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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,26-16,4a: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,26-16,4a: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy sigue presentándonos al gran desconocido, el Espíritu de la verdad, y lo presenta unido al testimonio. Preparando su venida, advirtiéndonos que con la fuerza de él no debemos tener miedo a las pruebas que se irán presentando. El Papa Emérito Benedicto XVI en la homilía de la visita pastoral a Verona, el 19 de octubre de 2006 profundizó en el Espíritu Santo y la unión con el testimonio: “Desde el día de Pentecostés la luz del Señor resucitado transfiguró la vida de los Apóstoles. […] sólo Cristo puede colmar plenamente las expectativas profundas de todo corazón humano y responder a los interrogantes más inquietantes sobre el dolor, la injusticia y el mal, sobre la muerte y el más allá. […] Sólo de Dios puede venir el cambio decisivo del mundo. […] recibiendo al Espíritu Santo, son enviados por Cristo a proseguir su misma misión. […] Los cristianos  sólo pueden ser esperanza en el mundo y para el mundo  si, como Cristo, no son del mundo. […] Son muchas las situaciones difíciles que esperan una intervención salvadora. Llevad al mundo la esperanza de Dios, que es Cristo Señor, el cual resucitó de entre los muertos y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.”

El Papa Francisco en las Audiencias Generales,- en varias-, ha profundizado sobre el Espíritu Santo y sus dones, pero concretamente, la del 8 mayo de 2013, se hace la pregunta: “¿quién es el Espíritu Santo? […] es el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe en Jesús como Hijo enviado por el Padre y que nos guía a la amistad, a la comunión con Dios.

[…] Jesús vino para donarnos esta «agua viva» que es el Espíritu Santo, para que nuestra vida sea guiada por Dios, animada por Dios, nutrida por Dios. […] Nosotros sabemos que el agua es esencial para la vida; sin agua se muere; ella sacia la sed, lava, hace fecunda la tierra. […] El «agua viva», el Espíritu Santo, Don del Resucitado que habita en nosotros, nos purifica, nos ilumina, nos renueva, nos transforma porque nos hace partícipes de la vida misma de Dios que es Amor. […] Este es el don precioso que el Espíritu Santo trae a nuestro corazón: la vida misma de Dios, vida de auténticos hijos, una relación de confidencia, de libertad y de confianza en el amor y en la misericordia de Dios, que tiene como efecto también una mirada nueva hacia los demás, cercanos y lejanos, contemplados como hermanos y hermanas en Jesús a quienes hemos de respetar y amar. El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la vivió Cristo, a comprender la vida como la comprendió Cristo. He aquí por qué el agua viva que es el Espíritu sacia la sed de nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,23-29: El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,23-29: El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir:
«Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos habla de otra presencia y nos presenta al Espíritu Santo. Se nos presenta al intercesor, al abogado, al consolador, al Espíritu Santo. Nos recuerda que no nos deja huérfanos, que estará siempre con nosotros, que nos guiará en cada paso por medio de una nueva presencia.

El Papa Francisco, en el Regina Coeli, del 1 de mayo de 2016 , comenta este pasaje: “El Evangelio de hoy nos lleva al Cenáculo. Durante la Última Cena, antes de afrontar la pasión y la muerte en la cruz, Jesús promete a los Apóstoles el don del Espíritu Santo, cuya tarea será enseñar y recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos. […] Enseñar y recordar. Esto es lo que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones.

[…] Jesús anuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio.

[…] El segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ya había comunicado todo lo que quería confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación está completa. El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poder ponerlas en práctica. […] Su nueva presencia en la historia se realiza mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado.

[…] Y el signo de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: «Mi paz os doy». Esa es diversa de la que los hombres se desean o intentan realizar. La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y signo de su presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado con la certeza de su victoria y a la espera de su venida definitiva.”

Otro punto para nuestra meditación: es la importancia de su Palabra. “El que me ama guardará mi palabra…” “haremos morada en él”. Es Dios quien nos habla, continúa acercándose a nosotros a través de su palabra, palabra que es viva y eficaz, como nos recuerda el apóstol, no solo sirve para enseñar, corregir, educar, sino que nos da la vida.

Es domingo, día del Señor. Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,18-21: Si fuerais del mundo, el mundo os amaría…

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,18-21: Si fuerais del mundo, el mundo os amaría…

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.”
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor advirtiendo a los discípulos sobre lo que les sucederá por ser sus amigos, “el discípulo no es más que el maestro”; Les advierte, para que en el caso de que suceda la persecución, la incomprensión, la burla, el odio…, no se desanimen, ni se desalienten, tenemos que tener muy presente que es muy fácil que surjan dificultades, y cuando esto se produzca, es una oportunidad para crecer en el amor, siempre es un reto para poner amor donde no se da, es la formula de vencer al mal. Sin embargo, el Señor no siente amargura, ni les transmite esta verdad de un modo pesimista, para desanimarlos; al contrario, en el rechazo, en la persecución, en la contradicción, está la alegría de saber que se está siendo fiel al querer de Dios; es la constatación de que las palabras y las acciones no se acomodan -no se pueden acomodar-, al modo de ser de un mundo lejos de su espíritu, faltos de verdad, con ausencia de justicia y donde se atropellan los valores de los que menos cuenta.

El Papa Francisco en el ángelus del 26 de diciembre de 2016, trata el tema de la persecución y el odio hacia los cristianos: “Jesús preanuncia a sus discípulos el rechazo y la persecución que encontrarán: «seréis odiados de todos por causa de mi nombre». Pero ¿Por qué el mundo persigue a los cristianos? El mundo odia a los cristianos por la misma razón por la cual ha odiado a Jesús, porque Él ha traído la luz de Dios y el mundo prefiere las tinieblas para esconder sus obras malvadas.
Recordemos que el mismo Jesús, en la Última Cena, rezó al Padre para que nos defendiese del malvado espíritu mundano. Hay contraposición entre la mentalidad del Evangelio y aquella mundana. Seguir a Jesús quiere decir seguir su luz, que se encendió en la noche de Belén, y abandonar las tinieblas del mundo. […] Hoy también la Iglesia, para dar testimonio de luz y de verdad, en distintos lugares experimenta duras persecuciones, hasta la suprema prueba del martirio. ¡Cuántos de nuestros hermanos y hermanas en la fe padecen injusticias, violencias y son odiados a causa de Jesús! Yo os digo una cosa, los mártires de hoy son de mayor número respecto a los de los primeros siglos. Cuando leemos la historia de los primeros siglos, aquí, en Roma, leemos mucha crueldad contra los cristianos; yo os digo: la misma crueldad existe hoy y en número mayor contra los cristianos. Hoy queremos pensar en los que sufren persecuciones, y estar cerca de ellos con nuestro afecto, nuestra oración y también nuestro llanto.”

Hoy, sábado, la iglesia nos invita a poner una mirada especial en la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Reina de los mártires, elevemos nuestra oración, para que nos guíe y nos sostenga siempre en nuestro camino de seguimiento de Jesucristo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), Sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,12-17: Vosotros sois mis amigos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,12-17: Vosotros sois mis amigos.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos habla del amor hasta el extremo, del amor más grande: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos…”. “Os llamo amigos”, se ofrece el Señor primero y nos muestra que la SED de Dios es contar con nuestro amor, nos sigue haciendo grandes, cuando nosotros no podemos entregarle nada que Él antes no nos lo haya concedido o capacitado, quiere que libremente podamos corresponder a su amor y desde nuestra libertad acoger ese ofrecimiento, quien libremente opta por dar ese paso, su vida entra en una transformación radical, el amor del Señor nos vence, nos poda, nos atrapa y nos gana, entonces es más fácil entender que quien ama gusta agradar a quien es su amado, quien ama busca complacer y sobre todo la felicidad de aquel que ocupa su corazón, por eso es entendible que en la relación con el Señor, sea importante buscar lo que le agrada, su voluntad, lo que le complace. “el que me ama guarda mis mandamientos”

El Papa emerito Benedicto XVI comentando este pasaje evangélico el 29 junio de 2011 resaltaba en la homilía, ¿que es realmente la amistad?: “«Ya no os llamo siervos, sino amigos». […] Él mismo, el Señor, me la dice a mí de manera totalmente personal. En el Bautismo y la Confirmación, Él ya nos había atraído hacia sí, nos había acogido en la familia de Dios. […] Él me llama amigo. Me acoge en el círculo de aquellos a los que se había dirigido en el Cenáculo. En el grupo de los que Él conoce de modo particular y que, así, llegan a conocerle de manera particular. […] Él se fía de mí: «Ya no siervos, sino amigos». […] es una afirmación que produce una gran alegría interior y que, al mismo tiempo, por su grandeza, puede hacernos estremecer a través de las décadas, con tantas experiencias de nuestra propia debilidad y de su inagotable bondad. […] ¿Qué es realmente la amistad? […] Él me conoce por mi nombre. No soy un ser anónimo cualquiera en la inmensidad del universo. Me conoce de manera totalmente personal. Y yo, ¿le conozco a Él? La amistad que Él me ofrece sólo puede significar que también yo trate siempre de conocerle mejor; que yo, en la Escritura, en los Sacramentos, en el encuentro de la oración, en la comunión de los Santos, en las personas que se acercan a mí y que Él me envía, me esfuerce siempre en conocerle cada vez más. La amistad no es solamente conocimiento, es sobre todo comunión del deseo. Significa que mi voluntad crece hacia el «sí» de la adhesión a la suya. En efecto, su voluntad no es para mí una voluntad externa y extraña, a la que me doblego más o menos de buena gana. No, en la amistad mi voluntad se une a la suya a medida que va creciendo; su voluntad se convierte en la mía, y justo así llego a ser yo mismo. Además de la comunión de pensamiento y voluntad, el Señor menciona un tercer elemento nuevo: Él da su vida por nosotros”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,9-11: Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,9-11: Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo;
permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor;
lo mismo que yo he guardado
los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros,
y vuestra alegría llegue a plenitud.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, seguimos con la invitación de continuar unidos al Señor, “Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría sea plena”, para que su amor inunde nuestra vida y su gozo habite en nosotros y nuestra alegría sea completa.

El Papa BenedictoXVI en el mensaje para la jornada mundial de la juventud del 2012 profundizó en el don de la alegría, destacare simplemente algunos subrayados que nos puedan ayudar para nuestra meditación: “la alegría es un elemento central de la experiencia cristiana. […] La Iglesia tiene la vocación de llevar la alegría al mundo, una alegría auténtica y duradera, aquella que los ángeles anunciaron a los pastores de Belén en la noche del nacimiento de Jesús. […]

1. Nuestro corazón está hecho para la alegría. La aspiración a la alegría está grabada en lo más íntimo del ser humano. Más allá de las satisfacciones inmediatas y pasajeras, nuestro corazón busca la alegría profunda, plena y perdurable, que pueda dar «sabor» a la existencia. […] Cada día el Señor nos ofrece tantas alegrías sencillas: la alegría de vivir, la alegría ante la belleza de la naturaleza, la alegría de un trabajo bien hecho, la alegría del servicio, la alegría del amor sincero y puro.

2. Dios es la fuente de la verdadera alegría. En realidad, todas las alegrías auténticas, ya sean las pequeñas del día a día o las grandes de la vida, tienen su origen en Dios. […] Dios nos ha creado a su imagen por amor y para derramar sobre nosotros su amor, para colmarnos de su presencia y su gracia. Dios quiere hacernos partícipes de su alegría. […] Este amor infinito de Dios para con cada uno de nosotros se manifiesta de modo pleno en Jesucristo. En Él se encuentra la alegría que buscamos. […] La primera causa de nuestra alegría es la cercanía del Señor, que me acoge y me ama. En efecto, el encuentro con Jesús produce siempre una gran alegría interior.

3. Conservar en el corazón la alegría cristiana. […] Buscar la alegría en el Señor: la alegría es fruto de la fe, es reconocer cada día su presencia, su amistad: «El Señor está cerca»; es volver a poner nuestra confianza en Él, es crecer en su conocimiento y en su amor.

4. La alegría del amor. La alegría está íntimamente unida al amor; ambos son frutos inseparables del Espíritu Santo. El amor produce alegría, y la alegría es una forma del amor. La beata Madre Teresa de Calcuta, recordando las palabras de Jesús: «hay más dicha en dar que en recibir», decía: «La alegría es una red de amor para capturar las almas. Dios ama al que da con alegría. Y quien da con alegría da más». El siervo de Dios Pablo VI escribió: «En el mismo Dios, todo es alegría porque todo es un don»

5. La alegría de la conversión. […] La voluntad de Dios es que nosotros seamos felices. Por ello nos ha dado las indicaciones concretas para nuestro camino: los Mandamientos. Cumpliéndolos encontramos el camino de la vida y de la felicidad.

6. La alegría en las pruebas. […] el cristiano auténtico no está nunca desesperado o triste, incluso ante las pruebas más duras, y muestran que la alegría cristiana no es una huída de la realidad, sino una fuerza sobrenatural para hacer frente y vivir las dificultades cotidianas. Sabemos que Cristo crucificado y resucitado está con nosotros, es el amigo siempre fiel. Cuando participamos en sus sufrimientos, participamos también en su alegría. Con Él y en Él, el sufrimiento se transforma en amor. Y ahí se encuentra la alegría.

7. Testigos de la alegría. […] No se puede ser feliz si los demás no lo son. Por ello, hay que compartir la alegría. Id a contar a los demás jóvenes vuestra alegría de haber encontrado aquel tesoro precioso que es Jesús mismo. No podemos conservar para nosotros la alegría de la fe; para que ésta pueda permanecer en nosotros, tenemos que transmitirla. […] tenéis la tarea de mostrar al mundo que la fe trae una felicidad y alegría verdadera, plena y duradera. Y si el modo de vivir de los cristianos parece a veces cansado y aburrido, entonces sed vosotros los primeros en dar testimonio del rostro alegre y feliz de la fe. El Evangelio es la «buena noticia» de que Dios nos ama y que cada uno de nosotros es importante para Él. Mostrad al mundo que esto de verdad es así. Por lo tanto, sed misioneros entusiasmados de la nueva evangelización. Llevad a los que sufren, a los que están buscando, la alegría que Jesús quiere regalar.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 15,1-8: Permaneced en mí.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 15,1-8: Permaneced en mí.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca,
y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado;
permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante;
porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pediréis lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la imagen de la vid y los sarmientos. Se nos invita a tomar conciencia que: “Sin mí no podéis hacer nada”. Nuestra unión con el Señor lo debe marcar todo. Sin su gracia nada podemos, porque sin ella estamos muertos y secos. Todo en nuestra vida, todo resulta fecundo si está sostenido, alimentado, vivificado e iluminado por la oración y la unión con Dios. “El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto”. Estas palabras de Jesús nos hacen percibir que la vida de oración ha de llegar a ser una actitud interior y permanente de nuestra alma. Nos invitan a orar sin interrupción, a estar siempre unidos en el corazón con el que tanto nos ama. Sólo podremos ser instrumentos de salvación para los demás, en la medida en que estemos unidos a Dios.

Y para que lo que realicemos permanezca es primordial permanecer en Él, unidos al Señor. Si no fuera así, podría advertirnos S. Juan de la Cruz, que “poco más que ruido es lo que realizaremos”, mucho hacer, mucha actividad, mucho ocupar el tiempo, pero para qué.

El Papa Francisco, en el Regina Coeli, del 29 de abril de 2018, comenta este pasaje evangélico: “Jesús se presenta como la vid verdadera y nos invita a permanecer unidos a Él para llevar mucho fruto.[…] Esta relación es el secreto de la vida cristiana y el evangelista Juan la expresa con el verbo «permanecer», que en el pasaje de hoy se repite siete veces. «Permaneced en mí» dice el Señor; permanecer en el Señor.

Se trata de permanecer en el Señor para encontrar el valor de salir de nosotros mismos, de nuestras comodidades, de nuestros espacios restringidos y protegidos, para adentrarnos en el mar abierto de las necesidades de los demás y dar un respiro amplio a nuestro testimonio cristiano en el mundo. Este coraje de salir de sí mismos y de adentrarse en las necesidades de los demás, nace de la fe en el Señor Resucitado y de la certeza de que su Espíritu acompaña nuestra historia. […] Cuando somos íntimos con el Señor, como son íntimos y unidos entre sí la vid y los sarmientos, somos capaces de dar frutos de vida nueva, de misericordia, de justicia y de paz, que derivan de la Resurrección del Señor. Es lo que hicieron los santos, aquellos que vivieron en plenitud la vida cristiana y el testimonio de la caridad, porque eran verdaderos sarmientos de la vid del Señor. Pero para ser santos «no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos […] Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. Todos nosotros estamos llamados a ser santos; debemos ser santos con esta riqueza que recibimos del Señor resucitado. Cada actividad —el trabajo, el descanso, la vida familiar y social, el ejercicio de las responsabilidades políticas, culturales y económicas— cada actividad, pequeña o grande, si se vive en unión con Jesús y con actitud de amor y de servicio, es una ocasión para vivir en plenitud el Bautismo y la santidad evangélica.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,27-31a: Mi paz os doy.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,27-31a: Mi paz os doy.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos ofrece la PAZ. La paz a la que se refiere es el resultado de una unión íntima con Él. Es un fruto de la presencia del Espíritu Santo en nuestras almas, y que hay que pedir en la oración humilde.

El Papa Francisco profundiza sobre la paz, en la misa que celebró el martes, 5 de mayo, en la capilla de la Casa Santa Marta, al comentar el pasaje evangélico de hoy: “«En la liturgia de hoy hay tres palabras que pueden ayudarnos en nuestro camino de fe y esperanza». […] Y «estas tres palabras que vienen en estas lecturas son “tribulación”, “confianza” y “paz”». […] «en la vida nos esperan las tribulaciones: es parte de la vida pasar por momentos oscuros, momentos difíciles». […] «el príncipe de este mundo llega, está cerca y busca separarnos precisamente del reino de Dios, de la Palabra de Jesús, de la fe, de la esperanza». Por lo tanto «las tribulaciones» están. Pero Jesús nos alienta a ser valientes: «Yo he vencido al mundo». Y «Él está precisamente por encima de las tribulaciones, Él nos ayuda a seguir adelante». […] «Jesús nos dice: “Tened valor en ese momento. Yo he vencido, también vosotros venceréis”». Así, «esta primera palabra nos ilumina» para afrontar «los momentos más difíciles de la vida, los momentos que nos hacen también sufrir».

La segunda palabra: «confianza». En efecto, «un cristiano puede llevar adelante las tribulaciones y también las persecuciones confiándose al Señor: solamente Él es capaz de darnos la fuerza, de darnos la perseverancia en la fe, de darnos la esperanza». […] Es necesario saber decir al Señor: «Cuida de estos, son los tuyos». […] En síntesis, «la tribulación te hace sufrir, la confianza en el Señor te da esperanza, y de aquí viene la tercera palabra: la paz», “la paz os dejo, mi paz os doy”», […] no se trata de «una paz, una simple tranquilidad». Jesús desea precisar: «Yo doy una paz que no es la que te da el mundo», es decir, la que puede dar una cierta condición de tranquilidad. En cambio la paz que viene de Jesús «va adentro», es una «paz que te da también fuerza, refuerza lo que hoy hemos pedido al Señor: nuestra fe y esperanza».”

Quizás uno de los regalos más grandes. La paz es un don divino que produce en el cristiano la certeza de la presencia de Dios y de la ayuda divina. No es una paz artificial producto del no afrontar nuestras responsabilidades y compromisos. Es una paz que se consigue haciendo la guerra a nuestro egoísmo a fin de dar espacio al Espíritu, para que éste crezca en nosotros y nos pacifique interiormente. Pidámosle al Señor esta paz, la paz que hace de nuestra vida, preámbulo del cielo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,21-26: El Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,21-26: El Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo judas, no el Iscariote:
– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor nos hace una gran promesa: “El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”… el Señor nos promete su presencia en nosotros. Presencia que nos desborda, presencia de amor, presencia que se hace acogida, importante guardar su Palabra y permitir que su Espíritu haga morada en mí, nos invita a una intimidad con Él, que nuestro corazón sea ganado por su amor y que libremente en nosotros se produzca una correspondencia a ese amor, nos dice quien es el que le ama, aquel que acepta y guarda sus mandamientos. Si quiero vivir unido a Dios el camino está en hacer su voluntad. Amar al Señor supone ponerlo a Él en primer lugar, negarme a mí mismo y dejarme podar para intentar hacer mía su voluntad. En el amor, el que ama pone en primer lugar al amado, su felicidad se encuentra en buscar la felicidad del amado.

Al final del pasaje evangélico nos presenta al Paráclito, al Espíritu Santo, será quien nos lo enseñe todo. En palabras de S. Gregorio Magno, papa y doctor de la iglesia: “El Espíritu se llama también Paráclito -defensor-, porque a quienes se duelen de sus pecados cometidos, al tiempo que les dispone para la esperanza del perdón, libera sus mentes de la aflicción y de la tristeza. Por eso, con razón se hace esta promesa: “Él os enseñará todas las cosas”. En efecto, si el Espíritu no actúa en el corazón de los oyentes, resultan inútiles las palabras del que enseña. Que nadie, pues, atribuya al hombre que instruye a los demás aquello que desde la boca del maestro llega a la mente del que escucha, pues si el Espíritu no actúa internamente, en vano trabaja con su lengua aquél que está enseñando. Todos vosotros, en efecto, oís las palabras del que os habla, pero no todos percibís de igual modo lo que significan… El Espíritu Santo es el gran artífice de las transformaciones en nosotros”. (homilia 30, sobre los evangelios).

Espíritu Santo que nos capacitara para amar, que viene en nuestra ayuda, ya que es el amor lo que ha de fundamentar mi vida y todos mis actos. En el amor puedo descubrir el del Padre celestial; el amor le da crecimiento a mi fe en Jesucristo, vitaliza la esperanza y se une al amor del Espíritu Santo para vivir la caridad.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA : Jn 13,31-33a.34-35: La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

EVANGELIO DEL DÍA :
Jn 13,31-33a.34-35: La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

Cuando salió judas del cenáculo, dijo Jesús:
-Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él. (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).
Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy se encuentra en el marco de la última cena, allí el Señor le destaca lo esencial, les presenta como su testamento. ¿Qué es lo que nos debería distinguir a los que creemos en Cristo? El distintivo de un cristiano en un mundo sumido en la increencia es la fe, fe que actúa por la caridad. Lo que verdaderamente importa es amar, pero amar como nos ha amado Cristo, amar perdonando, amar dando vida, amar hasta la entrega total, amar hasta dar la vida por amor. Buen día para meditar el himno a la caridad de S. Pablo, donde nos deja muy claro que por grandes cosas que pudiéramos llegar a realizar si nos falta el amor no sirve, no nos vale, no agrada a Dios, aunque fuesen acciones muy laudables, muy reconocidas e incluso admiradas, “dar todos los bienes a los necesitados”, “una fe como para trasladar montañas”, “dejarme quemar”… “la caridad es paciente, es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

Acudo a la homilía del Papa Francisco, realizada el 24 de abril de 2016, donde comenta este pasaje evangélico: “«La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros» (Jn 13,35). Qué gran responsabilidad nos confía hoy el Señor. Nos dice que la gente conocerá a los discípulos de Jesús por cómo se aman entre ellos. En otras palabras, el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. […] amar es bello, es el camino para ser felices. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo. […] Si vais a la escuela del Señor, os enseñará a hacer más hermosos también el afecto y la ternura. Os pondrá en el corazón una intención buena, esa de amar sin poseer: de querer a las personas sin desearlas como algo propio, sino dejándolas libres. Porque el amor es libre. No existe amor verdadero si no es libre. […] El amor se alimenta de confianza, de respeto y de perdón. El amor no surge porque hablemos de él, sino cuando se vive;[…] ¿Cómo podemos crecer en el amor? El secreto está en el Señor: Jesús se nos da a sí mismo en la Santa Misa, nos ofrece el perdón y la paz en la Confesión. Allí aprendemos a acoger su amor, hacerlo nuestro, y a difundirlo en el mundo. Y cuando amar parece algo arduo, cuando es difícil decir no a lo que es falso, mirad la cruz del Señor, abrazadla y no dejad su mano, que os lleva hacia lo alto y os levanta cuando caéis.”

Es domingo, día del Señor, alimentémonos de la eucaristía para que podamos vivir firmes en la fe que hemos recibido, la que esta dando sentido a nuestra vida, que nos da fuerza para amar; a no perder nunca la luz de la esperanza en Cristo resucitado, que es capaz de transformar la realidad y hacer nuevas todas las cosas; a vivir de modo sencillo y concreto el amor de Dios cada día y con los que el Señor va poniendo en nuestro peregrinar.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
– «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
– «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos habla el Señor de su relación con el Padre. En el pasaje evangélico destaca la figura de un apóstol que sobresale por su súplica, donde no nos oculta su desconocimiento: “ Muéstranos al Padre”. La pregunta de Felipe conduce a la afirmación más decisiva: «yo estoy en el Padre y el Padre en mí… el Padre permanece en mí y él mismo hace las obras». Es de agradecer la sencillez y los interrogantes planteados por los discípulos. Ayer veíamos al apóstol Tomas admitir su desconocimiento, “Señor, no sabemos dónde vas” nos han facilitado grandes revelaciones de Ntro Señor, en nuestra debilidad se manifiesta la fuerza de Dios, estas muestras de “torpeza” han sido utilizadas por Ntro. Señor para seguir mostrándonos la revelación del Padre o del Reino preparado para los que le aman.

Hoy sabado, día especialmente mariano, acudimos a la Santísima Virgen parar que nos ayude en el conocimiento interno de Ntro. Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.