Basílica Anunciación Nazaret

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 1,26-38: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy, nos presenta la Anunciación, muchas veces meditado, pero siempre nos sorprende el dialogo del Ángel cuando comunica a la Santísima Virgen: «El Señor está contigo».

El Papa Francisco nos comenta este pasaje evangélico en la homilía del 25 de marzo de 2017: “Acabamos de escuchar el anuncio más importante de nuestra historia: la anunciación a María. […] la alegría de la salvación comienza en la vida diaria de la casa de una joven de Nazaret. Dios mismo es el que toma la iniciativa y elige insertarse, como hizo con María, en nuestros hogares, en nuestras luchas diarias, llenas de ansias y al mismo tiempo de deseos. […] el anuncio más bello que podemos oír: «¡Alégrate, el Señor está contigo!». Una alegría que genera vida, que genera esperanza, que se hace carne en la forma en que miramos al futuro, en la actitud con la que miramos a los demás. Una alegría que se convierte en solidaridad, hospitalidad, misericordia hacia todos. […] Lo primero que hace el ángel es evocar la memoria, abriendo así el presente de María a toda la historia de la salvación. Evoca la promesa hecha a David como fruto de la alianza con Jacob. María es la hija de la Alianza. […] La pertenencia al Pueblo de Dios.[…] Esta es una de nuestras riquezas. […] La posibilidad de lo imposible .«Nada es imposible para Dios»: así termina la respuesta del ángel a María. Parafraseando a san Ambrosio en su comentario sobre este pasaje, podemos decir: Dios sigue buscando corazones como el de María, dispuestos a creer incluso en condiciones absolutamente excepcionales. ¡Que el Señor aumente en nosotros esta fe y esperanza!”.

En María y con María, Dios dice a cada uno de nosotros, hoy, todavía una vez y para siempre: «Es bueno que tu existas. Yo te lleno de toda Gracia». La Señal verdadera es Su Hijo entre nosotros.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,1-9: Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,1-9: Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.

En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos pone delante e insiste en la necesidad personal de la conversión. La urgencia de dejarnos transformar por la voluntad de Dios. Todavía estamos en el tiempo de convertirnos, de poder dar fruto para Dios, de buscar agradarle, estamos en el tiempo de gracia, estamos en camino hacia la plenitud.

El pasaje evangélico de hoy, nos presenta dos partes bien diferenciadas, pero en ambas, nos revela el corazón de Dios, Dios no es un juez castigador, Dios no quiere el mal, no es su estilo la venganza ante el que pasa de Él, le preocupa nuestra infelicidad, nuestro sufrimiento, Él quiere el bien de sus hijos. A veces, por un designio inescrutable de su gran amor, permite que nos podamos ver probados por el dolor para lograr un bien mayor, un bien mucho más grande. No quiere que dilatemos nuestra respuesta en el tiempo, no quiere que nos aliemos con el mal, con el pecado, nos hacemos mal, por eso, es apremiante abandonar el pecado, vencer el mal a fuerza de bien, “si no os convertís, pereceréis”; el pecado, el mal nos pasa factura, nos hiere, logra matarnos. Urge convertirnos, mejor hoy que mañana, aprovechemos este tiempo especial, este tiempo favorable, este tiempo de cuaresma, todavía podemos reconciliarnos con Dios y corresponder a su amor.

Y con la parábola de la higuera nos muestra la gran paciencia de Dios para con nosotros, Dios espera pacientemente, sigue esperando y confiando en sus hijos. El nos espera siempre. El sigue abriendo surcos, abonando y regando. Esta Cuaresma nos brinda una oportunidad excepcional para ofrecerle una respuesta de conversión. La paciencia de Dios se nos resalta en la voz del viñador, la cuidare, la abonare, para ver si da fruto. Nos muestra un Dios que quiere la conversión del pecador y que se salve. Como nos resalta el salmista: el Señor es compasivo y misericordioso, no nos trata como merecen nuestros pecados.

Es domingo, día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Bienaventurados los pacificadores

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 15,1-3.11-32: Un hombre tenía dos hijos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 15,1-3.11-32: Un hombre tenía dos hijos.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
– «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.”
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.”
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos la reacción que despierta el Señor al acercarse a los pecadores , su proceder con ellos, su corazón misericordioso y para revelarnos el corazón de Dios nos regala la parábola del hijo pródigo. Jesús nos abre la puerta de su corazón de par en par. No puede ser más expresivo en su actitud de perdonarnos. Es la acogida gratuita y verdadera de su amor. Es su manifestación de que “El Padre Dios es Amor”. Esta esperando que reaccionemos como el hijo pródigo: que descubramos la necesidad de volver al Padre, la dicha de la conversión, la invitación a cambiar en nuestra vida todo lo que nos aleja de vivir su amor y el frío de la lejanía. Si queremos, el Padre siempre está esperándonos, sale a nuestro encuentro , no para recriminarnos, sino para abrazarnos y colmarnos de besos. Es un abrazo de reencuentro y paz.

El tiempo de Cuaresma, es toda una oportunidad privilegiada para vivir una experiencia gozosa de la paternidad de Dios, que “es compasivo y misericordioso”. Dios nos acoge siempre y desea que seamos acogedores con los demás. Dios nunca se pone contra nosotros, incluso cuando le traicionamos. Se pone más a nuestro lado, y contra lo que sabe a pecado, a desamor. El Señor no se cansa de perdonarnos – nos recuerda el Papa Francisco- nos perdona siempre, está deseoso de renovar su alianza contigo, nos invita a acoger su amor y dejar que Él realice su obra en nosotros, llevando su amor, aprendiendo a ser comprensivos, perdonadores y misericordiosos con nuestros hermanos. Así participaremos y compartiremos con Dios y con los demás la fiesta gozosa del perdón y su Misericordia .

Es sábado, día especial, consagrado a Ntra. Madre, día para contemplar a la Santísima Virgen Maria, que Ella nos ayude a perdonar, a no llevar cuentas del mal, a crecer en el amor perdonando, a permanecer al pie de la Cruz, a contemplar a su Hijo dando la vida y justificándonos: “no saben lo que hacen”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 21,33-43.45-46: Matemos al heredero. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 21,33-43.45-46: Matemos al heredero. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo.” Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.” Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron:
-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
-«¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola de los viñadores homicidas, que por avaricia matan al hijo del dueño de la viña, en ese hijo la tradición se lo ha aplicado a Cristo. La misma parábola trata de señalar quién es quién, evidente es que la viña es Israel; el dueño, Dios; los arrendatarios, los jefes del pueblo judío; los criados, los profetas; el hijo muerto, Cristo Jesús; y la entrega de la viña a otros, la admisión de las naciones paganas en el reino de Dios.

La parábola de los viñadores homicidas es un compendio de la historia de la salvación humana por Dios. Se trata de una invitación del Señor a dar frutos según Dios, puesto que se nos ha confiado la viña, el Reino, para un servicio fiel y fecundo. Así como a los viñadores les fue enviado el hijo del dueño del viñedo, Dios Padre nos envía a cada uno a su Hijo. Y yo, ¿qué hago con Jesús? ¿Qué lugar le doy en mi vida? ¿Cómo estoy correspondiendo al amor de Dios? El Padre nos envía a su Hijo con gran amor, esperando que le respetemos, que acojamos sus enseñanzas, que obedezcamos su voz. El Papa Francisco en la Misa de la mañana en Santa Marta, el día 1 de junio de 2015, comenta el pasaje evangélico de hoy: “La parábola de los viñadores homicidas aparece como el fracaso del sueño de Dios […] Esta historia que comienza con un sueño de amor, y que es una historia de amor, pero que parece que termina en una historia de fracasos, termina con el gran amor de Dios, que de lo desechado saca la salvación, de su Hijo descartado, nos salva a todos”. […] el camino de nuestra redención es un camino de muchos fracasos […] Y la historia que comienza con un sueño de amor y continua como una historia de fracasos, termina con la victoria del amor: la Cruz de Jesús. […] Nos hará bien hacer memoria, recordar esta historia de amor que parece fallida, pero que al final vence. Recordar en nuestra vida, esa semilla que Dios ha sembrado en nosotros y qué ha sucedido, y así hacer lo mismo que Jesús hizo en nuestro nombre: humillarse”. El mundo no comprende al cristiano porque no conoce a Dios. Hemos de estar alertas porque el modo de pensar y de vivir actual puede tocarnos y, de hecho, nos influye. Estamos en el mundo y corremos el riesgo de ser absorbidos por él. Ya nos advierte el Papa Francisco: “cuidado con mundanizarnos”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

fano No se puede servir a Dios y el dinero

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
-Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó:
-Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.
Pero Abrahán le contestó:
-Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.
El rico insistió:
-Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.
Abrahán le dice:
-Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.
El rico contestó:
-No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
Abrahán le dijo:
-Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la parábola del pobre Lázaro, en ella se nos invita a acoger la Palabra de Dios, se nos recomienda escuchar a los profetas. “Que escuchen a los profetas”

Otro punto, para nuestra reflexión es que todos tenemos muy cerca de nosotros a un Lázaro que puede necesitar de nuestra ayuda: familias humildes que pasan apuros, gente sin trabajo, enfermos, ancianos abandonados, personas con algunas adiciones que los mantienen esclavos –alcohol, drogas, juego-, marginados que necesitan una mano amiga, una llamada siempre a compartir. Si les cerramos nuestro corazón, ¿difícilmente podemos quedarnos tranquilos y mucho menos pensar que esa actitud agrada a Dios? Los cristianos no podemos quedarnos en ser espectadores en nuestro mundo, tenemos que llevar el amor de Dios. Los cristianos tenemos la posibilidad de servir, amar al Señor en el necesitado, recordemos las palabras de Ntro. Señor: “a mi me lo hicisteis”. Tenemos la oportunidad de tocar, curar, amar al Señor en nuestros hermanos que nos necesitan. Dios sale a nuestro encuentro con el que nos necesita, procura estar muy atento para descubrir su presencia entre nosotros y poder servirle.

En el mensaje de Cuaresma del año 2017, el Papa Francisco, se centró en el pasaje evangélico que se nos propone hoy, la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro: “La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. […] Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. […] la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él». […] se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 20,17-28: El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 20,17-28: El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor.

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
– «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
– «¿Qué deseas?»
Ella contestó:
– «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó:
– «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron:
– «Lo somos.»
Él les dijo:
– «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a su izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
– «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el anuncio de la pasión por el mismo Señor. Tres veces el Señor aprovecha para enseñarles y que no se escandalicen cuando llegue el momento de la prueba. Sin embargo, vemos como los discípulos tienen miedo de preguntarle, les asustaba, no podían comprender, la idea de ver a Jesús sufriendo en la Cruz. También nosotros tenemos la tentación de huir de las cruces propias y de las cruces de los demás, de alejarnos del que sufre. El pasaje evangélico nos presenta la petición de los primeros puestos por parte de la madre de Santiago y Juan. Es normalmente que ella solicitara para sus hijos lo que creía que era lo mejor, sin embargo el Señor tiene que corregirla haciéndole ver que no sabe lo que esta pidiendo, como tantas veces nos ocurre a nosotros, que pensamos muchas veces humanamente hablando y tendría que corregirnos el Señor con la misma corrección que le hizo a San Pedro: “Tu piensas como los hombres no como Dios”.

El Papa Francisco comentando este Evangelio, en la homilía realizada el 20 de septiembre de 2015, nos expresa:« .¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás. […] Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo. La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Son personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, las que Jesús nos invita a defender, a cuidar y a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles. […] Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar de costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». Ese va a ser el primero. No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús. Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro la cuestión del hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas. […] queridos hermanos y hermanas, «quien no vive para servir, no sirve para vivir».»

Pidamos al Señor que con su Espíritu transforme nuestros corazones para que como Él optemos por la grandeza de servir, dar nuestra vida por amor, y con amor. Seguro que se nos presentarán muchas ocasiones hoy donde podremos poner en practica la invitación que nos hace el Papa Francisco: “vivir para servir y no servir para vivir”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 1,16.18-21.24a: José que era justo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 1,16.18-21.24a: José que era justo.

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy, 19 de marzo, celebramos la fiesta de San José, esposo de María y patrono de la iglesia universal.
¿Qué aprender hoy de san José?
Podría ser el silencio y la prudencia ante una situación que no se entiende; aprendamos de San José a caminar en la oscuridad, en medio de los problemas y angustias buscar escuchar la voz de Dios; en palabras del Papa Francisco: “José era el hombre de los sueños, pero no un soñador, no era un fantasioso, […] no perdía la capacidad de soñar, la capacidad de abrirse al mañana con confianza, a pesar de las dificultades que puedan surgir. No pierdan la capacidad de soñar el futuro […] No pierdan la capacidad de soñar, porque soñar es abrir las puertas al futuro. Ser fecundos en el futuro”; también, la necesidad de darle a Dios, desde la fe, una respuesta de conversión.

En palabras del Papa Francisco que dedicó la catequesis de la Audiencia General, del 19 de marzo de 2014, a San José: “Ser custodio es la característica de san José: es su gran misión, ser custodio. […] Miremos a José como el modelo del educador, que custodia y acompaña a Jesús en su camino de crecimiento «en sabiduría, edad y gracia», como dice el Evangelio. Él no era el padre de Jesús: el padre de Jesús era Dios, pero él hacía de papá de Jesús, hacía de padre de Jesús para ayudarle a crecer. ¿Cómo le ayudó a crecer? En sabiduría, edad y gracia. […] la misión de san José es ciertamente única e irrepetible […] él es modelo para todo educador, en especial para todo padre. San José es el modelo del educador y del papá, del padre. Encomiendo, por lo tanto, a su protección a todos los padres, […] Pido para vosotros la gracia de estar siempre muy cerca de vuestros hijos, ayudándoles a crecer, pero cercanos, cercanos. Ellos necesitan de vosotros, de vuestra presencia, de vuestra cercanía, de vuestro amor. Sed para ellos como san José: custodios de su crecimiento en edad, sabiduría y gracia. Custodios de su camino; educadores, y caminad con ellos. Y con esta cercanía seréis auténticos educadores.”

Como San José hemos de confiar en Dios, creer en sus palabras, incluso ante los acontecimientos más difíciles de aceptar. En segundo lugar, José nos da ejemplo de realización humana y espiritual. Nos enseña que la santidad se alcanza en lo ordinario, en el amor y en el servicio a los demás. Por último, al igual que José, tengamos muy cerca de nosotros a María.

Que tengas un buen día y felicidades a los papás, también a todos los que celebran su santo: a los Pepe, Pepitas, José y Josefas, Finas… ¡Felicidades!

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 6,36-38: Os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 6,36-38: Os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo;
no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados;
perdonad, y seréis perdonados;
dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy concluye con una máxima: “La medida que uséis, la usaran con vosotros”. Esto ya nos debería de servir para sacar lo mejor de nosotros mismos. Si pusiéramos en funcionamiento esta regla, intentaríamos -aunque fuera egoístamente hablando- excedernos en generosidad, entrega, donación, bondad, comprensión, estima, aprecio, valoración, y un largo etcétera, ya que a todos nos gusta que se nos tenga en cuenta, nos quieran y comprendan. Nuestra medida, seguro que seria generosa, aunque fuera pensando en lo que nos repercute.

El pasaje de hoy me invita a la compasión y misericordia para con el prójimo que por alguna circunstancia me ofenda. La compasión de Dios, nos tiene que impulsar a vivir la misericordia para con los otros. Y es que una ofensa no se resuelve con otra. La única y verdadera solución es la caridad. Jesucristo nos enseñó con su misma vida “que nadie ama más que aquel que da la vida” y su vida fue una entrega por amor. Enseñándonos así el camino del amor y siendo ejemplo de cómo se ama; allí está la medida, ese es nuestro parámetro. Contemplemos el proceder del Señor.

El Evangelio nos pide a gritos una conversión; de lo contrario es imposible cumplir la consigna del Señor: no juzguéis, dad, perdonad. Si experimentamos ese perdón de Dios, podemos comenzar a perdonar con el amor con que hemos sido perdonados por el Señor. El Señor nos invita a responder con amor ante la ofensa. Si hay amor por el prójimo, entonces estamos cerca de Dios y Él vive en nosotros.

Hoy el presbiterio de la diócesis de Cartagena tenemos una jornada de retiro, -como va siendo habitual en los últimos años y es impartido por nuestro Obispo-, momento de gracia, a la escucha de la Palabra de Dios, e invitándonos a dejarnos reconciliar con Dios. Os solicito una oración por vuestros sacerdotes, rogad al Señor por ellos, que con sus vidas os muestren el amor de Dios, que reavivemos la llamada de Dios, y con gozo renovado e ilusión, podamos llegar a ser instrumentos en las manos del Dios vivo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 9,28b-36: Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 9,28b-36: Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
-Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:
-Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle.
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el misterio de la transfiguración de Ntro. Señor, nos hallamos con un anticipo de la gloria antes de pasar por la pasión, muerte y crucifixión. El Señor quiso fortalecer la débil fe de los discípulos. El Señor sube a una montaña a orar. Para Él la oración es el momento más importante, era frecuente que se retirara a orar. Con su ejemplo nos muestra el camino a seguir, difícilmente se puede ser seguidor suyo sin oración, no podemos seguirle con nuestras solas fuerzas, necesitamos de Él, no se puede ser cristiano sin la intimidad del encuentro que nos da la oración. Orar no es hablar de Dios sino hablar con Dios. La oración siempre es comunicación personal con Dios y experiencia de su amor que nos colma, transforma y dignifica.

La voz del Padre confirma su amor al Hijo y su revelación a los discípulos: “Este es mi Hijo, el escogido, escuchadlo”. Este tiempo de cuaresma es un tiempo propicio para incrementar el contacto con la Palabra de Dios, realizar la escucha orante de la Palabra. “Escuchadle”, que sea el Señor el que nos ilumine, guíe y oriente en cada momento de nuestra existencia. En el misterio de la transfiguración se nos invita a adentrarnos a mirar el rostro luminoso de Cristo. A escuchar su voz. “En este domingo en que contemplamos a Jesús transfigurado en el monte Tabor, pidamos a la Virgen María que nos ayude a transformarnos, a través de un camino de conversión, en verdadera imagen de Cristo”.(P. Benedicto XVI, ángelus del 4 marzo de 2007)

Es domingo, día del Señor, día consagrado a Dios.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 5,43-48: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos en el marco de las Bienaventuranzas y vemos como el Señor nos recuerda que el amor es más exigente y no se conforma solo con lo que la ley mandaba. El amor esta llamado a crecer sin limites, nos recuerda S. Pablo en el bello himno de la caridad. Ser cristiano no es “cumplir” unos mínimos, no es ser buena persona, no es tener un comportamiento aceptable, no es conformarse con llegar a ser buena persona, ¡NO!, el encuentro con el Dios vivo transforma radicalmente la vida del cristiano, está llamado a crecer en el amor, desea tener un corazón semejante al de Dios , escucha la invitación a ser santo, debe transparentar e irradiar el amor de Dios en todo, está llamado a sed perfecto como el Padre.

El Papa Benedicto XVI, en el ángelus del 18 de febrero de 2007, aborda el tema del amor a los enemigos: “¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? […] El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana” […] La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los “pequeños”, que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida.”

“Rezad por los que os persiguen”. Y dice bien, rezad,… rezad es el primer paso, poner el nombre ante el Señor de aquel que te cuesta aceptar, tal y como es, o porque contigo se ha portado no muy bien, para que el Señor toque su corazón, ponga su mano, nos capacite también a nosotros para poder irradiar su amor, humanamente es imposible, o lo hace Él, ya que para Él nada hay imposible, pero nos lo tiene que regalar, importantísimo la oración, es una de las armas que tenemos para vencer a nuestro hombre viejo.

Poniendo siempre nuestra mirada en el amor que Dios nos tiene. Él “hace salir el sol sobre los buenos y malos”. Imitando la bondad de Dios, pidiéndole que sea su amor el que nos ayude a nosotros a amar como somos amados. “Si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis?. Estamos llamados a amar como nos ama el Señor. Hasta dar la vida y perdonando.

Hoy, sábado, la liturgia nos invita a poner nuestra mirada en la Santísima Virgen, a acudir a la escuela de María, a recorrer este itinerario de la Cuaresma dejándonos guiar por Ella.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote