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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 13,1-9: Déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 13,1-9: Déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor.

En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”. Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos anima a no unir la desgracia como causa de alguna culpa, más bien, el Señor aprovecha para hacer toda una llamada a la conversión. No nos hagamos una idea equivocada de Dios, en el amor no hay lugar a la venganza, no pensemos que el proceder de Dios es tan mísero como muchas veces nos ocurre a nosotros. Por eso expresiones como: ¿qué mal he hecho para que me ocurra esto? Es aplicarle a Dios un estilo demasiado mundano, nada más lejos de su actuar, en Dios le mueve el perdón, amor, comprensión, misericordia… y podríamos seguir enumerando muchos de los dones que le acompañan.

Con la parábola de la higuera se nos destaca la paciencia que tiene el Señor con nosotros. El Señor siempre nos concede una nueva oportunidad, la paciencia de Dios es porque quiere que todos los hombres se salven, no ha venido a condenar a nadie sino a salvarlo. Él espera frutos de santidad y buenas obras. A lo largo de nuestra vida nos da oportunidades y las gracias necesarias para corresponder a su amor. Sigue esperando nuestro cambio, nuestra conversión, tiene sed de nuestro amor.

El Papa Benedicto XVI ,en el ángelus del 11 de marzo de 2007 nos comenta el pasaje del evangelio de hoy: “La página del evangelio de san Lucas, […] refiere el comentario de Jesús sobre dos hechos de crónica. El primero:  la revuelta de algunos galileos, que Pilato reprimió de modo sangriento; el segundo, el desplome de una torre en Jerusalén, que causó dieciocho víctimas. Dos acontecimientos trágicos muy diversos:  uno, causado por el hombre; el otro, accidental. Según la mentalidad del tiempo, la gente tendía a pensar que la desgracia se había abatido sobre las víctimas a causa de alguna culpa grave que habían cometido. Jesús, en cambio, dice:  «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos?… O aquellos dieciocho, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?». En  ambos casos, concluye:  «No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo».

Por tanto, el mensaje que Jesús quiere transmitir a sus oyentes es la necesidad de la conversión. No la propone en términos moralistas, sino realistas, como la única respuesta adecuada a acontecimientos que ponen en crisis las certezas humanas. Ante ciertas desgracias —advierte— no se ha de atribuir la culpa a las víctimas. La verdadera sabiduría es, más bien, dejarse interpelar por la precariedad de la existencia y asumir una actitud de responsabilidad:  hacer penitencia y mejorar nuestra vida. Esta es sabiduría, esta es la respuesta más eficaz al mal, en cualquier nivel, interpersonal, social e internacional. Cristo invita a responder al mal, ante todo, con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida. De lo contrario —dice— pereceremos, pereceremos todos del mismo modo.

En efecto, las personas y las sociedades que viven sin cuestionarse jamás tienen como único destino final la ruina. En cambio, la conversión, aunque no libra de los problemas y de las desgracias, permite afrontarlos de «modo» diverso. Ante todo, ayuda a prevenir el mal, desactivando algunas de sus amenazas. Y, en todo caso, permite vencer el mal con el bien, si no siempre en el plano de los hechos —que a veces son independientes de nuestra voluntad—, ciertamente en el espiritual. En síntesis:  la conversión vence el mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre puede evitar sus consecuencias.”

Hoy es sábado, día de la Santísima Virgen María, pongamos nuestra mirada en nuestra Madre, que nos cuida y protege, y sigue presentando a su Hijo nuestras necesidades. Que tengas un buen día.

Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 54-59: Haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él. -(con tu adversario)-

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 54-59: Haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él. -(con tu adversario)-

Decía también a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos presenta la cuestión de la interpretación de los signos de los tiempos; y la necesidad de la reconciliación fraterna. El Señor nos invita a interpretar el tiempo presente. Es un tiempo de gracia y oportunidad de salvación. Estar vigilantes a detectar los indicadores de la presencia y acción de Dios. Hay que saber mirar y ver con la luz de la fe, porque el reinado de Dios está ya presente y actuando entre nosotros. En todo lo que es bondad, amor, paz , bien. No anda lejos el espíritu de Dios. Porque todo ello es reflejo y semilla, presencia de Dios entre nosotros.

Y el segundo punto para nuestra meditación es la necesidad de la reconciliación fraterna. Es muy complicado querer acercarnos a Dios con heridas en el amor a los hermanos. Para poder presentarse ante los hombres, los creyentes tienen que testimoniar a Cristo vivo en el amor, “mirad como se aman”, y en la unidad, “Que todos sean uno para que el mundo crea”.

El Papa Emérito Benedicto XVI en la Audiencia General del 12 septiembre de 2012 aborda la cuestión del discernimiento espiritual: “La Iglesia,[…] la asamblea debe saber leer en profundidad la historia que está viviendo, aprendiendo a discernir con la fe los acontecimientos, para colaborar, con su acción, al desarrollo del reino de Dios. Esta obra de lectura y de discernimiento, como también de acción, está vinculada a la oración. […] para contemplar la realidad con los ojos de Dios; […] La Iglesia vive en la historia, no se cierra en sí misma, sino que afronta con valentía su camino en medio de dificultades y sufrimientos, afirmando con fuerza que el mal, en definitiva, no vence al bien, la oscuridad no ofusca el esplendor de Dios. Este es un punto importante para nosotros; como cristianos nunca podemos ser pesimistas; sabemos bien que en el camino de nuestra vida encontramos a menudo violencia, mentira, odio, persecuciones, pero esto no nos desalienta. La oración, sobre todo, nos educa a ver los signos de Dios, su presencia y acción; es más, a ser nosotros mismos luces de bien que difundan esperanza e indiquen que la victoria es de Dios.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 49-53: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 49-53: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo!

He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, nos aparece el Señor como un piromano: “he venido a prender fuego en la tierra” ¿A que nos esta invitando con “prender fuego”? La clave está en el mandamiento nuevo. Aquí radica el fuego que hemos de prender en nuestro mundo, en nuestros ambientes, impregnar todo con el amor con que somos amados por el Señor. Si nuestro amor es como el de Él, es decir, es un amor de donación plena y no sólo de palabras o sentimientos, no nos dejará tranquilos ni nos permitirá acomodarnos a una vida simplemente buena. Por el contrario, nos urgirá a entregarnos del mejor modo. El Señor nos invita a concebir nuestra vida como una misión de hacer llegar su Reino a todos los hombres que aún no lo conocen o no lo aceptan y a vivir con entrega.

Tenemos la suerte de contar con una catequesis del Papa Benedicto XVI sobre este pasaje evangélico, la realizada en el ángelus del 19 de agosto de 2007: “»¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división». […] Quien conozca, aunque sea mínimamente, el evangelio de Cristo, sabe que es un mensaje de paz por excelencia; Jesús mismo, como escribe san Pablo, «es nuestra paz», muerto y resucitado para derribar el muro de la enemistad e inaugurar el reino de Dios, que es amor, alegría y paz. ¿Cómo se explican, entonces, esas palabras suyas? ¿A qué se refiere el Señor cuando dice —según la redacción de san Lucas— que ha venido a traer la «división», o —según la redacción de san Mateo— la “espada»?.

Esta expresión de Cristo significa que la paz que vino a traer no es sinónimo de simple ausencia de conflictos. Al contrario, la paz de Jesús es fruto de una lucha constante contra el mal. El combate que Jesús está decidido a librar no es contra hombres o poderes humanos, sino contra el enemigo de Dios y del hombre, contra Satanás. Quien quiera resistir a este enemigo permaneciendo fiel a Dios y al bien, debe afrontar necesariamente incomprensiones y a veces auténticas persecuciones.

Por eso, todos los que quieran seguir a Jesús y comprometerse sin componendas en favor de la verdad, deben saber que encontrarán oposiciones y se convertirán, sin buscarlo, en signo de división entre las personas, incluso en el seno de sus mismas familias. En efecto, el amor a los padres es un mandamiento sagrado, pero para vivirlo de modo auténtico no debe anteponerse jamás al amor a Dios y a Cristo. De este modo, siguiendo los pasos del Señor Jesús, los cristianos se convierten en «instrumentos de su paz», según la célebre expresión de san Francisco de Asís. No de una paz inconsistente y aparente, sino real, buscada con valentía y tenacidad en el esfuerzo diario por vencer el mal con el bien y pagando personalmente el precio que esto implica.”

Celebramos hoy la memoria de S. Juan Pablo II permitirme traer unas palabras de su homilía del inicio de su pontificado -tal día cómo hoy,-, 22 de octubre de 1978: “Hermanos y hermanas! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!

¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!

¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y los políticos, los extensos campos de la cultura. de la civilización y del desarrollo. ¡No tengáis miedo! Cristo conoce «lo que hay dentro del hombre». ¡Sólo Él lo conoce!

[…] Permitid, pues, -os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza- permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 39-48: ¿Quién es el administrador fiel y prudente ?

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 39-48: ¿Quién es el administrador fiel y prudente ?

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy consta de dos parábolas. Una muy breve, la del ladrón, y otra más desarrollada, la del administrador. En la primera, confieso que me sorprende, que compare la venida del Señor, con la venida de un ladrón, ¿por qué ha elegido esta imagen? si esta hablando del encuentro con el mismísimo Señor, al que el creyente quiere y ama. El religioso fiel sabe que el encuentro es con Alguien que me ama más que yo mismo, por eso cuesta mucho trabajo encajar esta imagen que se refiere a su venida gloriosa con la imagen de un saqueador; creo que el acento esta puesto en lo inesperado de la venida del Señor, cuyo día y hora nadie conoce más que el Padre. Lo cual, nos esta haciendo una llamada fuerte a la vigilancia.

Y en la segunda, nos encontramos al siervo que abusa de su puesto, saca su propio provecho y maltrata a los demás. En el pasaje de hoy, tenemos dos palabras clave que resuenan: la vigilancia, llamada a ¡Velad! y también a ser fieles, la fidelidad.

En la homilía del 12 septiembre de 2009 en la ordenación de cinco sacerdotes el Papa emérito Benedicto XVI abordó la llamada a la fidelidad, la prudencia y la bondad: “La primera característica que el Señor pide al siervo es la fidelidad. Le ha sido confiado un gran bien, que no le pertenece. La Iglesia no es la Iglesia nuestra, sino su Iglesia, la Iglesia de Dios. […] La fidelidad es altruismo, y precisamente así es liberadora para el ministro mismo y para cuantos le son confiados. […] El Señor traza con pocas líneas una imagen del siervo malvado que se pone a comer y beber con borrachos y a golpear a los criados traicionando así la esencia de su encargo. En griego la palabra que indica «fidelidad» coincide con la que indica «fe». La fidelidad del siervo de Jesucristo consiste precisamente también en el hecho de que no busca adecuar la fe a las modas del tiempo. Sólo Cristo tiene palabras de vida eterna, y debemos llevar estas palabras a la gente. Son el bien más precioso que se nos ha confiado. Esta fidelidad no tiene nada de estéril ni de estático; es creativa. […] Fidelidad no es temor, sino que está inspirada por el amor y por su dinamismo. El dueño alaba al siervo que ha hecho fructificar sus bienes. La fe requiere que sea transmitida: no se nos ha entregado sólo para nosotros mismos, para la salvación personal de nuestra alma, sino para los demás, para este mundo y para nuestro tiempo. Debemos situarla en este mundo, para que en él se transforme en una fuerza viva; para que aumente en él la presencia de Dios.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12,35-38: Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12,35-38: Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela.

Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con la parábola de los siervos que esperan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Nos exhorta a la vigilancia, se trata de la vigilancia del corazón, el amor mantiene el corazón alerta, lo mismo que el del enamorado que vive pensando en la persona que ama, que el de la madre que vela el sueño y la salud de su hijo enfermo. El amor llena de esperanza la vigilancia, abre el corazón al bien, tiene la seguridad que se encontrará con el amado, la espera ha merecido la pena.

El Papa Francisco en la audiencia general del 24 de abril de 2013 nos presenta una catequesis sobre el Credo que profesamos y concretamente aborda la venida del Señor. Y lo hace de la mano de tres textos evangélicos que nos ayudan a entrar en este misterio: el de las diez vírgenes, el de los talentos y el del juicio final. Los tres forman parte del discurso de Jesús sobre el final de los tiempos y afirma que: “El tiempo de espera de su llegada es el tiempo que Él nos da, a todos nosotros, con misericordia y paciencia, antes de su venida final; es un tiempo de vigilancia; tiempo en el que debemos tener encendidas las lámparas de la fe, de la esperanza y de la caridad; tiempo de tener abierto el corazón al bien, a la belleza y a la verdad; tiempo para vivir según Dios, pues no sabemos ni el día ni la hora del retorno de Cristo. Lo que se nos pide es que estemos preparados al encuentro —preparados para un encuentro, un encuentro bello, el encuentro con Jesús—, que significa saber ver los signos de su presencia, tener viva nuestra fe, con la oración, con los Sacramentos, estar vigilantes para no adormecernos, para no olvidarnos de Dios. La vida de los cristianos dormidos es una vida triste, no es una vida feliz. El cristiano debe ser feliz, la alegría de Jesús. ¡No nos durmamos! […] Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada día a reconocerle en los pobres y en los pequeños; para que nos empleemos en el bien y estemos vigilantes en la oración y en el amor. Que el Señor, al final de nuestra existencia y de la historia, nos reconozca como siervos buenos y fieles.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc12, 13-21: Rico ante Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc12, 13-21: Rico ante Dios.

Entonces le dijo uno de la gente: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo dónde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio de hoy nos plantea la cuestión de ser ricos o pobres ante Dios, es decir, nuestra actitud ante los bienes materiales.

¿Quién es rico ante Dios? Si tenemos que responder a este interrogante diríamos que el que su vida la tiene abierta a la escucha de su Palabra, el que tiene un corazón acogedor de la misma, el que intenta hacerla vida y se deja transformar por ella, el que sabe poner al servicio de los hermanos su persona, su tiempo, sus bienes, más o menos, no es cuestión de cantidad sino de totalidad, estos serían ricos ante Dios.

El Papa Benedicto XVI comentó este mismo pasaje en el ángelus del 5 agosto de 2007: “La palabra de Dios nos estimula a reflexionar sobre cómo debe ser nuestra relación con los bienes materiales. La riqueza, aun siendo en sí un bien, no se debe considerar un bien absoluto. Sobre todo, no garantiza la salvación; más aún, podría incluso ponerla seriamente en peligro. En la página evangélica de hoy, Jesús pone en guardia a sus discípulos precisamente contra este riesgo. Es sabiduría y virtud no apegar el corazón a los bienes de este mundo, porque todo pasa, todo puede terminar bruscamente. Para los cristianos, el verdadero tesoro que debemos buscar sin cesar se halla en las «cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios». […] no nos dejemos dominar por la avaricia y el egoísmo, sino que busquemos siempre  lo que vale delante de Dios”.

En el Mensaje de la cuaresma del 2011, el Papa Emérito Benedicto XVI, profundizaba en el pasaje evangélico de hoy: “la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años… Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 22, 15-21: Dad a Dios lo que es de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 22, 15-21: Dad a Dios lo que es de Dios.

Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de este domingo nos encontramos con la mala voluntad de la gente con respecto a Ntro. Señor, se alían, tanto fariseos como herodianos, para comprometer a Jesús con una pregunta capciosa, cualquier respuesta, afirmativa o negativa, le creará problemas seguros, bien con la autoridad religiosa o con la civil, de Roma. Difícil salida. Incluso son tan malévolos que inician la pregunta con halagos: “eres sincero, enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, no haces acepción de personas, ni te dejas llevar por lo que la gente sea”. ¡Ojo con las malas intenciones del corazón humano! Después de las zalamerías, aunque es verdad todo lo que dicen, sin embargo, es mucho el veneno que llevan esas palabras. ¡Dios nos libre de los halagadores!

La clave del Evangelio es la invitación a dar a Dios lo que es de Dios. Y no es cuestión de darle a Dios cuatro cosillas que ya son suyas y negarle nuestra entrega personal que le pertenece. Ten presente que todo es don, todo es gracia, todo se nos ha entregado, nadie nos hemos dado la vida… a nadie debáis nada más que amor, nos -recuerda la Sagrada Escritura-, y estamos llamados a hacer de nuestra vida una gran respuesta a su gran amor.

Otro punto para nuestra meditación nos lo explica el Papa Emérito Benedicto XVI, en la homilía del 16 de octubre de 2011, donde comenta este pasaje: “Una breve reflexión también sobre la cuestión central del tributo al César […] Los Padres de la Iglesia, basándose en el hecho de que Jesús se refiere a la imagen del emperador impresa en la moneda del tributo, interpretaron este paso a la luz del concepto fundamental de hombre imagen de Dios, contenido en el primer capítulo del libro del Génesis. Un autor anónimo escribe: «La imagen de Dios no está impresa en el oro, sino en el género humano. La moneda del César es oro, la de Dios es la humanidad […] Por tanto, da tu riqueza material al César, pero reserva a Dios la inocencia única de tu conciencia, donde se contempla a Dios […] El César, en efecto, ha impreso su imagen en cada moneda, pero Dios ha escogido al hombre, que él ha creado, para reflejar su gloria». Y san Agustín utilizó muchas veces esta referencia en sus homilías: «Si el César reclama su propia imagen impresa en la moneda —afirma—, ¿no exigirá Dios del hombre la imagen divina esculpida en él? (En. in Ps., Salmo 94, 2). Y también: «Del mismo modo que se devuelve al César la moneda, así se devuelve a Dios el alma iluminada e impresa por la luz de su rostro[… ]En efecto, Cristo habita en el interior del hombre» (Ib., Salmo 4, 8).”

Es domingo, día del Señor, hoy celebramos el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones, con el lema “Aquí estoy, envíame”. Es una jornada para ayudar a los misioneros en su labor evangelizadora, no hay misión pequeña si el amor es grande, es una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización. La iglesia nos invita a amar y apoyar la causa misionera, ayudando a los misioneros. La misión es el corazón de la fe cristiana.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 8-12: El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 8-12: El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Os digo, pues: todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos alienta a dar la cara por el Señor. Confiar en Dios, tener fe en Dios o creer en él, implica tener la seguridad de que Dios nos acompaña. Cuando nuestro ambiente cultural tiende a encerrar la fe en el campo de lo privado, el pasaje de hoy, nos invita a manifestar nuestro amor por el Señor.

Contamos siempre con la presencia y cercanía de Dios, que no nos deja y viene siempre en nuestra ayuda. «el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir». Aunque nos advierte sobre la gravedad de pecar contra el Espíritu Santo para que tomemos conciencia del mal que nos hacemos, sigue alentándonos a la confianza que él nos sigue instruyendo y pondrá sus palabras en los que se dejan conducir por él.

Ante la blasfemia contra el Espíritu Santo es rotundo: “no se le perdonará” da la impresión como si el Señor encontrará limites a su perdón, pero nada más lejos de la realidad, sin embargo, nos encontramos con el tema de la libertad, siempre cuenta con la respuesta del otro, si no acogemos su amor, si rechazamos, si lo negamos, Él no va a cambiar nuestra respuesta. Por eso, nos dice que hay pecados que ni Dios perdonará.

El Papa Francisco en el ángelus del 10 de junio de 2018 afirma rotundamente que: “El único pecado imperdonable es el pecado contra el Espíritu Santo, porque parte de la cerrazón del corazón a la misericordia de Dios que actúa en Jesús”. Da la impresión como si el Señor encontrara límites a su perdón, nada más lejos de la realidad, sin embargo siempre cuenta con la respuesta del otro, si no acogemos su amor, si rechazamos, si lo negamos. Si no dejamos a Dios ser Dios, no va a ir en contra de nuestra voluntad. El Espíritu Santo, que Dios ha derramado en nuestros corazones, tiene la misión de ofrecernos el perdón, el arrepentimiento y la renovación que Cristo logró para nosotros mediante su entrega en la Cruz y mediante su Resurrección. Si alguien rechaza al Espíritu Santo, ¿cómo podrá ser perdonado? Si en verdad queremos dar un auténtico testimonio de nuestra fe, dejémonos poseer y, guiar por el Espíritu Santo, para que Él sea quien dé testimonio de Jesucristo desde nosotros ante cualquier persona que nos pida razón de nuestra esperanza.

Hoy, sábado, día especialmente consagrado a la Bienaventurada Virgen María, día donde ponemos nuestros ojos en ella, donde queremos aprender con ella el seguimiento y el amor a su Hijo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Lc 12, 1-7: No tengáis miedo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Lc 12, 1-7: No tengáis miedo.

Mientras tanto, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la gehenna. A ese tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy vemos como “miles y miles de personas se agolpaban”, acuden a Ntro. Señor, tienen hambre de escuchar al Señor, de saciar su sed de plenitud, de una palabra de vida.

El Señor nos aparece enseñando, dirigiéndose primeramente a sus discípulos, y pidiendo para los suyos: autenticidad. El seguimiento a Él lleva consigo abrazar la verdad, Cristo es la Verdad, su discípulo no puede convivir con la mentira, terminaría haciendo daño al mensaje del cual es portador. Mucha gente el primer contacto con el Evangelio es a través del mensajero, y comienza a conocerlo gracias al testimonio de un cristiano que le muestra la acción de Dios en su vida, por eso, el primer evangelio es el que se escribe en nuestra vida. La transparencia, la sinceridad, la coherencia, toda acción, toda palabra será un día testimonio público. Veraces en todo momento, sin nada que ocultar, sin miedo en la vida publica como en la vida más personal. Y todo esto sostenido desde la confianza, todavía resuenan las palabras del inicio del pontificado de San Juan Pablo II: ¡NO TENGÁIS MIEDO! No temas, vales mucho a los ojos de Dios, no estas solo, Él no nos abandona, nos sostiene, nos cuida, nos ayuda y nos da la fuerza necesaria para afrontar los retos que se nos vayan presentando, su amor y su Espíritu nos acompañan hasta el final de nuestra existencia.

El Papa Francisco comenta este pasaje evangélico en el ángelus del 25 de junio de 2017: “El Señor sigue diciéndonos, como decía a los discípulos de su tiempo: “¡No tengáis miedo!”. No olvidemos esta palabra: siempre, cuando nosotros tenemos alguna tribulación, alguna persecución, alguna cosa que nos hace sufrir, escuchamos la voz del Señor en el corazón: “¡No tengáis miedo! ¡No tener miedo, ve adelante! ¡Yo estoy contigo!”. No tengáis miedo de quien se ríe de vosotros y os maltrata, y no tengáis miedo de quien os ignora o “delante” os honora pero “detrás” combate el Evangelio. Hay muchos que delante nos sonríen, pero luego, por detrás, combaten el Evangelio. Todos les conocemos. Jesús no nos deja solos porque somos preciosos para Él. Por esto no nos deja solos: cada uno de nosotros es precioso para Jesús, y Él nos acompaña. La Virgen María, modelo de humilde y valiente adhesión a la Palabra de Dios, nos ayude a entender que en el testimonio de la fe no cuentan los éxitos, sino la fidelidad a Cristo, reconociendo en cualquier circunstancia, incluso en las más problemáticas, el don inestimable de ser sus discípulos misioneros”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 11,25-30: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 11,25-30: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy contemplamos a Ntro. Señor Jesús dirigiéndose al Padre en oración, y en una oración de acción de gracias: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños». En el evangelio hemos escuchado estas palabras: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». El Señor se nos ofrece, se nos brinda, nos invita a acudir a Él para vivir en plenitud y nos muestra el camino de la humildad. Comentando este pasaje evangélico en la homilía pronunciada en Asís, el Papa Francisco, afirmó que : “quien sigue a Cristo, recibe la verdadera paz, aquella que sólo él, y no el mundo, nos puede dar”. (4 octubre 2013). “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (Exhort. Ap. Evangelii Gaudium,1). Contamos con la catequesis dada por el Papa Benedicto XVI sobre este mismo pasaje evangélico en el ángelus del 3 de Julio de 2011: “Jesús promete que dará a todos «descanso», pero pone una condición: «Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». ¿En qué consiste este «yugo», que en lugar de pesar aligera, y en lugar de aplastar alivia? El «yugo» de Cristo es la ley del amor, es su mandamiento, que ha dejado a sus discípulos. El verdadero remedio para las heridas de la humanidad —sea las materiales, como el hambre y las injusticias, sea las psicológicas y morales, causadas por un falso bienestar— es una regla de vida basada en el amor fraterno, que tiene su manantial en el amor de Dios. Por esto es necesario abandonar el camino de la arrogancia, de la violencia utilizada para ganar posiciones de poder cada vez mayor, para asegurarse el éxito a toda costa. También por respeto al medio ambiente es necesario renunciar al estilo agresivo que ha dominado en los últimos siglos y adoptar una razonable «mansedumbre». Pero sobre todo en las relaciones humanas, interpersonales, sociales, la norma del respeto y de la no violencia, es decir, la fuerza de la verdad contra todo abuso, es la que puede asegurar un futuro digno del hombre.”

Celebramos hoy la fiesta de Santa Teresa de Jesús, Virgen y Doctora de la Iglesia. El Papa Benedicto XVI dedicó una audiencia general a ella, destacó algunos subrayados de la audiencia del 2 de febrero de 2011: “Nace en Ávila, España, en 1515 […] en el seno de una familia numerosa, con nueve hermanos y tres hermanas. […] hablará de sus lecturas de la infancia y afirmará que en ellas descubrió la verdad, que resume en dos principios fundamentales: por un lado «el hecho de que todo lo que pertenece al mundo de aquí, pasa»; y, por otro, que sólo Dios es «para siempre, siempre, siempre»[…] Al quedar huérfana de madre a los 12 años, pide a la santísima Virgen que le haga de madre .[…] A la edad de 20 años, entra en el monasterio carmelita de la Encarnación, también en Ávila; en la vida religiosa toma el nombre de Teresa de Jesús. Tres años después, enferma gravemente; tanto que permanece cuatro días en coma, aparentemente muerta. Incluso en la lucha contra sus enfermedades la santa ve el combate contra las debilidades y las resistencias a la llamada de Dios. […] El descubrimiento fortuito de la estatua de «un Cristo muy llagado» marca profundamente su vida. […] Paralelamente a la maduración de su interioridad, la santa comienza a desarrollar concretamente el ideal de reforma de la Orden carmelita: en 1562 funda en Ávila,  […] En los años sucesivos prosigue las fundaciones de nuevos Carmelos, en total diecisiete. Es fundamental el encuentro con san Juan de la Cruz, con quien, en 1568, constituye en Duruelo, cerca de Ávila, el primer convento de Carmelitas Descalzos. En 1580 obtiene de Roma la erección como provincia autónoma para sus Carmelos reformados, punto de partida de la Orden religiosa de los Carmelitas Descalzos.[…] mientras se encuentra camino de regreso a Ávila, muere la noche del 15 de octubre en Alba de Tormes, repitiendo humildemente dos expresiones: «Al final, muero como hija de la Iglesia» y «Ya es hora, Esposo mío, de que nos veamos». Una existencia consumida dentro de España, pero entregada por toda la Iglesia. Beatificada en 1614 por el Papa Pablo V y canonizada por Gregorio xv en 1622, el siervo de Dios Pablo VI la proclama «doctora de la Iglesia» en 1970.

[…] Entre sus principales obras hay que recordar ante todo la autobiografía, titulada Libro de la vida, que ella llama Libro de las misericordias del Señor. […] Es una lectura que fascina, porque la santa no sólo cuenta, sino que muestra que revive la experiencia profunda de su relación con Dios. […] No es fácil resumir en pocas palabras la profunda y articulada espiritualidad teresiana”.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguila Mondéjar (Chechu), sacerdote.