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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 3, 13-19: Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 3, 13-19: Instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar.

Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él. E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos presenta la llamada a los Doce, al grupo de los apóstoles y los llamó primeramente para que estuvieran con Él y después les concedió la misión: a predicar, a sanar y expulsar demonios. La iniciativa de la llamada siempre es de Dios, ya nos lo recuerda Ntro. Señor, “no me habéis elegido vosotros a mí, he sido yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y ese fruto dure”. Es el Señor el que ha puesto su mirada en ti, el que cuenta contigo, el que te da la oportunidad de colaborar con Él, muestra su deseo: tiene “sed” de tu respuesta, de tu amor, de tu entrega, de tu ofrecimiento. Que detalle, quiere contar con la respuesta de nuestra libertad, para entregarse y llenar de plenitud nuestra existencia. ¡Que privilegiados! Simplemente, por poder acoger su invitación. ¡Que suerte! El Señor te pide permiso para entregarse Él mismo y colmar de dicha tu existencia.
La iniciativa siempre es del Señor. Agradece al Señor la invitación que te ha realizado a su seguimiento.

El Papa Benedicto XVI en la Audiencia General del 15 de marzo de 2006 aborda la cuestión de la apostolicidad: “La Iglesia se constituyó sobre el fundamento de los Apóstoles como comunidad de fe, esperanza y caridad. A través de los Apóstoles, nos remontamos a Jesús mismo. […] Después de María, reflejo puro de la luz de Cristo, son los Apóstoles, con su palabra y su testimonio, quienes nos transmiten la verdad de Cristo. Sin embargo, su misión no está aislada, sino que se sitúa dentro de un misterio de comunión, que implica a todo el pueblo de Dios y se realiza por etapas, desde la antigua hasta la nueva Alianza. […] toda la misión del Hijo encarnado tiene una finalidad comunitaria: él ha venido precisamente para unir a la humanidad dispersa, ha venido para congregar, para unir al pueblo de Dios.
[…] Hemos escuchado el Evangelio sobre esta institución de los Doce. Leo una vez más su parte central: «Subió al monte y llamó a los que él quiso, y vinieron donde él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce…». En el lugar de la revelación, «el monte», Jesús, con una iniciativa que manifiesta absoluta conciencia y determinación, constituye a los Doce para que sean con él testigos y anunciadores del acontecimiento del reino de Dios.
[…] El número Doce, que remite evidentemente a las doce tribus de Israel, ya revela el significado de acción profético-simbólica implícito en la nueva iniciativa de refundar el pueblo santo. […] Al elegir a los Doce, para introducirlos en una comunión de vida consigo y hacerles partícipes de su misión de anunciar el Reino con palabras y obras, Jesús quiere manifestar que ha llegado el tiempo definitivo en el que se constituye de nuevo el pueblo de Dios, el pueblo de las doce tribus, que se transforma ahora en un pueblo universal, su Iglesia. […] Los doce Apóstoles son así el signo más evidente de la voluntad de Jesús respecto a la existencia y la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposición: son inseparables, a pesar de los pecados de los hombres que componen la Iglesia. Por tanto, es del todo incompatible con la intención de Cristo un eslogan que estuvo de moda hace algunos años: «Jesús sí, Iglesia no». Este Jesús individualista elegido es un Jesús de fantasía. No podemos tener a Jesús prescindiendo de la realidad que él ha creado y en la cual se comunica.
Entre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo está presente hoy en su pueblo. Es siempre contemporáneo nuestro, es siempre contemporáneo en la Iglesia construida sobre el fundamento de los Apóstoles, está vivo en la sucesión de los Apóstoles.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 2, 18-22: Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 2, 18-22: Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

En aquel tiempo, Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta a algunos contemporáneos de Jesús que quisieron ponerlo a prueba y le preguntaron sobre el ayuno y cuestionaban el proceder de los discípulos del Señor.

Tenemos la dicha de contar con el comentario realizado por el Papa Francisco a este pasaje evangélico, lo realizó en la Misa matutina, en la capilla de Santa Marta, justamente, el 5 de septiembre de 2014: “Recordándole que Juan y sus discípulos ayunan, le hacen una pregunta: «Pero tú que eres tan amigo de Juan, y tus discípulos que son amigos, que parecen ser justos, ¿por qué no hacéis lo mismo?». Pregunta a la que «Jesús responde hablando de dos cosas: nos habla de fiesta y nos habla de novedad».[…] «nos habla de fiesta, fiesta esponsal, y dice: ¡pero estamos en tiempo de fiesta! Hay algo nuevo aquí, ¡hay una fiesta! Algo que era anticuado y algo que se renueva, que se hace nuevo». […] «A la novedad, novedad; a vino nuevo, odres nuevos».[…]«el Evangelio es novedad, el Evangelio es fiesta. Y solamente se puede vivir plenamente el Evangelio en un corazón gozoso y en un corazón renovado». […] Que el Señor —concluyó— «nos dé la gracia de no permanecer prisioneros, nos dé la gracia de la alegría y de la libertad que nos trae la novedad del Evangelio».

En el pasaje evangélico de hoy el Señor pone el acento en acoger su doctrina con espíritu nuevo, que no perdamos la capacidad de dejarnos sorprender por Dios, Dios hace nuevas todas las cosas. No es un menosprecio al ayuno, en otras ocasiones, resalta el Señor el ayuno como una gran arma de nuestra fe, ya que nos permite acercarnos a Dios, nos prepara para el combate contra el enemigo, Él mismo, Ntro. Señor, antes de comenzar su vida pública, se retiro al desierto y estuvo bastante tiempo en ayuno, con su obrar nos esta potenciando lo valiosísimo que es y la importancia que Él le da al ayuno. A sus discípulos cuando vinieron derrotados, desilusionados y con la experiencia de fracaso por no haber podido liberar a unos endemoniados, el Señor, les advirtió que esos solo salen con ayuno y oración.

Hoy, en nuestra diócesis celebramos la memoria de San Fulgencio, uno de los cuatro Santos cartageneros, nació en Cartagena en torno al año 540, fue obispo de Écija, gran orador, fue considerado un hombre sabio y declarado doctor de la Iglesia por Pio IX, es patrón de nuestra diócesis y desde el siglo XVI, patrón del Seminario Mayor que lleva su nombre. En la catedral de Murcia, a las 11:00 h. Se celebrará la eucaristía que se iniciara con la procesión claustral por el interior, se portaran las reliquias del santo y se celebrará la misa por el rito hispano-mozárabe.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Jn 2, 1-12: «Haced lo que él os diga»

EVANGELIO DEL DÍA
Jn 2, 1-12: «Haced lo que él os diga»

A los tres días había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta las Bodas de Caná, “con este “signo”, Jesús se revela como el Esposo mesiánico que vino a sellar con su pueblo la nueva y eterna Alianza.

Tenemos el comentario de este pasaje evangélico realizado por el Papa Francisco, lo realiza en la Audiencia General del 8 de junio de 2016: “el primero de los milagros de Jesús, que el evangelista Juan llama «signos», porque Jesús no los hace para suscitar admiración, sino para revelar el amor del Padre. El primero de estos signos prodigiosos lo relata precisamente Juan y se realiza en Caná de Galilea. […] Dando inicio a su ministerio público en las bodas de Caná, Jesús se manifiesta como el esposo del pueblo de Dios, anunciado por los profetas, y nos revela la profundidad de la relación que nos une a Él: es una nueva Alianza de amor. ¿Qué hay en el fundamento de nuestra fe? Un acto de misericordia con el cual Jesús nos unió a Él. Y la vida cristiana es la respuesta a este amor, es como la historia de dos enamorados. Dios y el hombre se encuentran, se buscan, están juntos, se celebran y se aman: precisamente como el amado y la amada en el Cantar de los cantares. Todo lo demás surge como consecuencia de esta relación. La Iglesia es la familia de Jesús en la cual se derrama su amor; es este amor que la Iglesia cuida y quiere donar a todos.
En el contexto de la Alianza se comprende también la observación de la Virgen: «No tienen vino». ¿Cómo es posible celebrar las bodas y festejar si falta lo que los profetas indicaban como un elemento típico del banquete mesiánico? El agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Es una fiesta de bodas en la cual falta el vino; los recién casados pasan vergüenza por esto.[…] Convirtiendo en vino el agua de las tinajas utilizadas «para las purificaciones de los judíos», Jesús realiza un signo elocuente: convierte la Ley de Moisés en Evangelio, portador de alegría. […] Las palabras que María dirige a los sirvientes coronan el marco nupcial de Caná: «Haced lo que Él os diga». Es curioso, son sus últimas palabras que nos transmiten los Evangelios: es su herencia que entrega a todos nosotros. También hoy la Virgen nos dice a todos: «Lo que Él os diga —lo que Jesús os diga—, hacedlo». Es la herencia que nos ha dejado: ¡es hermoso! […] Y, en efecto, en Caná los sirvientes obedecen. «Les dice Jesús: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. “Sacadlo ahora, le dice, y llevadlo al maestresala”. Ellos lo llevaron». […] La conclusión del relato suena como una sentencia: «Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus signos. Y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos». Las bodas de Caná son mucho más que el simple relato del primer milagro de Jesús. Como en un cofre, Él custodia el secreto de su persona y la finalidad de su venida: el esperado Esposo da inicio a la boda que se realiza en el Misterio pascual. En esta boda Jesús vincula a sí a sus discípulos con una Alianza nueva y definitiva. En Caná los discípulos de Jesús se convierten en su familia y en Caná nace la fe de la Iglesia. A esa boda todos nosotros estamos invitados, porque el vino nuevo ya no faltará.”.

María nos enseña a presentarle al Señor nuestras necesidades, a confiar en Él y a aceptar con humildad su voluntad. La indicación que les da a aquella gente, también es valida hoy para nosotros: HACED LO QUE ÉL OS DIGA. Nos invita a entrar en la voluntad de Dios, a querer lo que Dios quiere. Que nuestra vida sea una búsqueda de la voluntad de Dios para realizarla, Ella con su HAGASE nos señala la actitud del discípulo, buscar agradar a Dios, hacer de nuestra vida un SI. Toda nuestra vida, con su gracia, puede transformarse.

Feliz domingo. Feliz día del Señor.
Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 2,13-17: No necesitan médico los sanos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 2,13-17: No necesitan médico los sanos.

Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo seguían. Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta la vocación de San Mateo, al invitar al seguimiento a un publicano, nos esta mostrando que para el Señor nadie queda al margen, que Dios hace nuevas todas las cosas, donde esta Él hay esperanza, hay posibilidades de cambiar, que Él espera en nosotros y desea que seamos dichosos, que ha venido para que tengamos vida y vida con mayúsculas, solo Él puede colmar nuestra existencia.

El Papa Francisco nos comenta el pasaje evangélico, en la homilía, realizada en la festividad de S. Mateo, el día 21 de septiembre de 2015:

“Celebramos la historia de una conversión. […] Un día, como otro cualquiera, mientras estaba sentado en la mesa de recaudación de los impuestos, Jesús pasaba, lo vio, se acercó y le dijo: «“Sígueme”. Y él, levantándose, lo siguió». Jesús lo miró. Qué fuerza de amor tuvo la mirada de Jesús para movilizar a Mateo como lo hizo; qué fuerza han de haber tenido esos ojos para levantarlo. […] Y Jesús se detuvo, no pasó de largo precipitadamente, lo miró sin prisa, lo miró con paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada abrió su corazón, lo hizo libre, lo sanó, le dio una esperanza, una nueva vida […] Es nuestra historia personal; al igual que muchos otros, cada uno de nosotros puede decir: yo también soy un pecador en el que Jesús puso su mirada. […] Su amor nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma. Es nuestra dignidad de hijo. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor le dijo a Mateo: «Sígueme». Y Mateo se levantó y lo siguió. Después de la mirada, la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. […] Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio.

[…] Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto.

[…] Su mirada transforma nuestras miradas, su corazón transforma nuestro corazón. Dios es Padre que busca la salvación de todos sus hijos.
Dejémonos mirar por el Señor en la oración, en la Eucaristía, en la Confesión, en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que se sienten dejados, más solos. Y aprendamos a mirar como Él nos mira. Compartamos su ternura y su misericordia con los enfermos, los presos, los ancianos, las familias en dificultad. Una y otra vez somos llamados a aprender de Jesús que mira siempre lo más auténtico que vive en cada persona, que es precisamente la imagen de su Padre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 40-45: Quiero: queda limpio.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 40-45: Quiero: queda limpio.

Se le acerca un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, se nos presenta la curación de un leproso, llama la atención la delicadeza con la que el leproso se dirige al Señor: «si quieres», si te parece, pidiéndole permiso al Señor, contando con Él, nos muestra cómo debería ser nuestra suplica, dirigirnos siempre al Señor sin exigencias, poniendo nuestra necesidad en sus manos, sabiendo que Dios siempre va a querer lo que sea mejor para nosotros, sabiendo que Dios quiere lo que nos hace bien, aunque no siempre sepamos nosotros lo que resulta mejor o más bien nos hace. El ejemplo del leproso nos invita a ponernos en sus manos, aprender que Él me concede lo que sabe que será bueno para mí y para que el reino de Dios crezca. ¡Ojalá! que nuestra oración sea siempre: «Señor, si quieres dame lo que te estoy pidiendo, y si no es así, concédeme lo que sea bien para mí salvación». Que esto nos lleve a buscar siempre la voluntad de Dios, a configurarnos con su voluntad, a desear lo que le sea grato, a no querer y solo aspirar a lo que Dios quiere. Vive el día de hoy desde ese abandono a la voluntad de Dios.

El Papa Francisco al comentar este pasaje evangélico, en el ángelus del 11 de febrero de 2018, nos ayudara en nuestra meditación: “nos presenta la curación de un hombre enfermo de lepra, […] el leproso del Evangelio suplica a Jesús con estas palabras: «Si quieres, puedes limpiarme». Al oír eso, Jesús sintió compasión. […] No se entiende la obra de Cristo, no se entiende a Cristo mismo si no se entra en su corazón lleno de compasión y de misericordia. Es esta la que lo empuja a extender la mano hacia aquel hombre enfermo de lepra, a tocarlo y a decirle: «Quiero; queda limpio». El hecho más impactante es que Jesús toca al leproso, porque aquello estaba totalmente prohibido por la ley mosaica. Tocar a un leproso significaba contagiarse también dentro, en el espíritu, y, por lo tanto, quedar impuro. Pero en este caso, la influencia no va del leproso a Jesús para transmitir el contagio, sino de Jesús al leproso para darle la purificación. En esta curación nosotros admiramos, más allá de la compasión, la misericordia, también la audacia de Jesús, que no se preocupa ni del contagio ni de las prescripciones, sino que se conmueve solo por la voluntad de liberar a aquel hombre de la maldición que lo oprime. […] el pecado sí que te deja impuro. El egoísmo, la soberbia, la corrupción, esas son las enfermedades del corazón de las cuales es necesario purificarse, dirigiéndose a Jesús como se dirigía el leproso: «Si quieres, puedes limpiarme»”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mc 1, 29-39: Se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mc 1, 29-39: Se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar.

Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos presenta en un primer momento la curación de la suegra de Pedro y después, nos resalta como el Señor “Se levanto de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar”. Dos actitudes a desarrollar: CURAR y ORAR.

Ante la misión de sanar, curar, aliviar, ayudar, consolar… el Señor nos está mostrando el estilo que deben poseer sus seguidores, en una palabra, cómo debemos actuar los cristianos, siendo fuente de bendición para los demás, aquella mujer al ser curada se puso a servir, entendió la misión de servir, de la entrega, de dar lo mejor de uno mismo, recién sacada de su postración le agradeció la curación con el servicio, nuestra vida encuentra su sentido cuando nos lleva al servicio de los demás.

La importancia de la oración en la vida del cristiano, nos lo muestra el Señor en su manera de proceder, ni siquiera el cansancio de una jornada intensa no le impidió a Jesús disponerse desde muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, para hacer oración. Así obraba el Señor: oraba con frecuencia, en la soledad, en lo secreto, alejado del tumulto. Es frecuente contemplarlo en los evangelios retirándose a orar, incluso en distintos momentos del día, les pedía a sus discípulos que hay que orar siempre.

El Papa Benedicto XVI nos presenta toda una catequesis sobre este pasaje evangélico, en la homilía del 5 de febrero de 2006: “En este episodio aparece simbólicamente toda la misión de Jesús. Jesús, viniendo del Padre, llega a la casa de la humanidad, a nuestra tierra, y encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideologías, las idolatrías, el olvido de Dios. El Señor nos da su mano, nos levanta y nos cura. Y lo hace en todos los siglos; nos toma de la mano con su palabra, y así disipa la niebla de las ideologías, de las idolatrías. Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absolución en el sacramento de la Reconciliación. Nos da la capacidad de levantarnos, de estar de pie delante de Dios y delante de los hombres. Y precisamente con este contenido de la liturgia dominical el Señor se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de sí mismo.

Pero también la segunda parte de este episodio es importante; esta mujer, recién curada, se pone a servirlos, dice el evangelio. Inmediatamente comienza a trabajar, a estar a disposición de los demás,[…] Volvamos al evangelio:  Jesús duerme en casa de Pedro, pero a primeras horas de la mañana, cuando todavía reina la oscuridad, se levanta, sale, busca un lugar desierto y se pone a orar. Aquí aparece el verdadero centro del misterio de Jesús. Jesús está en coloquio con el Padre y eleva su alma humana en comunión con la persona del Hijo, de modo que la humanidad del Hijo, unida a él, habla en el diálogo trinitario con el Padre; y así hace posible también para nosotros la verdadera oración. En la liturgia, Jesús ora con nosotros, nosotros oramos con Jesús, y así entramos en contacto real con Dios, entramos en el misterio del amor eterno de la santísima Trinidad.

Jesús habla con el Padre; esta es la fuente y el centro de todas las actividades de Jesús; vemos cómo su predicación, las curaciones, los milagros y, por último, la Pasión salen de este centro, de su ser con el Padre. Y así este evangelio nos enseña el centro de la fe y de nuestra vida, es decir, la primacía de Dios. Donde no hay Dios, tampoco se respeta al hombre. Sólo si el esplendor de Dios se refleja en el rostro del hombre, el hombre, imagen de Dios, está protegido con una dignidad que luego nadie puede violar. […] sólo Dios es la redención del hombre.

Y la historia del siglo pasado nos muestra cómo en los Estados donde se suprimió a Dios, no sólo se destruyó la economía, sino que se destruyeron sobre todo las almas. Las destrucciones morales, las destrucciones de la dignidad del hombre son las destrucciones fundamentales, y la renovación sólo puede venir de la vuelta a Dios, o sea, del reconocimiento de la centralidad de Dios. […] El texto evangélico, con su continuación, confirma esto con fuerza. Los Apóstoles dicen a Jesús:  vuelve, todos te buscan. Y él dice:  no, debo ir a las otras aldeas para anunciar a Dios y expulsar los demonios, las fuerzas del mal; para eso he venido. Jesús no vino para traer las comodidades de la vida, sino para traer la condición fundamental de nuestra dignidad, para traernos el anuncio de Dios, la presencia de Dios, y para vencer así a las fuerzas del mal. Con gran claridad nos indica esta prioridad:  no he venido para curar —aunque lo hago, pero como signo—; he venido para reconciliaros con Dios. Dios es nuestro creador, Dios nos ha dado la vida, nuestra dignidad:  a él, sobre todo, debemos dirigirnos.”

Hoy puede ser un buen día para disfrutar, saborear y pasar un tiempo con quien tanto nos ama y estar con el Señor un ratico de adoración, agradeciéndole tanto, y descansando en Él.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 1,21-28: Asombrados de su enseñanza.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 1,21-28: Asombrados de su enseñanza.

Y entran en Cafarnaún y, al sábado siguiente, entra en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos aparece el Señor enseñando y sanando, sus contemporáneos estaban asombrados porque su manera de enseñar no era a la que estaban acostumbrados, nos resalta que enseñaba con autoridad, autoridad, que no se impone a la fuerza, – se abre camino por la autenticidad, por la integridad, porque lo que dice se cumple, por la coherencia, en ello radica su fuerza.

También, el Evangelio de hoy nos presenta una curación, el evangelista nos resalta que dicha curación ocurre en sábado, esto le va a ocasionar multitud de dificultades, será acusado de quebrantar la Ley. En el ángelus del 8 de febrero de 2015 el Papa Francisco profundiza en ambos temas: Predicar y curar: “Esta es la actividad principal de Jesús en su vida pública. Con la predicación anuncia el reino de Dios, y con la curación demuestra que está cerca, que el reino de Dios está en medio de nosotros. […] -varias veces en los evangelios, Jesús- cura a una multitud de personas afectadas por todo tipo de enfermedades: físicas, psíquicas y espirituales. Jesús, que vino al mundo para anunciar y realizar la salvación de todo el hombre y de todos los hombres, muestra una predilección particular por quienes están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Así, Él se revela médico, tanto de las almas como de los cuerpos, buen samaritano del hombre. Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. […] La obra salvífica de Cristo no termina con su persona y en el arco de su vida terrena; prosigue mediante la Iglesia, sacramento del amor y de la ternura de Dios por los hombres. Enviando en misión a sus discípulos, Jesús les confiere un doble mandato: anunciar el Evangelio de la salvación y curar a los enfermos. Fiel a esta enseñanza, la Iglesia ha considerado siempre la asistencia a los enfermos parte integrante de su misión. […] Curar a un enfermo, acogerlo, servirlo, es servir a Cristo: el enfermo es la carne de Cristo. […] Por lo tanto, cada uno de nosotros está llamado a llevar la luz de la palabra de Dios y la fuerza de la gracia a quienes sufren y a cuantos los asisten, familiares, médicos y enfermeros, para que el servicio al enfermo se preste cada vez más con humanidad, con entrega generosa, con amor evangélico y con ternura. La Iglesia madre, mediante nuestras manos, acaricia nuestros sufrimientos y cura nuestras heridas, y lo hace con ternura de madre.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu)sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 1,14-20: Convertíos y creed en el Evangelio.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 1,14-20: Convertíos y creed en el Evangelio.

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Empezamos hoy la primera semana del tiempo litúrgico. Comenzamos con el tiempo ordinario y en el Evangelio nos encontramos con dos partes bien diferenciadas: Llamada a la conversión con la predicación inaugural de Jesús y la narración de las cuatro primeras vocaciones.

El Señor desea nuestro bien, desde allí nos ofrece la invitación a cambiar, nos llama a la conversión, porque nos ama, el Señor quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Nos recuerda que “Está cerca el Reino de Dios”. Que abramos mucho nuestros ojos para detectar su presencia, que tenemos huellas, semillas… del Reino. Que nos podemos estar perdiendo el gran tesoro que Él nos ofrece ya que es muy fácil descuidarse y permanecer sin acoger su invitación, dicho proceso de conversión no es cuestión de un momento o unos sentimientos, más bien nos lleva toda nuestra existencia, durante toda nuestra vida. Nos aporta muchas fuentes de dicha, de felicidad, y nos va transformando hasta adquirir los mismos sentimientos de Ntro. Señor Jesucristo.

Con la invitación realizada a los discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Nos recuerda que ser discípulo suyo, es hacer nuestra la invitación que les hizo a ellos: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Primeramente: “Venid conmigo”, necesitamos encontrar nuestro descanso en el Señor, necesitamos apoyarnos más en Él, aquí iremos viendo que nos falta vida de oración, que andamos faltos de raticos de intimidad con Él, que nos iría muchísimo mejor si contáramos cada vez más con Él, no hacer nada sin Él, sabiendo lo que en más de una ocasión les recordó a los discípulos: “Sin Mí no podéis hacer nada”. Todo con Él, por Él y nada sin Él. Buscando siempre su gloria y queriendo hacerlo amar. En eso consiste “pescadores de hombres”, no es cuestión de proselitismo, más bien, mostrarle a los demás la fuente de nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra esperanza, nuestra fuerza, el sentido de nuestra existencia, mostrar a quien puede saciar todas las necesidades por las que pasa el ser humano. Si conocieras el don de Dios, tú mismo se lo reclamarías.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Lc 3,15-16.21-22: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

EVANGELIO DEL DÍA
Lc 3,15-16.21-22: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio. El tetrarca Herodes, a quien Juan reprendía por el asunto de Herodías, esposa de su hermano, y por todas las maldades que había hecho, añadió a todas ellas la de encerrar a Juan en la cárcel. Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

Hoy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye el tiempo de Navidad. Creo que nos puede ayudar para profundizar en la festividad de hoy, la reflexión realizada por el Papa Francisco en el ángelus del 13 de enero de 2019:

“La liturgia nos llama a conocer con más plenitud a Jesús, de quien recientemente hemos celebrado el nacimiento; y para ello, el Evangelio ilustra dos elementos importantes: la relación de Jesús con la gente y la relación de Jesús con el Padre.

En el relato del bautismo, conferido por Juan el Bautista a Jesús en las aguas del Jordán, vemos ante todo el papel del pueblo. Jesús está en medio del pueblo. No es solo un fondo de la escena, sino un componente esencial del evento. Antes de sumergirse en el agua, Jesús “se sumerge” en la multitud, se une a ella asumiendo plenamente la condición humana, compartiendo todo, excepto el pecado. En su santidad divina, llena de gracia y misericordia, el Hijo de Dios se hizo carne para tomar sobre sí y quitar el pecado del mundo: tomar nuestras miserias, nuestra condición humana. Por eso, hoy también es una epifanía, porque yendo a bautizarse por Juan, en medio de la gente penitente de su pueblo, Jesús manifiesta la lógica y el significado de su misión.

Uniéndose al pueblo que pide a Juan el bautismo de conversión, Jesús también comparte el profundo deseo de renovación interior. Y el Espíritu Santo que desciende sobre Él «en forma corporal, como una paloma» es la señal de que con Jesús comienza un nuevo mundo, una “nueva creación” que incluye a todos los que acogen a Cristo en su la vida. También a cada uno de nosotros, que hemos renacido con Cristo en el bautismo, están dirigidas las palabras del Padre: «Tú eres mi Hijo, el amado: en ti he puesto mi complacencia». Este amor del Padre, que hemos recibido todos nosotros el día de nuestro bautismo, es una llama que ha sido encendida en nuestros corazones y necesita que la alimentemos con la oración y la caridad.

El segundo elemento enfatizado por el evangelista Lucas es que después de la inmersión en el pueblo y en las aguas del Jordán, Jesús se “sumergió” en la oración, es decir, en la comunión con el Padre. El bautismo es el comienzo de la vida pública de Jesús, de su misión en el mundo como enviado del Padre para manifestar su bondad y su amor por los hombres. Esta misión se realiza en una unión constante y perfecta con el Padre y el Espíritu Santo.

También la misión de la Iglesia y la de cada uno de nosotros, para ser fiel y fructífera, está llamada a “injertarse” en la de Jesús. […] Jesús, que nos ha salvado no por nuestros méritos sino para actuar la inmensa bondad del Padre, nos haga misericordiosos con todos. ¡Qué la Virgen María, Madre de la Misericordia, sea nuestra guía y nuestro modelo!”

Hoy es un gran día para renovar nuestro bautismo y darle muchas gracias al Señor por el gran regalo que nos ha hecho, introduciéndonos en su familia, la de los hijos de Dios. Siempre me ha impresionado en esta festividad contemplar a Nuestro Señor haciendo cola entre los pecadores, pasando como uno de tantos, él que no cometió pecado, todo un Dios entremezclado con los que nada cuenta, con los marginados, sin querer privilegios, estando en la fila con paciencia, sabiendo esperar su turno, me impresiona este Dios que rompe todos los esquemas de este mundo, no quiere privilegios, no busca honores, le da igual que lo confundan, pasando como uno de tantos, mezclado entre los pecadores.

Feliz día del Señor. Feliz domingo.
Que tengas buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA Mc 6,34-44: Se compadeció porque andaban como ovejas que no tienen pastor.

EVANGELIO DEL DÍA
Mc 6,34-44: Se compadeció porque andaban como ovejas que no tienen pastor.

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta el milagro de la multiplicación de los panes. En este tiempo de Navidad, hemos dado un gran salto, desde contemplar a todo un Dios hecho Niño, a mirarlo ayer en el inicio de su vida publica, hemos dado un brinco de más de treinta años, y hoy dentro de la MANIFESTACIÓN de Dios en los milagros.

Para nuestra meditación, voy a subrayar dos aspectos. Uno, lo encontramos en el inicio del pasaje: “se compadeció porque andaban como ovejas sin pastor”. Cuantos contemporáneos nuestros se encuentran sin rumbo, sin ilusión, sin esperanza sin sentido y tantos sin, que podríamos ir añadiendo…, esta cultura que rechaza o ignora a Dios esta pagando el alto precio de las heridas del pecado, porque no saben distinguir entre lo que le hace bien o le esta perjudicando, nada es inocente, toda opción trae unas consecuencias, y querer vivir como si Dios no existiera, lleva a lastimarnos unos a otros, nos encontramos huérfanos, sin padre, y como hermanastros unos para con otros, creciendo la violencia expresada de multitud de formas, se justifica lo injustificable, se reclama respeto los que no respetan a los que no son de los nuestros. Sembrando muerte, confusión, colocando falsos ídolos a los que adorar y entregar nuestro tiempo, nuestras personas. Es para que de lastima y preocupe lo que estamos sembrando. ¿Cómo remediar? ¿Cómo actuar? ¿Cómo ser portadores de esperanza ante tantas malaventuranzas? ¿Cómo luchar contra el mal? ¿Cómo combatir el pecado? ¿Cómo sanar tantas heridas? No debemos quedarnos en la queja, no podemos simplemente lamentarnos, el Señor actúa y pide que les demos nosotros de comer. Estamos llamados a saciar tantas hambres generadas hoy: soledades, vacíos, angustias, miedos… Consolad, consolad a mi pueblo nos sigue invitando el profeta.

Y otro acento, es la colaboración que demanda a los discípulos, como les solicita que ponga lo poco que tienen, para que Él realice el milagro. Detente por un momento en este gesto, todo un Dios nos pide nuestra colaboración, aunque a los ojos de nuestro mundo pueda parecer pequeña, para Dios nunca lo es, la mirada que tiene Dios no es a la que estamos acostumbrados, Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don y en el amor no hay nada pequeño, el amor lo hace grande y es que el Señor siempre hace el milagro.

Lo más grande, es que Dios quiere contar con nuestra pequeñez. ¡Que grande que es Dios!.
Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.