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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17,20-26: Les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,20-26: Les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos.

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:
– Padre santo: no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo, donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy continuamos con la oración sacerdotal. El Señor pide por la unidad, importantísimo para que el mundo pueda acoger la fe, unidad, comunión y fraternidad, un mismo lenguaje en clave de caridad. Una de las peores amenazas es siempre la división, el enfrentamiento, la uniformidad, las armas que utiliza el príncipe de este mundo, todo lo contrario al espíritu de Ntro. Señor.

El Papa Benedicto XVI dedica la audiencia General del 25 de enero de 2012 a la oración sacerdotal de Jesús dirigida al Padre: “En aquella noche Jesús se dirige al Padre en el momento en el que se está ofreciendo a sí mismo. Él, sacerdote y víctima, reza por sí mismo, por los apóstoles y por todos aquellos que creerán en él, por la Iglesia de todos los tiempos. […] La glorificación que Jesús pide para sí mismo, en calidad de Sumo Sacerdote, es el ingreso en la plena obediencia al Padre, una obediencia que lo conduce a su más plena condición filial: «Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese». Esta disponibilidad y esta petición constituyen el primer acto del sacerdocio nuevo de Jesús, que consiste en entregarse totalmente en la cruz, y precisamente en la cruz —el acto supremo de amor— él es glorificado, porque el amor es la gloria verdadera, la gloria divina.

El segundo momento de esta oración es la intercesión que Jesús hace por los discípulos que han estado con él. […] En el centro de esta oración de intercesión y de expiación en favor de los discípulos está la petición de consagración. Jesús dice al Padre: «No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la verdad». Pregunto: En este caso, ¿qué significa «consagrar»? Ante todo es necesario decir que propiamente «consagrado» o «santo» es sólo Dios. Consagrar, por lo tanto, quiere decir transferir una realidad —una persona o cosa— a la propiedad de Dios. Y en esto se presentan dos aspectos complementarios: por un lado, sacar de las cosas comunes, separar, «apartar» del ambiente de la vida personal del hombre para entregarse totalmente a Dios; y, por otro, esta separación, este traslado a la esfera de Dios, tiene el significado de «envío», de misión: precisamente porque al entregarse a Dios, la realidad, la persona consagrada existe «para» los demás, se entrega a los demás. Entregar a Dios quiere decir ya no pertenecerse a sí mismo, sino a todos. Es consagrado quien, como Jesús, es separado del mundo y apartado para Dios con vistas a una tarea y, precisamente por ello, está completamente a disposición de todos. Para los discípulos, será continuar la misión de Jesús, entregarse a Dios para estar así en misión para todos. La tarde de la Pascua, el Resucitado, al aparecerse a sus discípulos, les dirá: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn 20, 21).

El tercer acto de esta oración sacerdotal […] Jesús ruega por la Iglesia de todos los tiempos, ruega también por nosotros. […] Jesús invoca un don que proviene del cielo, y que tiene su efecto —real y perceptible— en la tierra. Él ruega «para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado». La unidad de los cristianos, por una parte, es una realidad secreta que está en el corazón de las personas creyentes. Pero, al mismo tiempo esa unidad debe aparecer con toda claridad en la historia, debe aparecer para que el mundo crea; tiene un objetivo muy práctico y concreto, debe aparecer para que todos realmente sean uno. La unidad de los futuros discípulos, al ser unidad con Jesús —a quien el Padre envió al mundo—, es también la fuente originaria de la eficacia de la misión cristiana en el mundo.”

Que el Señor nos ayude a ser artesanos de unidad. A no cansarnos de buscar los caminos que lleven al encuentro. Que todos sean uno, es lo que nos demanda el Señor.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17,11b-19: Guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,11b-19: Guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo:
– «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy seguimos con la oración sacerdotal de Ntro Señor, Él oró por sus discípulos y por todos los que creerían en Él. Pidió al Padre que todos fueran “uno”, es decir,  que viviéramos unidos por medio de la caridad. Que lleguemos a amar como ama Dios.

“Conságralos en la verdad”. Consagrados, llamados, elegidos, ungidos, enviados, en definitiva,  buscando nuestro bien, queriendo nuestra santificación. ¡Dios nos llama a ser santos! En la exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco nos hace todo un llamado a la santidad, en palabras de León Bloy, en la vida “existe una sola tristeza, la de no ser santos” (Gaudete et exsultate, 34), El cristiano está llamado a ser luz, levadura en medio de la masa, hemos de ser fermento, mensajeros, testigos, porque nunca se puede separar la santidad de la misión.

Esta es la meta de nuestra vida cristiana: ser santos. No se trata de un ideal inalcanzable, de un sueño inconsistente, “todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra”.(G.E.14). “Que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor. De este modo, todos los momentos serán escalones en nuestro camino de santificación” (G.E.,31). Cada día un reto que se nos ofrece para crecer en la respuesta al amor que Dios nos tiene.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

Adoración Eucarística

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 17,1-11a: Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 17,1-11a: Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

El Evangelio nos presenta la oración sacerdotal de Jesús. Acudimos para guiar nuestra meditación a las palabras del Papa Benedicto XVI, que en la Audiencia General del 25 de enero de 2012, abordó dicha oración sacerdotal: “La tradición cristiana acertadamente la denomina la oración “sacerdotal” de Jesús. Es la oración de nuestro Sacerdote, inseparable de su sacrificio, de su “paso” [pascua] hacia el Padre donde él es “consagrado” enteramente al Padre». […] En aquella noche Jesús se dirige al Padre en el momento en el que se está ofreciendo a sí mismo. Él, sacerdote y víctima, reza por sí mismo, por los apóstoles y por todos aquellos que creerán en él, por la Iglesia de todos los tiempos.

[…] La glorificación que Jesús pide para sí mismo, en calidad de Sumo Sacerdote, es el ingreso en la plena obediencia al Padre,[…] Esta disponibilidad y esta petición constituyen el primer acto del sacerdocio nuevo de Jesús, que consiste en entregarse totalmente en la cruz, y precisamente en la cruz —el acto supremo de amor— él es glorificado, porque el amor es la gloria verdadera, la gloria divina.
El segundo momento de esta oración es la intercesión que Jesús hace por los discípulos que han estado con él. […] Dios está con nosotros, y así el nombre —su presencia con nosotros, el hecho de ser uno de nosotros— se ha hecho una «realidad». Por lo tanto, esta manifestación se realiza en la encarnación del Verbo. En Jesús Dios entra en la carne humana, se hace cercano de modo único y nuevo. Y esta presencia alcanza su cumbre en el sacrificio que Jesús realiza en su Pascua de muerte y resurrección.

En el centro de esta oración de intercesión y de expiación en favor de los discípulos está la petición de consagración.

[…] El tercer acto de esta oración sacerdotal extiende la mirada hasta el fin de los tiempos. En esta oración Jesús se dirige al Padre para interceder en favor de todos aquellos que serán conducidos a la fe mediante la misión inaugurada por los apóstoles y continuada en la historia: «No sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos». Jesús ruega por la Iglesia de todos los tiempos, ruega también por nosotros. […] Queridos hermanos y hermanas, hemos comentado sólo algún elemento de la gran riqueza de la oración sacerdotal de Jesús, que os invito a leer y a meditar, para que nos guíe en el diálogo con el Señor, para que nos enseñe a rezar. Así pues, también nosotros, en nuestra oración, pidamos a Dios que nos ayude a entrar, de forma más plena, en el proyecto que tiene para cada uno de nosotros; pidámosle que nos «consagre» a él, que le pertenezcamos cada vez más, para poder amar cada vez más a los demás, a los cercanos y a los lejanos; pidámosle que seamos siempre capaces de abrir nuestra oración a las dimensiones del mundo, sin limitarla a la petición de ayuda para nuestros problemas, sino recordando ante el Señor a nuestro prójimo, comprendiendo la belleza de interceder por los demás; pidámosle el don de la unidad visible entre todos los creyentes en Cristo —lo hemos invocado con fuerza en esta Semana de oración por la unidad de los cristianos—; pidamos estar siempre dispuestos a responder a quien nos pida razón de la esperanza que está en nosotros. Gracias.”

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,29-33: Tened valor: yo he vencido al mundo.

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
– «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.»
Les contestó Jesús:
– «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos encontramos con el final del discurso de la Cena. Concluye con la invitación:  “tened valor, yo he vencido al mundo”. Toda una llamada a la esperanza. ¡Animo!

Para la profundización en el pasaje de hoy recurro para nuestra meditación  a las palabras del Papa emérito, Benedicto XVI,  en su carta encíclica  Spe salvi , en el n.34:

“El cristiano vive con esperanza, sabe que su vida tiene un futuro, sabe que su vida no acaba en el vacío, sino en Dios. Porque fuimos creados para una gran realidad, para Dios mismo, para ser colmados por Él. Esta virtud de la esperanza, si es verdadera, transforma de un modo nuevo la vida, entonces ya no se vive sólo para sí mismo, se vive para Dios y para dar esperanza”.

Siempre se nos brindarán oportunidades para mostrar nuestro amor al Señor, si cada día lo vivimos como un regalo que se nos concede, siempre podremos  ofrecérselo.

Sin embargo, el acento mayor lo pone en el aviso de las adversidades, ya que  “en el mundo tendréis luchas”, siempre podremos verlas como un reto para poner a prueba nuestra respuesta de amor, se nos brindara la ocasión para dejarnos podar y poder manifestar nuestra fidelidad, entrega, sacrificio y la importancia que tiene la fe en nuestras vidas. Recordar que el discípulo no es más que el maestro, que tenemos que contar con la incomprensión, la burla, el ataque… Y una de las bienaventuranzas nos prepara para la persecución como camino de autenticidad:  “Dichosos cuando os persigan por mi causa”.  Sin embargo algo que nos comunica el Evangelio es la victoria sobre el mal,  el Señor nos invita a tener paz en Él. A confiar en que Él ha vencido al mundo. Jesús ha vencido al mundo, es decir, ha salido victorioso. “Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo”. Nos habla de esperanza en medio de la tribulación. Su Palabra es donde debe radicar nuestra fuerza. En los momentos de duda, de dolor, de adversidad, cuando tengamos que atravesar las mayores tribulaciones, que indudablemente sobrevendrán, tengamos en cuenta estas palabras del Señor para renovarnos en la esperanza y seguir adelante. Todo es posible con Él.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Mt 28,16-20: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

EVANGELIO DEL DÍA:
Mt 28,16-20: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
-«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En este domingo nos encontramos con una fiesta del Señor, donde nos acercamos a dos realidades: su ausencia y su presencia, en el Evangelio de Mateo se nos invita a ir, a salir para anunciar a todos los pueblos el mensaje del Señor, a anunciar la salvación, “Id, y haced discípulos a todos los pueblos”, pero con su presencia, “Yo estaré con vosotros siempre”, Jesús va al Padre y envía a sus discípulos al mundo, llevar al hombre a Dios; voy a tomar para la meditación de este día un texto de San Juan Pablo II:

“Con esta fiesta recordamos que Jesús, después de su resurrección, se apareció a los discípulos durante cuarenta días, al cabo de los cuales, habiéndolos conducido al monte de los Olivos, «lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista». El Redentor, resucitado y elevado al cielo, constituye para los creyentes el ancla de salvación y de consuelo en el compromiso diario al servicio de la verdad y de la paz, de la justicia y de la libertad. Al subir al cielo, nos vuelve a abrir el camino hacia la patria celestial, pero no para evadirnos de la historia, sino para infundir esperanza en nuestro camino. […] después de la Ascensión, los discípulos vivieron en el cenáculo, esperando al Espíritu Santo prometido por Cristo. En medio de ellos estaba también María, la Madre de Jesús. Mientras nos preparamos para celebrar, el domingo próximo, la solemne fiesta de Pentecostés, invoquemos con María al Espíritu Santo, para que infunda en los cristianos un nuevo impulso misionero y guíe los pasos de la humanidad por la vía de la solidaridad y la paz. (S. Juan Pablo II, Regina Caeli, 12 de mayo 2002).

Unida a esta Solemnidad del Señor se celebra durante varios años la Jornada Mundial de las comunicaciones Sociales y en su mensaje para este año, el Papa Francisco, ha escogido como lema: “Para que puedas contar y grabar en la memoria. La vida se hace historia”. El Papa en su mensaje habla de la Historia de las historias, la Sagrada Escritura… La historia de Cristo no es patrimonio del pasado, sino “que es una historia, siempre actual. Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia.”

Feliz domingo, feliz día del Señor, que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,23b-28: Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,23b-28: Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor les habla a los discípulos del poder de la oración. Dios escucha y acoge nuestras suplicas, “el Padre mismo os quiere”, ¿cómo no se va a interesar por tus cosas? Ora desde la confianza, aprende a descansar en el Señor, hazle participe de tus cosas, prueba a contar con Él, tratar, dialogar,a hacerle partícipe de tus cosas.

Para las pistas de meditación traigo la homilía realizada por el Papa Francisco comentando el pasaje de este evangelio:  «La audacia es una gracia. El coraje. San Pablo decía dos grandes actitudes que tiene que tener el cristiano para predicar a Jesucristo. El coraje, el ánimo de ir adelante y el aguante de soportar el peso del trabajo. Ahora es curioso. Esto que se da en la vida apostólica debe darse en la oración también. O sea una oración sin coraje es una oración “chirle”, que no sirve.  Acordémonos de Abrahán cuando, como buen judío, le regatea a Dios. Que si son 45, que si son 40, que si son 30, que si son 20. O sea es “caradura”. Él tiene coraje en la oración. Acordémonos de Moisés cuando Dios le dice “mira a este pueblo yo no lo aguanto más, lo voy a destruir, pero quédate tranquilo que a vos te voy a hacer líder de otro pueblo mejor”. “No, no, si borras a este pueblo, me borras a mí también”. ¡Ánimo! En la oración con coraje. Rezar con coraje. “Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, si lo piden con fe, y creen que lo tienen, ya lo tienen”. ¿Quién reza así? ¡Somos flojos! El coraje, ¿no? Y después el aguante. Aguantar las contradicciones. Aguantar los fracasos en la vida. Los dolores, las enfermedades, no sé, las situaciones duras de la vida.» ( 25 de octubre de 2014).

Nos encontramos en un mes muy mariano en nuestra tradición popular y estamos en sábado, día en el que se nos invita a poner nuestra mirada en la Santísima Virgen Maria, mujer orante, donde su vida se vio irradiada por el encuentro con Dios, impregnada por el Espíritu Santo hizo de su vida una entrega a Dios, HÁGASE, que se cumpla en mí tu Palabra, por eso nos aconseja: haced lo que Él os diga. Nada mejor que entrar en la voluntad de Dios. Querer lo que el quiere, cuando el quiera y como él quiera.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,20-23a: Nadie os quitará vuestra alegría.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,20-23a: Nadie os quitará vuestra alegría.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy, el Señor nos enseña que hay un camino que nos saca de la tristeza: la docilidad al Espíritu Santo. Todo lo que proviene de Él nos brinda alegría, puede transformar e iluminar nuestro día a día. El estar atento a sus inspiraciones llena el corazón de una profunda paz. Cuando obramos el bien, Dios recompensa nuestra fidelidad y con eso experimentamos la alegría más profunda que existe en el mundo.

El Señor nos pone el ejemplo de la mujer cuando va a dar a luz, para explicarnos que nuestras tristezas son muy limitadas, el Señor tiene poder para transformar nuestras tristezas “se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría”. Se nos invita a una verdadera esperanza, porque aunque nuestra vida esté marcada por pruebas y dificultades. Viene a señalarnos el Señor que quien cree en Él y espera, descansa, confía en Él, tiene siempre motivos para la alegría, entra en el camino de la dicha, de la bienaventuranza, del gozo en plenitud. “Permaneced en mí para que mi alegría este en vosotros”. Si seguimos las inspiraciones divinas Dios podrá hacer de nosotros grandes santos.

Os recuerdo que hoy , celebramos la memoria libre de otra Santa, muy popular, y que recorrió los distintos estados de vida: La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, madre, viuda, religiosa… Santa Rita de Casia lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo. Ella nos puede ayudar a vivir nuestra vocación, amor y seguimiento a quien tanto nos ama.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,16-20: Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,16-20: Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.»
Comentaron entonces algunos discípulos:
– «¿Qué significa eso de «dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver», y eso de «me voy con el Padre»?»
Y se preguntaban:
– «¿Qué significa ese «poco»? No entendemos lo que dice.»
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
– «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver»? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor anuncia a sus discípulos su inminente partida y su pronto retorno, que cambiara la tristeza de los suyos en alegría. Los apóstoles no entienden de momento las palabras del Señor: “dentro de poco ya no me veréis”, no siempre entendían los planes de Dios sobre ellos, después irán viendo que se refiere a su muerte inminente, “y dentro de otro poco me volveréis a ver”, más tarde entenderán que hace mención a su cercana victoria de la resurrección. Les costo muchísimo a los discípulos comprender que el camino de Jesús pasaba por la cruz. El «no entendemos de qué está hablando» se refiere a la aceptación y a la comprensión del “misterio” de la Pasión.

La Resurrección del Señor fundamenta la alegre esperanza de la nuestra. Es necesario por tanto, aprender a ver con ojos de esperanza los dolores de esta vida. Los dolores no nos faltarán pero tampoco los consuelos y las ayudas de Dios. En lugar de preguntarnos el ¿por qué? del sufrimiento, deberíamos hacer como nos recuerda el Papa que nos invita a preguntarnos el ¿para qué? Recuerda que la historia que lleva el Señor con nosotros es una historia de amor y de salvación. Algo bueno sacara el Señor, aunque yo ahora no logre percatarme y me cueste muchísimo verlo.

El Papa Francisco en sus meditaciones matutinas de santa Marta, el 30 de mayo de 2014 nos comenta el pasaje evangélico de hoy: “«No tener miedo», sobre todo en los momentos difíciles: precisamente en las pruebas —la enfermedad, la persecución, los problemas de cada día en familia— seguros que después se vivirá el gozo verdadero, porque «después de la oscuridad siempre llega el sol». […] «Jesús nos dice: no tengáis miedo». […]«Pero si vosotros sois fieles, vuestra tristeza se convertirá en alegría». He aquí el punto clave: «El gozo cristiano es un gozo en esperanza que llega. Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos». Es, de hecho, «un gozo que se purifica con las pruebas, también por las pruebas de cada día». Dice el Señor: «Vuestra tristeza se convertirá en alegría». […] En estos días, en la liturgia la Iglesia celebra el momento en el que «el Señor se fue y dejó a sus discípulos solos». En ese momento «quizá algunos de ellos habrán sentido miedo». Pero en todos «estaba la esperanza, la esperanza de que aquel miedo, aquella tristeza se convertiría en alegría». Y «para hacernos entender bien que esto es cierto, el Señor pone el ejemplo de la mujer que da a luz», explicando: «Sí, es verdad, en el parto la mujer sufre mucho, pero después cuando tiene al niño consigo se olvida» de todo el dolor. Y «lo que queda es la alegría», la alegría «de Jesús: una alegría purificada en el fuego de las pruebas, de las persecuciones, de todo lo que se debe hacer para ser fiel». […] ser «valerosos en el sufrimiento y pensar que después viene el Señor; después viene el gozo, después de la oscuridad llega el sol».

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,12-15: El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,12-15: El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy nos resalta dos de las seis misiones encomendadas al Espíritu Santo en el discurso de despedida: “Os guiará hasta la verdad plena” y “El me glorificará”.

Las tareas que lleva a cabo el Espíritu Santo según las instrucciones dadas por Nuestro Señor son:

1. Acompañar a los discípulos en la ausencia de Él;
2. Recordarles las palabras dichas por Él;
3. Dar testimonio de Él;
4. Hacer un juicio constante sobre el pecado y la injusticia del mundo;
5. Guiar a los discípulos hasta la verdad plena;
6. Glorificar a Jesús.

¿Nos damos cuenta del gran don que es el Espíritu Santo para nuestras vidas? El mismo Espíritu que se cernía sobre las aguas en la creación, el espíritu que habló por medio de los profetas, el mismo Espíritu que vino sobre María en el momento de la Encarnación, es el que habita en nuestras almas y nos guía hasta la verdad plena, el que nos introduce en la grandeza del misterio de Cristo. “El Espíritu consagra a la persona y, al mismo tiempo, la convierte en miembro vivo del Cuerpo místico de Cristo, partícipe de la misión de testimoniar su amor.” (Benedicto XVI). “El Espíritu, en efecto, nos enseña todo, o sea la única cosa indispensable: amar como ama Dios. Al prometer el Espíritu Santo, Jesús lo define “otro Paráclito”, que significa Consolador, Abogado, Intercesor, es decir Quien nos asiste, nos defiende, está a nuestro lado en el camino de la vida y en la lucha por el bien y contra el mal… Además, el Espíritu Santo ejerce una función de enseñanza y de memoria. El Espíritu Santo no trae una enseñanza distinta, sino que hace viva, hace operante la enseñanza de Jesús, para que el tiempo que pasa no la borre o no la debilite. El Espíritu Santo injerta esta enseñanza dentro de nuestro corazón, nos ayuda a interiorizarlo, al mismo tiempo prepara nuestro corazón para que sea verdaderamente capaz de recibir las palabras y los ejemplos del Señor.” (Papa Francisco, 15 mayo 2016).

¡Es tan grande este don del Espíritu Santo,!

Necesitamos ser conscientes de ello y pedir con frecuencia al Espíritu Santo el coraje que nos es indispensable para ser cristianos hoy día, es decir, para confesar a Cristo como señor de nuestras vidas, para ser miembros activos de una iglesia evangelizadora, para poder rezar el padrenuestro, para luchar contra el pecado, para vivir como hijos de Dios y para hacer vida la Buena Noticia en nuestras vidas. ¡Ven, Espíritu Santo!

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.

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EVANGELIO DEL DÍA: Jn 16,5-11: La tristeza os ha llenado el corazón…conviene que yo me vaya.

EVANGELIO DEL DÍA:
Jn 16,5-11: La tristeza os ha llenado el corazón…conviene que yo me vaya.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: «¿A dónde vas?» Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado., de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado.»

PISTAS PARA LA MEDITACIÓN:

En el Evangelio de hoy el Señor les anuncia a sus discípulos su partida y eso provoca la tristeza en sus seguidores, sin embargo no los deja solos, va a hacer posible su presencia con el envío del Espíritu Santo, el Paráclito, el abogado, el defensor. El mejor don del resucitado a los suyos es su espíritu, por eso “conviene que yo me vaya”. Cuesta mucho trabajo asimilar estas palabras, “conviene” -porque lo dice el propio Señor- pero de entrada percibimos el dolor de la ausencia, la herida de la separación, ya no va a ser igual, la perdida de seguridades …, nos anuncia que con su espíritu nos acompaña en nuestro caminar, nos capacita para ser testigos de Él y su mensaje, quizás una de las acciones más grandes que ejerce el Espíritu Santo en nuestro corazón es el artífice de nuestra santificación, en la medida que va inundando nuestra vida nos va transformando, iniciamos todo un proceso de conversión, vamos siendo capaces de ver lo que nos aleja de Dios, de descubrir nuestro propio pecado, de rechazar el mal, de luchar y combatir contra todo lo que pueda ofender a Dios, de crecer en su amor. Debemos buscar estar atentos a su voz, para corresponder a todas sus inspiraciones con generosidad. El Espíritu Santo nos quiere llenar con sus dones: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios . Y nuestra vida irá reflejando los frutos que él trae consigo: la Caridad, si falta el amor nos dirá San Pablo no podemos agradar a Dios; Gozo, emana naturalmente del amor y no se apaga ante las dificultades, nace de acoger el amor de Dios y busca hacer felices a los que les rodean; Paz, dichosos los generadores de paz, buscadores de puntos de encuentro, de comunión; Paciencia, aprender a controlarse, fruto del amor aprende a aceptar las carencias y limitaciones de los que convive; Longaminidad, perseverantes ante las dificultades; Benignidad, dulzura especial en el trato con los demás; Bondad, nos lleva a ocuparnos del otro y beneficiarlo; Mansedumbre, tiene que ver con la humildad se opone a la ira y al rencor; Fidelidad, firmeza y seguridad en la verdad; Modestia, evita ser ocasión de pecado para los demás, valora el cuerpo como digna morada de Dios; Continencia, ayuda a poner limites a la comida, bebida, otros placeres buscando siempre el bien y no caer en la esclavitud de la concupiscencia; Castidad, valoración de la sexualidad, el casto ya sea virgen o casado, reina sobre su cuerpo.

Que tengas un buen día.
Jesús Aguilar Mondéjar (Chechu), sacerdote.