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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 1, 35-42: ¿Qué buscáis?

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 1, 35-42: ¿Qué buscáis?

Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y veréis». Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

La liturgia de la Palabra de este domingo es tremendamente vocacional, desde la llamada a Samuel en la primera lectura, la respuesta del Salmo: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad” y el Evangelio de Juan que nos presenta la invitación al seguimiento de los primeros apostoles. Tanto la primera lectura con la figura de Eli, como en el Evangelio con el proceder de S. Juan Bautista nos señala la necesidad que tenemos todos de uno que nos ayude, señale, nos muestre, nos indique, acompañe al encuentro con el Señor, el papel decisivo de un guía espiritual en el camino de la fe, Eli le ayuda a Samuel a ponerse a la escucha de la voz de Dios: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” y S. Juan Bautista indica a sus discípulos al Salvador, al Mesías, al Cordero de Dios que se entrega por nosotros; ambos son instrumento para encuentrarse con el Señor. El Señor es confesado públicamente por Juan el Bautista. Necesitamos que nos lleven al encuentro con el Dios vivo, que nos señalen la presencia de Dios en el mundo. Es una llamada a los creyentes para vivir testimoniando cuanto creen. El hombre de Dios tiene necesidad de Dios en su vida y necesitamos que como Juan nos muestren a Jesús. Necesitamos ver la presencia de Dios, a través de personas que nos lo hagan cercano, creíble, próximo. Cuando experimentamos la salvación que nos trae el encuentro con el Señor, sentimos la imperiosa necesidad de anunciarlo a los demás. Tenemos la obligación de contarles a otros lo que hemos experimentado en carne propia. No podemos callar, ni ocultar tanto amor.

Otro punto para nuestra meditación es la pregunta realizada por el Señor a aquellos que iban detrás de Él: “¿Qué buscáis?”. Crucial que dediquemos un momento del día para ver ¿cuáles son nuestros anhelos?, ¿deseos?, ¿prioridades?, ¿dónde ponemos nuestra dicha?, ¿qué es lo que nos tiene entretenido y ocupa nuestro tiempo?, el Señor les propone que le acompañen, “venid y veréis”, invitación a acudir al Señor, a dejarnos acompañar por Él, a dejarle hueco, a contar con Él, a que nuestras palabras, acciones vayan impregnadas por su espíritu. También a nosotros nos invita a seguirlo.

En la celebración de la Santa Misa antes de participar en la comunión, el sacerdote al presentarnos la Hostia Sagrada lo hace con las mismas palabras de Juan: “Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. La imagen del cordero, con su aspecto manso y revestido de lana blanca, como explica en el libro Jesús de Nazaret de Joseph Ratzinger: “la expresión ‘cordero de Dios’ interpreta, si podemos decirlo así, la teología de la cruz que hay en el bautismo de Jesús, de su descenso a las profundidades de la muerte”. El Papa Francisco comentaba en el ángelus del 19 enero del 2014: “Jesús vino al mundo con una misión precisa: liberarlo de la esclavitud del pecado, cargando sobre sí las culpas de la humanidad. ¿De qué modo? Amando. No hay otro modo de vencer el mal y el pecado si no es con el amor que impulsa al don de la propia vida por los demás”.[…] Y “¿qué significa para la Iglesia, para nosotros, hoy, ser discípulos de Jesús Cordero de Dios? Significa poner en el lugar de la malicia, la inocencia, en el lugar de la fuerza, el amor, en el lugar de la soberbia, la humildad, en el lugar del prestigio el servicio”.

Feliz domingo, feliz día del Señor. Vive y celebra tu fe, es domingo. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,13-17: No necesitan médico los sanos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,13-17: No necesitan médico los sanos.

Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo seguían. Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la Vocación de Mateo, fue el Señor el que se hizo el encontradizo con Levi y le invito a seguirle. La iniciativa siempre es del Señor. Se cumple lo que Jesús recordara a los apóstoles: “He sido yo el que os ha elegido”.

El Papa Benedicto XVI dedica el ángelus 8 de junio de 2008: “la vocación de Mateo, de profesión «publicano», es decir, recaudador de impuestos por cuenta de la autoridad imperial romana; por eso mismo, los judíos lo consideraban un pecador público. […] Jesús fue a su casa con los discípulos y se sentó a la mesa junto con otros publicanos. A los fariseos escandalizados, les respondió:  «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. (…) No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9, 12-13). El evangelista san Mateo, siempre atento al nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, en este momento pone en los labios de Jesús la profecía de Oseas:  «Id y aprended lo que significa:  «Misericordia quiero y no sacrificios”». […] la verdadera religión consiste en el amor a Dios y al prójimo. Esto es lo que da valor al culto y a la práctica de los preceptos.

Dirigiéndonos ahora a la Virgen María, pidamos por su intercesión vivir siempre en la alegría de la experiencia cristiana. Que la Virgen, Madre de la Misericordia, suscite en nosotros sentimientos de abandono filial a Dios, que es misericordia infinita; que ella nos ayude a hacer nuestra la oración que san Agustín formula en un famoso pasaje de sus Confesiones:  «¡Señor, ten misericordia de mí! Mira que no oculto mis llagas. Tú eres el médico; yo soy el enfermo. Tú eres misericordioso; yo, lleno de miseria. (…) Toda mi esperanza está puesta únicamente en tu gran misericordia» (X, 28. 39; 29. 40).”

Otro detalle es que no excluye a nadie para su seguimiento, esto escandalizo a muchos de sus paisanos, ya que Mateo no estaba bien visto, pero lo que sorprende es que eso no es motivo para que el Señor se acerque a él y le ayude a transformar y cambiar su vida. Impresionante las palabras que el Señor nos hace, “no necesitan medico los sanos sino los enfermos”. Con lo cual nadie puede sentirse excluido, ¿quién puede decir que no necesita a este medico? De cuantas cosas tiene que sanarnos el Señor. Si hoy el Señor te dijera ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Qué le dirías? Entrégale al Señor tus sufrimientos para que Él te sane y cure.

Recuerda que hoy es sábado y es un día muy especial para honrar a nuestra madre la Santísima Virgen María, en la escuela de María podemos buscar, acoger, formarnos, vivir nuestra vocación, dejarnos sanar y curar por su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,1-12: Vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,1-12: Vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro.

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra. Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?». Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos muestra la curación del paralitico, necesito la ayuda de otros para poder encontrarse con el Señor, llama la atención las dificultades que tuvieron que superar aquellas cuatro para poder llegar al encuentro con el Señor, pero ningún obstáculo logro desanimarlos debido a que tenían puestas en Él todas sus esperanzas, solo fueron pequeños retos a superar para llegar al fin del encuentro con quien podía sanarlo, hace falta paciencia para perseverar en el bien, se requiere constancia para vencer las dificultades. Aquellas personas fueron instrumento para facilitar el encuentro del paralítico con el Señor. ¡Que grande! Poder ser instrumento que facilite el encuentro con el Salvador. ¡Ojalá! nuestra entrega, nuestra ayuda, nuestras acciones, nuestro ejemplo, facilite o haga posible que se acerquen a Cristo.

Traigo de ayuda a nuestra meditación la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI al comentar este pasaje evangélico, en el ángelus del 19 de febrero de 2006: “La liturgia presenta en el Evangelio el relato de varias curaciones realizadas por Cristo. […] hoy un paralítico, al que cuatro personas llevan en una camilla a la presencia de Jesús, que, al  ver su fe, dice al paralítico:  «Hijo, tus pecados quedan perdonados”. Al obrar así, muestra que quiere sanar, ante todo, el espíritu. El paralítico es imagen de todo ser humano al que el pecado impide moverse libremente, caminar por la senda del bien, dar lo mejor de sí.

En efecto, el mal, anidando en el alma, ata al hombre con los lazos de la mentira, la ira, la envidia y los demás pecados, y poco a poco lo paraliza. Por eso Jesús, suscitando el escándalo de los escribas presentes, dice primero:  «Tus pecados quedan perdonados», y sólo después, para demostrar la autoridad que le confirió Dios de perdonar los pecados, añade:  «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa», y lo sana completamente. El mensaje es claro:  el hombre, paralizado por el pecado, necesita la misericordia de Dios, que Cristo vino a darle, para que, sanado en el corazón, toda su existencia pueda renovarse.

También hoy la humanidad lleva en sí los signos del pecado, […] Pero la palabra de Dios nos invita a tener una mirada de fe y a confiar, como las personas que llevaron al paralítico, a quien sólo Jesús puede curar verdaderamente.

[…] Sólo el amor de Dios puede renovar el corazón del hombre, y la humanidad paralizada sólo puede levantarse y caminar si sana en el corazón. El amor de Dios es la verdadera fuerza que renueva al mundo.

Invoquemos juntos la intercesión de la Virgen María para que todos los hombres se abran al amor misericordioso de Dios, y así la familia humana pueda sanar en profundidad de los males que la afligen.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Man in the image of Christ reaching out his hand, dark background. Belief in god, christian faith

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 40-45: Quiero: queda limpio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 40-45: Quiero: queda limpio.

Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la curación del leproso, me impresiona y me sigue sorprendiendo la delicadeza con la que le plantea su necesidad: “Si quieres”, si lo crees oportuno, si te parece, se acerca solicitando permiso al Señor, el trato que mantiene con el Señor es de una delicadeza extrema, nos muestra cómo debería ser nuestra suplica, dirigirnos siempre al Señor sin exigencias, poniendo nuestra petición en sus manos: “Si quieres”. Pero a la misma vez con la confianza extrema sabiendo que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, y que por lo tanto para El “todo” es posible, aunque no todo lo que le pedimos nos conviene, y a veces por bien para nosotros es mejor ignorar nuestra petición; pero al mismo tiempo es la actitud de aquel que sabe que Dios no solo es todopoderoso, sino que quiere lo que a nosotros nos hace bien, por lo que sabe lo que es o no bueno para nosotros. Al mismo tiempo se da la CONFIANZA para poder presentarle la necesidad de lo que creo que me hace bien y se da el ABANDONO, me pongo en sus manos para que él me dé lo que sabe que será bueno para mi y para que el Reino de los cielos crezca en el mundo. Ojalá que tu oración siempre sea: “Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mi salvación”. Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

El Papa Benedicto XVI nos comenta el pasaje evangélico de hoy en el ángelus del 12 de febrero de 2012: “El evangelio de este domingo nos muestra a Jesús en contacto con la forma de enfermedad considerada en aquel tiempo como la más grave, tanto que volvía a la persona «impura» y la excluía de las relaciones sociales: hablamos de la lepra. […] Mientras Jesús estaba predicando por las aldeas de Galilea, un leproso se le acercó y le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme». Jesús no evita el contacto con este hombre; más aún, impulsado por una íntima participación en su condición, extiende su mano y lo toca —superando la prohibición legal—, y le dice: «Quiero, queda limpio». En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, está encarnada la voluntad de Dios de curarnos, de purificarnos del mal que nos desfigura y arruina nuestras relaciones. En aquel contacto entre la mano de Jesús y el leproso queda derribada toda barrera entre Dios y la impureza humana, entre lo sagrado y su opuesto, no para negar el mal y su fuerza negativa, sino para demostrar que el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso más que el más contagioso y horrible. Jesús tomó sobre sí nuestras enfermedades, se convirtió en «leproso» para que nosotros fuéramos purificados.

[…] A través de su Madre es siempre Jesús quien sale a nuestro encuentro para liberarnos de toda enfermedad del cuerpo y del alma. ¡Dejémonos tocar y purificar por él, y seamos misericordiosos con nuestros hermanos!”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 29-39: Se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 29-39: Se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy podemos contemplar la curación de la suegra de Pedro, SANACIÓN, esta mujer, que no había pedido ningún milagro, al igual que aquellos novios de Caná, y sin embargo, lo recibe. Dios nos sorprende, Dios se interesa por nuestras necesidades, y algo que pasa desapercibido pero de vital importancia fue el comentario que le hicieron los discípulos: “y se lo dijeron”. El poder de la oración de intercesión, tenemos la posibilidad de ayudarnos unos a otros, el hacer participe al Señor de las dolencias, sufrimientos, de aquellos con los que compartimos nuestra vida.

Otro detalle el SERVICIO. La suegra de Pedro que al ser curada se puso a servir. El valor del servicio, de la entrega, de la donación, del salir de uno mismo al encuentro de lo que necesita el otro. Nuestra vida encuentra su sentido cuando nos lleva al servicio de los demás. Mirar al Señor es entrar en el camino del servicio, el que más ame que más sirva. “Aprended de mí”, -nos dice el Señor-, el que se puso a lavar los pies de los discípulos. El amor desemboca en el servicio, en la entrega.

Y el otro punto de nuestra meditación es la ORACIÓN, mirar la importancia que da Ntro. Señor, mirar y contemplar a Ntro. Señor: “Se levanto de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar”, la relación con el Padre, ni el cansancio de una jornada intensa no le impidió a Jesús disponerse desde muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, para hacer oración. Así obraba el Señor: oraba con frecuencia en la soledad, en lo secreto, alejado del tumulto. Nos enseña no solo con su palabra también con su obrar, destacándonos lo que él valora, es una manera de decirnos que eso es importante, varias veces se retira el Señor a orar, y en distintos momentos del día, nos esta diciendo que se requiere del silencio para poder escuchar a Dios en nuestra vida. Con su ejemplo, Cristo nos ayuda a relacionarnos con el Padre con confianza filial. Tengamos sed de oración.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 21-28: Les enseñaba con autoridad.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 21-28: Les enseñaba con autoridad.
Y entran en Cafarnaún y, al sábado siguiente, entra en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:
En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando y sanando, predicando y liberando, palabra y acción, sus contemporáneos estaban asombrados porque su manera de enseñar les resulta novedosa, no era a la que estaban acostumbrados, habla que enseñaba con autoridad, pero no quiere decir que se imponga a la fuerza, no es autoritarismo, la autoridad de Ntro. Señor radica en que se cumple lo que dice, en la coherencia, es la fuerza de la palabra verificada en la acción.
Tenemos la dicha que contamos con la catequesis impartida por el Papa Francisco en la homilia del 1 de febrero de 2015 donde nos comenta el pasaje evangélico de hoy: “¿Qué significa “con autoridad”? Quiere decir que en las palabras humanas de Jesús se sentía toda la fuerza de la Palabra de Dios, se sentía la misma autoridad de Dios, inspirador de las Sagradas Escrituras. Y una de las características de la Palabra de Dios es que realiza lo que dice. Porque la Palabra de Dios corresponde a su voluntad. En cambio, nosotros con frecuencia pronunciamos palabras vacías, sin raíz, o palabras superfluas, palabras que no corresponden a la verdad. En cambio la Palabra de Dios corresponde a la verdad, es unidad a su voluntad y hace lo que dice. En efecto, Jesús, después de haber predicado, demuestra inmediatamente su autoridad liberando a un hombre, presente en la sinagoga, que estaba poseído por el demonio.
Precisamente la autoridad divina de Cristo había suscitado la reacción de satanás, escondido en aquel hombre; Jesús, a su vez, reconoció inmediatamente la voz del maligno y “ordenó severamente: ¡Cállate y sal de este hombre!”. Sólo con la fuerza de su palabra, Jesús libera a la persona del maligno. Y una vez más los presentes permanecen asombrados: “¡Da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!”. “Pero este hombre, ¿de dónde viene? Da órdenes a los espíritus impuros, ¡y estos le obedecen!”. La Palabra de Dios provoca asombro en nosotros. Tiene esa fuerza: nos asombra, bien.
El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a cuantos son esclavos de tantos espíritus malvados de este mundo: tanto el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad… El Evangelio cambia el corazón, El Evangelio, el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien. ¡El Evangelio es capaz de cambiar a las personas! Por tanto, es deber de los cristianos difundir por doquier su fuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios.
Nos lo sugiere también el mismo pasaje de hoy que se cierra con una apertura misionera e dice así: “Su fama – la fama de Jesús – se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea” (v. 28). La nueva doctrina que Jesús enseña con autoridad es la que la Iglesia lleva al mundo, junto con los signos eficaces de su presencia: la enseñanza acreditada y la acción liberadora del Hijo de Dios se transforman en las palabras de salvación y los gestos de amor de la Iglesia misionera.
¡Acuérdense siempre que el Evangelio tiene la fuerza de cambiar la vida! No se olviden de esto. Él es la Buena Nueva, que nos transforma sólo cuando nos dejamos transformar por ella. He aquí porqué les pido siempre que tengan un contacto cotidiano con el Evangelio, que lean cada día un pasaje, un pasaje, que lo mediten y también que lo lleven con ustedes por doquier: en el bolsillo, en la cartera… Es decir que se alimenten cada día de esta fuente inagotable de salvación. ¡No se olviden! Lean un pasaje del Evangelio cada día. Es la fuerza que nos cambia, que nos trasforma: cambia la vida, cambia el corazón.
Invoquemos la materna intercesión de la Virgen María, Aquella que ha acogido la Palabra y la ha generado para el mundo, para todos los hombres. Que Ella nos enseñe a ser escuchas asiduos y anunciadores acreditados del Evangelio de Jesús.”

Que tengas un buen día.
J.A.M.(Chechu)sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 14- 20: Os haré pescadores de hombres.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 14- 20: Os haré pescadores de hombres.

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Después de la festividad del Bautismo de nuestro Señor comenzamos con el tiempo ordinario. En el pasaje evangélico de hoy nos encontramos con dos partes bien diferenciadas: Una primera, de llamada a la conversión con la predicación inaugural de Jesús, y una segunda parte, con la narración de las cuatro primeras vocaciones.

Con la llamada a la conversión, nos ofrece la invitación a cambiar, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Está cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia, que tenemos huellas, semillas… del Reino. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación.

Con los relatos vocacionales de los cuatro primeros discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que el Señor continua invitando hoy, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Primeramente: “Venid conmigo”, esta invitación a estar con Él es prioritaria, es importante tener experiencia del Dios vivo, necesitamos encontrar nuestro descanso en el Señor, necesitamos apoyarnos más en Él, la importancia de la vida de oración, crecer en intimidad con Él, que nos iría muchísimo mejor si contáramos cada vez más con Él, no hacer nada sin Él, sabiendo lo que en más de una ocasión les recordó a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Todo con Él, por Él y nada sin Él. Buscando siempre su gloria y hacerlo amar. Y después la misión, igual que el examen realizado a S. Pedro: ¿Me amas? Y después el “apacienta mis corderos”, pues en este pasaje, después de la experiencia de amor del Dios vivo y de su encuentro con Él, viene la misión: “pescadores de hombres”, no es cuestión de proselitismo, más bien mostrarle a los demás la fuente de nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra esperanza, nuestra fuerza, el sentido de nuestra existencia, mostrar a quien puede saciar todas las necesidades por las que pasa el ser humano. Si conocieras el don de Dios, tú mismo se lo reclamarías.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 7-11: Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 7-11: Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.

Proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo». Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta el pasaje del Bautismo de Ntro. Señor en el Jordán, con esta fiesta del Bautismo del Señor concluimos el tiempo de Navidad. En el río Jordan se realizó la primera manifestación publica de Ntro. Señor, confirmada con aquella voz del cielo: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Igual que el misterio de la Encarnación, todo un Dios haciéndose pequeño, en el episodio del Jordán nos muestra su gran humildad, -siempre me ha impresionado contemplar a Nuestro Señor haciendo cola como un pecador más, el que no cometió pecado, quien nos purifica, haciendo cola entre los pecadores, todo un Dios entremezclado con los que nada cuenta, con los marginados, sin querer privilegios, con paciencia, sabiendo esperar su turno, me impresiona este Dios que rompe todos los esquemas de este mundo, no quiere privilegios, no busca honores, le da igual que lo confundan, pasando como uno de tantos, mezclado entre los pecadores. se puso en cola entre los pecadores, como uno más- y allí comenzó a tomar sobre sí el peso de la culpa de toda la humanidad, como Cordero de Dios que “quita” el pecado del mundo.

Acudo al ángelus del Papa Benedicto XVI , pronunciado el día 8 de enero de 2006: “Hoy fijamos la mirada en Jesús que, a la edad de cerca de treinta años, se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Se trataba de un bautismo de penitencia, que utilizaba el símbolo del agua para expresar la purificación del corazón y de la vida. […] cuando Jesús fue bautizado en el Jordán el Espíritu Santo descendió y se posó sobre él con apariencia corporal de paloma, y Juan el Bautista reconoció que él era el Cristo, el «Cordero de Dios» que había venido para quitar el pecado del mundo. Por eso, el bautismo en el Jordán es también una «epifanía», una manifestación de la identidad mesiánica del Señor y de su obra redentora, que culminará en otro «bautismo», el de su muerte y resurrección, por el que el mundo entero será purificado en el fuego de la misericordia divina.

[…] Queridos hermanos y hermanas, ojalá que esta solemnidad sea ocasión propicia para que todos los cristianos redescubran con alegría la belleza de su bautismo, que, si lo vivimos con fe, es una realidad siempre actual:  nos renueva continuamente a imagen del hombre nuevo, en la santidad de los pensamientos y de las acciones. Además, el bautismo une a los cristianos de las diversas confesiones. En cuanto bautizados, todos somos hijos de Dios en Cristo Jesús, nuestro Maestro y Señor. La Virgen María nos obtenga comprender cada vez mejor el valor de nuestro bautismo y testimoniarlo con una conducta de vida digna.”

Hoy es un gran día para renovar nuestro bautismo y darle muchas gracias al Señor por el gran regalo que nos ha hecho, introduciéndonos en su familia, la de los hijos de Dios.

Feliz día del Señor. Feliz domingo. Que tengas buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 6, 45-52: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 6, 45-52: Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.

Enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Entró en la barca con ellos y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos a los discípulos que sobresalen por no entender lo ocurrido con los panes, -así concluye el pasaje evangélico- y nos presenta el pasaje de cómo Jesús camina sobre las aguas.

Un punto para nuestra reflexión lo tenemos en los discípulos, en sus miedos, gracias a no habernos ocultado sus torpezas para comprender nos podemos sentir más cercanos a ellos, por su humanidad, debilidad, no eran perfectos pero en su pequeñez mostraron la grandeza de la salvación.

Otro punto, lo tenemos en las palabras del Señor: – «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.» También hoy nos las dirige el Señor a cada uno ¡NO TENGAS MIEDO! Una invitación fuerte a vencer todos nuestros fantasmas, no estamos solos, nos acompaña, nos ayuda, nos protege, solo se nos pide creer y confiar. Este “no tengáis miedo” va dirigido cantidad de veces por Dios Padre en el Antiguo Testamento, y por Dios Hijo otras tantas en el Nuevo Testamento a los llamados a realizar alguna misión. Y hoy nos interpela a nosotros.

En los encuentros de la juventud el Papa San Juan Pablo II una de las invitaciones que iba repitiendo en las diversas partes del mundo era el NO TENGAIS MIEDO, hoy Cristo nos invita a permanecer en su amor y a ser fuertes ante las dificultades. Porque Él está con nosotros y sólo con Él seremos capaces de vencer los vientos más fuertes que arrecien contra nuestra barca.

Las palabras del Señor nos estimulan: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo.». También hoy se hacen realidad y nos reclaman ser acogidas nos las dirige el Señor a cada uno en los momentos por los que estamos pasando, ante la enfermedad, ante la fragilidad del puesto de trabajo, ante la soledad, la incomprensión… NO TENGAS MIEDO. Una invitación fuerte a vencer todos nuestras turbaciones, desasosiegos, ansiedades, sentir su cercanía, su presencia, no estamos solos, nos acompaña, nos ayuda, nos protege, solo se nos pide creer y confiar.

El sábado veneramos de una manera especial a la Santísima Virgen María, acudimos a la escuela de María, buscamos su protección y su ayuda para crecer en el amor y en el seguimiento de su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

5-panes-2-peces

EVANGELIO DEL DÍA: Mc 6, 34-44: Jesús vio una multitud y se compadeció

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 6, 34-44: Jesús vio una multitud y se compadeció.

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta a Jesús como el Pan de vida. Nos encontramos en tiempo de Navidad, y hemos dado un gran salto, desde contemplar a todo un Dios hecho Niño, a mirarlo ayer en el inicio de su vida publica, hemos dado un salto de más de treinta años, y hoy dentro de la MANIFESTACIÓN de Dios en los milagros.

En el inicio del pasaje evangélico nos describe el corazón del Señor : “le dio lastima…porque andaban como ovejas sin pastor”. Nos muestra su sufrimiento cuando observa la gran desorientación y confusión por la que pasa alguna gente, el poder del mal, las heridas del pecado, falsos ídolos a los que se encadenan y adoran, y les reclaman su tiempo, su libertad y su ser. El Señor no se desentiende de esta situación por la que pasa su gente.¿Cómo ser portadores de esperanza ante tantas malaventuranzas? ¿cómo sanar tantas heridas? Estamos llamados a saciar tantas hambres generadas hoy: por soledades, por vacíos, por angustias, miedos, fracasos… “Consolad, consolad a mi pueblo” -nos sigue repitiendo en boca del profeta-, “habladles al corazón, consolad a mi pueblo”.

Un punto en el que podemos detenernos en nuestra meditación es la petición realizada por Ntro. Señor a sus discípulos para que ponga lo poco que tienen como condición necesaria para realizar el milagro. Todo un Dios nos pide nuestra colaboración, nos sigue sorprendiendo que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don y en el amor no hay nada pequeño, el amor lo hace grande y es que el Señor siempre hace el milagro. Lo más grande, es que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. ¡Que grande que es Dios!.
Que tengas un buen día.

J.A.M.(Chechu), sacerdote.