lo que Jesús respondió: “Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”. Pero, ¿quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse fascinar por su amor? ¿Quién permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el corazón vigilante en oración? ¿Quién espera el alba de un nuevo día, teniendo encendida la llama de la fe? La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo”.

Celebramos hoy la fiesta de la Bienaventurada Virgen María del Pilar, María es la imagen de la mujer que escucha la Palabra de Dios y la cumple. Su maternidad nace de la fe en la Palabra. Ella supo que para Dios nada hay imposible y alentó ante la dificultad de la adversidad sufrida por el apóstol en el anuncio de la Buena Nueva, que siguiera y perseverara. Según la tradición, la Virgen María, que aún vivía en carne mortal, se apareció al apóstol Santiago que se hallaba predicando la fe cristiana a orillas del río Ebro en Zaragoza. Concluimos nuestras pistas para la meditación con la oración realizada por el Papa S. Juan Pablo II en su primera visita a España, en la Basílica del Pilar, el 6 noviembre de 1982: “Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren la soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, Oh María a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad”. AMÉN.

Feliz día de la Bienaventurada Virgen María. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 11, 29-32: Esta generación es una generación perversa.

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 11, 29-32: Esta generación es una generación perversa.

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, distinguimos tres partes: La primera, la negativa del Señor a dar una señal espectacular, la segunda, un anticipo de la victoria sobre el mal y la muerte en el signo de Jonás, al adelantarnos la victoria de Cristo resucitado, y la tercera, el Señor expresa su no acogida y aceptación.

En el pasaje de hoy, vemos que no es nueva la tentación de pedir señales a Dios. Cuantos preferirían negociar con el Señor, pidiéndole que entre en sus suplicas, les gustaría poder manipular a Dios y quieren un Dios que le sirva ante sus problemas. Hoy en día todavía hay mucha gente que continúa buscando los milagros del Señor en lugar de buscar al Señor de los milagros.

Casi sin darnos cuenta Dios nos da signos de su presencia, de su amor, y nos invita a vivir en Él, a confiar en Él, a tenerlo verdaderamente como nuestro Dios y Señor. Basta abrir bien nuestros ojos, sobre todo los del corazón, y nos daremos cuenta que habita entre nosotros, que nos protege en nuestras dificultades, que ni un solo momento estamos solos. “Ni un solo cabello de nuestra cabeza se cae sin que Dios lo permita”, “en Él vivimos , nos movemos y existimos” , como nos recordaba S. Pablo.

Necesitamos los ojos de la fe, se lo tenemos que pedir al Señor igual que los discípulos, que nos regale, que nos aumente nuestra fe, para que podamos vivir el gozo y la alegría de su resurrección y podamos relacionarnos con Él. El verdadero creyente no pide, ni necesita milagros para creer y convertirse a Dios. Y tiene una sensibilidad especial para ver lo “extraordinario” en lo “ordinario” de la vida de cada día.

El Papa Francisco en sus homilías dichas en Santa Marta, el 14 de octubre de 2013 aborda el pasaje evangélico de hoy: “Hay una grave enfermedad que amenaza hoy a los cristianos: el «síndrome de Jonás», aquello que hace sentirse perfectos y limpios como recién salidos de la tintorería, al contrario de aquellos a quienes juzgamos pecadores y por lo tanto condenados a arreglárselas solos, sin nuestra ayuda. Jesús en cambio recuerda que para salvarnos es necesario seguir el «signo de Jonás», o sea, la misericordia del Señor. […] «generación perversa». Es «una palabra que casi parece un insulto: esta generación es una generación perversa. ¡Es muy fuerte! Jesús, tan bueno, tan humilde, tan manso, pero dice esta palabra».[…] ¿Pero cuál es el signo de Jonás? «La semana pasada la liturgia nos ha hecho reflexionar sobre Jonás. Y ahora Jesús promete el signo de Jonás». […] Si ellos son pecadores, que se las arreglen; ¡yo no tengo que ver! Este es el síndrome de Jonás». Y «Jesús lo condena. […] No quieren la salvación de esa pobre gente. Dios dice a Jonás: pobre gente, no distinguen la derecha de la izquierda, son ignorantes, pecadores. Pero Jonás continúa insistiendo: ¡ellos quieren justicia! Yo observo todos los mandamientos; ellos que se las arreglen».

He aquí el síndrome de Jonás, «que golpea a quienes no tienen el celo por la conversión de la gente, buscan una santidad —me permito la palabra— una santidad de tintorería, o sea, toda bella, bien hecha, pero sin el celo que nos lleva a predicar al Señor». […] El signo que Jesús promete «es su perdón a través de su muerte y de su resurrección. El signo que Jesús promete es su misericordia, la que ya pedía Dios desde hace tiempo: misericordia quiero, y no sacrificios». Así que «el verdadero signo de Jonás es aquél que nos da la confianza de estar salvados por la sangre de Cristo. Hay muchos cristianos que piensan que están salvados sólo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta a ese amor misericordioso que nos salva». Las obras solas, sin este amor misericordioso, no son suficientes. […]«El síndrome de Jonás nos lleva a la hipocresía, a esa suficiencia que creemos alcanzar porque somos cristianos limpios, perfectos, porque realizamos estas obras, observamos los mandamientos, todo. Una grave enfermedad, el síndrome de Jonás».”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 10,17-30: Jesús se les quedó mirando con cariño…tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 10,17-30: Jesús se les quedó mirando con cariño…tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
-«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó:
-«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó:
-«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
-«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego síguerne.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
-«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió:
-«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban:
-«Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo:
-«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle:
-«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo:
-«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el encuentro del Señor con un joven, un joven que esta en búsqueda, un joven que desea alcanzar la vida eterna, un joven que se plantea el sentido pleno a la existencia, en el Salmo de la liturgia de este domingo, al autor sagrado también le preocupa adquirir la sabiduría que de sentido a su existencia, y una de las suplicas que realiza es: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”. Saber mirar con transcendencia los acontecimientos, colocarlos bajo la balanza de la eternidad, buscar lo que es prioritario y aprender a posponer lo que es superfluo, a no absolutizar la realidad terrena, en palabras del Papa Benedicto XVI dirigidas con motivo de las jornadas de la juventud del 28 de marzo de 2010, donde comenta este pasaje del joven rico: “Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia”.

Os presento para la meditación la reflexión del Papa Francisco que en el ángelus del 11 de octubre del 2015 profundiza sobre este pasaje evangélico:

“El Evangelio de hoy, tomado del capítulo 10 de san Marcos, se articula en tres escenas, marcadas por tres miradas de Jesús.

La primera escena presenta el encuentro entre el Maestro y un hombre que es identificado como «joven». El encuentro de Jesús con un joven. Él corre hacia Jesús, se arrodilla y lo llama «Maestro bueno». Luego le pregunta: «¿qué haré para heredar la vida eterna?», es decir, la felicidad. «Vida eterna» no es sólo la vida del más allá, sino que es la vida plena, realizada, sin límites. ¿Qué debemos hacer para alcanzarla? La respuesta de Jesús resume los mandamientos que se refieren al amor al prójimo. A este respecto, ese joven no tiene nada que reprocharse; pero evidentemente la observancia de los preceptos no le basta, no satisface su deseo de plenitud. Y Jesús intuye este deseo que el joven lleva en su corazón; por eso su respuesta se traduce en una mirada intensa, llena de ternura y cariño. Así dice el Evangelio: «Jesús se lo quedó mirando, lo amó». Se dio cuenta de que era un buen joven. Pero Jesús comprende también cuál es el punto débil de su interlocutor y le hace una propuesta concreta: dar todos sus bienes a los pobres y seguirlo. Pero ese joven tiene el corazón dividido entre dos dueños: Dios y el dinero, y se va triste. Esto demuestra que no pueden convivir la fe y el apego a las riquezas. Así, al final, el empuje inicial del joven se desvanece en la infelicidad de un seguimiento naufragado.

En la segunda escena, el evangelista enfoca los ojos de Jesús y esta vez se trata de una mirada pensativa, de advertencia: «Mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas”». Ante el estupor de los discípulos, que se preguntan: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»,

Jesús responde con una mirada de aliento —es la tercera mirada— y dice: la salvación, sí, es «imposible para los hombres, no para Dios». Si nos encomendamos al Señor, podemos superar todos los obstáculos que nos impiden seguirlo en el camino de la fe. Encomendarse al Señor. Él nos dará la fuerza, Él nos da la salvación, Él nos acompaña en el camino.

Y así hemos llegado a la tercera escena, la de la solemne declaración de Jesús: En verdad os digo que quien deja todo para seguirme tendrá la vida eterna en el futuro y cien veces más ya en el presente. Este «cien veces más» está hecho de las cosas primero poseídas y luego dejadas, pero que se reencuentran multiplicadas hasta el infinito. Nos privamos de los bienes y recibimos en cambio el gozo del verdadero bien; nos liberamos de la esclavitud de las cosas y ganamos la libertad del servicio por amor; renunciamos a poseer y conseguimos la alegría de dar. Lo que Jesús decía: «Hay más dicha en dar que en recibir».

El joven no se dejó conquistar por la mirada de amor de Jesús, y así no pudo cambiar. Sólo acogiendo con humilde gratitud el amor del Señor nos liberamos de la seducción de los ídolos y de la ceguera de nuestras ilusiones. El dinero, el placer, el éxito deslumbran, pero luego desilusionan: prometen vida, pero causan muerte. El Señor nos pide el desapego de estas falsas riquezas para entrar en la vida verdadera, la vida plena, auténtica y luminosa. Y yo os pregunto a vosotros, jóvenes, chicos y chicas, que estáis ahora en la plaza: «¿Habéis sentido la mirada de Jesús sobre vosotros? ¿Qué le queréis responder? ¿Preferís dejar esta plaza con la alegría que nos da Jesús o con la tristeza en el corazón que nos ofrece la mundanidad?».

Es domingo, día consagrado al Señor, día eucarístico, día para hacer de la vida una ofrenda agradable a Dios. Feliz Domingo.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.